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domingo, 9 de septiembre de 2012

No molestes más

“Lo sé, lo sé, Carla me dijo que me quedase en mi habitación.
Lo siento, no molestaré más”


Tras permanecer dieciocho años en una institución psiquiátrica, Augusto Scribani, ex director de un banco, regresa a su casa para vivir ahora con su nuera y con su nieta Rosa, una niña de nueve años con la que pronto entabla una profunda amistad.


En Marzo de 1990 se estrenaba en Italia “No molestes más” (Tolgo il disturbo), la última colaboración a toda pantalla de dos grandes clásicos del cine italiano: Vittorio Gassman y Dino Risi.



Dino Risi había debutado en la gran pantalla como director en 1953 y llevaba ya tras de sí títulos como “El signo de Venus”, “Pan, amor y...”,  “Sabela”, “La mujer del cura”, “Sábado inesperado” o “Teresa”, además de sus inolvidables trabajos con Vittorio Gassman: “El estafador”, “La escapada”, “La marcha sobre Roma”, “Monstruos de hoy”, “En nombre del pueblo italiano”, “Perfume de mujer”… Cine en mayúsculas.

Coproducción italofrancesa para la United International Pictures, “No molestes más” nos relataba una historia escrita por Enrico Oldoini, Bernardino Zapponi y el propio Dino Risi a través de una discreta fotografía de Blasco Giurato, un acertado montaje a cargo de Alberto Galliti


… y una preciosa banda sonora firmada por Francis Lai, excelente compositor francés que había comenzado su carrera cinematográfica en 1965 y ya nos había dejado su arte musical en bandas sonoras como “Un hombre y una mujer”, “Mayerling”, “Love story”, “Un amor de lluvia”, “Bilitis”, “Ojos negros”...

“¿Dr. Peruzzi? Ah, sí, sí, me hacía el electroshock… 
También me rompió una vértebra, era estupendo…”


“Arroz amargo”, “Rufufú”, “El juicio universal”, “La escapada”, “En nombre del pueblo italiano”, “Perfume de mujer”, “Nos habíamos querido tanto”, “La terraza”, “La familia”... Vittorio Gassman ya era un monumento nacional en el mundo de la interpretación cuando dio vida en esta película a su elegante y encantador Augusto Scribani. Sencillamente maravilloso.


AUGUSTO: “¿Sabes que donde yo estaba había uno
que comía flores?”
ROSA: “¿Flores?”
AUGUSTO: “¡Sí!”
ROSA: “¿Tú también comías?”
AUGUSTO: “Alguna vez”
ROSA: “¿Con hoja y todo?”
AUGUSTO: “Claro, es lo más rico”




La pequeña actriz alemana Valentina Holtkamp debutó como actriz en esta película dando vida a Rosa, la nieta de Augusto Scribani y su mejor amiga. Posteriormente, Valentina tan sólo se asomaría a un par de títulos más y a la serie italiana “Don Mateo”.

AUGUSTO: “Un día empecé a tener en mi cabeza una idea que no era mía… Y después empecé a oír música, un vals,
el Vals de los patinadores…”
ROSA: “Entonces es bonito volverse loco”
AUGUSTO: “Bueno, hay a quien le gusta…”


Carla, la estricta madre de Rosa, era interpretada por Dominique Sanda, actriz francesa que había debutado en el cine en 1969 y ya había aparecido en “El conformista”, “El jardín de los Finzi Contini”, “Confidencias”, “Novecento”...

AUGUSTO: “En el hospital, Alcide y yo dormíamos en una sala muy grande. Una mañana se me acercó furioso y me gritó: ‘¡Ladrón, ladrón, devuélveme mis pies!’”
ROSA: “¿Los pies?”
AUGUSTO: “Sí, se le había metido en la cabeza que estos pies,
los míos, eran suyos…”
ROSA: “¿Y tú se los devolviste?”
AUGUSTO: “¿Eh? No estoy tan loco…”


Elliot Gould era Alcide, gran amigo de Augusto y antiguo compañero de hospital. Gould llevaba en la gran pantalla desde 1964 y gozaba ya de cierta popularidad por títulos cinematográficos como “M.A.S.H”, “Un largo adiós”, “California Split”, “Un puente lejano”... y por su participacion en diversas series de televisión.


Margarita, la antigua secretaria de Scribani, nos llegaba a través de Monica Scattini, actriz italiana que ya había intervenido en películas como “Corazonada” o “La sala de baile” y ya había también coincidido con Vittorio Gassman en “La familia” dando vida a la tía Milina.

DIÓGENES: “Encantado de conocerle. Mi nombre es Diógenes,
me llamo así porque soy un gran filósofo”
AUGUSTO: “¿Diógenes? Ah, sí, aquél que buscaba a un hombre…”
DIÓGENES: “En cambio, yo aún estoy buscando a Dios y si un día lo encuentro juro, juro que le pongo un ojo morado…”



Y al peculiar Diógenes le conocíamos gracias al actor australiano Donald Falaise-Hodson, quien debutó en la gran pantalla en 1976 con “El Casanova de Fellini”, mítico título al que siguieron otros como “El corcel negro”, “Lady Halcón”, “La última tentación de Cristo”...


Completaban el reparto Eva Grimaldi como Inés, la novia de Alcide; Maurizio Fardo como Giorgio, el novio de Carla; Veronica Dei como Deborah, la hija de Giorgio; Firmine Richard como Anita, la criada de la familia, y Maria Teresa Piaggio en el papel de la Dra. Camonti.

ROSA: “Y a ti, ¿te da miedo la muerte?”
AUGUSTO: “No, yo ya estoy acostumbrado.
Te voy a decir un secreto: yo ya estoy muerto, desde hace mucho tiempo”
ROSA: “No lo entiendo, estás conmigo...”
AUGUSTO: “Sí, porque de vez en cuando me dan permiso”


No molestes más” suponía el regreso de Vittorio Gassman a la interpretación tras recuperarse de una segunda depresión aguda (diez años atrás superó la primera) que le había mantenido alejado del cine y del teatro.

A Gassman le atormentaba profundamente el tema de la muerte, detestaba la idea de la muerte “porque con ella se acaba la palabra. Sí. A ese silencio siniestro temo. Y la muerte es demasiado corta. Uno empieza a morir y ya está, se acabó...


En “No molestes más” Vittorio daba vida a “un deprimido melancólico con intereses humanísticos y, en consecuencia, con peligrosas inclinaciones hacia el mundo de la fantasía”. El actor añadía, con su inigualable sentido del humor, que había recuperado un poco las ganas de vivir, mejoría que le gustaba poco a Dino Risi puesto que en la película hacía el papel de un enfermo.




Augusto Scribani, el personaje que nos regala Gassman en esta película, es el más vulnerable de toda su filmografía, el más tierno, el más entrañable, el más auténtico. Está tan lleno de magia que si no supiéramos que viene firmado por Dino Risi le ubicaríamos sin dudarlo en el universo de Vittorio De Sica. 

Y De Sica, por supuesto, estaría encantado con este personaje. ¿Y quién no lo iba a estar?

“Para amar la vida, cuando se es presa de una fuerte angustia, hay que pensar que se está muerto, pero que, algunas veces se puede gozar de permisos especiales, paréntesis excepcionales en los que es posible hacer algunas cosas, encontrar amigos, volver a ver a un viejo amor…”
(Vittorio Gassman)