sábado, 16 de febrero de 2013

La fiera de mi niña

Una comedia frenética en la que están implicados Katharine Hepburn, Cary Grant, un  terrier, un leopardo, un esqueleto de brontosaurio y una excéntrica colección de chismosos de Connecticut
(Time)


El 10 de abril de 1937 aparecía publicado en el magazine Collier’s Weekly un relato corto escrito por Hagar Wilde que recibía por nombre “Bringing Up Baby”.


La RKO compraba esta historia pensando en Katharine Hepburn como protagonista. También se contaba con la propia escritora de este relato y con Dudley Nichols para convertirla en guión cinematográfico, así como con Howard Hawks, entonces con escasa experiencia en el género de la comedia pero ya con cierto prestigio como director de cine.

 “Dirigida con pericia por Howard Hawks, que mantiene toda la película al ritmo marcado por su estrella, ‘La fiera de mi niña’ se gana un sitio entre las comedias más destacadas del cine y es, con diferencia, la compilación de absurdos más divertida estrenada en lo que va de año
(Herbert Cohn, Brooklyn Daily Eagle)


Howard Hawks había debutado tras las cámaras en 1926 con “El camino de la gloria” y ya nos había dejado títulos como “Scarface, el terror del hampa”, “Ciudad sin ley”, “La comedia de la vida” o “Rivales”, codirigida esta última con William Wyler, otro grande.


El californiano Russell Metty llevaba a cabo la correcta fotografía de “La fiera de mi niña”, bien complementada con la dirección artística a cargo de Van Nest Polglase.


Y el neoyorkino Roy Webb firmaba su banda sonora. En el cine desde 1929, Webb llevaba ya tras de sí títulos tan clásicos como “Sueños de juventud”, “Los últimos días de Pompeya”, “La gran aventura de Sylvia”, “La osa mayor y las estrellas”, “Olivia” o “Damas del teatro”.


Banda sonora la de “La fiera de mi niña” que incluía “I can’t give you anything but love, Baby”, hoy ya mítica canción que fue compuesta en 1928 por Jimmy McHugh y Dorothy Fields y presentada ese mismo año en Nueva York por Adelaide Hall en la “Blackbird Revue” estrenada en Broadway.

Katharine Hepburn construye su papel de una manera sensible, testaruda, triunfalista, y con esa manera de ser ilógicamente serena que sólo puede ostentar la gente que ha recibido una muy buena educación. Sin la inteligencia de su interpretación, el público no habría comprendido al personaje y la hubiese odiado. Con su manera de interpretarlo, podemos aceptarla y quererla tal como es
(Otis Ferguson, The New Republic)


Katharine Hepburn había debutado en la gran pantalla a las órdenes de George Cukor en “Doble sacrificio” (1932) y llevaba ya en su carrera títulos como “Gloria de un día”, “Las cuatro hermanitas”, “Sueños de juventud”, “La gran aventura de Sylvia”, “María Estuardo” o “Damas del teatro”.

“He dicho buenos días
y le he preguntado si quiere un leopardo…”


En “La fiera de mi niña”, Kate era para nosotros la genuina Susan Vance.

Es difícil que haga un movimiento equivocado, siempre tiene un equilibrio perfecto. Tiene esa hermosa combinación que te permite pararte y girar sin perder el equilibrio. Esto le da
un increíble sentido del ritmo

Cierto, Howard. Sí, como cabía esperar, Hepburn estuvo maravillosa en su papel.

Fue el propio Howard Hawks quien sugirió a Cary Grant como protagonista masculino. La RKO se lo había ofrecido antes a Leslie Howard, Robert Montgomery, Ronald Colman, Ray Milland y Fredric March, pero los cinco actores rechazaron la oferta.


Y… Sí, eso, muy, muy, muy afortunadamente para la historia del cine fue aceptada la propuesta de Hawks de escoger a Grant como el David Huxley de esta película.

Es muy difícil pensar en otro intérprete que no sea Cary Grant metido en este tipo de material. Es tan bueno en él que no hay nadie con el que pueda ser comparado

De nuevo completamente de acuerdo contigo, Howard.


El público americano ya conocía a este guapísimo actor desde 1932 y por clásicos como “La Venus rubia”, “Lady Lou”, “Alicia en el país de las maravillas”, “La pícara puritana”... Y “La gran aventura de Sylvia”, donde Cary compartía por vez primera cartel con Katharine Hepburn.

“Le dijiste a tu tía que yo estaba loco, ¿verdad? Y, sin que yo lo supiera, que mi nombre era Hueso… También le dijiste que yo era un gran cazador…
A todo el mundo le cuentas lo que se te ocurre, pero a mí nunca me dices nada…”


"La fiera de mi niña” fue su segundo título juntos y ese mismo año volverían a coincidir en la maravillosa “Vivir para gozar”. Sin duda alguna, una auténtica pareja de lujo para la historia del cine.


May Robson era una espléndida tía Elizabeth. May había interpretado ese mismo año de 1938 a la tía Polly en “Las aventuras de Tom Sawyer” y llevaba en el cine desde 1908 con títulos tras de sí como “La pelirroja”, “Si yo tuviera un millón”, “Cena a las ocho”, “Dama por un día”, “Ana Karenina” o “Ha nacido una estrella”.


El divertido Comandante Applegate era magníficamente interpretado por Charles Ruggles, excelente actor estadounidense desde 1914 en la gran pantalla y ya con títulos a sus espaldas como “Peer Gynt”, “Ámame esta noche”, “Un ladrón en la alcoba” o “Si yo tuviera un millón”.


Y Gogarty nos llegaba a través de un extraordinario Barry Fitzgerald, genial actor irlandés en el cine desde 1924 quien, sin embargo, tan sólo había aparecido en un total de cinco títulos cinematográficos antes de su papel en “La fiera de mi niña”.

El espectador aún tendría que esperar un poco más para maravillarse con su entrañable Padre Fitzgibbon de “Siguiendo mi camino”, su mágico Henry Twite de “Un corazón en peligro” o su genuino (y homérico) Michaleen Oge Flynn de “El hombre tranquilo”.


Redondeaban magistralmente el reparto Walter Catlett (Comisario Slocum), Fritz Feld (Dr. Lehman), Leona Roberts (Mrs. Gogarty), George Irving (Mr. Peabody) o Tala Birell (Mrs. Lehman). También Ward Bond, Jack Carson…

“Todo te lo puedo dar menos el amor, Baby…”


Nissa como Baby



… y Skippy como George. Este ilustre fox terrier debutaba a toda pantalla en 1933 en “Matando en la sombra”, título en el que William Powell interpretaba al detective Philo Vance. Un año después, Skippy compartía con el propio Powell y con Myrna Loy, en los papeles de Nick y Nora Charles, una serie de películas sobre “El hombre delgado” de Dashiell Hammett.

Tras esto llegaría su personaje de Mr. Smith en “La pícara puritana”, el de George en “La fiera de mi  niña” y el de Mr. Atlas en “La pareja invisible se divierte”. Muy grande Skippy, muy grande.


Producción de Howard Hawks para la RKO Radio Pictures, "La fiera de mi niña" (Bringing up Baby) se estrenaba en San Francisco, California, hace hoy ya 75 años, el 16 de febrero de 1938.

Todo un clásico del cine… Transforma las situaciones más cotidianas en un complicado y divertido juego de sentimientos. Irresistible y genial
(Fernando Morales, Diario El País)

En su estreno tuvo muy buena acogida por la crítica pero no así por el público, quien la consideró demasiado disparatada. Y, aunque hoy nos parezca increíble, tampoco optó a premios o nominaciones de ningún tipo.


Cary Grant tardó en aceptar el papel protagonista porque no encontraba la manera de interpretar a un científico de tales características. Hasta que Hawks le preguntó: “Habrás visto alguna película de Harold Lloyd, ¿no?”. Lloyd había sido uno de los ídolos de Grant, así que las gafas que lleva Cary en la película hicieron buena parte del trabajo.

Durante el rodaje de "La fiera de  mi niña", Cary Grant desempeñó también otras funciones, como el servir de asesor en el montaje del film. O, con la colaboración de Walter Catlett (que hacía en esta historia el papel del genuino Comisario Slocum), ayudar a Katharine Hepburn a desenvolverse de la mejor manera posible en este difícil género de la comedia cinematográfica.


Durante casi toda la película, el trabajo de Grant consistía en mantenerse serio ante Katharine Hepburn. Fácil para Grant pues anteriormente ya había interpretado al “hombre serio” en varios dúos de vodevil.

Pero para Katharine suponía su primer papel de comedia, así que tuvo que aprender la mejor manera de llevarlo a cabo con efectividad.


Con la ayuda de Catlett, de Grant y del propio Howard Hawks, quien le aconsejó a la actriz que no intentase hacerse la graciosa sino que se comportara de la manera más natural posible, Hepburn conseguía en esta película uno de los mejores papeles de su carrera cinematográfica.



Y luego estaba su relación con el leopardo de la historia. Pero aquí Kate no tenía el menor problema. Aceptaba de buena gana las indicaciones de Olga Celeste, la cuidadora del precioso felino, como el tener que aplicarse un perfume que al leopardo le volvía juguetón o untar resina en las suelas de sus zapatos para evitar resbalones que pudieran asustar al animal.

Todas las mañanas, antes del rodaje de sus escenas, Katharine le hacía una visita al leopardo. La cuidadora del felino llegó a comentar que la actriz hubiera sido una excelente domadora de fieras porque, además, no les tenía miedo alguno.


El guión de ‘La fiera de mi niña’ era bueno. Cary Grant estuvo maravilloso. Yo también estuve bien. Y en cuanto al leopardo, excelente
(Katharine Hepburn)

11 comentarios:

Manderly dijo...

Grandísima película!! Y es que lo tiene todo: un gran guión y un trío de lujo: Hawks, Hepburn y Grant!
La escena en la que se le rompe el vestido de noche es buenísima!!!
Saludos.

miquel zueras dijo...

Tengo ese relato con las mismas ilustraciones en un ejemplar de "Noel Coward Magazine" de los años cincuenta. Cómo echo de menos aquellas publicaciones con relatos cortos.
No me extraña que el público no valorara la película, tenía un ritmo muy acelerado para la época (screwballs, creo que llaman a esas comedias) entonces el cine aún era encorsetado y teatral.
Lo de la resina en los zapatos me recordó a lo que me dijo un domador: si un felino adiestrado ve a un humano caer al suelo lo toma por una presa y puede atacarle. Podría ser otro motivo.
Besos y muy buen fin de semana, Clementine. Borgo.

El Tirador Solitario dijo...

¿Es "La fiera de mi niña" la mejor comedia de la historia del cine? Desde luego es una de las más rápidas, brillantes, absurdas y geniales que se hayan filmado nunca. Discrepo de mi buen amigo Zueras, ya que el público de esos años si debiera estar acostumbrado a esas screwballs comedys, que eran moneda común de esa época...y que tiene su origen en el cine mudo de los grandes maestros...

De todos modos, aconsejo ver y oír esta joya en versión original, y es que pierde muchísimo doblada...y añadir esa línea de diálogo que es sencillamente prodigiosa...la del cartero que entrega el envío a Cary Grant (un hueso importantísimo de dinosaurio), y ante la alegría de Grant, que le refiere que se casa mañana, el funcionario de correos le espeta de forma socarrona y genial: "No deje que le pesquen, amigo"...
Fabuloso!!!

natsnoC dijo...

Ví esta película por primera vez siendo un chaval, y es una de las que más me hicieron reir. La volví a ver varias veces más, aunque creo que debe hacer casi 15 años desde la última vez que la vi. Y si no son 15, 10 seguro.

Divertidísima. Adorablemente odiosa la Hepburn, siempre en el límite para no resultar odiosa ni tampoco entrañable, lo borda.

Una de mis películas favoritas, Clementine. Gracias por recordarme que hace demasiado que no la veo.

fossie dijo...

Hace mucho que no la veo pero gracias a ti Clementine voy a tratar de verla porque es una película genial.

Tal vez hayan pasado 20 años desde que la vi pero recuerdo que lo pase genial junto a mi padre así que es un buen momento para disfrutar con unas risas.

PEPE CAHIERS dijo...

Al final, cuando están todos entre rejas, la película toma tonalidades absurdas muy al estilo de los hermanos Marx. La película es una obra maestra, divertidas sin paliativos. Sobre esa frase de "No deje que le pesquen amigo", digamos que era muy popular entre el Tirador y un servidor y, al final, uno de los dos acabó pescado y el otro aún se resiste a cierta profecía que le augura familia numerosa.

Clementine dijo...

Grandísima, Manderly, de lo mejor de la historia del cine. A mí me encanta la escena en la que el “señor Hueso” se presenta ante la tía Elizabeth con ese “salto de cama”... Magistral Cary Grant. Creo además que con Hepburn formó la mejor pareja en ese tipo de comedias. Y los dos guapísimos y elegantísimos. Saludos.

Pues qué suerte que tengas ese relato, Miquel, menuda joya. No sé cómo sería el público de entonces, supongo que también habría de todo. Y sí, podría ser otro motivo eso que te dijo el domador, Enciclopedia Borgo :-) Besos.

¿Lo es, Tirador, lo es? No te sabría contestar, no soy yo mucho de catalogar nada como lo mejor, pero desde luego es una de las mejores, es redonda. Y razón tienes en eso de las screwballs comedys de entonces y lo del cine mudo, mira, ¿posible tema para una entrada de esta pantalla? Ya veremos, ya veremos... No deje que le pesquen, amigo Tirador :-)

Mi interpretación favorita de Katharine Hepburn es ésta, y eso que me suele gustar mucho por lo general, pero aquí está perfecta. Y guapísima además. Sabía que es una de tus pelis favoritas, natsnoC, no te he dedicado esta entrada por el qué dirán :-) pero te la puedes adjudicar si quieres que no se va a enterar nadie... Me alegra recordarte que hace mucho que no la ves, yo me la he visto y pico mil veces pero esta última vez (la semana pasada) la he disfrutado muchísimo más. Es maravillosa.

¡Hola, Fossie! Pues me alegro también de que la vuelvas a ver también tú. Desde luego, no es tiempo perdido, al contrario, recarga pilas a base de bien.

Cahiers, tenía yo pensado catalogar en los comentarios a esta película como obra maestra a ver si coincidía, para variar, contigo y con el Tirador. Te me has adelantado, pero me alegra que coincidamos los tres en este título. Eso dice mucho en vuestro favor :-) “Cierta profecía que le augura familia numerosa”... Dios nos coja confesados entonces, Cahiers.

Marcos Callau dijo...

Es delirante esta comedia, Clementine. En la actualidad, es imposible verla sin reírse... pero reírse a carcajada limpia. Cuando el tío de Kate Hepburn imita el sonido del guepardo, Cary Grant pone una cara que es un poema. Es mi momento favorito de la película. Gracias por traerla aquí, Clementine. Besos.

Clementine dijo...

Eso es lo que me ha pasado a mí al verla esta última vez, me he reído de lo lindo y eso que me la sé prácticamente entera. Katharine está aquí maravillosa pero Cary Grant se sale, tiene momentos magistrales. Besos, Marcos.

Alicia dijo...

Sí, yo también tengo la sensación de sabérmela de memoria. Y la escena que más me gusta es la de la cena, claro.
La volveré a ver en breves,seguro que sí (esta vez no hay petición, que me autoabastezco solita)
(Por qué esos actores rechazaron la peli?? Entiéndeme, yo me alegro por Grant, pero ¿por qué lo harían? Einn?)

Clementine dijo...

Yo tampoco entiendo cómo se puede rechazar hacer esta peli, Alicia, a saber por qué lo harían... A lo mejor por simple amabilidad, por dejar que disfrutáramos con Grant.