jueves, 5 de noviembre de 2009

JOSÉ LUIS LÓPEZ VÁZQUEZ

En el Teatro Marquina de Madrid se está representando ahora la adaptación teatral de “El pisito”, película que cumple ya 50 años y que tú, José Luis, interpretaste en el cine. En la dirección de la obra, Pedro Olea y como Doña Martina, Asunción Balaguer (“le hacemos un homenaje con nuestro cariño y nuestro recuerdo y mientras le recordemos seguirá viviendo. Fue un compañero muy generoso con el que compartí vivencias, viajes, fiestas y conversaciones muy hermosas").

En 2007 rodaste “¿Y tú quién eres?”, tu última película para la gran pantalla (“con Mercero, estupendo, como siempre, aceptando las sugerencias. Con Manuel Alexandre he trabajado mucho. Ha sido un trabajo con amigos”). Con Alexandre y con Agustín González, otra vez entre amigos, te uniste más tarde para representar tu última obra en los escenarios: “Tres hombres y un destino”.


Con José Luis desaparece, más que un actor de gran carácter, un genio de la comicidad, porque él tenía una gracia especial que manejaba con una gran facilidad
(Manuel Alexandre)

En 2005 fuiste galardonado con el Goya de Honor. Además, se te han otorgado, entre otros, cinco premios del Círculo de Escritores Cinematográficos, tres premios Sant Jordi, dos premios ACE (Nueva York), la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes; el Premio Unión de Actores a Toda una vida, el Premio Nacional de Teatro y la Medalla al Mérito en el Trabajo.

"Uno de los actores más grandes, una de las patas de la mesa del gran cine español junto con Fernando Fernán Gómez y Pepe Isbert. Un actor que ha estado presente en las mejores películas que se han hecho en este país".
(Alex de la Iglesia, director de la Academia del Cine Español)

Y como yo sé que tú eras un señor modesto (“he cumplido lo mejor que he podido. No me siento importante, pero, por lo que recibo en la calle, parece ser que lo he hecho bien”), y que considerabas el trabajo bien hecho como un deber en tu profesión, voy a justificar por ti el gran prestigio y la enorme huella que has dejado en nuestro cine y teatro.

Naciste en Madrid el 11 de Marzo de 1922. A los 17 años, en 1939, actuaste por primera vez en el Teatro Universitario (“empecé de una manera juvenil y espontánea, nada profesional. Hacíamos autos sacramentales, teatro clásico de Calderón, de Cervantes…”). Y debutaste como actor en 1946 con la obra “El anticuario” en el Teatro María Guerrero. Formaste parte de las compañías de Conchita Montes y de Alberto Closas y fuiste decorador y figurinista, facetas en las que destacaste durante los años cincuenta y sesenta en obras de teatro.


Debutaste en el cine también en 1946, en un pequeño papel en “María Fernanda, la jerezana”. Y en 1951 ya apareciste en los títulos de crédito de la mano de Juan Antonio Bardem y Luis García Berlanga en “Esa pareja feliz”. Tus primeros papeles eran, por lo general, cómicos (“puede que mi aspecto facilite que los espectadores se identifiquen conmigo. Pero es lo que constaba en el guión. Yo nunca he sido así, nunca he tenido nada que ver con ese personaje que iba detrás de las señoras como un loco. Simplemente, sabía hacerlo”).

En 1958 comenzaron tus primeros éxitos en teatro con “Una muchachita de Valladolid”, junto a Elisa Montes y Alberto Closas. Tus primeros éxitos en el cine vinieron encabezados en 1959 por “El pisito”, junto a Mary Carrillo. Ese mismo año tuviste un papel crucial en el mediometraje “Se vende un tranvía”, una pequeña joya de la siempre ingeniosa combinación entre Berlanga, Azcona y tú.


Desde entonces, has actuado en las mejores compañías de teatro y te has ido convirtiendo en una figura indispensable del cine español. Con títulos en los 60 como "El cochecito", "Plácido", "Atraco a las tres", "El verdugo"… Trabajando con Marco Ferreri, Juan Antonio Bardem, José María Forqué o Luis García Berlanga, que supieron aprovechar estupendamente tus grandes dotes para la comedia (“me gusta el humor, el repunte de lo grotesco; porque la vida es así, no es drama ni risa constante”).

Y formando una exitosa pareja, en teatro y en cine, con la maravillosa Gracita Morales (“la que tenía carisma era Gracita, yo servía al personaje, era el aprovechado, el mujeriego… Gracita era muy graciosa, decía “buenos días” y ya se reía la gente”).


Un gran profesional, un actor capaz de hacer desde los personajes más angelicales hasta los más torturados, de los más simplistas a otros complejísimos. Como persona, era un hombre educado, correcto y encantador. Uno ha ido aprendiendo de todos a los que ha tenido delante: Alberto Closas, Fernando Fernán Gómez, Adolfo Marsillac, José Luis López Vázquez… Para los que no hemos tenido escuela nuestros maestros eran ellos
(José Sacristán)

En los 70, nos sorprendiste a todos con tus impecables interpretaciones dramáticas en "El jardín de las delicias", "El bosque del lobo", "Mi querida señorita" o "Habla, mudita". Y con "La cabina" (“cuando transportaban la cabina en el camión, yo pensaba que en los movimientos de un lado a otro no iba a estar presente, pero cuando me sacaron dentro de ella, herméticamente cerrada, dando bandazos como si fuera el paso de la Virgen de la Esperanza…Se puede imaginar”).


En 1972 trabajaste con el gran George Cukor en “Viajes con mi tía” (“tuvimos una buena química. Él se sorprendió, no creía que había en España buenos actores y vio que sí. Nos hicimos muy amigos, me invitó a su casa muchas veces. Era una persona encantadora y un director extraordinario, con unos criterios muy acertados, muy humano y respetuosísimo”). Cukor quería que te quedaras en Hollywood (“me pilló cincuentón y sin facilidad para los idiomas”), y es que tanto él como Charles Chaplin te reconocieron como uno de los mejores actores del mundo.

Se nos va un valor artístico y humano fabuloso. De lo mejor que hemos tenido
(Tony Leblanc)

En todos estos años, nos has regalado personajes cinematográficos de nombres tan variopintos como Peláez, Rodolfo, Don Ursicino, Alvarito, Jacinto, Eladio, Cuchillas, Acacio Rendueles Cañizo, Manolo Locumula Verruguillo, Nemesio Caporeto, Ulpiano, Serafín Requejo, Luis José, Leonardo Meléndez, Jenaro Campillo, Don Aquiles… Y, por supuesto, tus cuatro clásicos: Fernando Galindo, Gabino Quintanilla, Emilio Palomos y Juan, el padrino.


De José Luis destacaría su profesionalidad. Se leía los guiones más que nadie e incluso los subrayaba. Cuidaba todo al detalle, no sólo en el texto, sino también en la forma de vestir de cada uno de los personajes que interpretaba. Para él no había papel grande o pequeño. Todo era interpretación
(Concha Velasco)

En televisión, además de tu “señor de negro”, de nombre Sixto Zabaleta, también te llamaste Fructuoso en “Los Serrano” y eras conocido como “El Escabeche” en “Los ladrones van a la oficina”, esta última una reunión de antiguos amigos de películas, como Alexandre, Fernán Gómez, Agustín González, Paco Rabal, Josele Román, Luis Barbero, Aurora Redondo…

Ha sido versátil, prolífico, un genio absoluto,
y en comedia era el número uno
(Santiago Segura)

A lo largo de tu extensa carrera de más de 250 títulos, interpretaste un número incontable de personajes creados por Rafael Azcona, entre otros, al protagonista de “El pisito” (1959), primer guión para el cine firmado por Rafael. El triste día en que él nos dejó, tú comentaste: “Era alguien que no debería desaparecer nunca”. Pues bien, esta misma frase te la dedico yo ahora a ti.

Pero me consuela saber que el pasado 2 de Noviembre te has vuelto a reunir con Agustín González, Gracita Morales, Antonio Garisa, Manolo Gómez Bur, Rafaela Aparicio, Erasmo Pascual, Venancio Muro, Alfonso del Real, Aurora Redondo, Pepe Isbert, José Orjas, Paco Martínez Soria, Julia Caba Alba, Rafael Alonso, Mari Carmen Prendes, José Luis Ozores, Juan Calvo, Laly Soldevilla, Paco Rabal, Nino Manfredi, Luis Barbero, Mary Carrillo, Luis Ciges, María Luisa Ponte, Luis Sánchez Polack “Tip”, Cassen, Luis Escobar, Antonio Ferrandis, José Bódalo y, por supuesto, Alberto Closas, padre de todos tus ahijados…

 

Y que seréis dirigidos magistralmente por José María Forqué, Pedro Lazaga y José Luis Sáenz de Heredia, con un exquisito guión que están escribiendo a pachas Rafael Azcona, Fernando Fernán Gómez y Alfonso Paso. Y que estáis ya ensayando la primera de las muchas películas que vais a rodar ahí arriba. También sé que, en los descansos, tú les impartes a todos ellos tus famosas clases de “cha-cha-cha”. Vamos, que lo estáis pasando, cómo no, de cine.

Yo, de momento, estoy volviendo a ver los valiosos títulos que nos has dejado aquí abajo. He empezado de lujo. Con “Los palomos”, escrita por Alfonso Paso y dirigida por Fernán Gómez. Y compartiendo reparto contigo, Gracita, tu maravillosa pareja de comedia, la genial Julia Caba Alba y tu inseparable Manuel Alexandre. Y con “Atraco a las tres”, una divertidísima película en la que Cassen, Gracita, Landa, Agustín, Alexandre, Orjas y tú fuisteis dirigidos por José María Forqué. Total nada.


Y ya seguiré con "Plácido", "El verdugo", "Mi general", "Los pedigüeños", "La escopeta nacional", "El cochecito", "Los Jueves, milagro", "Sor Citroen", "La miel", "Mamá cumple cien años", "Se vende un tranvía", "La gran familia", "Una isla con tomate", "Mi querida señorita", "El pisito", "Tres de la Cruz Roja", "Novio a la vista", "La cabina", "¡Vivan los novios!", "La colmena", "El diablo toca la flauta", "Viajes con mi tía", "Los tramposos", "Un millón en la basura", "Historias de la televisión"…


Gracias, José Luis, por regalarnos una eterna sonrisa.

Y hasta siempre, querido padrino.

viernes, 30 de octubre de 2009

Tres actores más allá de la escena

La escena española ha perdido este verano a tres grandes figuras. Tres actores de esos que dejan un hueco insustituible puesto que ya formaban parte, por derecho propio, de la historia de la interpretación.

Fernando Delgado se despedía de nosotros el pasado 15 de Junio. Hijo de los actores Luis Martínez Tovar y Julia Delgado Caro, Fernando nació durante una gira de la compañía de sus padres. Salió por primera vez a escena a los seis meses de edad, y debutó a los cuatro años como actor en la obra “Numancia”, en el Teatro de la Zarzuela de Madrid. Y, en palabras de su hijo Alberto, “ya nunca se bajó de un escenario”.

Fernando se sentía muy orgulloso de una obra de teatro en particular: “Doce hombres sin piedad”. Grabada para el inolvidable "Estudio 1", en ella compartía plató con José Bódalo, José María Rodero, Luis Prendes, Jesús Puente, Antonio Casal, Carlos Lemos, Ismael Merlo, Rafael Alonso, Sancho Gracia, Manuel Alexandre y Pedro Osinaga.


Fue precisamente en “Estudio 1” donde Fernando se nos hizo más familiar, pues el teatro fue fundamental para su carrera como actor. Sin embargo, también apareció en la gran pantalla en títulos como “Plácido”, “Tres de la Cruz Roja” o “La prima Angélica”. Y en la televisión en series como “Historias para no dormir”, “Anillos de oro”, “La huella del crimen”, “El baile” y “Hostal Royal Manzanares”, donde interpretaba al genuino Obdulio. Un actor básicamente teatral pero de variados recursos para desenvolverse en la gran y pequeña pantalla.

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Un mes y medio después, el 31 de Julio, nos dejaba Mary Carrillo, una de las más grandes actrices de la escena española. El Premio Nacional de Teatro (1949 y 1961), el Premio Ondas a la mejor actriz de televisión (1968), la Medalla del Círculo de Bellas Artes (1948 y 1982), el Premio de Teatro Miguel Mihura (1990), el Premio de la Unión de Actores a su trayectoria profesional (1996) y el Premio Pepe Isbert de la Asociación Nacional de Amigos de los Teatros de España (2006), avalan su fructífera trayectoria artística.


Y sólo por redondear lo dicho hasta ahora, podemos citar su valiosa participación en series de televisión como “Cuentos y Leyendas” o en películas como “Gary Cooper, que estás en los cielos”. Y destacar, cómo no, su Doña Bárbara en la serie “Fortunata y Jacinta”, su Doña Asunción en “La colmena”, su impecable Señora Marquesa en “Los santos inocentes” y, por supuesto, su Petrita en “El pisito”. Además de sus múltiples y celebradas obras de teatro. Una verdadera señora de la escena.

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Y, apenas seis días más tarde, el 6 de Agosto, perdíamos a Lola Lemos. Hermana del también actor Carlos Lemos, Lola vino al mundo, al igual que Fernando Delgado, durante una gira teatral de sus padres. Actriz de presencia fundamentalmente escénica, Lola se nos hizo un rostro familiar a través de sus “Estudios 1”, pero también en películas como “Sor Citroen”, “Extramuros” o “Alegre ma non troppo”.


Y, sobre todo, en innumerables series para la pequeña pantalla como “Historias para no dormir”, “Curro Jiménez”, “Cañas y barro”, “Anillos de oro”, “Los ladrones van a la oficina”, “Compañeros”, “El comisario” y “Hospital Central”. Una actriz tremendamente entrañable para el público español.

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Gracias, Lola. Gracias, Mary. Gracias, Fernando. Tres actores que, perteneciendo principalmente al mundo del teatro, supieron adaptarse también a la gran y pequeña pantalla. Y demostrarnos en todo momento la gran pasión y profesionalidad con la que afrontaban su oficio.

Por eso, precisamente, serán para nosotros inmortales. Porque, como diría Rick Blaine, “siempre nos quedarán sus obras”. Arriba el telón.

martes, 20 de octubre de 2009

Una tarde en el circo... con Lydia

Jeff Wilson, joven gerente de un circo, y Julie Randall, la bella domadora de caballos, están enamorados. Con el fin de casarse, él consigue un crédito para optar por la compra del circo. Al abrir la caja de la recaudación del día, Jeff es atracado, llevándose los malhechores su dinero. Antonio Pirelli (Chico), su mejor amigo y responsable de la seguridad del circo, telegrafía a Cheever Loophole (Groucho), famoso abogado, para solucionar el problema. Con la ayuda de Pirelli y de Punchy (Harpo), Loophole intenta descubrir la identidad de los ladrones. Aparece entonces en escena la Sra. Dukesbury, la viuda más rica de Estados Unidos. Por supuesto, Margaret Dumont.


El 20 de Octubre de 1939, hace hoy 70 años, tuvo lugar el estreno de “Una tarde en el circo”. Producida por Mervyn Leroy para la Metro Goldwyn Mayer, la película contaba en su reparto con Chico, Harpo, Groucho y… Margaret Dumont.

El director de esta divertida comedia, Edward Buzzell, era un antiguo actor de vaudeville que había aparecido anteriormente en algunas comedias de Broadway y en varias películas de finales de los años veinte. Y, casualmente, en más de una ocasión había compartido ya cartel con los Marx en los circuitos teatrales.


Para el guión de esta película, originalmente llamada “A day at the circus”, fue elegido Irving Brecher, quien siguió básicamente el esquema de “Un día en las carreras”, en especial en cuanto a los personajes que encarnan los Marx. Chico es amigo del protagonista y manda llamar a Groucho, que en este caso es abogado en lugar de veterinario mientras que Harpo, una vez más, está al servicio de uno de los malos. En cuanto a Margaret Dumont, interpreta esta vez a la tía de la protagonista, la acaudalada señora Dukesbery y, aunque aparece transcurridos 50 minutos, su presencia resulta, como siempre, esencial.

LOOPHOLE: “Ya has olvidado aquellas noches en la Riviera cuando los dos contemplábamos el cielo. La luna se bañaba en el Mediterráneo. Éramos jóvenes, alegres, inocentes. La noche en que bebí champagne en tu zapato… Dos litros. Hubiera cabido más, pero llevabas plantillas. ¡Oh, Hildegarde!”
Sra. DUKESBURY: “¡Me llamo Susanna!”

LOOPHOLE: “¡No lo estropees! ¿No te basta con haber matado algo sublime y bello? ¡Susanna! ¡Oh, Susanna! Tú confía en mí, necesito diez mil dólares aunque no son para mí”

 

Sra. DUKESBURY: “Salga usted de esta habitación o tendré que llamar a los sirvientes”

LOOPHOLE: “Que se enteren los criados, que se entere todo el mundo de lo nuestro”

Un dato curioso de “Una tarde en el circo” es la colaboración, sin acreditar, de Buster Keaton. Aunque esto no llegó a hacerse público, Keaton trabajó en esta película como creador de gags. Su carrera en el cine ya había finalizado y sus gags, complejos y elaborados, no acababan de cuadrar con el tipo de humor de los hermanos Marx. Cuando Groucho le mencionó a Buster lo inapropiados que eran sus gags para ellos, Keaton respondió: “Sólo hago lo que el señor Mayer me ha dicho que haga. Vosotros, chicos, no necesitáis ayuda”.


Una tarde en el circo” cuenta con cuatro canciones principales en su banda sonora. Harold Arlen y Yip Harburg fueron los artífices de estas pegadizas melodías, trabajo que hicieron paralelo a la creación del hoy ya clásico “Over the rainbow” (con el que obtuvieron el Oscar a la mejor canción original) perteneciente a “El Mago de Oz”.

Arlen, uno de los compositores más prolíficos del siglo XX, aprendió a tocar el piano en su infancia y llegó a formar una banda musical en su juventud. En la década de los años 20 trabajó como acompañamiento al vaudevil, para formar parte más adelante de orquestas de renombre como la de Red Nichols. Después vendrían innumerables composiciones para Broadway y la gran pantalla. Harburg, por su parte, era un exitoso escritor de canciones. Había ya trabajado en varias ocasiones con Ira Gershwin, su antiguo compañero de universidad. Y fue gracias a aquél como Harburg entró en el mundo de los musicales y consiguió un contrato en Hollywood.


La divertida “Lydia, the tattoed lady”, interpretada por Groucho en el vagón restaurante del tren, ante los regocijados miembros de la troupe, sobresale entre el resto de las canciones de esta banda sonora. Este tema apareció por primera vez en esta película de los hermanos Marx y se convirtió en una de las canciones más significativas de la carrera de Groucho.

Tal fue el éxito que obtuvo esta melodía, que podemos encontrar distintas versiones de la misma en películas hoy tan conocidas como "Historias de Filadelfia" (1940) o “El rey pescador” (1991), en series como “Mash” o en episodios de Walt Disney como “The treasure of Croesus” (entonada por el mismísimo Pato Donald).


El creativo Jim Henson tampoco pudo resistirse a incluir dicha canción en su maravilloso Muppet Show. En uno de los episodios de la serie, allá por 1976, la Rana Kermit  nos canta “Lydia the tattoed lady”. Y es que esta cancion era una de las favoritas de Henson, siendo él mismo el encargado de dibujar los tatuajes de su peculiar Lydia.

Sí, geniales todas las versiones. Pero no olvidemos nunca que esta canción… es de Groucho.


El rodaje de “Una tarde en el circo” finalizó en Junio de 1939 y la película se estrenó en Octubre con los resultados previstos.

Y es que los hermanos Marx tenían ya su propio público.

sábado, 10 de octubre de 2009

Dos hombres y un destino

A finales del siglo XIX operaba en Wyoming, y en sus alrededores, una de las últimas grandes bandas de forajidos. Conocida como "La Banda del Desfiladero”, era encabezada por el carismático Butch Cassidy, quien planeaba y dirigía los golpes. Su brazo derecho era Sundance Kid, un pistolero temido en todo el territorio.


Uno de sus grandes golpes fue el asalto al Flyer, un tren que llevaba la recaudación de la línea de ferrocarriles Union Pacific del potentado señor Harriman. A causa de este audaz golpe, los dos bandidos se vieron implacablemente perseguidos por los hombres de Harriman. Butch y Sundance huyeron primero a Argentina y después a Bolivia donde, tras robar una serie de bancos, consiguieron trabajo como escoltas de las nóminas de una compañía minera…


Tuve la suerte de ver por primera vez esta historia en el cine, a toda pantalla. ¿Que con quién fui? Pues con mi hermana Alicia, por supuesto. Y es que Paul Newman era y es su actor favorito. Y a mí, que me gustaba y me gusta Robert Redford más que a un tonto un lápiz, pues me supuso poco sacrificio el acompañarla.

Pero, a ver, tampoco me malinterpretéis. Durante la proyección, ella también se fijaba en el rubio, y yo en el moreno. Que no éramos tontas. De hecho, fuimos a verla en sesión continua y, cuando terminó, nos quedamos ahí sentadas para volverla a ver. Y porque teníamos una hora fija para estar en casa (éramos entonces unas jovencitas) que si no, ahí estaríamos todavía. Disfrutando con los primeros planos de Newman y Redford, la escena del precipicio, los diálogos, la escena de la bicicleta, los primeros planos de Newman y Redford…


Estrenada el 24 de Septiembre de 1969 y producida por la 20th Century Fox, “Dos hombres y un destino” (“Butch Cassidy and the Sundance Kid”) contaba con un quinteto de ases: George Roy Hill en la dirección, William Goldman en los diálogos, Burt Bacharad en la banda sonora, y Paul Newman y Robert Redford como los famosos forajidos. No es de extrañar, pues, que la película recaudara más de treinta millones de dólares, sólo en Estados Unidos, y se convirtiera en el western más taquillero de la historia.

 BUTCH: “Cuando se dividan, los atacaremos sin dificultad… ¿Qué opinas?”
SUNDANCE: “No lo sé…”
BUTCH: “Para ser pistolero, eres muy pesimista”

Todo comenzó en 1968, cuando Darryl Zanuck, presidente de la 20th Century Fox, decidió producir un ambicioso western. El sólido guión de William Goldman sería dirigido por George Roy Hill. La idea original del estudio era contratar a Marlon Brando para el papel de Butch y a Paul Newman para el de Sundance. Brando renunció y se pensó en Warren Beatty como Kid y en Newman como Butch. Pero Beatty también terminó rechazando el papel por considerarlo similar al de “Bonnie and Clyde” (1967).

El propio Newman cuenta que tuvo varias reuniones con el escritor William Goldman para ver el guión, que a Paul le pareció fantástico. Newman no volvió a saber nada del tema hasta que un día le llamó Steve McQueen y se lo enseñó. A Steve le habían ofrecido formar pareja con Newman pero, por circunstancias con su agente, McQueen quedó fuera del proyecto. Finalmente, Richard Zanuck, el hijo del productor, propuso a Redford como Butch, pero esta idea fue rechazada por no ser Robert entonces una gran estrella, como era el caso de Newman.


Me presenté para el papel de Sundance Kid. Por entonces, aún era un actor desconocido. El estudio no me quería porque no era famoso. Pensaban que quedaría muy desequilibrado con Paul. Pero en realidad, era a Paul a quien correspondía decidir, y me respaldó. Y fue una decisión muy generosa, porque él hacía hincapié en la interpretación. Y eso me llevó a un nuevo terreno. No olvido esa generosidad."
(Robert Redford)

Gracias a la insistencia de Newman y de George Roy Hill (benditos sean los dos), se inclinó finalmente la balanza a favor de Redford, quien acertadamente propuso hacer él de Sundance y Paul de Butch.


BUTCH: “¡Si me pagara lo que gasta para evitar que le robe, yo no le robaría!”

“Cuando entré en el proyecto, creí que Paul haría de Butch. Pero el resto pensaba que debería hacer de Sundance. Yo veía a Butch como un tipo cálido, abierto, amigable y Newman es exactamente así. Sundance era lo contrario de Butch en casi todo. Era un asesino implacable, un hombre de violencia repentina y enormes borracheras. Quería que Bob trabajara en la película. Tiene un talento interpretativo tremendo. Es un irlandés independiente y terco que va casi siempre a su aire. Esas cualidades iban muy bien con Sundance, incluída una calidez auténtica escondida bajo una imagen fría.” (George Roy Hill)

De hecho, el guión original de William Goldman se llamaba “The Sundance Kid and Butch Cassidy”, pensando en Newman como Sundance. Finalmente, se cambió el nombre del guión a “Butch Cassidy and the Sundance Kid”. Más lógico, también, teniendo en cuenta que "La Banda del Desfiladero” estaba liderada por Butch Cassidy.


SUNDANCE: “Sigue pensando, Butch… Es lo tuyo”

El rodaje comenzó el 16 de Septiembre de 1968. Los grandiosos paisajes de la primera parte de la película pertenecen al estado de Utah, mientras que los ambientes más cálidos y sureños de la segunda parte se rodaron en Nuevo México.

Durante el rodaje, el equipo recibía a menudo la visita de la hermana del real Butch Cassidy, que les contaba pequeñas historias sobre las huídas de su hermano. El nombre auténtico de la banda era “The Wild Bunch” (Grupo salvaje). Sin embargo, al ser realizada unos pocos meses antes la película del mismo título de Sam Peckinpah, hubo que cambiar el nombre de la banda en el film de Roy Hill por el de “Hole in the Wall Gang”, con el fin de no ser confundido con el de Peckinpah.

 BUTCH: “No había cabalgado tanto desde que robaba ganado. Era un trabajo miserable, de la mañana a la noche sin dormir, mala comida…”


Al mismísimo Bob Dylan le fue ofrecido interpretar la canción “Raindrops keep falling on my head”, que ilustra la hoy ya clásica escena de la bicicleta. Afortunadamente, al menos para mí, Dylan rechazó la oferta, pasando a la posteridad con esta canción B.J. Thomas.

 “Cuando George Roy Hill me proyectó un montaje provisional de “Dos hombres y un destino”, dije : “¿Qué hace esa canción ahí?¿Qué es éso? ¿Que caen gotas de lluvia? ¡Si no llueve!”. Dije: “Va a estropear la película”. No lo comprendía y vaya error el mío, porque después tuve que oír la canción en las diez más vendidas durante seis meses.”
(Robert Redford)


Esta escena musical, junto a otras dos que aparecen en el film, fue incluída con el objetivo de darle mayor protagonismo a Etta Place, la novia de Sundance. En las tres escenas musicales nos hacemos una exacta idea de la relación que mantenían los tres personajes. Y sin una sola palabra. Y en esa misma escena de la bicicleta, se dio otra curiosa circunstancia. Se había contratado a un especialista para que doblara a Newman en sus acrobacias. Incomprensiblemente, este especialista no sabía hacer estas cosas. Excepto la caída final, que la hizo el propio director de fotografía, fue Newman finalmente quien lo hizo todo.


“Dejé a Butch muy libre. A algunos personajes los tienes muy controlados. Les das muy poca rienda. Pero no quería tener una opinión formada sobre Butch y utilicé muchas cosas de mí mismo en el papel.”
(Paul Newman)

Para la también clásica escena del precipicio, sí se contó con dos verdaderos especialistas. Redford y Newman terminaban la escena saltando ellos mismos pero cayendo en una cornisa que hicieron para la ocasión. Seis meses más tarde, y en otro acantilado, se rodó la impresionante caída con dos especialistas que se tiraban desde lo alto de una grúa.


Una inolvidable escena de apenas dos minutos que a mí me sirvió para ilustrar un trabajo, sobre narrativa cinematográfica, que hice en la Facultad. Sí, mi familia seguro que se acuerda de esto. Y yo me sé el diálogo de esta escena de memoria.

“A mí me interesaba, más que nada, la relación entre los dos hombres. Era única, divertida, buena.”
(Robert Redford)

Dos hombres y un destino” recibió 4 Premios Oscar: al mejor guión original, mejor canción original (“Raindrops keep falling on my head”), mejor Banda Sonora Original y mejor fotografía. Fue nominada, además, a mejor película, mejor director y mejor sonido. Y también obtuvo el Globo de Oro a la mejor Banda Sonora Original y el Premio Grammy a la mejor Banda Sonora para Cine.


“Creo que trataba de algo más que de dos tipos con los días contados. Trataba de una especie de vínculo y una especie de conexión, que es la amistad verdadera. Cuando puedes incluir eso en una película de un modo muy real, cálido y entretenido, creo que llega a todo el mundo. Yo creo que eso tiene algo que ver. Tal vez seamos Paul y yo juntos.”
(Robert Redford)

Paul Newman y Robert Redford. Dos hombres, y qué hombres, y un común destino. El de ser mucho más que dos estrellas del cine, a nivel profesional y personal. Y dejar su huella en la gran pantalla como actores y como directores.

Aportándole, además, algo bueno a este mundo a través de sus filantrópicos compromisos. Newman, con sus campamentos para niños y sus innumerables obras benéficas. Redford, con su Sundance Institute y sus múltiples esfuerzos ecológicos por salvar la Naturaleza.


“Los actores pueden ser un fastidio cuando están celosos unos de otros, pero en esta película, pese a que no se conocían, Bob y Paul establecieron una relación excelente. Eso incluía a Redford riéndose de los chistes malos de Newman y a Newman consintiendo que Redford siempre llegara 10 ó 15 minutos tarde. Tener este tipo de relación detrás de las cámaras es muy importante porque luego se nota en la pantalla.”
(George Roy Hill)

Newman y Redford. Una maravillosa química en la gran pantalla que les convierte en una de las mejores parejas cinematográficas de todos los tiempos.


“Paul y yo hemos recorrido un largo camino juntos. Hemos saltado por precipicios. Hemos robado trenes. Hemos dado uno o dos golpes… Para que se hagan una idea de la clase de amigo que ha sido para mí… Hubo una época en la que intentaba conseguir apartamento en Nueva York, así que escribí a unos amigos para que me dieran referencias.  Me gustaría compartir con ustedes la carta de recomendación que escribió Paul: “A quien pueda interesarle: El señor Robert Redford me debe ciento veinte pavos desde hace tres años. Se niega a asumir su obligación pese a la amenaza de la pérdida de una amistad y del honor. En conciencia, no puedo recomendarlo para nada”.”
(Robert Redford)

sábado, 26 de septiembre de 2009

Aquella sonrisa de Paul

Paul Leonard Newman nació en Ohio el 26 de Enero de 1925. En el Actor’s Studio, donde Paul estudió interpretación, concidió con jóvenes promesas del cine de la talla de James Dean, Steve McQueen, Lee Remick, Geraldine Page…


“Para pagarme los estudios, me puse a vender la Enciclopedia Británica y se me daba muy bien. Pensaba que lo más probable es que acabase siendo profesor. No tenía delirios de grandeza acerca de llegar a ser estrella de cine”

En 1953 debutó en Broadway con la obra “Picnic”, permaneciendo con ella catorce meses en cartel. Y tras varios papeles esporádicos en series de televisión, Newman debutó en la gran pantalla en 1954 con “El cáliz de plata”, donde compartía cartel con Pier Angeli.


“Me enviaron una copia del guión de “El cáliz de plata” y me convencieron para que la hiciera. Sabía que iba a ser un fiasco. El sobrevivir a mi primer largometraje fue un sorprendente golpe de suerte. Los perros me perseguían por la calle. Llevaba aquella minifalda griega enseñando las piernas. Fue terrible. De hecho, se considera el peor film producido en los años 50. La primera crítica que leí decía: “El señor Newman pronunciaba sus frases con el emotivo fervor de un revisor de ferrocarril anunciando las estaciones”

Su primer éxito cinematográfico vino de la mano de Robert Wise  con “Marcado por el odio” (1956), en donde Paul encarnaba al boxeador Rocky Graziano, papel por el que también optaba Steve McQueen, quien hizo finalmente un papel secundario en la película. En 1958, Newman rodó “El largo y cálido verano”, largometraje donde trabajaba por primera vez con Martin Ritt – uno de sus directores favoritos y cómplice de buena parte de su carrera profesional – y con Joanne Woodward, actriz con la que Paul formó no sólo una buena pareja en la pantalla, en éste y otros títulos posteriores, sino también uno de los matrimonios cinematográficos más sólidos de todos los tiempos.

En la década de los 60, Newman rodaba títulos hoy ya clásicos como “Éxodo”, “El buscavidas”, “Dulce pájaro de juventud”, “La leyenda del indomable” o “Dos hombres y un destino”. Y hacia el final de la misma debutaba como director con “Rachel, Rachel”, eligiendo a la propia Joanne Woodward como protagonista.


En los años 70, su segunda y tercera película tras las cámaras: “Casta invencible” y “El efecto de los rayos gamma sobre las margaritas”, esta última un curioso proyecto en el que Paul dirige de nuevo a su mujer y a su hija, Nell Potts. También de esta década son “El juez de la horca”, “El golpe” o “El coloso en llamas”.

En los 80, Newman vuelve a la dirección con “La caja oscura”, película sólo para la televisión, “Harry e hijo”, donde además hace las funciones de guionista, y “El zoo de cristal”. En estos tres títulos vuelve a figurar Joanne Woodward como principal protagonista. Una apuesta segura del actor, puesto que Joanne ha demostrado siempre sus excelentes dotes como actriz.


Y en esta misma década, entre otros títulos donde Newman siempre está correcto como actor, sobresalen dos películas en las que Paul da todo de sí mismo y llega a la absoluta perfección: “Veredicto final”, interpretando a Frank Galvin, un abogado en plena decadencia, y “El color del dinero”, secuela de “El buscavidas”, donde Newman vuelve a encarnar a Eddie Felson.


En los años 90, Paul nos regaló una interpretación impecable en la maravillosa “Ni un pelo de tonto”, a través de un personaje que fue escrito especialmente para él, y otra caracterización mágica como padre de Kevin Costner en “Mensaje en una botella”. Y en 2006, Newman prestó su voz al personaje de Doc Hudson en la película animada “Cars”.

Paul Newman es, junto a Laurence Olivier, Katharine Hepburn, Jack Nicholson y Michael Caine, uno de los cinco actores que han sido nominados a los Oscar en cinco décadas consecutivas. Y, aunque resulte increíble, ha recibido un único Premio de la Academia por una interpretación concreta en toda su carrera cinematográfica. Lo consiguió gracias a su personaje de Eddie Felson en “El color del dinero”. El actor no estuvo en la ceremonia, recogiendo su galardón en su nombre Robert Wise.


Paul fue nominado en un total de nueve ocasiones más, una de ellas como productor por “Rachel, Rachel”. Entre otras de sus interpretaciones nominadas: “La gata sobre el tejado de cinc”, “El buscavidas”, “La leyenda del indomable”, ”Ausencia de malicia” y, para mí, dos imperdonables de no recibir el galardón: “Veredicto final” (sí consiguió el David de Donatello) y “Ni un pelo de tonto” (sí consiguió por ésta el Oso de Plata en el Festival de Berlín).

En 1986 se le entregó un Oscar Honorario en reconocimiento a su aportación y dedicación a la gran pantalla.


“Es como perseguir a una bella mujer durante 80 años. Finalmente, ella accede y tú dices: Lo siento muchísimo. Estoy cansado

Y en 1994 se le otorgó el Oscar Humanitario Jean Hersholt como reconocimiento a su gran labor humanitaria.

Newman también ha sido nominado a los Emmy en tres ocasiones como director y actor, logrando en 2005 el galardón como actor secundario de la miniserie “Empire Falls”. Asimismo, consiguió el Globo de Oro como director por “Rachel, Rachel” y como actor secundario por “Empire Falls”. Ya había recibido en 1957 el Globo de Oro como actor promesa, junto a Anthony Perkins. Y en 1984 se le otorgó el Premio Cecil B. De Mille en estos mismos premios.


“Joanne me ha apoyado incondicionalmente en todas mis elecciones, y esto incluye el correr en las carreras, algo que ella detesta. Para mí, eso es amor”

Tras preguntarle en innumerables ocasiones cuál era el secreto de su largo matrimonio con Joanne Woodward, él respondió: “No sé lo que ella pone en mi comida”.


Por el Día de la Madre, Paul le regaló a su mujer dos horas de conducción ininterrumpida alrededor de las carreteras de Westport, Connecticut, por donde ellos nunca habían estado. Cuando se trasladaron a Connecticut, él comentó: “Mejor que Montana… y mi mujer y yo encontramos un bonito cementerio aquí”.
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La otra gran pasión de Newman fueron los coches de carreras. Su primera competición profesional fue en 1972 en Connecticut (“Empecé a pilotar a los 47 años. Empecé muy despacio y haciéndolo muy mal”). Participó en las 24 horas de Le Mans de 1979, terminando segundo con un Porsche 935. Y se mantuvo ligado a este mundo, participando activamente.

“Cuando estás trabajando continuamente, cuando todo el mundo está pendiente de ti, si estás soportando toda esa presión a la que se te somete, al salir a la pista y sentarte en el coche, todo cuanto te da vueltas en la cabeza desaparece de repente”

Entre los años 1970 y 1990 condujo para el equipo Bob Sharp Racing, sobre todo en carreras de Fórmula Nissan, logrando numerosas victorias y campeonatos.


“No puedo ser competitivo como actor, no sé cómo se puede competir. Un tío está haciendo del tío Willy y otro está encarnando a Hamlet. ¿Cómo vas a decir que interpretación es mejor? Con un coche es sencillísimo. Se puede determinar a la milésima de segundo. He ganado cuatro campeonatos nacionales que han sido una gran satisfacción. Seguramente mayor que muchos de los premios de interpretación que he recibido”


Y en 1983 fue cofundador junto a Carl Haas del Newman/Haas Racing, un equipo de CART. A los 70 años, se convirtió en el piloto más longevo que formaba parte del equipo ganador en una carrera de alto nivel en 1995 en las 24 horas de Daytona.
 
“Monté mi escudería porque creía que iba a dejar de conducir a principios de los 80. Al final, no fue así”

A los 80 años, Newman seguía compitiendo.
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En 1992, Paul Newman recibió un homenaje del Kennedy Center. Así fue presentado: “Es un hombre generoso que cada día nos ofrece el don de su dadivosidad. Y nunca pide compensación ni reconocimiento a cambio”.
Diez años antes, Newman había fundado una línea de productos alimenticios llamada “Newman’s Own” que se hizo famosa por una marca especial de aliño para ensaladas.


"Todo el asunto de los productos alimenticios no empezó más que por montar un negocio y divertirme. El segundo consejo que me dieron fue: “La única forma de hacer que funcione es poner tu rostro en la etiqueta". Y así empezó a sacarse dinero para obras benéficas”.
“Había una tiendecita de animales, y una señora que no dejaba de mirarme me dijo: “Creo que tengo una foto suya en el trastero”. Le pregunté: “¿En una lata de comida para perros?" Y contestó: “Sí”.
"A mí me parece mentira la gran suerte, la fortuna que ha recaído sobre mí. Así que, ¿por qué no devolver un poco a la gente gracias a la cual has tenido éxito?”


En 2006, se estimaba que la franquicia había superado los 200 millones de dólares en donaciones.
 
Desde los años 80, Paul Newman ha donado entre 150 y 175 millones de dólares a causas benéficas.


“No creo que haya nada excepcional o noble en ser filantrópico. Es la otra actitud la que me confunde a mí”

Paul Newman impulsó en memoria de su hijo la Fundación Scott Newman, destinada a auxiliar y proteger a personas víctimas de la droga. Ha pertenecido a la Alianza para la Defensa del Medio Ambiente. En 1978 representó a su país ante la Organización de las Naciones Unidas en la Conferencia para el Desarme. En 1990 fue nombrado “padre del año” por UNICEF y propuesto como gobernador de Connecticut por el congresista demócrata Benjamín de Zino.

Además, en 1986 fundó una serie de campamentos de verano para niños y niñas con enfermedades graves, donde utilizan la diversión y la sonrisa como tratamiento para sus dolencias. Gracias a su iniciativa, 15.000 niños disfrutan cada año del ocio y bienestar que ofrecen sus campamentos de verano, Hole in the Wall Gang Camp. Campamentos gratuitos subvencionados por más de 42.000 entidades y personas de todo el mundo. Desde que comenzó, han pasado más de 114.000 niños. En estos campamentos colaboran de manera gratuita más de 7.500 personas cada verano.


“Había dos cosas que no quería que escribiesen en mi lápida. Una de ellas, la primera que no quería que escribiesen, era: “Aquí yace Paul Newman. Murió siendo un fracasado porque los ojos se le volvieron pardos”. Y la otra cosa que no quería que mis hijos pusieran en mi lápida era: “Aquí yace el viejo que no formó parte de su época”

Hoy hace ya un año que Newman nos dejó para trasladarse al cielo estrellado de las leyendas del cine. Porque este gran actor, esta gran persona, esta increíble mirada y esta maravillosa sonrisa, todo en uno, nos seguirá acompañando a todos los que le admiramos incondicionalmente desde aquí abajo. Gracias, Paul.


“Hay momentos en los cuales los sentimientos no pueden traducirse en palabras. He perdido a un verdadero amigo. Con su presencia, él mejoró mi vida y la de este país”
(Robert Redford)

martes, 8 de septiembre de 2009

Jerry vuelve a Broadway

Al recibir Jerry Lewis en Febrero el Oscar Humanitario Jean Hersholt, sus incondicionales dábamos saltos de alegría. Porque sí, porque está muy bien que le reconozcan a uno su labor en esta vida. Sobre todo si es una labor profundamente humanitaria y de una impecable calidad profesional.

Más adelante, en Mayo y concretamente en el Festival de Cannes, el propio Jerry nos anunciaba su regreso a la gran pantalla en un papel protagonista, tras una ausencia de 14 años y 27 sin realizar un primer papel. Y los que le tenemos por un genio nos volvimos a alegrar enormemente. E incluso nos citamos con él para su esperado retorno cinematográfico.

Ahora, a los 83 años de edad, y tras setenta de carrera actoral plagada de éxitos, Jerry va a debutar como director de musicales en Broadway. La obra elegida es, cómo no, “El profesor chiflado”, éxito de la gran pantalla que el propio Jerry protagonizó en 1963. En esta película, reconocida por The American Film Institute como una de las mejores comedias de la historia del cine, Lewis también hizo las funciones de director, productor y co-guionista.


Los planes de este proyecto teatral se venían gestando desde Junio de 2006, cuando Jerry expresó públicamente su deseo de llevarlo a cabo. En un principio, incluso, tenía la intención de escribir también él la obra. Y, ya en Octubre de 2008, el actor se decidió a firmar un contrato con dos grandes nombres del panorama musical para que le escribieran el espectáculo que él mismo iba a dirigir.

Los elegidos fueron Rupert Holmes (“Jerry Lewis ha sido mi héroe desde la adolescencia, no solamente como uno de los artistas más talentosos de todos los tiempos, sino también como uno de los grandes maestros creadores de películas. Trabajar con Jerry, y con los intensos personajes que creó, es un privilegio y una emoción que va más allá de lo que podía esperar”) y Marvin Hamlisch (“La música es realmente un lenguaje internacional y tiene la habilidad de unir a la gente como ninguna otra cosa… excepto la comedia. Es emocionante estar trabajando con Jerry Lewis, un verdadero rey de la comedia, y llevar a Broadway esta historia clásica”).


Rupert Holmes es un reconocido novelista y escritor para la televisión. Encargado del libreto y letras de canciones de este nuevo proyecto, tiene ya en su haber 3 Premios Tony y es el autor también de algunos de las canciones de la pelicula “Ha nacido una estrella”.

De Marvin Hamlisch sólo basta decir que cuenta con una importante trayectoria a sus espaldas como músico. 3 Oscar de la Academia, 4 Grammys, 4 Emmys, 1 Tony y 3 Globos de Oro jalonan su carrera. Y entre sus obras musicales nos encontramos nada menos que con “A chorus line”, trabajo por el que ganó el Premio Pulitzer. Y bandas sonoras de películas como “Tal como éramos”, “El golpe” o “La decisión de Sophie”.

Es obvio que Jerry sabe muy bien por quién se rodea. El nuevo musical llegará a los escenarios de Broadway durante la temporada 2010/2011.

Desde que estrenara “El profesor chiflado” en 1963, Lewis ha permanecido ligado a esta historia. Hizo las funciones de productor en el remake que protagonizó Eddie Murphy en 1996 y también en su secuela.


Jerry, además, produjo y puso su propia voz en una película animada, editada el año pasado directamente en DVD, del mismo nombre que el original. En esta animación, el nieto del profesor Julius logra hacerse con la fórmula de su abuelo y la utiliza consigo mismo. Los resultados, por supuesto, terminan siendo catastróficos.

Jerry Lewis ya se había presentado anteriormente en los escenarios de la Gran Manzana. Concretamente, en 1953 con “Jerry Lewis at The Palace” y en 1995 con “Damn Yanquees”. La versión musical de “El profesor chiflado” en los escenarios contará una historia muy similar a la de la película: Julius Kelp ("Para aprender una lección en la vida nunca es demasiado tarde"), un profesor de química de la universidad, muy comprometido con su vida profesional, decide crear en su laboratorio una poción que le permita mejorar su pobre aspecto físico y su vida social. Ser como siempre soñó. Así, se convierte en un hombre de lo más popular y apuesto llamado Buddy Love ("Si sois buenos chicos, como yo también lo soy, es posible que os deje jugar después con mi llavero"). La poción no le dura lo deseado y se desatan situaciones más que disparatadas.

Nací con el espectáculo en mi sangre, y la idea de trabajar en Broadway corre por mis venas. Marvin y Rupert han realizado una adaptación hilarante y espléndida de una de mis películas favoritas y más perdurables, “The nutty professor”. No podría estar más feliz. ¿Hace cantar y bailar esta historia? Puedes apostar a que sí”.
(Jerry Lewis)

Enhorabuena, Jerry. Los que reconocemos en ti al gran y humano artista que tú sabes que eres, cantaremos y bailaremos contigo al son de tu chiflado profesor. Ahora compartimos tu felicidad y no deseamos otra cosa que consigas un nuevo triunfo tanto en la gran pantalla como en los escenarios.

Ah, y gracias por ser como eres. Y por volvernos a dejar jugar con tu llavero.