viernes, 11 de enero de 2013

Un actor italiano, un pueblo, una receta... y Borgo

El 29 de noviembre del ya pasado 2012 tuve el placer de descubrir en el blog de Miquel Zueras, nuestro genuino y queridísimo Borgo, una preciosa y emotiva historia protagonizada por el inolvidable actor italiano Vincent Schiavelli.

Hoy, sin más, os la presento aquí, en esta gran pantalla. Eso sí, contada tal y como yo la descubrí. Borgo, cinco y acción…

LA ÚLTIMA VOLUNTAD DE SCHIAVELLI (CON RECETA)

¿Vincent Schiavelli? Posiblemente a muchos no les suene este nombre pero al ver esta foto sabrán de quién se trata:


Schiavelli (1948-2005) apodado El actor de los ojos tristes no podía pasar desapercibido con ese físico si además añadimos sus dos metros de altura.


Este polifacético actor (fue autor de varios libros sobre cocina siciliana) debutó con la primera película americana del director checo Milos Forman: Juventud sin esperanza (1971). Forman lo adoptó como su actor fetiche apareciendo en papeles secundarios en todas sus películas: Alguien voló sobre el nido del cuco, Amadeus, El escándalo de Larry Flint… aunque posiblemente sea más recordado por su papel de fantasma metropolitano en Ghost (1991).

En el año 2005 Schiavelli decidió instalarse en el pueblo de sus abuelos: Polizzi Generosa (Sicilia) de unos cinco mil habitantes. Las cosas le iban bien a Schiavelli pues además de sus trabajos en cine y televisión sus libros de cocina se vendían estupendamente. Decidió entonces satisfacer un curioso capricho: pagó de su bolsillo a un centenar de habitantes de Polizzi para que durante todo el mes de diciembre interpretaran diversos papeles de El Quijote vestidos a modo de la época. Las calles del pueblo se llenaron de paisanos con sombreros de plumas, leotardos y jubones. Schiavelli se reservó el papel protagonista y se paseaba ufano con sombrero de latón y una coraza exclamando: “¡Non fuyades gigantes, viles criaturas!”. Decoró una taberna como una posada castellana del siglo XVI con sus toneles y bancos de madera donde no era raro ver a Schiavelli en los fogones preparando el plato preferido del famoso hidalgo: duelos y quebrantos. Un revuelto de huevos, jamón y sesos de cordero. En el pueblo del actor era ya muy querido por su carácter alegre y jovial.


Los hosteleros de Polizzi se las prometían muy felices para las próximas Fiestas pues la idea de Schiavelli atraía a numerosos turistas pero pocos días antes de Navidad dejaron de ver al actor por sus calles. Schiavelli tenía cáncer de pulmón – sólo lo sabía muy poca gente aparte de su mujer e hijos – había venido al pueblo de su familia para pasar sus últimos días y hacer realidad su quijotesca fantasía. Falleció el 26 de diciembre.

Al funeral de Schiavelli en Polizzi Generosa se trasladaron sus amigos Danny DeVito y Milos Forman. Quedaron impresionados al ver en el entierro a toda aquella multitud, muchos vestían de época.


En Londres adquirí un ejemplar de Bruculinu, America, su libro de recetas más conocido. Éste es uno de sus platos más sencillos y sabrosos:

SPAGUETTIS A LA SIRACUSA CON MEJILLONES
Poner en una cazuela a fuego vivo 1 kilo de mejillones con un vaso de vino blanco, medio limón, sal y pimienta. Tapar y dejar que el vapor abra los mejillones. Colar y reservar un poco del jugo que han soltado.
Descartar los mejillones que no se hayan abierto y sacar los moluscos de sus conchas. Mientras hierve la pasta sofreír en una sartén con aceite ajo y perejil bien picados, añadir los mejillones con un poco de su jugo y dejar reducir. Escurrir los spaguetti y mezclarlos con los mejillones. Antes de servir apagar el fuego y tapar la sartén durante un minuto para que la pasta se impregne bien de su sabor.

Gracias, Schiavelli. Y mil gracias, Borgo.

9 comentarios:

Marcos Callau dijo...

¿Qué haríamos sin estos descubirmientos que nos hace Borgo? Un detalle por tu parte, trasladar aquí su texto. Besos clementine.

natsnoC dijo...

Esa entrada me la perdí, así que muchísimas gracias por recuperarla, Clementine.

Y creo que es una de las más bonitas historias de Miquel, además.

El Tirador Solitario dijo...

Pues creo que esa entrada también me la perdí!! (Mea culpa, mea!) Historia entrañable y curiosíma...y buena pinta esa pasta.
Te dejo, Clementine, que me esperan unas patatas a la riojana!!

PEPE CAHIERS dijo...

Es que el amigo Borgo es como un baúl de historias y parece que no tiene fondo, siempre me sorprende. Este tipo de actores es el que yo defino de físico llamativo y de rostros que no se olvidan tras su paso por el séptimo arte. Y si además son buenos actores... Vamos a permitir al amigo Tirador dar buena cuenta de esas patatas, que le van a dar las cinco de la tarde.

El Tirador Solitario dijo...

Deliciosas estaban, Sr.Cahiers, ¡y bien regadas con un rioja, lo cual no deja de ser una obviedad!

miquel zueras dijo...

Muchísimas gracias, Clementine. De verdad que me ha hecho mucha ilusión ver el texto publicado en tu estupendo blog. Desde luego la historia de Schiavelli es entrañable, sólo falta la nieve para que sea un cuento de Navidad estilo Dickens. Muchos besos, Clementine, desde Borgo.

Clementine dijo...

Miquel, muchísimas gracias a ti por prestarme esta maravillosa historia. Sí que parece un cuento, un cuento con mucha magia. Muchos besos, Borgo, desde La gran pantalla.

Pues no sé qué haríamos sin los descubrimientos de Borgo, supongo que le tendríamos que buscar por todos lados hasta dar con él. El detalle ha sido suyo, Marcos, al dejarme publicar su historia aquí. Besos, Callau.

Me alegro entonces de que la hayas conocido finalmente, natsnoC, merece mucho la pena ¿verdad?. Y sí, es de las historias más bonitas de Miquel, es maravillosa.

Anda a ver de quién va a ser la culpa si no, Tirador, si es que no puede ser...
¿Así que me dejas por unas patatas a la riojana? Pues no me extraña, yo también te dejaría a ti por eso, están buenísimas pero... de merienda en este caso, ¿no?

Borgo es muy grande, Cahiers, y punto. Y el actor que hoy nos ocupa también. Y no lo dudes, buena cuenta habrá dado el Tirador de esas patatas, yo sólo espero que le dé tiempo a digerirlas antes de la cena. Aunque igual cena también patatas a la riojana y completa el día, le creo muy capaz.

Eso, Tirador, bien regadas con un rioja, te cuidas poco tú.

Alicia dijo...

qué buena historia!! Me da rabia no tener yo blog para publicarla tb.

Clementine dijo...

¿Verdad, Alicia? Por eso se la pedí prestada a Borgo, necesitaba lucirla también aquí.