martes, 25 de diciembre de 2012

Matar a un ruiseñor

“Maycomb era todavía una vieja y aburrida población en 1932 cuando yo la conocí…”


En 1960 la escritora estadounidense Harper Lee publicaba “Matar a un ruiseñor”, un ya maravilloso clásico de la literatura moderna que le valió a su autora el Premio Pulitzer.

Sin embargo, pese al rotundo éxito de la novela, los estudios de Hollywood no parecieron mostrar demasiado interés en llevarla a la gran pantalla… Hasta el feliz día en el que Isabel Halliburton, una joven agente del mundo del cine, decidió mostrarle el libro a Alan J. Pakula, por aquel entonces productor de un único título cinematográfico llamado “El precio del éxito” (1957), película ésta que suponía también el primer trabajo cinematográfico como director de Robert Mulligan. Tanto éste como Pakula se mostraron al momento entusiasmados con la novela de Harper Lee y decidieron convertirla en su siguiente proyecto conjunto.


La escritora accedió a llevar al cine su novela pero no así a hacerse cargo de la adaptación del guión. Así que Pakula y Mulligan se lo ofrecieron a Horton Foote, dramaturgo y guionista estadounidense que había dado sus primeros pasos en el mundo televisivo. En 1962, Horton nos regalaba el mágico guión de “Matar a un ruiseñor”, trabajo que a punto estuvo de no aceptar por miedo a no hacerle justicia a la novela. Tras ese título, Foote vería adaptada al cine una de sus más exitosas obras, “La jauría humana”, y escribiría él mismo el guión de otros títulos cinematográficos como “La noche deseada”, “Gracias y favores”, “Regreso a Bountiful” o “De ratones y hombres”.

Rock Hudson fue, curiosamente, la primera opción para dar vida en la pantalla a Atticus Finch, el maravilloso padre de esta novela. También le fue ofrecido este papel a James Stewart.

Muy, muy, muy afortunadamente para la historia del cine, Pakula y Mulligan le enviaban también el guión de este proyecto a Gregory Peck, quien lo aceptaba de inmediato.

Yo no los conocía, pero empecé a leer el guión que me enviaron y no pude dejarlo en toda la noche. Supuse que querían que interpretara a Atticus y les llamé a las ocho de la mañana para preguntarles que cuándo empezábamos. La novela me pareció espectacular. De hecho ganó el Premio Pulitzer y aún se estudia en las universidades en las clases de literatura. Pero sobre todo sentí que era un personaje con el que me podía identificar, que sería capaz de ponerme en su lugar y de andar con sus zapatos. Y también conocía bien a esos dos niños porque mi infancia fue muy parecida, corriendo descalzo en verano y pasando la mitad del tiempo subido a los árboles


“Las llaves del reino”, “Recuerda”, “Duelo al sol”, “La barrera invisible”, “El proceso Paradine”, “El pistolero”, “El hidalgo de los mares”, “El mundo en sus manos”, “Las nieves del Kilimanjaro”…


... “Vacaciones en Roma”, “El hombre del traje gris”, “Moby Dick”, “Mi desconfiada esposa”, “Horizontes de grandeza”, “Los cañones de Navarone”, “El cabo del terror”, “La conquista del Oeste”…

“No había nadie capaz de explicar las cosas con tanta claridad como Atticus. Y aunque esa cualidad suya no nos sirviera para despertar la admiración de nuestros amigos, Jem y yo teníamos que admitir que en eso era un maestro”




Gregory Peck era ya toda una estrella cinematográfica cuando dio vida, maravillosamente, a Atticus Finch en esta película, título que se convertiría en el favorito de toda su carrera.

Honestamente puedo decir que en los años que llevo haciendo películas nunca un papel ha estado tan cerca de mí como el de Atticus Finch. Puse todo lo que tenía en él. Todos mis sentimientos y todo lo aprendido en 46 años de vida. Y mis sentimientos acerca de la justicia racial y la desigualdad"

Boaty Boatwright, por aquel entonces un joven ayudante de dirección, fue enviado al sur de Estados Unidos para buscar a los pequeños actores que interpretarían a los hijos de Atticus Finch. Tras una larga lista de candidatos, fueron elegido finalmente Mary Badham y Phillip Alford.

“Atticus, Jem dice que algún día este reloj le pertenecerá… Y a mí, ¿qué me vas a dar?”

Hermana pequeña del director John Badham (quien nos dejó títulos como “Fiebre del sábado noche”, “El trueno azul”, “Juegos de guerra” o “Cortocircuito”), Mary Badham debutaba como actriz en “Matar a un ruiseñor” como Jean Louis “Scout” Finch, la adorable hija de Atticus. Mary tan sólo aparecería después en “Propiedad condenada”, en otros dos títulos cinematográficos más y en otras dos series televisivas.




Por su magistral interpretación en “Matar a un ruiseñor”, Mary se convertía, a sus diez años de edad, en la actriz más joven en ser nominada en los Premios Oscar. El galardón, sin embargo, se lo llevaba esa noche otra jovencita de 16 años llamada Patty Duke Astin que nos dejaba también maravillados con su extraordinaria composición de Helen Keller en “El milagro de Ana Sullivan”.






Durante el rodaje, Mary y Gregory desarrollaron una estrecha amistad que perduró hasta el fallecimiento en 2003 del actor, al que ella siempre llamó Atticus.

“Atticus, Jem está subido al árbol. Dice que no bajará hasta que tú le digas que jugarás al rugby con los metodistas…”




Philip Alford interpretaba magníficamente a  Jem, hijo de Atticus y hermano de Scout. Philip debutaba también aquí como actor, apareciendo después tan sólo en otro título cinematográfico más, “El valle de la violencia”, y en algún que otro programa televisivo, retirándose de la actuación en 1972 y convirtiéndose en un exitoso hombre de negocios.

“Oye, Jem, te apuesto dos cromos de Gulliver contra uno de Tom Sawyer a que no te atreves a entrar en el jardín de Boo Radley…”



Y John Megna era para nosotros Dill Harris, o Tití, compañero de juego de los dos hermanos en los veranos de Maycomb. John nos regalaba también una maravillosa recreación de su personaje, que estaba basado en los recuerdos que tenía Harper Lee de Truman Capote, vecino suyo en la infancia y desde entonces amigo íntimo de la escritora.


Tras “Matar a un ruiseñor”, John seguiría apareciendo en diversas series televisivas y en títulos cinematográficos como “Canción de cuna para un cadáver”, “El padrino. Parte II” o “Los locos de Cannonball”.

Mary Badham y Robert Mulligan


Durante el rodaje, Robert Mulligan dejaba a los niños comportarse como tales, dejándoles jugar en ocasiones y colocando la cámara y el resto del equipo a distancia, y procurando interrumpirles lo menos posible…




El resultado fue una interpretación espectacularmente natural de los tres pequeños.


Robert Mulligan habia debutado como director en la pequeña pantalla a principios de los años 50. Tras “Matar a un ruiseñor”, nos dejaría otros clasicos del cine como “Amores con un extraño”, “La rebelde”, “Verano del 42”, “El otro” o “El próximo año, a la misma hora”. Muy tristemente, Mulligan se nos iba en 2008 pero su magia y su tremenda sensibilidad se quedaban para siempre con nosotros.


El californiano Russell Harlan firmaba la maravillosa fotografía de esta película. Harlan ya nos había dejado su buen hacer en títulos como “Río Rojo”, “El enigma… de otro mundo”, “Semilla de maldad”, “Tierra de faraones”, “El loco de pelo rojo”, “Testigo de cargo”, “Río Bravo”, “Operación Pacífico”, “¡Hatari!”... Otro genio.


La parte técnica de la película era redondeada con el acertado montaje de Aaron Stell, la extraordinaria dirección artística de Henry Burnstead y Alexander Golitzen


… y la magistral banda sonora de Elmer Berstein, excepcional compositor neoyorkino que debutaba a toda pantalla en 1951 y ya nos había dejado auténticas joyas musicales en títulos cinematográficos como “El hombre del brazo de oro”, “Los diez mandamientos”, “Los siete magníficos”, “Los comancheros”, “La gata negra” o “El hombre de Alcatraz”.


Tras “Matar a un ruiseñor”, una de las bandas sonoras con mayor sensibilidad de toda la historia del cine, Bernstein nos regalaría otras maravillas musicales en “La gran evasión”, “La batalla de las colinas del whisky”, “Los cuatro hijos de Katie Elder”, “Tarón y el caldero mágico”, “Aterriza como puedas”, “Mi pie izquierdo”, “El prado” o “La edad de la inocencia”. Muy grande Elmer Bernstein, muy grande.



Los inolvidables títulos de crédito iniciales de “Matar a un ruiseñor” fueron creados por Steve Frankfurt, excelente diseñador creativo contratado por Alan J. Pakula. Más adelante, Frankfurt diseñaría también los créditos de “La semilla del diablo”, “Network, un mundo implacable” o la serie de television “Medicos de Los Ángeles”.

Robert Mulligan esperaba poder rodar en el mismo lugar donde transcurría la acción en la novela, pero Monroeville (Alabama) era para entonces una ciudad demasiado moderna. Así que la ciudad fue reconstruída en los Universal Studios. Asimismo, la sala del tribunal era también una recreación del interior del Monroe County Courthouse de Monroeville.





Harper Lee asistió al rodaje de esta película y llegó a asegurar que la recreación de la ciudad en estudio era perfecta y que la historia recogía los personajes y sentimientos básicos de la novela.


El personaje de Tom Robinson, el hombre negro acusado de abusar de una chica blanca al que Atticus defendía, era maravillosamente interpretado por Brock Peters, quien tras debutar a toda pantalla en 1954 con “Carmen Jones”, añadiría a su filmografía otros títulos como “Porgy and Bess” o “La habitación en forma de L”.


Tras “Matar a un ruiseñor”, seguimos viendo a Peters en películas como “Mayor Dundee”, “Cuando el destino nos alcance”, “Pánico en el estadio”,  “Las aventuras de Huckleberry Finn” o “Fantasmas del pasado” y en series de televisión como “La ley del revólver”, “Baretta”, “Raíces: las siguientes generaciones” o “Star Trek: Espacio profundo 9”. Y el 16 de Junio de 2003, Brock leía el elogio fúnebre a Gregory Peck.


Paul Fix daba vida al Juez Taylor. Fix llevaba en la gran pantalla desde 1925 y el público americano ya le había visto en otros títulos cinematográficos como “Scarface, el terror del hampa”, “Almas en el mar”, “La patrulla del coronel Jackson”, “Río Rojo”, “La legión invencible”, “Johnny Guitar” o “Gigante”.


James Anderson nos hacía una magnífica composición de Bob Ewell, su personaje. James había debutado como actor en la gran pantalla en “El sargento York” (1941), película a la que siguieron otras muchas como “Piratas del Mar Caribe”, “Camino de la horca”, “Hoguera de odios” o “La gran prueba” e infinidad de intervenciones en diferentes series de la pequeña pantalla antes de su intervención en “Matar a un ruiseñor”, tras la que Anderson también aparecería en otros tres míticos títulos cinematográficos: “Toma el dinero y corre”, “La balada de Cable Hogue” y “Pequeño gran hombre”.


Mayella, la hija de Ewell, era magistralmente interpretada por Collin Wilcox Paxton, quien tan sólo había aparecido en el mundo televisivo cuando fue elegida para este papel. Después, Collin siguió interviniendo en diversas series televisivas y en títulos cinematográficos como “Trampa 22”, “Fluke” o “Medianoche en el jardín del bien y del mal”.




Completaban el magnífico reparto nombres como Estelle Evans (Calpurnia), Rosemary Murphy (Maudie Atkinson), Frank Overton (Sheriff Heck Tate), Ruth White (Mrs. Dubose), Alice Ghostley (Stephanie Crawford), William Windom (Mr. Gilmer), Crahan Denton (Walter Cunningham) o Kim Stanley (como la voz narradora de Scout adulta).


Y un debutante y extraordinario Robert Duvall como el mágico Boo Radley. El guionista Horton Foote conocía a Duvall por su anterior trabajo televisivo en diversas series. La elección de este actor no pudo ser más afortunada.


Para una mejor composición de su papel, Robert permaneció seis semanas alejado del sol y se tiñó el pelo de rubio. Y, sin emitir una sola palabra, consiguió transmitirnos la fascinante sensibilidad de su personaje. Grande, grande, grande Robert Duvall. Enorme.


Producida por Alan J. Pakula para Universal Pictures, “Matar a un ruiseñor” (To kill a mockingbird) era estrenada en Los Ángeles, California, el 25 de diciembre de 1962, hace hoy ya 50 años.

Al año siguiente era premiada con el Oscar al mejor actor (Gregory Peck), guión adaptado y dirección artística, siendo además nominada en las categorías de película, director, actriz secundaria (Mary Badham), fotografía y banda sonora.


También recibía el Globo de Oro al mejor actor (Gregory Peck) y a la mejor banda sonora. En el Festival de Cannes, Robert Mulligan obtenía el Gary Cooper Award por su maravilloso trabajo y Gregory Peck el italiano David di Donatello como mejor actor extranjero.

ATTICUS: “La verdad es que se ha hablado mucho en esta población respecto al hecho de que no debería defender a ese hombre…”
SCOUT: “Si no deberías defenderle, entonces ¿por qué lo haces?”
ATTICUS: “Entre varias razones, porque si no lo hiciera no podría ir con la cabeza bien alta y ni siquiera podría deciros a ti y a Jem qué es lo que debéis hacer”


El personaje de Atticus Finch tenía como modelo a Amasa Lee, el padre de Harper. Amasa era abogado y Finch el apellido de soltera de la madre de Harper Lee. Gregory Peck quiso conocer a Amasa, creciendo pronto una buena amistad entre ellos. Amasa Lee murió durante el rodaje y Harper le regaló posteriormente a Peck su reloj y su cadena. Cuando Peck recogió su Oscar al año siguiente llevaba ese mismo reloj.

Para mí, el de “Matar a un ruiseñor” ha sido su mejor papel porque él tiene mucho de ese personaje…
Él fue entonces, y lo seguirá siendo, mi Atticus
(Mary Badham)


14 comentarios:

El Tirador Solitario dijo...

Descubrí (como tantas otras películas) "Matar a un ruiseñor" en el programa de QGEC, y me pareció estupenda, que película tan cálida, tan divertida a ratos, tan emotiva...desde entonces es una de mis favoritas (película top, que diría el maloso de Mourinho)

Por cierto al leer por primera vez la entrada, había entendido que Robert Duvall había permanecido seis semanas sin articular palabra, para perfeccionar su papel...lo cual hubiera sido todo un exceso y un delirio...¡pero con el Actors Studio todo puede ser posible!

Feliz Navidad, Clementine.

Frank Jones dijo...

Felicidades, gran post sobre una gran película.

Frank Jones dijo...

Gran post sobre una gran película, buen trabajo...
Me encanta el tono y lo didáctico de tu blog. Animo

PEPE CAHIERS dijo...

En el 2010 escribí en la Guarida: "La magnífica atmósfera sureña de la novela de Harper Lee queda retratada de forma magistral en el film de Robert Mulligan. A destacar dos escenas. La primera cuando una turba irracional pretende linchar a un hombre de color, acusado de violación, aunque para ello tengan que hacer daño a su abogado, Atticus Finch, y la hija de este los va desarmando emocionalmente al tratarlos a cada uno de ellos como individuo. La segunda escena relevante es la que ilustra la fotografía, cuando Atticus, extraordinario Gregory Peck, muestra sus habilidades con un rifle frente a un perro rabioso."
Feliz Navidad Clementine, que aunque está usted muy perdida por la blogosfera, veo que publica sin descansar.

Marcos Callau dijo...

Memorable obra maestra y memorable Peck aquí, Clementine. Un poquito tarde pero te deseo lo mejor para estos días y para el 2013 Besos!!!

Clementine dijo...

Esta película está entre mis ¿cinco? más favoritas, por ponerle un buen margen. Yo la descubrí antes de que fuera emitida en QGEC, Tirador, pero fue precisamente Garci quien me permitió poder tenerla en VHS porque hasta entonces no había tenido ocasión de grabármela.
De acuerdo contigo, del Actor's Studio te puedes esperar cualquier cosa, pero hazme el favor de no meter aquí a Mourinho que no pega nada... El fútbol es importante en tu vida, ¿verdad, motrileño?
Muy Feliz Navidad para ti también.

Muchas gracias por tus palabras, Frank Jones, ya con ellas me estás animando a continuar. Un saludo.

Sí, recuerdo esa entrada tuya, a la que incluso le añadí más adelante mi comentario... al que tú aún no me has contestado y tiempo has tenido, ya te vale.
Muy Feliz Navidad, Cahiers y no se preocupe usted, para el Año Nuevo vuelvo a andar por la blogosfera, palabra de diligencia.

Memorable película y Peck, Marcos. Y libro y banda sonora.
Yo también te deseo lo mejor en estos días, Callau, y un inmejorable 2013. ¡Más besos!

Alicia dijo...

YO QUIERO UN ATTICUS PARA EL 2013!!!

Y mis mejores deseos para los deseos, en especial para tí, Clementine.

Clementine dijo...

Alicia... ¡¡¡TÚ NO ERES TONTA!!! Tus mejores deseos para los deseos, qué bonito y original es eso... Pues que sea, que sea, y para ti también...

Alicia dijo...

Uy, que tan original no soy.. Quería decir mis mejores deseos para los demás.
Es que Atticus me pone de nerviosa...

Clementine dijo...

Pues que viniendo de ti, Alicia, me lo había creído y todo, así como te lo cuento... Atticus es lo más.

PEPE CAHIERS dijo...

En mi defensa debo decir que usted añadió un comentario en el mes de octubre de una entrada de julio y lamentablemente se me escapó. Ya me ha advertido el Tirador que a él le llegan los comentarios por correo electrónico y no se le escapa ninguno, pero un servidor no tiene activada esa opción. Mea culpa. No obstante, me alegra de que pronto vuelva por estos mundos blogueros. Feliz año, amiga Clementine!!!

Clementine dijo...

Amigo Cahiers, no necesita usted defenderse de nada, esto no es culpa de nadie, si acaso del propio destino... Mire, coincido con el Tirador, a mí también me llegan así los comentarios.
Me alegra que se alegre de mi inminente vuelta al mundo blogueril, es usted la mar de majo. ¡¡¡Feliz Año!!!

natsnoC dijo...

Kilométrica entrada esta que me perdí... "Matar a un ruiseñor" sí la he visto y aunque no recuerdo todo lo que me gustaría sí recuerdo que el personaje de Peck es uno de esos que me gustaría que existieran.

Lo mejor que tenían estas películas es que creaban referentes (me gustaría pensar que intencionadamente) de integridad, honestidad y generosidad, algo difícil de ver en las de hoy día.

Clementine dijo...

De acuerdo contigo, natsnoC, estas películas transmitían importantes valores y yo también creo que intencionadamente. El personaje de Atticus es uno de los mejores de la historia del cine, es además precioso.
Te recomiendo mucho el libro si es que no te lo has leído aún. Además de estar muy bien escrito se encuentra en él toda la magia que transmite la película. Es uno de mis libros favoritos de siempre, es sencillamente maravilloso.