martes, 27 de diciembre de 2011

Tomates verdes fritos

En 1987, la actriz y escritora Fannie Flagg publicaba la novela “Fried green tomatoes at the Whistle Stop Cafe”, una mágica historia que tenía lugar en Alabama, estado natal de la escritora.


El 27 de Diciembre de 1991, hace hoy ya 20 años, se estrenaba “Tomates verdes fritos” (Fried green tomatoes), maravillosa adaptación a la gran pantalla de la citada novela.

Procedente del mundo televisivo, Jon Avnet debutaba por la puerta grande en la dirección cinematográfica con esta película. Producida por el propio Avnet para Universal Pictures, “Tomates verdes fritos” contaba además con un excelente guión escrito por Fannie Flagg y Carol Sobieski.


Y con una extraordinaria e inolvidable banda sonora que firmaba Thomas Newman, hijo del gran compositor Alfred Newman (“Cumbres Borrascosas”, “Eva al desnudo” o “La conquista del Oeste”) y primo del no menos conocido Randy Newman (“Ragtime”, “El mejor” o “Toy Story”).

Thomas Newman nos regalaría después otras joyas musicales como “Cadena perpetua”, “Íntimo y personal” o “El hombre que susurraba a los caballos”.


Tomates verdes fritos” contaba también con un inmejorable reparto encabezado por cuatro excepcionales actrices que nos adentraban de manera magistral en esta mágica historia.


Kathy Bates era para nosotros una maravillosa Evelyn Couch. Kathy ya era conocida por el público americano por su participación en series televisivas como “Vacaciones en el mar”, “Hospital General” o “La ley de Los Ángeles” y en títulos cinematográficos como “A la mañana siguiente”, “Dick Tracy”, “Misery” (papel por el que obtuvo el Oscar a la mejor actriz) o “Sombras y niebla”.


Mary Stuart Masterson nos presentaba el personaje más mágico de la película, la “encantadora de abejas” Idgie Threadgoode. Masterson debutó en el cine en 1975 y ya había aparecido en “Hombres frente a frente”, “Jardines de piedra” o “Mr. North”. Dos años después de “Tomates verdes fritos”, Mary nos regalaría otro personaje mágico en “Benny & Joon”, junto a un maravilloso Johnny Depp.


La mejor amiga de Idgie, Ruth Jamison, era impecablemente interpretada por Mary-Louise Parker, a quien ese mismo año habíamos visto en “Gran Canyon”. Tres años después de dar vida a Ruth, Parker era dirigida por Woody Allen en “Balas sobre Broadway”.


Y Jessica Tandy, como la entrañable Ninny Threadgoode, redondeaba el insuperable cuarteto de actrices. Excepcional y elegantísima actriz británica que debutaba en la gran pantalla en 1932, Tandy ya llevaba tras de sí una larga lista de titulos clásicos como “El castillo de Dragonwyck”, “Ambiciosa” o “Los pájaros” y otros tantos más modernos como “El mundo según Garp”, “Cocoon” o “Paseando a miss Daisy”, papel este último por el que obtuvo muy merecidamente el Oscar a la mejor actriz.


Completaban un maravilloso reparto, entre otros, Timothy Scott como Smokey, Stan Shaw como Big George, Cicely Tyson como Sipsey y Chris O’Donnell como Buddy, el hermano mayor de Idgie.


Y Fannie Flag, la autora de esta historia, que hacía en la película un pequeño papel como la profesora matrimonial de Evelyn.


Entre muchos otros premios y nominaciones, “Tomates verdes fritos” fue candidata al Oscar a la mejor actriz secundaria (Jessica Tandy) y mejor guión adaptado. Los británicos Premios Bafta la nominaron en las categorías de mejor actriz (Jessica Tandy) y mejor actriz secundaria (Kathy Bates). Y en los Globos de Oro recibió tres nominaciones: mejor película, mejor actriz (Kathy Bates) y mejor actriz secundaria (Jessica Tandy).


Durante el rodaje de la película, Jon Avnet se refería a Mary-Louise Parker como Lou y a Mary Stuart Masterson como Stu con el objetivo de diferenciarlas por tener ambas actrices unos nombres tan similares.


La inspiración del ya legendario Whistle Stop Cafe de “Tomates verdes fritos” venía del Irondale Cafe, ubicado en el suburbio de Birmingham (Alabama) donde creció la autora del libro que sirvió de base para la película. Los tomates verdes fritos era uno de sus platos más populares.


El secreto de la vida... El secreto está en la salsa. Y en cuatro maravillosas actrices que nos regalaron cuatro personajes realmente mágicos.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Los Teleñecos en Cuento de Navidad

A principios de los años 90, Jim Henson Productions y Walt Disney Pictures se unían para sacar adelante uno de los proyectos cinematográficos más mágicos de ese año, “Los Teleñecos en Cuento de Navidad”.


¿Sabéis? Yo estuve presente en el rodaje de esta película que, producida por Martin G. Baker y Brian Henson (hijo, nada menos, que del creador de los Muppet), contaba con una encantadora banda sonora que firmaban Paul Williams y Miles Goodman.


Los Teleñecos en Cuento de Navidad” ("The Muppet Christmas Carol') se estrenaba el 11 de Diciembre de 1992. Dirigida por el propio Brian Henson, lucía un brillante guión firmado por Jerry Juhl que estaba a su vez basado en la maravillosa novela “A Christmas Carol” ("Cuento de Navidad") de Charles Dickens.


El deseo de incorporar la prosa de Dickens a la película llevó al equipo a la genial idea de utilizar a los personajes de Gonzo y Rizzo como narradores de esta historia. Fue una auténtica delicia para mí ver trabajar a estos dos profesionales y disfrutar con ellos de infinidad de divertidísimas tomas falsas.

¡Paparruchas!

David Hemmings, Ron Moody, David Warner y George Carlin fueron algunos de los nombres que se barajaron a la hora de buscar al actor adecuado para dar vida al temido Ebenezer Scrooge.



La elección recayó finalmente en Michael Caine quien, tras “¡Qué ruina de función!” y “Seducción peligrosa”, redondeaba ese año de 1992 compartiendo cartel con los Muppet.


Para Michael este personaje ha sido siempre uno de los más memorables de toda su carrera.


Los Teleñecos en Cuento de Navidad” fue el primer largometraje de los Muppet en el que Kermit no hablaba a través de la voz de Jim Henson, quien nos había dejado, muy tristemente, dos años atrás.


Steve Whitmire tuvo el inmenso honor de sustituirle en esta tarea. Además de a Bob Cratchit (el personaje de Kermit en esta película), Whitmire prestó también su voz a los personajes de Rizzo y de Belinda Cratchit.



Dave Goetz, por su parte, habló para nosotros a través de Gonzo-Charles Dickens, Robert Marley y Betina Cratchit.



A los personajes de Tiny Tim, Jacob Marley y el Fantasma de las Navidades Presentes les prestó su voz Jerry Nelson.



Frank Oz fue Emily Cratchit (el personaje de Miss Piggy) y Fozziewig (el personaje del Oso Fozzie). Y David Rudman le prestó su voz a Peter Cratchit.

Aún os puedo contar más cosas. Veréis, al principio de la película aparece una tienda de libros llamada “Duncan & Kenworthy”.


Duncan Kenworthy ha sido productor junto a Jim Henson de maravillas como “Cristal Oscuro” o la mágica serie de televisión “Fraggle Rock”. Pero ahí no queda todo. En esa misma escena de “Los Teleñecos en Cuento de Navidad”, asomado a una ventana, podemos ver a Sprockett, sí, sí, el genuino perro que convive, muy a su pesar, con los Fraggle.


Hacia el final de la película divisamos una taberna donde se puede leer “Statler & Waldorf”. Estos dos nombres corresponden a estos dos geniales viejecillos de la gran familia de los Muppet que vemos arriba y que, además, aparecen en “Los Teleñecos en Cuento de Navidad” como Jacob y Robert Marley.


Y también os puedo contar que esta película está dedicada a Jim Henson y a Richard Hunt. Hunt, una de las ilustres voces que nos hablaron a través de estos maravillosos Muppet, se nos había ido ese mismo año de 1992.


Ah, y una última curiosidad. Precisamente en esta escena que recoge este mágico tema llamado “Thankful heart” aparece una tienda que lleva el nombre de Micklewhite. Y éste es precisamente mi nombre real, Maurice Joseph Micklewhite.

... Aunque para vosotros siempre seré Michael Caine.


¡¡¡ Y Muy Feliz Navidad,
mis queridos y cinéfilos lectores !!!

lunes, 19 de diciembre de 2011

The children's hour. Wyler y Hellman en sesión doble

Entre la oscuridad y la luz del día,
cuando la noche comienza a desaparecer,
viene una pausa en las ocupaciones diarias
que se conoce como la hora de los niños

(Estrofa inicial de “The children’s hour” poema del escritor americano Henry Wadsworth Longfellow publicado en 1860 en “The Atlantic Monthly” )


El 20 de Noviembre de 1934 era estrenada en el Maxine Elliot’s Theatre en Broadway “The children’s hour”, exitosa obra teatral escrita por Lillian Hellman que llegó a las 691 representaciones.

Esta obra estaba inspirada en un caso real ocurrido en 1810 en Edimburgo (Escocia), en el que dos maestras de escuela, Jane Pirie y Marianne Woods, eran falsamente acusadas por Jane Gordon, una de sus alumnas,  de mantener una relación sentimental. Dame Cumming Gordon, la abuela de la niña, influía activamente en el hecho de que los padres de las alumnas restantes se apresuraran a sacar a éstas del colegio, siendo éste cerrado y presentando las maestras posteriormente una demanda por difamación contra la abuela de la criatura. Ganaron el caso las maestras, pero su vida y su reputación quedaron ya prácticamente destruídas.


El también escritor Dashiell Hammett, entonces compañero sentimental de Lillian Hellman, fue quien le dio a conocer esta historia, apresurándose ella a convertirla en obra de teatro, representación escénica que no careció de controversia en su estreno por el espinoso tema que trataba.


El productor Samuel Goldwyn vio en esta historia un buen proyecto cinematográfico y eligió a William  Wyler como director del mismo. La propia Lillian Hellman adaptó su obra como guión para la gran pantalla, convirtiéndose ésta en la primera ocasión en la que ella trabajaba con William Wyler, formando sin duda alguna uno de los tándem más fructíferos y exquisitos de la historia del cine.


Debido al tema al que hacía referencia la obra, la Oficina Hays se negó a permitir el título original ni ninguna mención en la película o en la publicidad de la misma. En un primer lugar, la película fue titulada “La mentira” antes de ser cambiada definitivamente por “Esos tres”.


En la obra, la niña lanzaba la mentira de la relación sentimental entre las dos maestras. En la película, esta mentira tuvo que ser cambiada por la supuesta relación sentimental de ambas mujeres con el protagonista masculino, oficialmente novio de una de ellas. A Hellman le pareció bien este cambio al considerar que lo fundamental de esta historia eran las tremendas consecuencias que traía consigo esta calumnia más que lo que trataba la calumnia en sí.


Para la banda sonora de la película se contó con Alfred Newman, gran compositor cinematográfico que tras este título nos dejó otras maravillas musicales como “Cumbres borrascosas”, “¡Qué verde era mi valle!”, “Eva al desnudo” o “La historia más grande jamás contada”.


Y en la fotografía, otro nombre que comenzaba aquí su singular carrera con William Wyler. Gregg Toland ya nos había regalado la imagen de títulos como “Flor del desierto”, “La reina Kelly” o “Noche nupcial”. “Esos tres” suponía el primero de los siete títulos que firmaría junto a Wyler.


Merle Oberon hizo su debut cinematográfico en 1929 y llevaba ya en su carrera títulos como “La vida privada de Enrique VIII”, “La pimpinela escarlata” o “El ángel de las tinieblas” cuando fue elegida para interpretar a Karen Wright, una de las dos maestras de la escuela.


Miriam Hopkins, Martha Dobie, la otra maestra de esta historia, llevaba un año menos en el cine pero ya había sido dirigida por Rouben Mamoulian en “El hombre y el monstruo”, por Ernst Lubitsch en “Un ladrón en la alcoba” y “Una mujer para dos” y por el propio William Wyler (finalmente sustituido por Howard Hawks) en “Ciudad sin ley”.


William Wyler quería para el personaje del doctor Joseph Cardin al actor Leslie Howard, pero fue elegido en su lugar Joel McCrea, rostro ya conocido en la gran pantalla americana a través de títulos como “Ave del paraíso”, “Tentación” o “Ciudad sin ley”.


Catherine Doucet, actriz americana procedente del mundo teatral, era en “Esos tresLily Mortar, la insufrible tía de Martha.


Alma Kruger, otra gran figura teatral, hacía aquí un impecable debut cinematográfico como Amelia Tilford, la abuela de la niña acusadora.


Niña que llevaba el nombre de Mary Tilford y era extraordinariamente interpretada por Bonita Granville, muy acertadamente elegida por el propio Wyler entre una larga lista de candidatas.


Granville debutó en el cine a los nueve años de edad, interviniendo en títulos como “Las cuatro hermanitas”, “Canción de cuna” o “Anne of Green Gables” antes de hacerse mundialmente conocida como Mary Tilford, papel que la hizo merecedora de una nominación al Oscar como mejor actriz secundaria.


La otra niña de esta historia, Rosalie Wells, era magníficamente interpretada por Marcia Mae Jones, actriz infantil que debutó en 1926 y participó también en títulos como “El rey del jazz”, “El campeón”  o “Imitación a la vida”.


Agatha, sufrida mujer al servicio de la señora Tilford, que intentaba, sin conseguirlo, educar a la rebelde Mary, era interpretada por Margaret Hamilton, excelente actriz de reparto ya conocida por títulos como “Estrictamente confidencial”, “Contrastes” o “A través de la tormenta” que, tres años después, nos regalaría su personaje más celebrado, la Malvada Bruja del Oeste  de “El mago de Oz”.


Y Walter Brennan componía un breve pero singular personaje (y cómo no) como el taxista del pueblo. Brennan, en la gran pantalla desde 1925, llevaba ya un total de 134 títulos cinematográficos. “El rey del jazz” (donde coincidió con Marcia Mae Jones), “El ciclón tejano”, “Camino de la horca”, “El hombre invisible”, “La novia de Frankenstein” o “Ciudad sin ley” (donde coincidió con Miriam Hopkins y Joel McCrea), son tan sólo algunos de ellos.


Esos tres” (These three) se estrenaba, hace ya 75 años, el 18 de Marzo de 1936.


Y hace hoy 50 años, el 19 de Diciembre de 1961, era estrenada “La calumnia” (The children’s hour), vuelta a esta misma historia, a través de un guión escrito por John Michael Hayes bajo la supervisión de Lillian Hellman, en la que Wyler pudo  finalmente tratar el mismo tema que trató en su día la obra teatral que le daba nombre.


Dirigida y producida por William Wyler para The Mirisch Company, esta nueva versión contaba con el arte musical de otro ilustre compositor cinematográfico, Alex North, que ya nos había regalado, entre otras, las bandas sonoras de “Un tranvía llamado deseo”, “Espartaco” o “Vidas rebeldes”.


Y con la fotografía en blanco y negro de Franz Planer, otro nombre a tener en cuenta que nos había ya maravillado con las  imágenes de títulos como “Carta de una desconocida”, “Cyrano de Bergerac” y “Horizontes de grandeza”. Planer había también coincidido anteriormente con Audrey Hepburn en “Vacaciones en Roma”, “Historia de una monja” y “Desayuno con diamantes”.


Para dar vida a Karen Wright en esta nueva versión fue elegida Audrey Hepburn, quien dos años después de debutar en la gran pantalla se hizo con el Oscar a la mejor actriz por “Vacaciones en Roma”, dirigida, precisamente, por William Wyler. Título éste al que seguirían otros como “Sabrina”, “Guerra y paz”, “Una cara con ángel”, “Ariane”, “Historia de una monja” o “Desayuno con diamantes” antes de “La calumnia”.


Shirley MacLaine  era en esta historia Martha Dobie, la otra protagonista. Mac Laine llevaba en el cine desde 1955, año en el que debutó con “Pero... ¿quién mató a Harry?” a las órdenes nada menos que de Alfred Hitchcock, y ya nos había convencido como excelente actriz tanto en drama como en comedia, e incluso en el género musical, con títulos como “Can-Can”, “Como un torrente” o “El apartamento”.


James Garner, entonces conocido gracias a la pequeña pantalla y títulos cinematográficos como “Sayonara”, “La escuadrilla Lafayette” o “Infierno bajo las aguas”, era el encargado de interpretar al doctor Joe Cardin, tercer personaje en discordia.


Miriam Hopkins, que había encarnado a Martha Dobie en la versión anterior de 1936, era aquí Lily Mortar, la insufrible tía de Martha. Entre ambas versiones, Hopkins había vuelto a trabajar con Wyler en “La heredera” y “Carrie”.

William Wyler le ofreció en un primer lugar a Merle Oberon, que había interpretado en la primera versión a Karen Wright, el papel de Amelia Tilford, la abuela de la niña. Wyler pretendía con esto homenajear a las dos actrices haciéndoles partícipes también de esta nueva versión. Pero Merle desestimó este proyecto por no querer interpretar un personaje de edad tan avanzada.


Y así fue finalmente elegida para este papel Fay Bainter, entonces actriz teatral de reconocido prestigio, que había dejado ya su huella en películas como “Olivia”, “Jezabel”, “El joven Edison” o “La mujer del año” y en la pequeña pantalla.


Karen Balkin debutaba en “La calumnia” como la consentida Mary Tilford. En este caso, la elección de esta pequeña actriz no fue tan acertada. El propio Wyler reconoció que ni siquiera él fue capaz de controlar sus exagerados gestos.


Por el contrario, Veronica Cartwright, que procedía de la pequeña pantalla y hacía aquí su primer papel relevante, sí nos ofrecía una correcta Rosalie Wells.


Mismo caso que Hope Summers como Agatha, la criada. Versátil actriz procedente del mundo televisivo, Summers ya había aparecido en la gran pantalla en títulos como “Ella, él y Asta”, “Quiero vivir” o “La herencia del viento”.


La calumnia” recibió cinco nominaciones en los Premios Oscar: mejor actriz secundaria (Fay Bainter), mejor fotografía, mejor dirección artística, mejor diseño de vestuario y mejor sonido.


Y otras tres en los Globos de Oro: mejor director, mejor actriz (Shirley MacLaine) y mejor actriz secundaria (Fay Bainter).


Era el director más grande de América. Tenía un sentido pictórico maravilloso, sabía cómo meter tanto en una toma, que me parecía que yo podía dejar de decir algunas cosas, porque sabía que Wyler haría que se vieran. Tuvimos que hacernos amigos por fuerza, porque éramos las dos únicas personas del manicomio Goldwyn que no estábamos completamente chifladas
(Lillian Hellman)