miércoles, 14 de septiembre de 2011

El mundo musical de Jerry Lewis


En “Viviendo su vida” (1954) Norman Taurog dirigía a Jerry Lewis en el papel de un joven al que su médico da un diagnóstico poco esperanzador. Pero el joven lo que quiere es bailar, sobre todo si es el Jitterbug junto a la enérgica bailarina Sheree North.


En 1955, Frank Tashlin dirigía en “Artistas y modelos” a Jerry, al que Shirley McLaine declaraba su amor cantándole “Innamorata”, preciosa composición de Jack Brooks y Harry Warren.


Y en 1958, Jerry volvía a ser dirigido por Frank Tashlin en “Yo soy el padre y la madre” y lideraba un genuino grupo de rock.  El  tema a interpretar, compuesto por Harry Warren y Sammy Cahn, era  “Rock-a-Bye Baby”.


Jerry Lewis se dirigía a sí mismo en 1960 como “El botones” de un lujoso hotel. Y entre unos trabajos y otros se relajaba también dirigiendo, ante un invisible público, a una orquesta igual de imaginaria. ¿Y por qué no? Estamos hablando de Jerry Lewis…


Ese mismo año, 1960, Jerry era directamente “El ceniciento” y, dirigido por Frank Tashlin, se metía en la cocina… para disfrutar de Count Basie.


También como “El ceniciento”, y tambien al ritmo de Count Basie, nos regalaba Jerry uno de los más divertidos y genuinos bailes de toda la historia del cine.


En “Un espía en Hollywood” (1961) Lewis se volvía a dirigir a sí mismo. Y su personaje, al ir a entregar unos papeles al despacho del jefe,  se encontraba con la silla de éste vacía y con la orquesta de Count Basie
y su “Blues in hoss’ flat” ...


Y de nuevo era su propio director ese mismo año, 1961, en “El terror de las chicas”, esta vez como empleado en una residencia de señoritas… que se volvían locas por él. En concreto, la bailarina Francesca Bellini. Y como música de fondo, “Bang tail”, tema magníficamente interpretado por Harry James y su orquesta.


En “Lío en los grandes almacenes” (1963), Lewis era dirigido de nuevo por Frank Tashlin. Y contratado por unos grandes almacenes para desempeñar todo tipo de trabajos, incluyendo el de escribir a máquina. Eso sí, al ritmo de “The typewriter”, una maravilla musical creada en 1950 por el compositor americano Leroy Anderson.


Y ese mismo año, 1963, Jerry se volvía a dirigir a sí mismo como “El profesor chiflado” donde, además de dejarnos jugar con su llavero, nos cantaba “That old black magic”, inolvidable tema compuesto por Harold Arlen y Johnny Mercer.


Y su otro yo de “El profesor chiflado” nos regalaba, como no podía ser menos, otro más que genuino baile, esta vez al ritmo de la orquesta de Les Brown.

Musicalmente hablando, muy grande también Jerry Lewis. Muy grande.

A mi hermano Jose, el chiflado de la familia

19 comentarios:

Manderly dijo...

No acabo de entender el humor de Jerry Lewis. No me hace gracia...

JLin dijo...

A mi Lewis me gusta mucho aunque admito que en alguna película me ha llegado a saturar tanta cara y tanto ruidito, pero por lo general siempre me hace reír y sólo dios sabe lo que agradezco una buena risa :-)

Clementine dijo...

Claro, Manderly. El humor es de las cosas más subjetivas del mundo. Sencillamente te hace gracia o no...

Pues si te contara lo que agradezco una buena risa yo, Yu...JLin :-)

A-B-C dijo...

Jerry Lewis una buena voz. A mí si me gustaba su humor, me hizo reir mucho, también me cansaba... por eso a dosis justas (como Peter Sellers, otro grande y, más moderno, Jim Carrey) Todos han sido en ocasiones repetitivos pero también han realizado grandes trabajos.

Saludos,

Señora Cahiers dijo...

Me apunto a ese "Profesor chiflado", siempre me pareció muy divertida. Por cierto, Lewis estaba guapísimo.

PEPE CAHIERS dijo...

Yo también me quedo con "El profesor chiflado" por la chulería que destila la interpretación al piano y por esos gallitos que se le escapan de vez en cuando, cuando le sale la voz del pobre profesor. Además, el "oso polar" que le pide al camarero es impresionante.

Clementine dijo...

Esencial, A-B-C, lo de la justa dosis y no sólo en esto. Y fíjate lo personal que puede ser lo del humor que a mí Peter Sellers me hace gracia sólo a veces y no siempre como a la mayoría de la gente. Y Jim Carrey, nada de nada, lo mismo que Eddie Murphy, no me hacen gracia ninguno de los dos. Saludos.

Apúntate, Señora Cahiers, yo ya estoy apuntada hace tiempo. Y oye, Lewis no era nada feo y además tenía un cierto toque elegante.

Qué lujo, aquí tengo también al Señor Cahiers. “El profesor chiflado” a mí me encanta y “El ceniciento” también, pero mi debilidad de Jerry Lewis será siempre “El botones”.

A-B-C dijo...

¡Hombre! Clementine ¡que se te ve el plumero con los clásicos!!! ;-D

Lo entiendo, a mi es que me gustó mucho Dr. Strangelove o Teléfono rojo... y Yes Man, no recuerdo su título en castellano

De una admiradora incondicional jejejeje,

Clementine dijo...

Mujer, A-B-C, nunca he intentado esconder mi plumero con los clásicos, en mi caso eso sería demasiado absurdo...
"Teléfono rojo..." es una de las películas donde me gusta Sellers, aunque mi favorita de él, "Bienvenido, Mr. Chance" es de todo menos graciosa.
Y lo mismo me pasa con Carrey. Me gustó sólo en "El show de Truman", y he visto trozos sueltos de otras suyas y no me hace gracia, no. Ésta que dices tú se llamó aquí "Dí que sí" y no la he visto.

Marcos Callau dijo...

Me gusta Jerry Lewis, especialmente cuando se inventa la orquesta o la máquina de escribir. Creo que la escena con la que más me he reído es con la de la máquina de escribir, aunque también me parece estupenda la que protagoniza junto a Shirley McLaine en "Artistas y modelos". Desde luego, también se rodeaba de los mejores músicos: Count Basie, Sammy Cahn... Besos, Clementine.

Clementine dijo...

Ah, Marcos, sabía que tú te ibas a fijar en la música de estas escenas. Lewis, como Sinatra, sabía escoger a los mejores músicos. Le venía de familia, su padre era cantante y su madre pianista, y él les acompañaba en sus espectáculos desde muy pequeño y además salía en los intermedios a hacer sus gags y demás.
Algun día contaré aquí la historia de Jerry Lewis, a mí me resulta muy interesante. Besos, Marcos.

natsnoC dijo...

Córcholis, menudo movimiento de pies el de Jitterbug y Rock-a-bye baby.

Me ha llamado la atención eso que dicen en el video de Cinderfella que has puesto de que al acabar y subir las escaleras, Jerry se desmayó y tuvieron que llevarlo al hospital, retrasando el rodaje un mes.

Comentarte que el otro día (construcción que utilizo cuando no me acuerdo si fue hace una semana o varios meses) echaron en La Sexta 3 El Profesor Chiflado y acordándome de que es una de las que te debo estuve viéndola un buen rato. Realmente ha mejorado y ahora veo a Jerry Lewis de otra manera, pero sigue costándome un poco.

Clementine dijo...

Más córcholis, natsnoC, que llegas justo a tiempo que a punto estoy de darle a publicar a la siguiente entrada. Sí, ya ves tú qué ligereza de movimientos tiene el amigo. Y es verdad lo de las escaleras de “El ceniciento”, la causa fue su corazón que lo ha tenido desde bastante joven algo pachucho, de hecho lleva marcapasos y le han tenido que hacer más de una operación. Pero mírale, ahí sigue.
Y hombre, por Dios, tú a mí no me debes nada, tampoco es cuestión de ir contracorriente. Pero si ya ves a mi amigo Jerry de otra manera, me alegro, me alegro. Un beso.

Jose Lelo dijo...

Miles de gracias por dedicarme esta entrada! Si bien debo protestar enérgicamente: no me considero "el" chiflado de la familia, sino "uno de los" chiflados de la familia. ;)
El humor de Jerry Lewis provoca amor u odio por una razón (creo): que es puramente visceral. Quiero decir, que es un humor personal, sñolo lo puede haer él, es un humor de "tonterías" (dicho con todo el cariño, ¡vivan las tonterías!). Y así es también el de Peter Sellers, el primer humor de Woody Allen y, ya a años luz, el de Jim Carrey o Eddie Murphy. O sea, que te entra o no te entra. En cambio, si no te gusta el humor de Chaplin, Keaton o Tati (o Mihura, o Faemino y Cansado), creo que el problema lo tienes tú, porque su humor no es visceral, sino inteligente. Toma ya, ahí queda eso.
Y si hay que elegir una película favorita de Jerry, yo me quedo con El Ceniciento. En cuanto al número musical, con permiso de la bajada de escaleras, elegiría "The typewriter". Entre otras cosas, señores, porque era uno de mis números estrella de niño y adolescente: el clásico orgullo famikliar de "mirad qué bien toca Juanito el piano", en mi caso era "mirad cómo haces este imbécil el número de la máquina de escribir de Jerry Lewis".
Maldición, aún recuerdo cada parada, cada cara de lelo y cada toque de tecla...
Lo dicho, muchas gracias Clementine por la dedicatoria. Te dejaré jugar con mi llavero.

Clementine dijo...

De nada, de nada, Jose Lelo, ha sido un placer. Razón tienes, el humor de Jerry Lewis es muy suyo y gusta o no. A mí mucho y a ti también. Y en cuanto a la puntualización que haces de "uno de los" chiflados de la familia tienes también toda la razón, qué le vamos a hacer...
Ese número estrella tuyo con la máquina de escribir... y qué me vas a contar si estaba yo detrás de esa cámara con la que pasaste a la... ¿posteridad?
Y gracias por dejarme jugar con tu llavero, voy a ver si te dedico más cosas y me regalas toda tu colección.

Roberto Béjar dijo...

Yo también me quedo con "The typewriter" del genial Leroy Anderson. Por cierto, que no recuerdo haber visto "Un espía en Hollywood" y ni me sonaba de su filmografía ¡Qué desastre!
Un besote!!

Clementine dijo...

Hola, Roberto. Es que el número de la máquina de escribir es para quedarse con él, genial. Yo conocí la de "Un espía en Hollywood" bastante más tarde, cuando ya comencé a "especializarme" en Jerry, y es divertida, búscatela.
Otro besote para ti.

Alicia dijo...

(yo dejé un comentario el otro día, ¿ande coño está?. Decía algo así:)
Aunque confieso que una peli entera de Jerry me da perezón, también te digo que no me canso de ver algunos de sus números, y que me hace muchísima gracia.
Coincido además en la dedicatoria: yo también le hubiera dedicado el post a un Jose en el caso (absolutamente improbable) de que lo hubiera escrito.

Allá vamos!!!!

Clementine dijo...

Sí, Alicia, tampoco llegó otro comentario que me dejó el propio Jose Lelo en otra entrada... Qué cosas. Y dime tú, ¿a quién si no le voy a dedicar esta entrada? ¿A quién si no?