jueves, 20 de junio de 2013

La gran evasión

En 1950, el escritor australiano Paul Brickhill publicaba su novela autobiográfica “The great escape”…


Durante la Segunda Guerra Mundial, Paul Brickhill pilotaba un avión Spitfire que en marzo de 1943 era derribado cuando sobrevolaba sobre Túnez. Brickhill era así internado en el Stalag Luft III, campo de concentración alemán ubicado en Zagan (Polonia), destinado a miembros de las fuerzas aéreas de los aliados y construido con los últimos avances para evitar fugas. Brickhill colaboró en los preparativos preliminares de la espectacular fuga que narraba en su libro.

A principios de los años 50, el director estadounidense John Sturges leía esta novela y le proponía al productor Louis B. Mayer su adaptación cinematográfica. Mayer, sin embargo, rechazaba el proyecto por no considerar su argumento lo suficientemente interesante.


John Sturges había debutado tras las cámaras en 1946 y llevaba ya tras de sí una larga lista de títulos cinematográficos entre los que se encontraban “Fort Bravo”, “Conspiración de silencio”, “El sexto fugitivo”, “Duelo de titanes”, “El viejo y el mar”, “El último tren de Gun Hill”, “Cuando hierve la sangre”, “Los siete magníficos” o “Tres sargentos”.

Y era precisamente el éxito conseguido con “Los siete magníficos”, dirigida en 1960 por Sturges para la Mirisch Company, lo que animaba al director a ofrecer a esta misma productora su largamente aparcado proyecto cinematográfico, sobre la obra autobiográfica de Paul Brickhill, que contaba, como “Los siete magníficos”, con un similar protagonismo colectivo. De hecho, el lanzamiento publicitario de “La gran evasión” giró en torno a los nombres de siete actores e incluso alguna gacetilla hizo alusión a los “magníficos 7”.



James Clavell, W. R. Burnett y John Sturges

Dirigida finalmente por John Sturges en 1963, “La gran evasión” contó con un magnífico guión firmado por James Clavell y William Riley Burnett. Este último, destacado escritor de novela negra que ya había sido adaptado en la gran pantalla en películas como “Hampa dorada”, “El último refugio” o “La jungla de asfalto”, le hizo ver a Sturges la necesidad de incorporar personajes americanos a la historia cinematográfica creando en ella, además, dos de los personajes más relevantes de la misma: el proveedor Hendley y el capitán Hilts.


Steve McQueen había debutado a toda pantalla como extra en 1953 y ya había sido visto en títulos como “Marcado por el odio”, “The Blob”, “Cuando hierve la sangre”, “Los siete magníficos”, “Comando” o “El amante de la muerte” antes de ofrecernos en “La gran evasión” su magistral composición del piloto americano Virgil Hilts.

Eso del guante de béisbol… en fin… Steve era el tipo menos atlético del mundo. Si le lanzabas una pelota lo más probable es que no la cogiera y le tocara ir corriendo a recogerla
(James Coburn)

Aún así, James… Steve nos regala aquí una de sus más grandes interpretaciones a través de uno de los más ingeniosos, genuinos y encantadores personajes de la historia del cine y, sin duda, mi favorito de toda su carrera cinematográfica...




El rey de la nevera…grande Hilts. Y muy grande también McQueen.


James Donald llevaba ya tras de sí títulos cinematográficos como “Sangre, sudor y lágrimas”, “Eduardo, mi hijo”, “Beau Brummell”, “El loco del pelo rojo”, “El puente sobre el río Kwai” o “Los vikingos”…


… antes de su más que correcto papel en “La gran evasión” como el Comandante Ramsey, el oficial de mayor rango entre los prisioneros.


Hannes Messemer había debutado en el cine en 1956 y ya había sido visto en clásicos como “El médico de Stalingrado”, “El general de la Rovere” o “Fugitivos en la noche”.


Messemer nos regalaba en “La gran evasión” una extraordinaria composición del Coronel alemán Von Luger.


Las preciosas y, en ocasiones, espectaculares imágenes de “La gran evasión” venían firmadas por el norteamericano Daniel L. Fapp quien, en el cine desde 1941, ya nos había dejado su arte fotográfico en “¡Vaya par de marinos!”, “Horizontes azules”, “Loco por Anita”, “The Five Pennies (Tu mano en la mía)”, “El multimillonario”, “West Side Story”, “Uno, dos, tres” o “Aventura en Roma”.

Ferris Webster nos ofrecía el impecable montaje de la película. Webster llevaba a toda pantalla desde 1939 y, tras él, títulos tan clásicos como “El retrato de Dorian Gray”, “Madame Bovary”, “El padre de la novia”, “El padre es abuelo”, “Lili”, “Semilla de maldad”, “Planeta prohibido”, “La gata sobre el tejado de zinc”, “Cuando hierve la sangre” o “Los siete magníficos”.


Y un realmente magnífico Elmer Bernstein nos regalaba la banda sonora de "La gran evasión", una de las más pegadizas y extraordinarias obras musicales de toda la historia del cine. Bernstein había debutado como compositor cinematográfico en 1951 y ya nos había maravillado a través de títulos como “El hombre del brazo de oro”, “Los diez mandamientos”, “La colina de los diablos de acero”, “Cazador de forajidos”, “Los bucaneros”, “Como un torrente”, “Los siete magníficos”, “Los comancheros”, “La gata negra”, “El hombre de Alcatraz” o “Matar a un ruiseñor”. Magistral Elmer Bernstein, magistral.

“Pretendo crear tal cúmulo de dificultades y problemas al Tercer Reich que miles de soldados que podrían ser empleados en los frentes tendrán que permanecer aquí persiguiéndonos”


A través de un espléndido Richard Attenborough conocíamos en “La gran evasión” a Roger Bartlett, “El gran X”, experto planificador de fugas...


Attenborough debutaba a toda pantalla en 1942 con “Sangre, sudor y lágrimas” y ya había sido visto en otros títulos cinematográficos como “A vida o muerte”, “Cuando el viento silba”, “S.O.S. Pacífico” o “Amargo silencio”.


MacDonald, el experto en inteligencia, nos llegaba de la mano de un no menos correcto Gordon Jackson


… en el cine desde 1942 y ya con títulos a sus espaldas como “Whisky a go-go”, “La lotería del amor”, “El experimento del Dr. Quatermass”, “¡Vaya par de marinos!”, “La clave del enigma”, “Whisky y gloria” o “Rebelión a bordo”.


Años después de “La gran evasión”, Gordon se nos haría tremendamente familiar a través de su maravillosa composición del mayordomo Hudson en la serie británica “Arriba y abajo” (1971).


Ashley-Pitt, experto en métodos de dispersión, nos era presentado por un perfecto David McCallum.


David había debutado a toda pantalla en 1957 y llevaba ya a sus espaldas títulos cinematográficos como “Ruta infernal”, “Emboscada en la jungla” o “Freud, pasión secreta” y un buen número de series y programas televisivos. Un año después de “La gran evasión”, McCallum conseguiría una gran popularidad a través de la pequeña pantalla coprotagonizando junto a Robert Vaughn la serie “El agente de CIPOL”.




Quitando el añadido de algunos personajes, la película narraba de manera fidedigna los hechos reales acontecidos en la noche del 24 de marzo de 1944. Participaron 600 prisioneros en la preparación de dicha fuga y 76 de ellos lograron escapar, de los cuales 50 fueron capturados y ejecutados como represalia. Una vez terminada la guerra, 14 alemanes fueron juzgados y condenados a muerte por el asesinato de los fugados.

Steve McQueen, John Sturges y Wally Floody

Wally Floody, uno de los principales responsables de la construcción de los túneles de la real “gran evasión”, fue también el principal asesor en la preproducción de la película que, rodada en su totalidad en Europa, requirió la construcción de un campo similar al Stalag Luft III en las cercanías de Múnich.




Los interiores de “La gran evasión” fueron rodados en los Bavaria Film Studios de Múnich y los exteriores de las secuencias de fuga en tierras del río Rin, zonas cercanas al Mar del Norte y en un bosque nacional contiguo a dichos estudios, siendo plantados tras finalizar la producción cerca de 2.000 árboles para compensar los dañados durante el rodaje. Por su parte, las escenas de motocicleta protagonizadas por Hilts fueron rodadas en Fussen, ciudad alemana cercana a la frontera con Austria, y en los Alpes.


James Garner llevaba ya en la gran pantalla desde 1956 y, tras de sí, la serie “Maverick” y títulos cinematográficos como “Sayonara”, “La calumnia” o “Una vez a la semana”.


A partir de sus propias experiencias en el ejército, Garner desarrolló a Hendley, el proveedor de “La gran evasión”, personaje éste que le sentaba al actor como un guante y que, como cabía esperar en él, interpretó magistralmente.


En el cine desde 1954, Donald Pleasence llevaba ya en su filmografía títulos como “Barnacle Bill”, “Historia de dos ciudades”, “Mirando hacia atrás con ira” o “La carne y el demonio”. 

            
Pleasence daba extraordinariamente vida en “La gran evasión” a Blythe, experto en falsificaciones.


A Sedgwick, el fabricante, le conocíamos a través de un sensacional James Coburn


… a toda pantalla desde 1959 y ya con títulos a sus espaldas como “El rostro del fugitivo”, “Los siete magníficos” o “Comando”.

HENDLEY: “¿Por qué  17?”
MACDONALD: “Es el decimoséptimo túnel que empieza Danny…”


Danny, el experto en túneles, corría a cargo de un también magnífico Charles Bronson quien, además, compartió con Sturges sus experiencias en cuanto a la manera de cavar y mover la tierra. El actor había sido minero y, como su personaje en la película, sufría de claustrofobia.


Charles Bronson había debutado en la gran pantalla en 1951 y llevaba ya una larga serie de títulos entre los que se encontraban “Chica para matrimonio”, “La impetuosa”, “Los crímenes del museo de cera”, “La bella del Pacífico”, “Apache”, “Veracruz”, “Jubal”, “Yuma”, “Cuando hierve la sangre” o “Los siete magníficos”.


Y Willie, amigo y compañero de Danny, nos llegaba a través de John Leyton.


John había debutado como actor en 1959 y tan sólo había participado en otro título cinematográfico y dos series televisivas cuando fue elegido para “La gran evasión”.



Pero, para entonces, Leyton había iniciado también una carrera musical como cantante, consiguiendo en 1961 un gran éxito con los temas “Johnny remember me” y “Wild wind”.  También llegó a grabar una canción con la música de “La gran evasión”.

COMANDANTE RAMSEY: “Ahí va otra vez. ¿Para qué comprará todas las patatas del campo?”
MACDONALD: “He intentado enterarme pero no he podido. Hilts y Hendley se encierran en su cuarto todas las noches, a veces Goff está con ellos, otras se queda de guardia fuera…”




Completaban el magnífico reparto, y bien merecen aparecer aquí…


Angus Lennie como Ives, el Topo, compañero de evasión (y de nevera) de Hilts


Nigel Stock como Cavendish, experto medidor…


Robert Graf como el guardia Werner


Jud Taylor (Goff), Hans Reiser (Herr Kuhn), Harry Riebauer (Stratwitch), William Russell (Sorren)… Además de Robert Freitag, Ulrich Beiger, George Mikell, Lawrence Montaigne, Robert Desmond, Til Kiwe, Heinz Weiss, Tom Adams, Karl-Otto Alberty…


…y, por supuesto, Tom, Dick y Harry, los tres túneles aliados.

Paradigma del cine clásico, de alarde de ritmo y de progresión dramática. Obra maestra en la que una ajustada puesta en escena acentúa por igual la esencia aventurera y los elementos claustrofóbicos de la acción
(Miguel Ángel PalomoDiario El País)


Producida por John Sturges para The Mirisch Company y United Artists, “La gran evasión” era estrenada en Londres, hace hoy ya 50 años, el 20 de junio de 1963.




Los Premios Oscar la nominaron al mejor montaje…




… los Globos de Oro a la mejor película…

“Señor, dígame qué informes necesita…
Me voy esta noche”


Y Steve McQueen recibió el premio al mejor actor en el Festival Internacional de Cine de Moscú.


También mi entrada está dedicada a esos cincuenta prisioneros…


… y, muy especialmente, al magnífico McQueen.

“Hilts, puede llamarme Hilts”
("La gran evasión")

8 comentarios:

miquel zueras dijo...

Genial película con las dos partes (Preparativos-Fuga) muy bien complementadas. Bernstein no solo consiguió un gran acierto con su famosa marcha del inicio, también con sus composiciones para las escenas de acción como la persecución de MacQuenn a través de las alambradas. ¡Y Donald Pleasence! inolvidable en su papel de falsificador.
Brickhill no le gustó que no se presentara la fuga de forma más realista como el hecho de que se realizó en pleno invierno y que corrieron el riesgo de morir congelados durante la evasión.
Una fantástica entrada. Besos. Borgo.

Clementine dijo...

Gracias, Miquel. Genial película en todo: dirección, guión, reparto de lujo, banda sonora, fotografía, montaje... No se deja nada, es redonda y todo un clásico del cine. Besos, Borgo.

Marcos Callau dijo...

Estupendo artículo Clementine para una inolvidable película de esas que ya han pasado a ser míticas. Besos

Clementine dijo...

Gracias, Marcos Callau. Si ésta no es mi favorita del género bélico clásico será sólo porque, como bien sabes, hay otra serie de títulos que por ahí le andan en cuanto a impecable calidad, pero es de mis preferidas seguro, no me canso de verla. Besos.

Alicia dijo...

Sí, es también una de mis favorias, ya lo sabes.
Como dije en otra ocasión: qué bien le sienta la moto a Steve!!

Clementine dijo...

A Steve le sienta bien todo pero en especial las motos, parece que son una continuación de él mismo. Es lo más...

Jesus Del Pozo dijo...

Que fantástica película. Que genial McQueen. Creo que desde que de pequeñajo la vi con mi hermano, me encantan las motos. Efectos secundarios de verla mil veces desde entonces.

Clementine dijo...

Qué de acuerdo estoy en todo lo que dices, Jesús, yo tampoco me canso de verla y si la ponen por televisión ya me engancha hasta el final. Gracias por asomarte con tu comentario, un saludo.