sábado, 25 de junio de 2011

Guapísimas a toda pantalla

"La invención italiana más bella desde el espaguetti"
(David Niven)


Tunecina de nacimiento, Claudia Cardinale enamoró ya a la cámara cinematográfica por su espectacular belleza y sus dotes naturales para la actuación en su segunda película, la divertidísima “Rufufú”. Después, fue dirigida por los mejores nombres del cine italiano. Pietro Germi en “Un maldito embrollo”, Federico Fellini en “Fellini 8 1/2”, Luigi Comencini en “La ragazza di Bube” o Luchino Visconti en “Rocco y sus hermanos” y “El gatopardo”. También trabajó a las órdenes de Blake Edwards en “La pantera rosa” o de Henry Hathaway en “El fabuloso mundo del circo”. Y compartió cartel con Jacques Perrin en “La chica con la maleta”, Marcello Mastroianni en “El bello Antonio”, Anthony Quinn en “Mando perdido” o Lee Marvin y Jack Palance en “Los profesionales”. En su fructífera carrera interpretativa, dos grandes personajes femeninos. Su Jill McBain de “Hasta que llegó su hora” y su Ida Ramundo en la serie de televisión “La historia”.


Tras una estimable carrera en la televisión, Grace Kelly deslumbraba a la gran pantalla con su elegante belleza en “Solo ante el peligro”. Bajo las órdenes de John Ford rodó “Mogambo” y fue elegida por Alfred Hitchcock como protagonista de tres de sus historias: “Crimen perfecto”, “La ventana indiscreta” y “Atrapa a un ladrón”, formando con Cary Grant en ésta última una de las parejas más impresionantes de la gran pantalla. Compartió cartel con Bing Crosby en “La angustia de vivir” y “Alta sociedad”, y junto a Alec Guinness y Louis Jourdan en “El cisne”, su penúltima película, donde daba vida a la Princesa Alexandra.


Vivien Leigh debutó en la gran pantalla en 1935 en “Things are looking up”. Después vendrían otros títulos como “La mujer enigma” o “Un yanqui en Oxford” antes del que sería indiscutiblemente el papel de su carrera cinematográfica, la singular Scarlett O’Hara de “Lo que el viento se llevó”. Junto a su marido, Laurence Olivier, formó una de las más impresionantes parejas del cine en cintas como “Fuego sobre Inglaterra”, “21 días” y “Lady Hamilton”. Pero Vivien también nos dejó otros personajes inolvidables, como su Myra de “El puente de Waterloo”, su Anna Karerina en la película de título homónimo y, por supuesto, su Blanche Dubois de “Un tranvía llamado deseo”.


Tras hacerse un rostro familiar en la pequeña pantalla, Michelle Pfeiffer debutó en el cine en 1980 con “Volvió el amor”. Y la pudimos ver también en otros títulos como “El precio del poder” y “Cuando llega la noche” antes de maravillarnos con su impresionante belleza como Isabeau en “Lady Halcón”. Después llegarían “Las brujas de Eastwick”, “Conexión Tequila”, “Las amistades peligrosas”, “Los fabulosos Baker Boys”, “Frankie y Johnny”, “Intimo y personal” o “Heredarás la tierra”.


Natalie Wood debutó en la gran pantalla a la edad de cinco años en “The moon is dowd”. A este título seguirían otros como “De ilusión también se vive”, “El fantasma y la señora Muir” o “La promesa verde”. Y a lo largo de su carrera nos dejó también inolvidables personajes como su Judy de “Rebelde sin causa”, su Debbie de “Centauros del desierto”, su Wilma de “Esplendor en la hierba”, su Maggie de “La carrera del siglo” o su Daisy Clover de “La rebelde”. Y, por supuesto, su maravillosa María de “West Side Story”.


“Vacaciones en Roma” supuso el descubrimiento para el cine de una cara con ángel que respondía al nombre de Audrey Hepburn. Tras este personaje, otros tan encantadores como los de “Sabrina”, “Guerra y paz”, “Arianne”, “Historia de una monja”, “La calumnia”, “Charada” o “My fair lady”. Y por supuesto, Holly Golightly, inolvidable Audrey en “Desayuno con diamantes”.


Uno de los indiscutibles sex symbol del cine por excelencia, Brigitte Bardot inició su carrera cinematográfica a los 18 años con “Le trou normand”. Título al que seguirían otros como “Un médico en la marina”, “Las maniobras del amor”, “Y Dios creó a la mujer”, “¡Viva María!”, “Historias extraordinarias”, “Shalako” o “Las petroleras”, película ésta que la emparejaría con Claudia Cardinale.


La singular belleza de Halle Berry apareció en pantalla por vez primera en 1991 en la película “Fiebre salvaje”. A este título siguieron “Strictly Business”, “El ultimo boy scout” y “Los Picapiedra”. Más tarde, la pudimos ver también en “X-Men”, “Monster’s Ball”, “Muere otro día” o “Catwoman”.


El animal más bello del mundo, Ava Gardner, debutó en la gran pantalla junto a Myrna Loy y William Powell en 1941 en la película “La sombra de los acusados”. Y apareció después junto a Bela Lugosi en “La casa encantada” antes de deslumbrarnos con su espectacular belleza en “Forajidos”, esta vez junto a Burt Lancaster. A este título siguieron otros como “Venus era mujer”, “Pandora y el holandés errante”, “Magnolia”, “Las nieves del Kilimanjaro” o “Los caballeros del rey Arturo”. Descubrimos su lado más divertido en “Mogambo” o “La cabaña” y nos dejó personajes para la historia del cine como su María Vargas de “La condesa descalza”, su baronesa Natalie de “55 días en Pekín”, su Maxime de “La noche de la iguana” o su impresionante Lily Langtry de “El juez de la horca”.


Dos años después de su debut cinematográfico, Romy Schneider fue conocida en la gran pantalla a través de Sissi, personaje que repetiría en otros cuatro títulos cinematográficos. Y pudimos seguir admirando su increíble belleza en clásicos como “A pleno sol”, “El cardenal”, “La piscina”, “Lo importante es amar” o “Testimonio de mujer”, su último papel para el cine.


Rita Hayworth comenzó su carrera en el cine como extra en 1934. Compartió más adelante cartel con Cary Grant en “Sólo los ángeles tienen alas”, con James Cagney en “La pelirroja”, con Tyrone Power en “Sangre y arena”, con Orson Welles en “La dama de Shangai” y, por supuesto, con Glenn Ford en “Gilda”. Y bailó con Gene Kelly en “Las modelos” y con Fred Astaire en “Desde aquel beso” y “Bailando nace el amor”.
Nunca hubo una mujer como Rita.


En 1957, en “Santa Juana”, debutaba en la gran pantalla Jean Seberg, bellísimo rostro que nos seguiría enamorando en otros títulos ya clásicos como “Buenos días, tristeza”, “Al final de la escapada” o “Lilith”. Jean fue también Elizabeth en la genial “La leyenda de la ciudad sin nombre”.


Charlize Theron debutó en el cine en la tercera entrega de “Los chicos del maíz", título al que siguieron “The Wonders”, “Pactar con el diablo”, “La cara del terror” o “Las normas de la casa de la sidra”. Charlize también fue Laura Kensington en “La maldición del escorpión de jade”, Stella en “The italian job” y Aileen en “Monster”.


En 1940 Gene Tierney se asomaba a la gran pantalla compartiendo cartel con Henry Fonda en “La venganza de Frank James”. A este título siguieron otros clásicos del cine como “La ruta del tabaco”, “El hijo de la furia” o “El diablo dijo no” antes de dar vida Gene a uno de los personajes fundamentales de su carrera en “Laura”. Fue también Ellen en “Que el cielo la juzgue”, Isabel en “El filo de la navaja”, Lucy en “El fantasma y la señora Muir” y Dolly Harrison en “Tempestad sobre Washington”.


La personalísima belleza y elegancia de Katharine Hepburn acompañó a la actriz durante toda su carrera cinematográfica. En 1932 debutaba en la gran pantalla en “Doble sacrificio” bajo las órdenes de George Cukor, director con el que también coincidiría en su primera etapa en otros títulos ya clásicos como “La gran aventura de Sylvia” o “Vivir para gozar”. Perfecta pareja en la comedia clásica americana de Spencer Tracy y de Cary Grant, Katharine forma parte ya de la historia del cine a través de un sinfín de personajes que parecían escritos expresamente para ella. Jo March (“Las cuatro hermanitas”), Susan Vance (“La fiera de mi niña”), Tracy Lord (“Historias de Filadelfia”), Amanda Bonner (“La costilla de Adán”), Rose Sayer (“La reina de África”), Jane Hudson (“Locuras de verano”), la condesa Aurelia (“La loca de Chaillot”) y, por supuesto, la encantadora Ethel Thayer (“En el estanque dorado”).

"Supe que era inusual, distinta, no había ninguna como ella. Kathy no se parecía a los años 30, sino a sí misma. Luego las mujeres empezaron a imitarla y la década se pareció a ella"
(George Cukor)

martes, 21 de junio de 2011

JUDY HOLLIDAY

En 1949 se estrenaba en las pantallas americanas “La costilla de Adán”, una singular y divertida comedia de un maestro en la materia, George Cukor, que contaba en sus principales papeles con una de las mejores parejas del género, Katharine Hepburn y Spencer Tracy.

El reparto de este film venía redondeado por nombres como Tom Ewell, Jean Hagen o David Wayne.


Y Judy Holliday, feliz descubrimiento aquí como una de las mejores actrices cómicas de la historia del cine.

Judith Tuvim nacía, hace hoy 90 años, el 21 de Junio de 1921 en Nueva York. A la edad de cuatro años fue matriculada en la escuela de ballet por su madre, profesora de piano, fomentando pronto en la niña una verdadera atracción por el mundo del espectáculo.

Más adelante, ya en la escuela secundaria, Judy comenzó a desarrollar su interés por el teatro apareciendo en diversas obras. Tras graduarse, consiguió un trabajo como telefonista en el Orson Welles Mercury Theater y se abrió después camino como actriz en los escenarios de Boston, Filadelfia, Washington y Nueva York, uniéndose también a una gira de clubes nocturnos con “The Revuers”, un grupo musical fundado por los escritores de canciones Betty Comden y Adolph Green.


En 1944 le llegó a Judy la oportunidad de debutar en la gran pantalla, dirigida por Walter Lang en “Greenwich Village”, junto a Carmen Miranda y Don Ameche. Ese mismo año participaría también en “Something for the boys” y en “Cita en los cielos”, primera de sus películas a las órdenes de George Cukor en la que apenas tenía unas pocas líneas de diálogo. Tras esta pequeña incursión en el cine, Judy regresó a Nueva York para continuar con su carrera en los escenarios.

George Cukor me hizo ilusionarme conmigo misma. Antes de conocerle, nunca pensé en mí misma como actriz. Él me indicó el camino


Tras cinco años alejada de las pantallas, volvió a Hollywood para trabajar de nuevo con Cukor en “La costilla de Adán” (1949). En este clásico de la comedia americana Judy daba vida a Doris Attinger, una mujer que es juzgada por disparar a su marido tras encontrarle con su amante.

Un pequeño papel éste que Judy llevó a cabo con absoluta perfección, lo que llevó a la propia Katharine Hepburn a declarar maravillada a la prensa del momento que la magnífica actuación de Judy en esta película había eclipsado el protagonismo de la suya propia y la de Tracy.

Cuando se piensa en mí, siempre aparece Billie Dawn.
Es tan sencillo como eso


Y Judy llegó así al que sería el mejor papel de su carrera. El de Billie Dawn en la magistral “Nacida ayer” (1950), dirigida una vez más por George Cukor.

Excepcional actuación la de Judy que la convirtió muy justamente en la ganadora del Oscar a la mejor actriz en la ceremonia de los Premios de la Academia.

Premio con el que se hizo pese a las otras cuatro candidatas: Gloria Swanson (por “El crepúsculo de los dioses”), Eleanor Parker (por “Sin remisión”) y Bette Davis y Anne Baxter (por “Eva al desnudo”). Total nada.


Dos años más tarde, Judy volvía a coincidir con Cukor en “Chica para matrimonio”. Y en 1954 era de nuevo dirigida por él, en esta ocasión junto a un jovencísimo Jack Lemmon, en “Una rubia fenómeno” donde, como la original Gladys Glover, nos presentaba otro genuino personaje en una historia encantadora.

De nuevo junto a Jack Lemmon, y a las órdenes de Mark Robson, Holliday rodaba "Phffft!". Y tras “Un cadillac de oro macizo” la actriz se retiraba durante cuatro años de la gran pantalla.


Y en 1960 volvía al cine dirigida por Vincente Minnelli en la que sería su última película, “Suena el teléfono”, donde compartía cartel con Dean Martin y donde sacaba a relucir su mejor vis cómica en escenas musicales como “It’s a perfect relationship”, “Mu Cha Cha” o “Just in time”. Tres años antes, Judy había obtenido el Premio Tony en Broadway como mejor actriz por su papel en este mismo musical.


Además del Oscar como mejor actriz por “Nacida ayer”, Judy Holliday obtuvo también el Globo de Oro, siendo también nominada a estos últimos galardones por “La costilla de Adán”, “Un cadillac de oro macizo” y “Suena el teléfono”. Fue asimismo nominada al Premio Bafta como actriz extranjera por “Chica para matrimonio” (1952) y por “Phffft” (1954).

Tristemente, con tan sólo once títulos para la gran pantalla, Judy nos dejaba prematuramente, a la edad de 43 años, el 7 de Junio de 1965.


Gracias, Judy, por tu gran simpatía y naturalidad. Por tu inigualable sentido del humor y por ese dominio absoluto del difícil arte de hacer reir.

Tienes que ser inteligente para poder interpretar una y otra vez el papel de rubia tonta y conseguir mantener la atención del público sin contar con un físico extraordinario
(JUDY HOLLIDAY)

jueves, 16 de junio de 2011

Gene y Donald, Donald y Gene

Si Fred Astaire es el Cary Grant de la danza, yo soy el Marlon Brando


Gene Kelly llegó a Hollywood en 1941. Le precedía su gran éxito en Broadway con la obra “Pal Joey”. Su primera película en la gran pantalla fue “Por mí y mi chica” junto a Judy Garland.

Después llegarían “Levando anclas”, “Un día en Nueva York”, “Un americano en París”, “Cantando bajo la lluvia”, “Brigadoon”, “Siempre hace buen tiempo”…

He nacido para entretener a la gente. Todo lo que soy se lo debo al mundo del espectáculo


Perteneciente a una familia del mundo del vaudeville, Donald O’Connor participó en multitud de musicales de los años cuarenta, donde combinaba sus fantásticas dotes como bailarín con su efectividad en los papeles cómicos.

En ”Beau Geste”, Donald interpretó a Beau a la edad de doce años, fue Peter Stirling en “Mi mula Francis”. Después vinieron “Cantando bajo la lluvia”, “Luces de candilejas” y “The Buster Keaton Story”.


En 1952 Gene y Donald aparecían juntos en “Cantando bajo la lluvia”, uno de los grandes musicales de la historia del cine.


O’Connor y Kelly acompañaban con su enérgica danza a la pegadiza melodía “Fit as a fiddle”, escrita en 1932 por Arthur Freed, Al Hoffman y Al Goodhart.


Moses supposes”, canción escrita expresamente para esta película por Roger Edens, Comden y Green, nos regalaba un espectacular baile de Gene y Donald.


Y la siempre encantadora Debbie Reynolds acompañaba a O'Connor y a Kelly en el contagioso número musical “Good morning”, canción que había sido escrita por Nacio Herb Brown y Arthur Freed en 1939 para la película “Babes in arms”.

Gene Kelly y Donald O’Connor coincidieron también en programas especiales para la televisión. A través de su particular versión del popular tema “Makin’ whoopee” o haciendo un maravilloso recorrido por las inolvidables melodías del musical americano.


Gracias, Donald. Gracias, Gene. Por contagiarnos con vuestra natural y alegre simpatía. Y por regalarnos vuestros maravillosos números musicales a través de vuestra inigualable grandeza artística.

No es fácil trabajar con un genio.
Pero Gene ha tenido mucha paciencia conmigo
(DONALD O’CONNOR)

A Chez Morera al completo

domingo, 12 de junio de 2011

En busca del arca perdida

A punto de estrenarse “La guerra de las galaxias” (1977), George Lucas decidió darse unas pequeñas vacaciones para alejarse del alboroto general. Su destino en esta ocasión fue Hawai, donde se reunió con Steven Spielberg.


Al comprobar que la película, ya estrenada, se convertía en todo un éxito, Lucas se permitió proponerle a Spielberg un nuevo proyecto: una película de aventuras llamada “Raiders of the lost ark”. A la vuelta de su viaje, ambos cineastas se reunieron con el entonces guionista Lawrence Kasdan para desarrollar el guión de lo que se convertiría en una de las más exitosas sagas cinematográficas de la historia del cine.

A pesar del equipo de lujo que formaban Lucas y Spielberg, su proyecto fue rechazado inicialmente por todos los estudios de Hollywood. Finalmente, tras mucha persuasión, la Paramount acordó llevarlo a cabo.


Hace hoy ya 30 años, el 12 de Junio de 1981, se estrenaba en Estados Unidos con gran éxito “En busca del arca perdida” (Raiders of the lost ark).

Dirigida por Steven Spielberg, que llevaba ya a sus espaldas títulos como “El diablo sobre ruedas”, “Tiburón” o “Encuentros en la tercera fase”, la película contaba con un guión de Lawrence Kasdan (que ese mismo año debutaría en la dirección con “Fuego en el cuerpo”), basado a su vez en una historia de George Lucas y Philip Kaufman (director más delante de “Elegidos para la gloria”, “La insoportable levedad del ser” o “Henry y June”).


La espectacular fotografía de “En busca del arca perdida” venía firmada por Douglas Slocombe, desde 1942 en el mundo del cine donde dejó buena muestra de su trabajo en títulos como “Ocho sentencias de muerte”, “El sirviente”, “Viento en las velas”, “El león en invierno”, “El gran Gatsby”, “Rollerball” o “Nijinsky”.

El impecable montaje venía de la mano de George Lucas y Michael Kahn. Michael ya había trabajado anteriormente con Spielberg en “Encuentros en la tercera fase” y “1941” y coincidiría tambien con él en multitud de títulos posteriores.


Y para la banda sonora, Spielberg contó una vez más con John Williams, maravilloso compositor americano con el que ya había trabajado anteriormente en “Loca evasión”, “Tiburón”, “Encuentros en la tercera fase” y “1941”.

Tras “En busca del arca perdida”, Spielberg y Williams siguieron trabajando juntos en un total de 23 títulos cinematográficos, entre los que se encuentran “E.T., el extraterrestre”, “El imperio del sol”, “Hook”, “Parque Jurásico”, “La lista de Schindler”, “Salvar al soldado Ryan” o “La guerra de los mundos”, formando sin duda alguna uno de los mejores equipos director-compositor de la historia del cine.


John Williams escribió inicialmente dos temas principales para “En busca del arca perdida”. A Spielberg le gustaron los dos y sugirió a Williams utilizar ambos como tema principal. El resultado fue la magistral "Raiders March", música que se ha convertido en uno de los temas de película más populares de todos los tiempos.

Dr. Jones, profesor de arqueología, experto en ocultismo, conseguidor de antigüedades raras…”


Para dar vida a Indiana Jones, Steven Spielberg pensó en Harrison Ford. George Lucas, sin embargo, no estaba conforme pues Harrison había intervenido ya en tres de sus películas anteriores, “American Graffiti”, “La guerra de las galaxias” y "El imperio contraataca". Harrison también había sido dirigido ya por Michelangelo Antonioni en "Zabriskie Point" y por Francis Ford Coppola en "La conversación" y "Apocalypse Now".

Se le ofreció entonces el papel protagonista de “En busca del arca perdida” al actor Tom Selleck, rostro conocido de la pequeña pantalla sobre todo por la serie televisiva “Magnum”. Pero Selleck tuvo que rechazar esta oferta precisamente por su compromiso con esta serie. Detrás vinieron Steve Martin (que eligió en su lugar protagonizar “Dinero caído del cielo”), Bill Murray (quien se retiró del proyecto debido a conflictos de programación con "Saturday Night Live"), Nick Nolte, Chevy Chase, Peter Coyote, Jack Nicholson y Jeff Bridges.


Y así le volvió el papel a Harrison Ford. Muy afortunadamente, añado aquí yo.

Durante el rodaje en Túnez, casi todo el equipo resultó intoxicado a excepción de Steven Spielberg, que se libró precisamente por comer tan sólo los alimentos que había traído con él, latas y más latas de espaguetis.


En la ya famosa escena en la que Indy dispara al árabe que se le enfrenta con una espada, en el guión estaba escrito que Harrison Ford usaría su látigo para arrebatarle la espada a su contrincante. La intoxicación alimentaria no le permitía a Harrison llevar a cabo tal estrategia con lo que, tras varios intentos fallidos, el actor sugirió disparar sin más a su enemigo. A Spielberg le entusiasmó de inmediato la idea y la escena fue filmada con éxito.

"¡No pueden hacerme esto, soy americana!”


Amy Irving y Debra Winger fueron consideradas para el papel de Marion Ravenwood. Finalmente fue escogida Karen Allen, correcta actriz que debutó en la gran pantalla en 1978 con "Desmadre a la americana" y ya había sido dirigida por Woody Allen en "Manhattan" y trabajado junto a Al Pacino en "A la caza". Buena elección pues, para "En busca del arca perdida". Karen hace una divertida y genuina composición de su personaje.


Denholm Elliott, aquí como el Dr. Marcus Brody, llevaba ya a sus espaldas una fructífera carrera en la televisión. Y en la gran pantalla, donde comenzó en 1949 y participó en títulos hoy ya clásicos como "Alfie", "Comando en el mar de China", "Robin y Marian", "Un puente lejano", "Los niños del Brasil" o "Amanecer Zulú".


Para el personaje de Sallah, Steven Spielberg originalmente quería a Danny DeVito, pero el actor tuvo que abandonar el proyecto por resultar incompatible con su ya participación en la serie de televisión "Taxi".

Cuando John Rhys-Davies hizo su prueba para el personaje de Sallah, a Spielberg le recordó al Falstaff de Shakespeare, con lo que le sugirió al actor que combinara en su interpretación el Vasco Rodrigues de la miniserie "Shogun" con el personaje de Falstaff.

Indiana, nosotros sólo pasamos por la historia. Esto es historia


El actor italiano Giancarlo Giannini era en un principio el actor en el que pensó Spielberg para el papel del Dr. René Belloq. Finalmente fue elegido Paul Freeman, actor inglés al que se le requirió un adecuado acento francés acorde con su personaje.


Vic Armstrong, Martin Grace y Terry Leonard fueron los tres especialistas que doblaron a Harrison Ford en esta película. Curiosamente aparecían los tres como soldados alemanes en la famosa escena de la persecución del camión, escena que se rodó en aproximadamente ocho semanas.


Terry Leonard fue el encargado de llevar a cabo la arriesgada acción de arrastrarse por debajo de dicho camión, para lo cual puso como condición que Glenn Randall Jr, su amigo y colega, fuera el conductor del vehículo. El camión fue construído especialmente para ser más alto por encima del suelo de lo normal a fin de dejar espacio para que Leonard pasara por debajo de forma segura.


Pero Harrison sí fue realmente arrastrado por detrás del camión en alguno de los planos, causándole esto una serie de moratones en las costillas. Al preguntarle si le preocupaba hacer esta arriesgada escena, refirió: “No. Si realmente esto fuera peligroso, habrían rodado anteriormente mucho más de la película”.


Y el actor Frank Welker le prestó su voz al inteligente mono que aparece en la película. Welker haría algo similar en 1992 a través de Abu, el mono araña del “Aladdin” de Walt Disney.


El mítico sombrero de Indiana Jones procedía de la famosa tienda de sombreros Herbert Jonson de Saville Row, en Londres. El sombrero era un modelo australiano. Tanto la diseñadora de vestuario, Deborah Nadoolman, como Harrison Ford, se llegaron a sentar encima del sombrero para darle el aspecto de haber llevado una larga y arriesgada vida.

En la película, Indiana Jones nunca pierde su sombrero, un homenaje a las series clásicas de la década de los cuarenta. En estas series, los sombreros de los héroes permanecían siempre en sus cabezas, por muy arriesgada que fuera la acción, por considerarse de mal gusto en un caballero el perder su sombrero en determinadas situaciones.

Y la chaqueta de cuero que lleva Indiana Jones era realmente nueva. Tuvo que ser envejecida artificialmente por el departamento de vestuario. Se utilizó un total de diez chaquetas.


La famosa roca gigante que persigue a Indiana Jones en el comienzo de la película fue hecha de fibra de vidrio. Ben Burtt, el diseñador de sonido, buscaba un buen efecto sonoro que resultara adecuado para una roca de tales dimensiones. Casualmente, mientras viajaban en un Honda Civic por un terraplén de grava, Burtt pudo escuchar exactamente el sonido que andaba buscando. Acercó entonces el micrófono y lo sostuvo en uno de los neumáticos traseros del Civic para registrar el efecto.

Durante el rodaje de “En busca del arca perdida”, Harrison Ford recibió la visita de su entonces mujer, la guionista Melissa Mathison. Allí le fue dictado a ella por Spielberg una historia que con el tiempo se convertiría en un guión que con el tiempo se transformaría en una mítica película: “ET: El extraterrestre”.


La idea inicial de Spielberg y Lucas no iba más allá de hacer un sencillo film de serie B, una versión mejor hecha de los seriales de Republic Films... "En busca del arca perdida" fue la película más taquillera de 1981.

Entre muchos otros premios y nominaciones, obtuvo el Oscar a la mejor dirección artística, mejores efectos visuales, mejor montaje, mejor sonido y uno especial al mejor montaje de efectos de sonido. También fue nominada en las categorías de película, director, fotografía y banda sonora original.


Consiguió además el británico Premio Bafta a la mejor dirección artística, siendo asimismo nominada a película, banda sonora, fotografia, montaje, sonido y actor de reparto (Denholm Elliott).

Fue galardonada como mejor película extranjera en los Kinema Junpo Awards, prestigioso magazine japonés, y obtuvo el Premio Grammy al mejor album de banda sonora. Los Globos de Oro la nominaron en la categoría de mejor director y los Premios César como mejor film extranjero.


El rotundo éxito de "En busca del arca perdida" llevaría posteriormente al rodaje de otros tres títulos, "Indiana Jones y el templo maldito", "Indiana Jones y la última cruzada" e "Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal". Pero éstas ya son otras historias...


Celebremos, pues, con George, Harrison y Steven este 30 aniversario del nacimiento de Indiana Jones, el arqueólogo más atractivo de la historia del cine. Y mi héroe favorito de la gran pantalla.


¡¡¡ Indyyy... !!!