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lunes, 31 de diciembre de 2012

¡Felices 75, Anthony Hopkins!

Hoy te felicito desde La Gran Pantalla, Anthony, por tu 75 aniversario. Y por una carrera realmente insuperable en el mundo de la interpretación.


Te felicito por tu entrada triunfal en el cine en "El león en invierno" a través de tu personaje de Richard (Ricardo I de Inglaterra, Corazón de León).


Por dar vida, entre 1967 y 1972 a Claudio en “Hamlet”, a Charles Dickens en “The great inimitable Mr. Dickens”, a Danton en “Biography” y en “El joven Winston” a David Lloyd George, personaje éste que curiosamente repetiste en 1973 en la mini-serie “The Edwardians” y también en el telefilme “Lloyd George”.


Te felicito también por interpretar en la serie televisiva “Guerra y paz” a Pierre Bezukhov, mismo personaje que interpretara Henry Fonda en 1956 en la versión clásica de King Vidor.


Y a Torvald Helmer en “Casa de muñecas” en la versión británica de 1973 de la obra teatral de Henrik Ibsen.


Te felicito por tu papel de Michael Grant en “Amarga victoria”, serie de televisión en la que yo te vi por vez primera y donde ya me dejaste hipnotizada a través de tu extraordinaria interpretación en esta historia que había sido ya versionada en 1939 con Humphrey Bogart y Bette Davis como protagonistas.  


Por tu maravilloso Elliot Hoover en la película dirigida por Robert Wise “Las dos vidas de Audrey Rose”, junto a una pequeña pero ya mágica Susan Swift. Y por tu intervención, en ese mismo año de 1977, en la superproducción bélica “Un puente lejano”.


Te felicito también por tu extraordinaria interpretación de Corky Whiters en esa pequeña joya llamada “Magic” que, dirigida por Richard Attemborough, basaba su historia en una novela de William Goldman.


Por Frederick Treves, tu precioso personaje en “El hombre elefante”…


… por tu Quasimodo de “El jorobado de Notre Dame ” en su versión de 1982…


… y por tu sublime William Bligh de “Motín a bordo” (1984).


Te felicito por tu correctísimo papel de Frank Doel en la excelente película  “La carta final”. Y por formar en ella una pareja perfecta con Anne Bancroft.


Por formar otra espléndida pareja con Jeremy Irons en la original y curiosísima “Adorable seductor”...


Y por aceptar la proposición de Joan Plowright de prestarle tu voz en 1991 al mismísimo Laurence Olivier (entonces ya tristemente fallecido) en el doblaje de su escena censurada de “Espartaco”, secuencia de la que se había perdido la banda sonora y los diálogos.


Te felicito muy efusivamente por tu impactante, magnífica, inolvidable composición de Hannibal Lecter en “El silencio de los corderos”… Todo un clásico ya de la historia del cine.


Por tu fructífera colaboración con el gran cineasta californiano James Ivory en “Regreso a Howards End”…


… en “Lo que queda del día”, mi interpretación y personaje favoritos de tu extraordinaria carrera. Un sublime Mr. Stevens el que nos presentaste aquí, Mr. Hopkins (qué grande eres, qué grande)...


... y en “Sobrevivir a Picasso”, donde nos regalabas otra de tus cuidadas composiciones, esta vez en la piel del pintor malagueño.


Te felicito por tu espléndido Van Helsing del “Drácula de Bram Stoker” dirigido por Coppola…


Y por tu George Hayden del “Chaplin” de Richard Attemborough.


Felicidades por “Anthony Hopkins: In darkness and light”, excelente biografía tuya maravillosamente escrita en 1993 por Michael Feeney Callan. Libro éste que yo me gané en un concurso de la revista cinematográfica Primer Plano por  acertar de pleno las ocho preguntas que sobre ti planteaban. Mira tú qué bien.


Te felicito también por Jack Lewis, tu maravilloso personaje de “Tierras de penumbra”…


… y por tu William Ludlow de “Leyendas de pasión”, uno de los mejores padres de la historia del cine.


Felicidades por “August”, tu primera película como director, siendo además el actor protagonista, para cuyo argumento elegiste “Tio Vania”, la célebre obra de Antón Chéjov.


Y por tu William Parrish de "¿Conoces a Joe Black?".


Por tu John Quincy Adams de “Amistad”...


y por tu Ted Brautigan de “Corazones en Atlántida”.


Por tu Coleman Silk de “La mancha humana”…


… tu Old Ptolemy en “Alejandro Magno”…


… y tu Robert de “La verdad oculta”.


También te felicito por tu Alfie de “Conocerás al hombre de tus sueños”…


… tu Padre Lucas Trevant de “El rito”…


… y tu  Odin de “Thor”.


Y, junto a Helen Mirren como Alma Reville, por tu Alfred Hitchcock en “Hitchcock”. Esto será digno de verse.


Muchas felicidades, Anthony, por tu profesional, rica, variada y extraordinaria carrera. Y muy felices 75.

domingo, 30 de enero de 2011

El silencio de los corderos


El 30 de Enero de 1991, hace hoy 20 años, se estrenaba en Nueva York “El silencio de los corderos”, una inteligente historia magistralmente dirigida por Jonathan Demme.


Basada en “The silence of the lambs” (aquí llamada “El silencio de los inocentes”), novela que Thomas Harris escribió en 1988, la película contó con un cuidado guión de Ted Tally y una envolvente banda sonora de Howard Shore, compositor artífice entre otras de “Ed Wood”, “Ni un pelo de tonto”, “Seven” o la trilogía de “El señor de los anillos”.

Muchos actores fueron considerados para interpretar al genuino Hannibal Lecter. John Hurt, Christopher Lloyd, Patrick Stewart, Louis Gossett Jr, Robert Duvall, Jack Nicholson o Robert De Niro fueron algunos de los candidatos.

Y Jeremy Irons, que rechazó la oferta porque acababa de dar vida en la pantalla a Claus Von Bulow en “El misterio Von Bulow” (1990) y no vio demasiado conveniente interpretar a otro oscuro personaje tan de inmediato.


Afortunadamente para la historia del cine, Jonathan Demme eligió finalmente a Anthony Hopkins, camaleónico actor inglés al que eligió por su interpretación del Dr. Frederick Treves en “El hombre elefante” (1980).

Al enterarse de esto, Anthony objetó que el Dr. Treves era una buen hombre, a lo que Demme le contestó: “Así es Lecter, un hombre bueno también, pero atrapado en una mente insana”.

Hopkins se preparó a conciencia su papel visitando las cárceles y estudiando los archivos de asesinos convictos y asesinos en serie, a cuyas audiencias judiciales asistía también.


Importantes fueron también sus valiosas aportaciones a la hora de enriquecer su personaje, hoy uno de los más recordados de la gran pantalla. Según sus propias declaraciones, la voz que le otorgó a Hannibal Lecter era “una combinación de Truman Capote y Katharine Hepburn”.

Hopkins además convenció al director y a la diseñadora de vestuario para que, en determinadas escenas, le cambiaran el mono de color naranja por uno de color blanco con el fin de hacer que el personaje resultase más inquietante, idea que le vino al actor por su miedo a los dentistas.


El recordado gesto que hace Hannibal Lecter tras la frase "me comí su hígado acompañado de habas y un buen Quianti" no estaba incluído en el guión, sino que fue algo espontáneo que se le ocurrió a Anthony durante el rodaje de la escena. Al director le gustó tanto este detalle que lo incluyó en el montaje final. Hoy, indudablemente, es un rasgo distintivo de este personaje.

Para Anthony Hopkins, el personaje de Lecter es lo más parecido al HAL de Stanley Kubrick en “2001: una odisea del espacio” (1968). Una muy compleja y muy inteligente máquina de matar altamente lógica que parece saber todo lo que sucede a su alrededor.        


Para nosotros, sus espectadores, Hannibal Lecter es realmente uno de los personajes más inteligentes que nos ha regalado la gran pantalla.

Trescientas candidatas accedieron al papel de la protagonista de esta historia, Clarice Starling. Entre ellas, Meg Ryan, Melanie Griffith y Michelle Pfeiffer.
 

Durante el proceso de escritura del guión, Ted Tally sugirió para este papel el nombre de Jodie Foster, quien estaba realmente interesada en interpretarlo. Sin embargo, cuando fue contratado, el director Jonathan Demme vio más apropiada a Michelle Pfeiffer. Michelle lo rechazó finalmente por considerar el film demasiado violento y Demme volvió a Foster, reconociendo esta vez en ella la fuerza y determinación que requería su personaje.


Jodie Foster pasó mucho tiempo preparando su personaje con el agente del FBI Mary Ann Krause, quien le aconsejó la idea de que en una de las escenas Clarice rompiera a llorar. Una buena forma de conseguir liberación emocional en un trabajo tan sumamente absorbente.

Y para el papel de Jack Crawford, superior de Clarice y tercer protagonista de esta historia, fueron considerados actores como Michael Keaton, Mickey Rourke y Kenneth Branagh. 


Finalmente fue elegido Scott Glenn, rostro ya conocido por la pequeña pantalla y, sobre todo, por películas como “Nashville”, “Apocalypse Now”, “Elegidos para la gloria” o “Silverado”.

Glenn, Foster y Demme, entre otros miembros del equipo, acudieron a una serie de clases en el centro de formación del FBI en Virginia y estudiaron sobre las armas de fuego y los perfiles criminales.
 

En un principio la idea era estrenar “El silencio de los corderos” en el otoño de 1990. Sin embargo, Orion Pictures, su distribuidora, decidió retrasar su lanzamiento hasta finales de Enero de 1991 con el fin de poder concentrarse en la promoción para los Oscar de otro de sus títulos, “Bailando con lobos”.

Así fue como “El silencio de los corderos” se convirtió en una notable excepción a la creencia popular de que las películas estrenadas a principios de año son olvidadas fácilmente en las nominaciones a los Oscar del año siguiente.
 

Y es que “El silencio de los corderos” obtuvo en 1992 los cinco premios principales de la Academia de Hollywood: película, director, actor principal (Anthony Hopkins), actriz principal (Jodie Foster) y guión adaptado, siendo también nominada al mejor montaje y sonido.

Jonathan Demme fue premiado como mejor director en el Festival de Cine de Berlin y en el Ámsterdam Fantastic Film Festival. Y la película obtuvo también el Globo de Oro a la mejor actriz, siendo también nominada al mejor actor, película, director y guión.


Los ingleses Premios Bafta la galardonaron en las categorías de mejor actor y mejor actriz y la nominaron a mejor fotografía, director, montaje, película, banda sonora, guión adaptado y sonido. Y los Saturn Award de la Academy of Science Fiction, Fantasy & Horror Films la premiaron al mejor actor, película, maquillaje, guión, y la nominaron la mejor actriz, vestuario, director y música.

También galardonada en los Edgar Allan Poe Award como mejor película, “El silencio de los corderos” fue además nominada a la mejor película extranjera en los franceses Premios César y en los Premios de la Academia japonesa.

Razones, pues, no le faltan a esta película para ser considerada como una de las mejores de la historia del cine. Aunque también es perfectamente lícito el no querer verla porque no interese el género policíaco o porque resulte realmente duro el tema que trata.


Pero incluso en esos casos me quedaría a mí un motivo de gran fuerza para recomendar enormemente su visionado: Anthony Hopkins.

"Es una gran película. Admiro a Jonathan Demme, y fuimos muy afortunados de contar con él y Ted Tally, y tuvimos mucha suerte con el elenco"
(Thomas Harris)