jueves, 8 de diciembre de 2011

Un mago llamado Méliès

Érase una vez un mago, un ilusionista, en el más amplio sentido imaginable, que se interesó por un nuevo y maravilloso invento, entonces incipiente, llamado cinematógrafo…


El 8 de Diciembre de 1861, hace hoy ya 150 años, nacía en París George Méliès, un hombre y un nombre fundamental en la historia del cine.


En 1888, Marie George Jean Méliès abandonaba la fábrica de zapatos de su padre para poner en escena espectáculos de prestidigitación e ilusionismo en el Teatro Robert-Houdin de París que acababa de adquirir en propiedad.


Y en 1895 formaba parte del público que asistía a la primera exhibición cinematográfica de los hermanos Lumière. Maravillado con lo que vio, Méliès empezó a introducirse en este nuevo y fascinante mundo comprándole un proyector al ingeniero eléctrico y científico Robert W. Paul y haciéndose construir su propia cámara cinematográfica siguiendo el mismo modelo mecánico del proyector.


“Un petit diable”, “Une partie de cartes”, “Sortie des ateliera Vibert”, “Les tribulations d’un concierge”, “Le fakir, mystère indien”, “Vision d’ivrogne”, “Le malade imaginaire”, “Danseuses au jardin de  Paris”, “Rêve d’artiste”, “Montagnes russes nautiques”…


También se construyó Méliès sus propios estudios en los alrededores de París (primeros estudios de cine que hubo en Europa), volcándose así en la producción y dirección de películas cinematográficas.



A diferencia de los hermanos Lumière, George Méliès no veía el cine tan sólo como un simple documento de la vida real sino también como un vehículo de evasión del espectador.



Sus primeras películas, como las de los Lumière, eran simples escenas de la vida real. Más adelante, empezó a filmarse a sí mismo haciendo trucos de magia, llegando a rodar también reconstrucciones de eventos o noticias reales y tomando como inspiración de algunas de sus películas las pantomimas y ballets de los teatros de Londres o las obras de ciencia ficción de Julio Verne.


… “Magie diabolique”, “La luna a un metro”, “Un bon lit”, “La columna de fuego”, “Cléopâtre”, “Vieux Paris”, “L’homme orchestre”, “Le livre magique”, “Jeanne D’Arc”, “L’école infernale”…


El alquimista de la luz
(Charles Chaplin)


Méliès también está considerado como el inventor de numerosos trucos y técnicas cinematográficas: movimiento congelado, sobreimpresiones, exposiciones múltiples…


Mientras filmaba una de sus escenas en la Place de l’Opéra de París, su cámara se atascó. Empleó apenas un minuto en solucionar el problema y continuó rodando. Cuando el film fue proyectado, pudo ver cómo un autobús se convertía de repente en un coche fúnebre y cómo aparecía o desaparecía la gente de la escena.


Este incidente le llevó a experimentar con el uso de la parada de la cámara para conseguir un efecto especial, efecto que había sido ya anteriormente utilizado por Edison, pero que Méliès difundió extensamente a través de sus múltiples cortometrajes.


… “La libellule”, “L’homme mouche”, “Viaje a la luna”, “Spiritisme abracadabrant”, “La lanterne magique”, “Les costumes animés”, “La sirène”, “Les apaches”, “Le diable noir”, “Le maestro Do-mi-sol-do”, “The story of Eggs”…


Méliès fue también el primero en utilizar storyboards (guiones gráficos) para sus historias y en mostrar sketches (escenas cómicas) en la gran pantalla muda.

Le debo todo
(D.W. Griffith)



En 1913, ante la imposiblidad de competir comercialmente con las grandes productoras nacidas pocos años atrás, George Méliès se retiró del mundo del cine. 


Un año más tarde, el cierre del Teatro Robert-Houdini, como consecuencia de la Primera Guerra Mundial, le llevó a la bancarrota.


En la década de los años 20, el movimiento surrealista francés  trajo consigo el descubrimiento de la supervivencia de las películas de George Méliès, que se creían perdidas, y el reconocimiento de su gran contribución al arte e industria del cine.


…“Hamlet”, “L’avare”, “His first job”, “Le papillon fantastique”, “El secreto del doctor”, “Las aventures de baron de Munchhausen”, “A la conquista del Polo”, “Le voyage de la familia Bourrichon”, “Le chevalier des beiges”


George Méliès dirigió, entre 1896 y 1913, un total de 552 cortos, apareciendo en muchos de ellos también como productor, actor, guionista, operador, decorador y montador.


El 21 de Enero de 1938 nos dejaba en París una de las figuras más imprescindibles del Séptimo Arte. Su imperecedera huella permanece en el Père Lachaise cemetery de París.


Gracias de todo corazón, gran mago Méliès, en mi nombre y en el de la historia del cine. Por aportarle al entonces sólo sueño cinematográfico la ilusión y magia necesarias para convertirlo en realidad.

12 comentarios:

El Tirador Solitario dijo...

Se suele decir que los Lumiére inventaron el aparato, el chisme, pero que fue Méliè quien creara el cine y seguro que es así... aunque tuviera que aparecer luego Griffith para poner un poco de orden.

Mario dijo...

Simpático artículo y bueno recordar ésta figura, son estos pioneros quienes han permitido que hoy podamos compartir de éste apasionante arte y que mejor que retribuirselo difundiendo su trabajo. Tengo pendiente viaje a la luna. El cartel de esa película es magnífico además. Catorce minutos no e smucho, en cuanto haga un hueco lo veo. Besos.

PEPE CAHIERS dijo...

Qué fascinantes resultan aquellos tiempos de Méliés, Segundo de Chomón y compañía, cuando el cine más que un arte era una auténtica aventura, un mundo nuevo para desarrollarlo.

Clementine dijo...

Méliès, Tirador, Méliès (y natsnoC). Tras estudiar en la facultad, y después ya por mi cuenta, estos primeros pasos del cine (yo me hubiera quedado a vivir en esta época cinematográfica), yo he llegado a la conclusión de que fue un invento colectivo. Realmente creo que fue la suma de las distintas aportaciones de todos estos primeros genios lo que dio lugar a “ese nuevo invento que no iba a durar apenas”.

Imprescindible recordar a todos estos pioneros del cine, Mario. Ahí te dejo Viaje a la Luna, para cuando tengas un rato. Besos.

Realmente fascinante, Cahiers. Yo me hubiera conformado con ser parte de ese público que asistió a esas primeras proyecciones.

Roberto Béjar dijo...

Me han encantado las imágenes de esos films casi prehistóricos, y me ha invadido la curiosidad por acercarme al arte de pioneros como Méliès. Aunque supongo que muchas se habrán perdido.

Clementine dijo...

Pues acércate a este arte pionero, Roberto, merece mucho la pena. Sí, muchas de estas imágenes se han perdido e incluso se cuenta que el propio Méliès destruyó algunas de las suyas propias, supongo que no concebía entonces que la magia del cine iba a llegar tan lejos.

miquel zueras dijo...

Sin Lumiére no tendríamos nuestro Segundo de Chomón nacional que filmó el sorprendente "El hotel electrónico". Él entendió el cine como magia en su esencia. Tengo ese estupendo póster de la Luna en mi habitación y te recomiendo su "Viaje al Sol" que puede verse en youtube, coloreado a mano fotograma por fotograma. Saludos. Borgo.

Clementine dijo...

Pues me asomaré a ese Viaje al sol, Miquel, y cómo no. Besos, Borgo.

Alicia dijo...

Sorprendente, surrealista y graciosísimo.Además de genial, claro.
Me quedo con el hombre orquesta. Bueno, y con el eclipse erótico-festivo.

Clementine dijo...

¿Verdad, Alicia? El hombre orquesta también me encanta a mí. Y este Méliès, pues eso, genial.

Marcos Callau dijo...

Que hubiera sido de todos nosotros cinéfilos sin la existencia de este mago. Un placer aprender historia contigo, Clementine.

Clementine dijo...

Pues ya ves qué tristeza, nos tendríamos que haber entusiasmado con otras cosas. Y el placer es todo mío, Marcos, por contar con comentaristas de tu calibre. Besos.