jueves, 3 de noviembre de 2011

El violinista en el tejado

Un violinista en el tejado... Parece cosa de locos, ¿verdad?



La obra musical “Fiddler on the roof” fue estrenada en el Imperial Theater de Nueva York el 22 de Septiembre de 1964 con un total de 3.242 representaciones. En el elenco, encabezado por el actor Zero Mostel, se encontraba Bea Arthur (la inolvidable Dorothy de “Las chicas de oro”) en el papel de Yente. La obra obtuvo el premio Tony al mejor musical, mejor autor y mejor banda sonora.


El director y productor canadiense Norman Jewison asistió a esta representación teatral sin imaginar que un buen día él la trasladaría a la gran pantalla.

No tenía conciencia en ese momento de que iba a filmarla y ni siquiera pensaba en  la obra como una película

Cinco años después le fue ofrecido dirigir la adaptación cinematográfica. Jewison dio un rotundo sí.

"Se trataba de un musical único, un musical cuya fuerza y éxito residía en los personajes y el mundo en el que viven. Y eso me permitía ofrecer una realización cinematográfica realista"

En Julio de 1968 fueron adquiridos los derechos para llevar al cine esta obra musical, obra que para entonces había sido vista ya por 5 millones de espectadores tan sólo en Estados Unidos. Tres años más tarde, se llegaba a los 35 millones de personas de 32 países diferentes.


Y el 3 de Noviembre de 1971, hace hoy ya 40 años, se estrenaba en Estados Unidos “El violinista en el tejado” (Fiddler on the roof), extraordinaria versión cinematográfica de la exitosa obra musical.

Producción llevada a cabo por The Mirisch Production Company, “El violinista en el tejado” contaba con una magistral dirección de Norman Jewison, que ya nos había dejado en la gran pantalla títulos como “El rey del juego”, “Que vienen los rusos”, “El caso de Thomas Crown” o “En el calor de la noche".


Excepcional dirección a la que se unía una no menos extraordinaria fotografía firmada por Oswald Morris, auténtico mago de la imagen de títulos como “Moby Dick”, “Los cañones de Navarone”, “Lolita”, el musical “Oliver”, “La huella”, “El hombre que pudo reinar” o “Cristal Oscuro”.


Con el fin de obtener el aspecto que quería darle al film, Jewison recurrió a Oswald, famoso por sus películas de color inusual (“Moulin Rouge” al estilo de las pinturas de Toulouse-Lautrec o “Moby Dick” al estilo de los grabados marinos del siglo XIX) para que le diera a “El violinista en el tejado” un tono terroso. Morris utilizó para ello una media de nylon de color café que ajustó al objetivo de la cámara.


El maravilloso guión de Joseph Stein, autor también de la obra teatral, estaba basado en “Tevye and his daughters”, una colección de historias cortas escritas por Sholom Aleichem, seudónimo de Solomon Rabinowitch, genio literario ucraniano cuyas obras incluyen más de 300 historias, cinco novelas y varias obras de teatro.

Aleichem llegó a ser aclamado como “el Mark Twain judío”. Cuando, más adelante, se conocieron los dos escritores, Twain comentó: “He oido que soy el Sholom Aleichem americano".


Y redondeaba la producción una de las mejores bandas sonoras de la historia del cine. Con música de Jerry Bock y letra de Sheldon Harnick que eran adaptadas y dirigidas para la gran pantalla por el mismísimo John Williams.

Tom Abbott y Sammy Bayes (que aparecía también en la película como uno de los bailarines rusos) adaptaban también para el cine la coreografía original de Jerome Robbins.

Para seleccionar a los cincuenta actores que completarían el reparto de la película, Norman Jewison recorrió Hollywood, Nueva York, Londres, Roma, San Francisco, Toronto, Montreal y Tel-Aviv. Actores como Richard Dreyfuss, Scott Glenn o John Ritter fueron probados para diversos papeles. 

En nuestro pueblecito de Anatevka, puede muy bien decirse que cada uno de nosotros es un violinista en el tejado que intenta ejecutar una tonada grata y sencilla sin romperse la cabeza

Orson Welles, Anthony Quinn y Marlon Brando fueron algunos de los muchos actores que rechazaron el papel de Tevye, principal protagonista de esta película. Frank Sinatra y Danny Kaye, por su parte, estaban interesados en el proyecto pero no fueron elegidos.

Y muchos seguidores de la obra de Broadway se mostraron molestos por el hecho de que Zero Mostel, que había interpretado a Tevye en los escenarios teatrales, no fuera elegido para protagonizar la película.


Aunque Jewison había visto actuar a Topol en la película “Sallah” (nominada al Oscar en 1964 como mejor película extranjera), decidió elegir al actor israelí tras verle, precisamente, en la producción londinense de “El violinista en el tejado".

"Sentia que Tevye debía ser interpretado por alguien que, en sus propios antecedentes, en su corazón y alma, perteneciera a la primera o segunda generación de judíos en Rusia, o tan cercano a ellos que pudiera sentirse como uno de ellos, ya que Sholom  escribió acerca de un grupo de personas muy concreto. Este sentimiento me condujo al área de un actor europeo. No quería que tuviera que retroceder más allá de su propio padre, tanto desde el punto de vista étnico como emocional"


Chaim Topol había debutado en la gran pantalla en 1961 participando en títulos como “La sombra de un gigante”. Tras su extraordinario papel de Tevye, le pudimos seguir viendo en otros como “Flash Gordon”, “Sólo para sus ojos” o la serie televisiva “Vientos de guerra”.


Antes de la película, Topol había interpretado a Tevye en alrededor de 400 representaciones en Londres. Después, la cifra llegaba a las 2.000 en diversos lugares como Estados Unidos y Canadá, Europa, Japón y Australia. Y llegó a ser nominado en 1991 al Premio Tony como mejor actor de musical gracias a este personaje.


Topol contaba sólo 36 años de edad cuando dio vida a Tevye en la gran pantalla. Para hacerle parecer mayor, se recortaron pelos de la barba blanca del propio Jewison y se le aplicaron a las cejas del actor.




Pocas veces he visto yo a un actor meterse de tal manera en su personaje. Una auténtica lección interpretativa. Topol fue y será siempre para nosotros el maravilloso Tevye, sin duda alguna uno de los personajes más entrañables de toda la historia del cine.



Para el personaje de Golde, la genuina mujer de Tevye, se pensó en un principio en Anne Bancroft, pero la actriz declinó la oferta, recayendo la oportunidad en Norma Crane, actriz norteamericana procedente del mundo televisivo que había debutado en el cine en 1951, y a las órdenes de Vincente Minnelli, con “Té y simpatía”.

Norma ya había participado en series como “Los intocables”  o “El fugitivo” y en películas como “Todo en una noche” o “Y ahora me llaman señor Tibbs” cuando fue muy acertadamente elegida para este personaje, papel que sin ningún problema hizo suyo.



Rosalind Harris, Michele Marsh y Neva Small eran elegidas para dar vida a las tres hijas mayores de las cinco habidas en el matrimonio entre Tevye y Golde. Las tres actrices debutaban con esta película en la gran pantalla.


Rosalind Harris, aquí como Tzeitel, la hija mayor, participó tan sólo después en “Cotton Club” y en “La señora Santa Claus”. Y veinte años después de “El violinista en el tejado” representó en los escenarios, junto a Topol, el papel de Golde.


Michele Marsh era para nosotros Hodel, la segunda hija. Michele se encaminó después hacia la pequeña pantalla, participando en multitud de series entre las que se encuentran “Baretta”, “La casa de la pradera”, “Falcon Crest” o, más recientemente, “Mujeres desesperadas”, haciendo también alguna incursión en el cine en títulos como “Otra ciudad, otra ley” o “Evil Town”.


Y Chava, la tercera hija casamentera, estaba interpretada por Neva Small. Neva siguió actuando después en cine y televisión.



Leonard Frey, que había debutado en la gran pantalla en 1963 y ya había sido Harold en “Los chicos de la banda”, era en “El violinista en el tejado” un excepcional Motel, sastre de profesión y futuro marido, a su vez, de Tzeitel, la hija mayor de Tevye. En la obra original de 1964, Frey interpretó a Mendel, el hijo del rabino.

Para el papel de Perchik, un  estudiante de la universidad de Kiev que se convertía con el tiempo en el pretendiente de Hodel, la segunda hija, fue elegido en un principio el actor israelí Assi Dayan. Pero tuvo que ser reemplazado por no ser capaz de manejarse en el idioma inglés.


Con lo que era finalmente escogido Paul Michael Glaser, actor al que siempre asociaremos con su personaje del detective Dave Starsky de la serie “Starsky y Hutch”, a la que llegó tras pasar por otros títulos televisivos como “Cannon”, “Las calles de San Francisco” o “Kojak”.


Glaser es de ascendencia judia, pero para la película le fue requerido utilizar unas lentillas marrones con el fin de ocultar sus ojos azules. Y llegó a grabar una canción llamada “Any day now”, que no aparecía en la obra teatral. Este tema tampoco apareció finalmente en la película por cuestiones de tiempo y contenido.


Y como Fyedka, el pretendiente de Chava, la tercera hija de Tevye y Golde, nos encontrábamos a Ray Lovelock, actor italiano que debutó en 1967 en el género del spaghetti western y participó después en títulos cinematográficos como “El mejor alcalde, el rey” o “El puente de Cassandra” antes de quedarse ya definitivamente en la pequeña pantalla.


Completaban un reparto excepcional Paul Mann como Lazar Wolf, Zvee Scooler  como el genuino Rabino, Molly Picon en el papel de Yente y Vernon Dobtcheff  como el oficial ruso.


Y Tutte Lemkow, actor y coreógrafo inglés, como el mágico violinista que hace compañía a Tevye y da título a la película. A petición de Jewison, Lemkow tuvo que probar un total de siete violines diferentes antes de que el director se decidiera por uno antiguo de tamaño tres cuartos.


En su búsqueda de un pueblo de principios de siglo que pudiera convertirse en Anatevka, Norman Jewison visitó Austria, Canadá y Rumania, decidiéndose finalmente a rodar en Lakenik, un pueblo a las afueras de Zagreb, Yugoslavia.


Y para aportar la autenticidad apropiada a la historia, el diseñador de producción Robert Royal estudió los planos de alrededor de cien sinagogas de principios de siglo de Ucrania antes de diseñar la pequeña sinagoga que se muestra en la película.


Aunque el film fue rodado en exteriores en Yugoslavia, la preproducción tuvo lugar en Inglaterra. Los ensayos se realizaron en los estudios Pinewood de Londres y la música fue pregrabada en los estudios de grabación Denham.


Mientras los carpinteros yugoslavos construían el pueblo de Anatevka en Lakenik, John Williams pregrababa en Londres los temas musicales de la banda sonora. Entre los músicos, se encontraba el violinista ucraniano Isaac Stern, quien interpretó para la película los solos de violín.

Norman Jewison le puso su voz al rabino que canta “Mazel tov, mazel tov” en la escena del sueño de Tevye.


El director también pagó a un agricultor local para que mantuviera el resto de su vida natural a Shmuel, el caballo de tiro de la historia que fue adquirido para la película.



Entre otros premios y nominaciones, “El violinista en el tejado” obtuvo el Oscar a la mejor fotografía, mejor banda sonora (John Williams) y mejor sonido, siendo también nominada en las categorías de película, director, actor (Topol), actor secundario (Leonard Frey) y dirección artística.


Asimismo, fue galardonada en los Globos de Oro a la mejor película y mejor actor (Topol), siendo también candidata al mejor director y mejor actor secundario (Paul Mann). Topol obtuvo también el David di Donatello al mejor actor extranjero por su mágica interpretación de Tevye.


El título de “El violinista en el tejado” surgió de una pintura del artista ruso Marc Chagall llamada “The dead man”, que nos muestra una escena de un funeral y a un hombre que toca el violín en una azotea. El título también es utilizado por Tevye como una metáfora del hecho de tratar de sobrevivir en un mundo difícil en constante cambio.

El coste de producción de “El violinista en el tejado” fue de 9 millones de dólares. La película consiguió un total de 40 millones y medio.



"Sin todas nuestras tradiciones, nuestra vida sería algo tan inseguro
como un violinista en el tejado"
(TEVYE)

22 comentarios:

natsnoC dijo...

If i were a rich man,
daidle deedle daidle
daidle daidle deedle daidle dum
all day long i'd biddy-biddy-bum


Si hasta la versión en español me gusta, con lo difícil que es eso.

Layna dijo...

Sí, al igual qeu natsnoC, recuerdo mucho ese estribillo.... aunque yo más en español que en inglés. Un beso

miquel zueras dijo...

Recuerdo siendo muy pequeño acompañando a mis padres a ver el estreno de la película (bueno, algo después) y fue algo mágico. No recordaba a Glaser y Lovelock como secundarios. El éxito de la película llevó a la TVE de entonces a producir una serie "Si yo fuera rico" con Antonio Garisa, no sé si la recordarás. Besos. Borgo.

A-B-C dijo...

Una de las que tengo pendientes en esa lista interminable aunque, por supuesto conozco la BSO.

Creo que su mensaje sigue siendo muy actual por lo que cuentas.

Me ha encantado la frase de Mark Twain.

Clementine dijo...

Eso, natsnoC, donde esté la versión en español… y eso que a mí me encanta Peret. Oye, y qué bien cantas en versión original.

Es que esta canción sonó mucho entonces, Layna. Hoy ya es un clásico.

Yo también la disfruté en el cine, Miquel, en una reposición de ésas que hacían antes y tú lo has dicho, pura magia. Y recuerdo también esa serie de TVE con Garisa.

Pues te va a encantar, A-B-C, es extraordinaria.

Besos a repartir.

El Tirador Solitario dijo...

Yo hace siglos que no veo esa película, pero recuerdo el enorme éxito que tuvieron sus canciones, y como el título de la canción principal se convirtió en una frase ocurrente.

Eso sí, cuando he leído la entrada (estupenda, como es norma de la casa), no he podido evitar reírme, ya que Cahiers y un servidor teníamos un amigo común que guardaba un extraordinario parecido físico con Topol, y se molestaba en demasía cuando se lo recordábamos...

PEPE CAHIERS dijo...

Como dice el Tirador, el que yo conozco era un Topol muy pesado, fanático de la música instrumental y dotado de una gran cabeza. Respecto a "El violinista", ya sabe que no soy muy aficionado al musical, así que permítame felicitarle, una vez más, por su trabajada y espléndida entrada.

Clementine dijo...

A los dos que cabalgan juntos:

Un honor para mí el que os haya gustado esta entrada y más viniendo de dos blogueros de lujo como sois vosotros.
Y añado algo más. Os animo al uno y al otro a dedicar una de vuestras entradas a esta larga lista de amigos comunes tan genuinos. Que no tenéis material ahí ni nada.

Anda, porfa, porfa, porfa...

Marcos Callau dijo...

He aprendido un montón de curiosidades hoy contigo, Clementine. Desconocía que Frank Sinatra estuviera interesado en realizar el papel protagonista y creo que Danny Kaye lo hubiera bordado pero la elección final creo que es insuperable. Aunque Zero Mostel es un actor que me encanta y seguro que su versión fue estupenda. Besos.

Clementine dijo...

Me alegro, Marcos, yo también aprendo un montón de cosas al escribir estas entradas. Seguro que Zero Mostel estuvo genial en el teatro, pero yo ya no me imagino a otro Tevye que no sea Topol. Besos.

PEPE CAHIERS dijo...

¿Qué quiere usted, que se reúnan nuestros antiguos amigos y nos hagan una emboscada y nos den una lluvia de collejas?. Sería como infiltrarse en territorio indio a liberar antiguos cautivos blancos.

Clementine dijo...

Dios me libre, Cahiers, de querer eso. Pero, ¿qué tipo de historias esconden vuestros antiguos amigos?

PEPE CAHIERS dijo...

Jajajaja, supongo que soy algo exagerado, pero nunca se sabe... De todas formas, ya sabe que, en sucesivas entregas, siempre cuento algo de algún miembro de tan curiosa fauna.

Clementine dijo...

Bueno, vale, me conformaré con que cuentes cosas de ellos en sucesivas entregas. Y el Tirador, ¿también está en esa curiosa fauna o, conociéndole, no se deja incluir en esta categoría?

El Tirador Solitario dijo...

En realidad Cahiers ya está realizando toda esas crónicas, que aparecen puntualmente en su blog, gracias a su habilidad en el mundo del cómic, que es un terreno muy apropiado para esos quehaceres.

De hecho, en su trayectoria de cómics inconclusos, los protagonistas eran siempre los amigos de adolescencia y juventud, aunque como he dicho sólo llegó a terminar una pequeña joya llamada "3º C contra los chorizos".

Por supuesto yo era el co-protagonista principal de todas esas sagas, pero es evidente que el reparto era coral...

Clementine dijo...

Por supuesto que tú eras el co-protagonista, cómo poner eso en duda...
A mí no me tenéis bien informada de estas cosas, Tirador, y no pretenderás que me ponga ahora a extraer información de las entradas correspondientes de Cahiers y, seguramente, de algunas tuyas. Por Dios, no me da el tiempo para tanto.
Yo me lo quiero leer seguidito, para enterarme bien de todo y no dejarme a ninguno de esos antiguos amigos vuestros, que todos merecen mi atención, me temo.

Alicia dijo...

Qué buena la versión del Peret, con la firma inconfundible de Lazarov!
Completísima entrada, Clementine, y la peli se la merece. El actor tiene una simpatía y una fuerza increíbles (me acuerdo de lo bien que le caía a mi padre)y es un musical bastante llevadero (es que yo tampoco soy una loca de los musicales).
Me ha gustado el desparpajo del de fotografía, ¿quieren efecto terroso? pues calcetín marrón. No me digas que no suena a coña..

dubidubidubidubidubidubidubidú

Clementine dijo...

Gracias, Alicia, y celebro que también te guste Peret. Pues ya ves qué fotografía se consigue con un calcetín...

Roberto Béjar dijo...

Un gran musical con temas inolvidables de Jerry Bock y un trabajo excepcional de el gran John Williams.

También siento curiosidad por saber cómo hubiera protagonizado la película Zero Mostel, pero Topol es el alma de la película.

Clementine dijo...

Hola, Roberto. Es un gran musical en todos los sentidos, con una historia muy grande también. Y Topol, único. Un beso.

Jose Dubidú dijo...

Vaya, jamás pensé que leyendo esta entrada descubriría  que Sara Montiel aprendió el famoso truco de la media y la cámara del maestro Oswald Morris y de "El violinista en el tejado"...
El single de "Si yo fuera rico" estaba en mi casa cuando yo era pequeño, lo que me hace sospechar que también estaba en la tuya. Años mas tarde, una profesora de inglés que se llamaba La Pollito (por cómo movía la cabeza) nos fotocopió la letra y como deberes nos mandó aprendérnosla. Al día siguiente, todos se sabían la canción. Yo, que ya creo haber confesado por aquí ser imbécil, me aprendí el speech inicial. Es una de las miles de cosas inútiles que ocupan espacio en mi memoria y que hacen que hoy no recuerde nada importante.
"Oh, dear lord... You made many, many poor people... I realise, of course, that it's not a shame to be poor..."
En fin... Dubi dubi dubi du.

Clementine dijo...

Ese single estaba y está en mi casa, Jose Dubidú. Y esa cosa inútil que ocupa tu cabeza (confesando esto tú aquí yo ya entiendo muchas cosas) es de las cosas inútiles más bonitas del mundo musical. Salud.