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jueves, 5 de diciembre de 2019

Nuestro gran Manuel Tejada


"Los pedigüeños", "Canción de juventud", "La nueva Cenicienta"... fueron algunos de los títulos cinematográficos de los comienzos de tu carrera como actor.


Después llegó para ti el papel del cura del precioso pueblecito de "La ciudad no es para mí", Pancorbo de "Los extremeños se tocan", Luis de "Carta de amor de un asesino", Valentín de "El ladrido"... y entre medias, diversas intervenciones en series de televisión como "Crónicas de un pueblo" y, por supuesto, teatro.


Y vino después tu maravilloso Tono de la serie "CAÑAS Y BARRO". Y un poco más tarde, otra serie: "EL CONDE DE MONTECRISTO". Luego fuiste Alfredo en "El canto de la cigarra". Y Don Alberto, "El guapo" en "El crack". Y Agustín en "VERANO AZUL".


Más tarde nos regalaste a Jorge, un maravilloso personaje de un episodio de "ANILLOS DE ORO". Y más títulos cinematográficos: "La mujer del juez", "De hombre a hombre", "El acto"...


Y más series. Y más teatro. Y otras películas como "La comunidad", "Tíovivo c. 1950", "Balada triste de trompeta"... y los dos últimos títulos de tu carrera cinematográfica: "¡Atraco!" y "Holmes & Watson: Madrid days".


Gracias por todo, Manuel, gracias por tanto. Gracias por tu teatro, por tu cine, por tu televisión. Gracias por tu presencia, tu elegancia, tu discreción, tu saber hacer. Gracias por tu sabiduría actoral y por tu grandísima, enorme profesionalidad.

Gracias, Manuel Tejada, un millón de gracias. Buen viaje. Y hasta siempre. 

lunes, 15 de febrero de 2010

Antonio Mercero, un honor para el Premio Goya

“Yo me licencié en Derecho por la Universidad de Valladolid en 1958 y en el 59 me vine a Madrid, donde ingresé en la Escuela Oficial de Cine. Obtuve el diploma de director de cine en 1962 y a partir de ese momento empezó mi lucha”


La Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España concedió ayer el Goya de Honor 2010 a Antonio Mercero por "su inmejorable carrera cinematográfica, repleta de éxitos y de experimentos interesantes en campos tan amplios como el cortometraje, el mediometraje y el largometraje".

Director y guionista nacido el 7 de marzo de 1936 en la localidad guipuzcoana de Lasarte, Mercero debutó en 1962 con el cortometraje “Lección de arte”, una curiosa mezcla de imagen real y rudimentarios dibujos animados hechos por Mingote. Corto por el que Antonio obtuvo la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián y el galardón del Círculo de Escritores Cinematográficos.


“Y mi lucha fue muy dura en los primeros años, pero tuve la suerte de que, allá por los setenta, empecé a tener dos vidas: el cine y la televisión. Si me iba mal el cine, trabajaba en televisión, si en ésta algo fallaba, dirigía películas. Y así ha sido mi trayectoria profesional, una alternancia de esas dos vidas. Y las llamo vidas, porque para mí hacer cine y televisión es vivir apasionadamente”

Se inició en el mundo del largometraje un año después con “Se necesita chico”. Entre sus trabajos posteriores para la gran pantalla, títulos como “Las delicias de los verdes años”, “La guerra de papá”, “Espérame en el cielo”, “La hora de los valientes”, “Planta 4ª” o “¿Y tú quién eres?”.


En palabras de la Academia “es autor de un cine con un sello personal, cómico y a la vez tierno, con una obra que se ha convertido en el patrimonio sentimental de muchos españoles".

Antonio Mercero también se ha asomado a la escena teatral con “Isabel, reina de corazones” (1984), “Los verdes campos del Edén” (2004) y el monólogo “Los cojos no trotan” (2005).


Y, a través de la pequeña pantalla, nos ha legado series tan populares y entrañables como “Crónicas de un pueblo”, “Este señor de negro”, “Verano azul”, “Turno de oficio” o “Farmacia de Guardia”.


Sin olvidarnos, por supuesto, de “La cabina” (1972), un inquietante mediometraje protagonizado magistralmente por José Luis López Vázquez con el que Mercero obtuvo, entre otros galardones, un Premio Emmy.


“Estar tras una cámara teniendo delante de mí a unos seres humanos a los que vas modelando, consiguiendo que sean como tú quieres que sean, que digan las palabras con la emoción que necesitas, que cuenten las historias que tú quieres contar taladrando con sus ojos el aire, conseguir eso, es totalmente placentero. En esos instantes eres como un pequeño dios en plena creación y eres absolutamente feliz”


Enhorabuena, Antonio, por este merecidísimo reconocimiento y por tu completa y polifacética carrera.

Y gracias por transmitirnos esa entrañable humanidad.