miércoles, 19 de agosto de 2009

Margaret Dumont: Ella y sus hermanos

El gran y genuino Groucho la describía de la siguiente manera: “Me divertían mucho las escenas románticas con ella. Era una mujer maravillosa. Y era la misma en escena que fuera de ella, siempre una digna dama. Se lo tomaba todo muy en serio”.

Él la llamaba su “prácticamente quinta hermana Marx”. En la ceremonia de los Oscars de 1974, cuando al actor le fue entregado un Oscar Honorífico por su exitosa carrera, nos confesaba: “Desearía que Harpo y Chico hubiesen estado aquí, así como Margaret Dumont, la cual nunca entendió ninguno de nuestros chistes. Solía decirme: “¿De qué se ríen, Julie?” Pero era una actriz “bandeja” extraordinaria y yo la adoraba…”

Daisy Juliette Baker nació el 20 Octubre de 1882 en Brooklyn, Nueva York. De padre irlandés y madre francesa, se educó en Europa, donde disfrutó de las ventajas que suponía tener un tutor. La pasión de su madre por la ópera indujo a la joven a tomar lecciones de canto. Pero su afición por el teatro la llevó a debutar, con el nombre artístico de Daisy Dumont, en el mundo de la revista musical y, más adelante, en los music hall de Inglaterra y Francia. Actuó también en los mejores teatros de París, Viena, Berlín y Londres.


Cierta noche de 1907, el empresario teatral neoyorkino J. J. Schubert, que se encontraba en París, acudió con unos amigos a ver una revista en la que actuaba una joven cantante y actriz con voz bien timbrada y aspecto elegante. En pocos meses, Margaret Dumont firmaba un contrato para actuar en Broadway, contrato que fue renovado en dos ocasiones. Interpretando un musical, “The summer widowers”, conoció a John Moller Jr, hijo de un importante hombre de negocios y miembro de una de las cuatrocientas familias de Nueva York más prominentes en el terreno social.

Tras permanecer tres temporadas en Broadway, Dumont contrajo matrimonio con Moller y se alejó de los escenarios. Se convirtió entonces en una señora de la sociedad estadounidense, repartiendo su tiempo entre Palm Springs, París y Nueva York y asistiendo a fiestas de postín.

Al fallecer su marido en 1918, Margaret regresó a Broadway para actuar en la obra teatral “Mary” y en una serie de revistas musicales. Fue entonces cuando la eligieron para interpretar a Mrs. Potter, junto a los hermanos Marx, en la obra de teatro “The Cocoanuts”.

A ésta siguió otra obra también con ellos, “Animal crackers”. Empezaba así para la actriz una nueva etapa en la que conseguiría fama internacional. Su primera aparición con los Marx en la gran pantalla fue también en la primera película de ellos, “Los cuatro cocos”, en la que Margaret llevaba a cabo el mismo papel que había hecho en la obra de teatro del mismo nombre.

SRA POTTER: “¿Me deja decir una palabra, por favor?”
HAMMER: “Me parece que no, y hay otra cosa que quería mencionar. ¿Qué será de usted cuando tenga sesenta y cinco años? Ya sólo le quedan tres meses…”
(“Los cuatro cocos”)


Margaret rodó con los Marx un total de siete películas. La continua improvisación de los tres hermanos en los guiones hacía más difícil el trabajo de Dumont. Como en esta escena de “El conflicto de los Marx”.

Sin embargo, esto no fue obstáculo para que ella se divirtiera mucho trabajando con ellos, al menos en la mayor parte del tiempo (“Fue divertido mientras duró, pero no volvería a repetir la experiencia. Hacer películas con los hermanos Marx era llevar una vida realmente intensa”). En 1937, Margaret obtuvo el Screen Actors Guild Award por su papel en “Un día en las carreras”. De sí misma decía: “Soy una correcta dama, la mejor en Hollywood. Interpretar el adecuado papel es todo un arte. Debes arropar a tu hombre, pero nunca superarle, nunca acaparar la risa”.


HAMMER: “Me refiero a sus ojos… a sus ojos, que brillan como los pantalones raídos de un traje azul”
SRA POTTER: “¿Cómo? Eso es un insulto”
HAMMER: “No es un comentario sobre usted, es sobre los pantalones”
(“Los cuatro cocos”)

Con los Marx representó a menudo a una viuda rica a la que Groucho no tenía mucho respeto pero sí cortejaba por su dinero. Una mujer rica e ingenua, de porte aristocrático, que siempre se dejaba embelesar por el personaje de Groucho.

RUFUS T. FIREFLY: “Aquí están los planes de guerra. Valen tanto como tu vida, y es decir muy poco. Vigílalos como una gata a sus gatitos. ¿Has tenido gatos alguna vez? Claro que no. Estás muy ocupada jugando al bridge. ¿Comprendes lo que intento decirte? Te amo, ¿por qué no te casas conmigo?”
(“Sopa de ganso”)

Los papeles que ella interpretó con los hermanos Marx eran encantadoramente inocentes. Traslucían una innegable atracción por el personaje encarnado por Groucho, siempre un vividor impresentable, al que perdonaba una y otra vez sus incalificables atropellos y desdenes en cuanto éste desplegaba sus lisonjas, tomando incluso por halagos o rarezas los surrealistas insultos de Groucho, que a menudo no comprendía, con lo que despertaba en el público a la vez la risa y la compasión.

Morrie Ryskind, co autor de las películas “Los cuatro cocos”, “El conflicto de los Marx” y “Una noche en la ópera”, recalcaba que Margaret Dumont realmente era el personaje que interpretó con tanto éxito en la escena y en la pantalla: “Había sido una dama de la sociedad y, tras morir su marido, necesitaba un trabajo. Groucho le comentó que aquello sería divertido”. Efectivamente, el personaje que interpretó en la pantalla como una impasible mujer de buena sociedad se correspondía exactamente con lo que ella era. Su marido fue un millonario industrial y ella a menudo localizaba sus películas en sus mansiones de Palm Springs, California, y París, Francia.

Y de la siguiente manera expresaba el concepto de su famosa dignidad: “No es el vestido largo o su fino material lo que hace elegante o no a una mujer, sino su porte y la cantidad de ropa que lleva bajo el vestido”. Su inimitable cualidad, que la hacía tan diferente al resto de las actrices del momento, fue perfectamente descrita por el director George Cukor: “Su elegancia fue perfectamente fingida”.

HUGO HACKENBUSH: “Emily, no puedo ocultarlo por más tiempo. La amo”
EMILY UPJOHN: “¡Oh, Hugo!”
HUGO HACKENBUSH: “Es la eterna historia. Chico encuentra a chica. Romeo y Julieta. ¡Tarzán y los monos!”
(“Un día en las carreras”)
 
Tras su colaboración con los hermanos Marx, y aunque en pequeños papeles bastante espaciados unos de otros, Dumont continuó apareciendo en la gran pantalla durante las décadas de los 40, 50 y 60. Actuó en más de cincuenta películas, eso sin contar sus pequeñas intervenciones en el cine mudo. Coincidió también en la gran pantalla con otros cómicos de renombre como W. C. Fields (“Never give a sucker an Ever Break”), Laurel y Hardy (“The dancing masters”), Danny Kaye (“Rumbo a Oriente”), Red Skelton (“Escuela de sirenas”), Jack Benny ("The horn blows at midnight") o Abbott y Costello (“El pequeño fenómeno”). Y destacan también otros títulos de su filmografía como “Historia de dos ciudades” y “Mujeres”. O “Ella y sus maridos”, su última aparición en pantalla, en donde daba vida a la madre del personaje de Shirley McLaine.


En 1965, pocos días antes de su muerte, tuvo la oportunidad de recrear junto a su inseparable Groucho una escena de “El conflicto de los Marx”. Fue en el programa de televisión “The Hollywood Palace”. Todo un documento.

Margaret Dumont nos dejaba el 6 Marzo de 1965 a la edad de 83 años. En las entrevistas que concedió a lo largo de su vida, tanto en prensa como en televisión, conservó siempre el aire del antiguo estilo teatral, con su cuidada dicción, y una voz potente que se podía proyectar para alcanzar la última fila del teatro. También era una correcta cantante de melodías clásicas, faceta ésta que aprovechó en algunas de sus películas.

Fue una actriz muy versátil que interpretó un extenso abanico de papeles durante sus largos años de carrera, primero en el teatro y después en el cine. Aunque, inevitablemente, será siempre recordada como la “prácticamente quinta hermana Marx”.

WOLF: “Martha, querida, hay muchos lazos que nos mantendrán unidos eternamente”

MARTHA: “¿En serio?¿Cuáles son?”
WOLF: “Sobre todo económicos y materiales…”
MARTHA: "Y dime, Wolfie, cariño, ¿tendríamos una casa bonita?”
WOLF: “Pues claro. ¿No estarás pensando en mudarte?”
(“Tienda de locos”)

Gracias, Margaret. Por querer compartir tu saber estar y tu saber hacer con todos nosotros. Y gracias, también, a Ana Díaz Plana, Elsa Fábregas y Carmen Robles, las tres maravillosas voces españolas de esta distinguida dama americana.

6 comentarios:

Cuencalina dijo...

Muy maja que era esta gran señora. Y tengo una pequeña petición muy importante, y es que una no se maneja con los idiomas y me gustaría que las escenas que adjuntas vinieran subtituladas. Ni de coña,¿no?

Wolffo dijo...

Es fantástica la escena que recrean en TV. Una actriz realmente grande.
Me ha encantado esta entrada, Clemmie, y creo que me e4estoy haciendo adicto.
Un beso muy grande y gracias por darnos estas lecciones tan entretenidas. Como decían de aquél: enseña deleitando...

Ya.

Clementine dijo...

Wolffo, en estas lecciones de cine aprendo también yo. Hay muchas cosas que voy descubriendo ahora y que antes desconocía. Y no veas lo bien que me lo paso.
Intentaré, Cuencalina, seguir tu petición de escenas subtituladas. Y es que no hay nada como entender a alguien cuando está hablando.
De acuerdo con vosotros dos. Era una gran actriz y una gran señora muy maja. Y con mucho aguante escénico.

Peppo Marx dijo...

Como ya dije por aquí, soy absoltamente marxista, y por lo tanto adoraba a Margare Dumont. Porque era la réplica perfecta a los hermanos (o mejor dicho a Groucho) y porque se parecía a la primera profesora que tuve, que yo la quería mucho, la señorita Carmenchu (Franco vivía y todavía no se podía escribir Karmentxu).
Y como poco o nada puedo añadir sobre ella y los Marx, voy a dedicarles mi propio tributo hablando de una obra representada en el Teatro Fígaro de Madrid, que lleva más de dos años paseándose con éxito por toda España y que se llama "La verdadera historia de los Hermanos Marx". En realidad no es la verdadera historia, sino una ficcón sobre el FBI basada en hechos reales en la que los 4 hermanos (porque incluyen a Zeppo) y una viuda, que es Margaret Dumont, investigan un caso. Incluye homenajes a sus películas, como la escena del camarote de "Una noche en la ópera" o la de la carta dictada en "Animal crackers". Y ahora viene mi verdadero tributo a los Hermanos Marx: la obra ya la han quitado y yo no fui a verla. ¡Viva el absurdo! ¡Vivan los Marx!

Clementine dijo...

Realmente se nota, Peppo Marx, que eres absolutamente marxista con ese absurdo tributo sobre la obra de teatro.
Y con tu nombre, muy, muy parecido al del hermano más gracioso de todos ellos.
¡Vivan los Marx!¡Y viva Margaret Dumont!

Anónimo dijo...

En la primera que hicieron, "Los Cuatro Cocos" dos escenas muy teatrales justifican toda esta película, -una sátira sobre la especulación del terreno-: La preparación de un sabotaje a una subasta de terrenos en Florida y la penosa ejecución del maquiavélico plan trazado. Las dos interpretadas por Groucho y Chico Marx. Siempre hemos de partir de la base de que el cine no fué el vehículo dónde mejor se desenvolvieron los Hermanos Marx.