La anciana Lolotta encuentra un niño en su huerto encima de un repollo. Decide criarlo con el nombre de Totò y lo educa a su manera. A la muerte de su madre adoptiva, Totò es llevado a un orfanato y cuando sale, ya mayor, se une a un grupo de indigentes que viven en unas barracas a las afueras de Milán.
El 8 de Febrero de 1951 se estrenaba en Italia “Milagro en Milán” (Miracolo a Milano), uno de los mejores y más mágicos títulos en la filmografía de Vittorio De Sica y una película emblemática del neorrealismo italiano producida por el propio cineasta.
Alegoría fantástica sobre la pobreza y la injusticia social basada en “Totò il buono”, novela de Cesare Zavattini, fue adaptada al cine por Suso Cecchi D’Amico, De Sica y el propio Zavattini, acompañando a unas bellas imágenes en blanco y negro la maravillosa música de Alessandro Cicognini.
Esta preciosa historia nos es contada, además, a través de unos mágicos personajes. Como Totò, su protagonista, interpretado con gran maestría por Francesco Golisano, actor nacido en Roma en 1929 que murió prematuramente a los 28 años de edad en un accidente de tráfico.
Golisano tan sólo nos dejó seis películas, pero su personaje de Totò le proporcionó merecidamente un sitio de honor en la historia del cine.
O como la anciana Lolotta interpretada por Emma Gramatica, célebre actriz italiana de teatro y cine que en 1916 fundó su propia compañía, en 1932 dirigió “La vieja dama” y en 1954 escribió el guión de “Peppino e la nobile dama”.
O como Edvige, la muchacha protagonista interpretada en esta historia por Brunella Bovo. Nacida en Padua, Brunella rodaba aquí su segunda película.
O como el egoísta y malvado Rappi al que da vida magistralmente Paolo Stoppa. Actor italiano de títulos tan conocidos como “Estación Termini”, “Mi tío Jacinto”, “Rocco y sus hermanos”, “El gatopardo” o “Hasta que llegó su hora”, a Stoppa le recordaremos siempre por su papel de Don Salvador, el genuino maestro de “Los Jueves, milagro”.
Y un auténtico reparto de lujo que completa uno de los mejores conjuntos de personajes de la historia del cine.
Para los efectos especiales de la película, Vittorio De Sica se trajo de América al especialista en efectos Ned Mann, que aquí hacía su último trabajo pero ya había dejado su huella en otros como “La Pimpinela Escarlata”, “El fantasma va al Oeste”, “Rembrandt”, “Fuego sobre Inglaterra” o “Ana Karenina”.
“Milagro en Milán” obtuvo el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes y fue elegida como la mejor película de habla no inglesa por el Círculo de Escritores Cinematográficos de Nueva York. También recibió el Silver Ribbon a la mejor escenografía en los Italian National Syndicate of Film Journalist y fue nominada a la mejor película y mejor actor (Francesco Golisano) en los británicos Premios Bafta.
Y ya no os cuento más. Sólo os daré un buen consejo. Si ya la habéis visto, es el mejor momento para disfrutarla de nuevo. Y si no la conocéis, no os demoréis en descubrirla.
Porque “Milagro en Milán” es una de esas películas que, tras verla, te hace querer ser tan buena persona como Totò, su protagonista. O, como poco, parecerte a él.
Y es que estamos hablando de Vittorio De Sica, un excelente director que, además, estaba lleno de magia.
C’era una volta...