martes, 2 de febrero de 2010

Atrapado en el tiempo

Phil Connors (Bill Murray), meteorólogo de una cadena de televisión, acude como todos los años con su redactora Rita (Andie McDowell) y Larry, técnico de grabación (Chris Elliot) a Punxsutawney, una pequeña población de Pennsylvania en la que cada 2 de Febrero se celebra el Día de la Marmota.


Tras cubrir la noticia, el pequeño grupo se dispone a regresar a Pittsburg para el noticiario de las 5. Pero una tormenta de nieve les obliga a pasar la noche en el pueblo. A la mañana siguiente, suena el despertador con la misma música del día anterior, “I got you, babe” de Sony & Cher.


Tras otra serie de extrañas circunstancias, Phil se da cuenta de que está viviendo otra vez el mismo día, el Día de la Marmota.

Con un impecable guión de Harold Ramis y Danny Rubin, “Atrapado en el tiempo” es una estupenda comedia de la Columbia Pictures magníficamente dirigida en 1993 por el propio Ramis.


El film obtuvo diversos premios y nominaciones en los Bafta Awards, British Comedy Awards, London Critics Circle Film Awards o MTV Movie Awards. Sorprendentemente, ni una sola nominación a los Oscar. Y lo hubieran merecido el guión, Murray, la dirección, el montaje…

La banda sonora de George Fenton también destaca en esta película. En ella se incluye "Pennsylvania Polka", pegadiza canción que acompaña a Phil Connors cada vez que entra en el recinto de Gobbler’s Knob para cubrir la salida de la marmota.


Esta maravillosa canción fue escrita en 1942 para el musical “Give out, sisters” por Lester Lee, compositor de la época dorada de Hollywood y artífice de múltiples melodías para famosos musicales.

La idea de la película la tomó el director de “The Gay Science”, famoso libro de Friedrich Nietzsche donde se nos describe a un hombre que vive una y otra vez el mismo día. Y la mayor parte de la película fue filmada, curiosamente, en Woodstock, Illinois. Pero esto no fue obstáculo para que Bill Murray y Harold Ramis fueran nombrados socios honorarios de las celebraciones del Día de la Marmota.


“Atrapado en el tiempo” recoge, además, una serie de curiosas anécdotas. Como el que la marmota mordiera en dos ocasiones a Bill Murray. O el que, en las clases en casa de la profesora, sea el propio actor el que toca al piano “Rhapsody on a Theme of Paganini” de Rachmaninoff. Murray no sabe leer música, pero se aprendió ese tema a fuerza de oírlo. O el que hoy haya una pequeña placa en el sitio en el que Phil mete, una y otra vez, el pie en un charco donde se lee “Bill Murray se paró aquí”.

En un principio, Harold Ramis había pensado en Tom Hanks, Chevy Chase, Steve Martin y John Travolta para el papel principal, pero cambió de opinión por considerarles demasiado amables comparados con Murray.


Y es que, según el director, muchas de las veces que intentaba explicarle una escena a Bill, éste le interrumpía para preguntarle: “Sólo dime, ¿el Phil bueno o el Phil malo?”. Aún así, la elección de Bill Murray no pudo ser más acertada.


¡FELIZ DÍA DE LA MARMOTA... OTRA VEZ!

miércoles, 27 de enero de 2010

La belleza clásica de Jean Simmons

El pasado Viernes, a los 80 años de edad, nos dejaba Jean Simmons, una de las actrices más bellas y versátiles del cine clásico americano.


Actriz británica de nacionalidad estadounidense, Jean Merilyn Simmons nació en Londres el 31 de Enero de 1929. En una clase de baile, a los 14 años, llamó la atención de un cazatalentos, debutando en el cine en 1944 con dos títulos: “Sports day” y “Give us the moon”.


Su fama en el Reino Unido no tardaría mucho en llegar gracias a su intervención, dos años más tarde, en la película “Cadenas rotas”, excelente adaptación de David Lean de la novela de Charles Dickens.


Su papel de Ofelia en “Hamlet”, magnífica adaptación de Shakespeare dirigida y protagonizada en 1948 por Laurence Olivier, le abrió las puertas a Hollywood y le dio su primera nominación al Oscar como mejor actriz secundaria, siendo además reconocida por este papel con el Volpi Cup en el Festival de Venecia.

En 1950, Jean contrajo matrimonio con el actor Stewart Granger. Y en 1953 fue la primera elección de William Wyler para el papel de la princesa Ann de “Vacaciones en Roma”, papel que recaería finalmente en Audrey Hepburn, proporcionándole a Audrey un Oscar, porque Howard Hughes, bajo quien estaba el contrato de Jean, no quiso cederla a otro estudio.


En 1960, Jean Simmons se divorció de Stewart Granger para casarse casi de inmediato con el director Richard Brooks, bajo cuya dirección protagonizó junto a Burt Lancaster “El fuego y la palabra” (1960), una memorable adaptación de la novela de Sinclair Lewis por la que la actriz fue nominada a los Globos de Oro.


Ese mismo año coprotagonizó “Espartaco” junto a Kirk Douglas, dando vida Jean a la esclava Varinia, uno de sus personajes más recordados.

En 1968, Simmons interpretó, sorprendentemente, a la señorita Rottenmeier en una adaptación televisiva de “Heidi”. Y un año más tarde volvió a ser dirigida por Richard Brooks en “Con los ojos cerrados”, papel por el que fue nuevamente nominada al Oscar, esta vez como actriz principal.


A partir de los años 70, fue combinando el cine con pequeños trabajos para la televisión. Apareció en series como “Hawai 5-0”, “Hotel”, “Perry Mason”, “Alfred Hitchcock presenta” o “Se ha escrito un crimen”.

Y en la década de los 80 enriqueció sus interpretaciones televisivas a través de dos series de éxito: “Norte y Sur”, donde daba vida a la madre del personaje de Patrick Swayze, y “El pájaro espino”, donde interpretaba a Fiona, la madre de la familia Cleary, complejo papel que le valió un Emmy y una nominación a los Globos de Oro.

En 1995 Jean volvió a la gran pantalla, junto a un importante elenco de actrices, con “Donde reside el amor”. Y ya en la década de los 2000, aportó su voz en dos películas de animación: “Final Fantasy: La fuerza interior” (2001) y “El castillo ambulante” (2004), esta última del maestro Hayao Miyazaki. En 2009 se estrenó su última intervención para la gran pantalla: “Shadows in the Sun”.


Jean Simmons deja tras de sí un centenar de intervenciones en el cine y la televisión. Títulos como “César y Cleopatra”, “Cadenas rotas”, “Narciso negro”, “Hamlet”, “Extraño suceso”, “Androcles y el león”, “Cara de ángel”, “La reina virgen”, “La túnica sagrada”, “Sinuhé, el egipcio”, “Demetrio y los gladiadores”, “Desireé”, “Ellos y ellas”, “Horizontes de grandeza”, “Esta tierra es mía” , “El fuego y la palabra”, “Espartaco” o “Con los ojos cerrados”, forman ya parte de la historia del cine. Y series como “Norte y Sur” o “El pájaro espino” dejaron su huella en la pequeña pantalla.


Y sus personajes de Estella ("Cadenas rotas"), Ofelia (“Hamlet”), Diane Tremayne (“Cara de ángel”), Julia Maragon (“Horizontes de grandeza”) o Varinia (“Espartaco”) mantendrán siempre vivo nuestro recuerdo de ella.

Gracias, Jean.

sábado, 16 de enero de 2010

Eric Rohmer, narrador de historias humanas

El pasado 11 de Enero se nos iba un gran nombre de la historia del cine. A los 89 años de edad nos dejaba Eric Rohmer, cineasta francés considerado como uno de los integrantes más destacados de la Nouvelle Vague.


“Fallece uno de los padres de la Nouvelle Vague, observador de las relaciones amorosas y la ligereza humana”
(Lluis Uría. La Vanguardia)

Jean-Marie Maurice Schérer nació el 4 de Abril de 1920 en Tulle, Corrèze (Francia). Se licenció en literatura francesa en 1942, y entre ese año y 1949 ejerció como profesor en ese mismo liceo. En 1946 publicó su novela “Elizabeth” con el seudónimo de Gilbert Cordier, así como algunos artículos periodísticos. En 1949 se trasladó a Paris, donde orientó sus pasos hacia el mundo del cine.


Firmando como coautor junto a Claude Chabrol, y utilizando ya el seudónimo de Eric Rohmer, por el que sería conocido como cineasta, publicó en 1957 el libro “Hitchcock”, una monografía sobre el realizador británico.

“En el cine son habituales estos cambios de nombre. El de Eric Rohmer, en concreto, es un anagrama de Maurice Schérer. Yo era profesor de literatura en mi juventud y tenía bastantes alumnos. Soy de una familia de la provincia de Alsacia, de mentalidad tradicional, a la que no le gustaba que abandonara mi oficio de profesor, así que, para escribir sobre cine y para moverme en este mundo, me sentía más libre con el seudónimo, que a la vez me parecía más bonito y más armonioso”
(Eric Rohmer. "Dirigido por..." 2004)

Eric Rohmer y Jean-Luc Godard

Eric Rohmer ya había rodado sus primeros cortometrajes experimentales cuando conoció a Jacques Rivette y Jean-Luc Godard, con quienes fundó “La Gazette du Cinéma”, revista en la que fue jefe de redacción, mientras colaboraba de manera simultánea como crítico en otras publicaciones especializadas como “La revue du Cinéma”, “Les Temps Modernes”, “La Parisienne” y “Arts”.

Estas experiencias le llevaron a integrar el equipo fundador de “Cahiers du Cinéma”, la célebre revista que se constituyó en embrión de la Nouvelle Vague y de la que Rohmer fue redactor jefe de 1957 a 1963.


En 1959 debutó como director de cine, y no con demasiado éxito de crítica, con el largometraje “El signo del león”. En 1962 inició la primera de las tres series de películas que desarrollaría a lo largo de su carrera, siempre con guiones propios. “Seis cuentos morales” integra “La panadera de Monceau” (1962); “La carrera de Suzanne” (1963); “La coleccionista” (1967); “Mi noche con Maud” (1969), por la que fue nominado al Oscar a la mejor película de habla no inglesa; “La rodilla de Clara” (1970) y “El amor después del mediodía” (1972).


La seguiría, en los años ochenta, “Comedias y proverbios”, serie que incluye “La mujer del aviador” (1980), “La buena boda” (1981), “Pauline en la playa” (1982), “Las noches de luna llena” (1984), “El rayo verde” (1986), y “El amigo de mi amiga” (1987).


Y en la década de los noventa realizó la tercera, “Cuentos de las cuatro estaciones”, formada por “Cuento de primavera” (1990); “Cuento de invierno” (1991), “Cuento de verano” (1996), y “Cuento de otoño” (1998).


Independiente de estos cuatro cuentos surgió en esta misma década “Les rendez vous de Paris” (1994), película fiel al más puro estilo de la Nouvelle Vague, filmada en la capital francesa con cámara de 16 milímetros al hombro y para la cual Rohmer tuvo sólo un pequeño equipo de tres personas – ayudante de producción, operadora y técnico de sonido – con el resultado de tres cortometrajes independientes pero unidos por el tema de la relación de pareja.


Porque Rohmer se reconocía como el más auténtico deudor de la Nouvelle Vague y se vanagloriaba de no haberla traicionado nunca (“He respetado esa idea de que se podía hacer cine sobre la cotidianidad, que no eran necesarias las grandes construcciones dramáticas para tratar la realidad”).

Al conjunto de sus películas hay que añadir numerosos trabajos “fuera de serie”, desde cortos y mediometrajes experimentales, monografías y documentales que rodó a lo largo de los años cincuenta y sesenta, hasta epopeyas de época, comedias de enredo, filmes históricos o thrillers insólitos.


"Mi filosofía no ha cambiado ni creo que vaya a hacerlo. Siempre he pensado que una película merece la pena cuando se puede llegar a la esencialidad. También creo necesario dejar un espacio al azar. Y es entonces cuando se producen esos azares tan valiosos. Paradójicamente, en mis películas todo es fortuito... menos el azar. De ahí se deriva o se desprende que todos los riesgos de mi carrera, que han sido muchos, hayan estado siempre calculados. ¿Una nueva película? Bergman anunció muchas veces su última película, su retirada, su despedida. Pero cuántas últimas películas hizo, ¿no?"
(Eric Rohmer. “El Mundo”)


Su última película, “El romance de Astrea y Céladon” (2007) fue seleccionada para la competición de la Mostra de Venecia de 2007.

A Eric Rohmer nunca le atrajeron los dramas tradicionales, sino los pequeños detalles de las relaciones humanas y los aspectos paradójicos y contradictorios de la psicología de sus personajes. Sus protagonistas hablan constantemente en el intento de explicarse a sí mismos, y lo hacen como si se tratara de una reflexión compartida con el espectador, aunque nunca llegan a una conclusión.


Este elemento, los personajes inconclusos, en lucha permanente entre el deseo y la conciencia, y en general determinados por el azar, está presente en casi toda su obra, lo que refuerza la idea de la realización como una experimentación permanente, una investigación sin punto final.

“Rohmer, el mayor de la camada, era un corredor de fondo. Y lo fue a lo largo de toda su carrrera, con sus historias intimistas, con pocos personajes, tanto si trataban de la cotidianidad parisiense como si su acción se situaba en épocas remotas propicias al espectáculo facilón”
(Roman Gubern, escritor e historiador de medios de comunicación)


A lo largo de su fructífera carrera, Eric Rohmer vio reconocido su trabajo con infinidad de premios en todo el mundo. Entre otros, el Premio del Círculo de Críticos Cinematográficos de Nueva York por “Mi noche con Maud” (1969), la Concha de Oro en el Festival de Cine de San Sebastián por “La rodilla de Clara” (1970), el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cine de Cannes por “La marquesa de O” (1976) o el Premio Especial en el Festival de Cine de Montreal por su trabajo completo en “Comedias y Proverbios“, con la ocasión añadida de presentar en competición oficial “El amigo de mi amiga” (1987).

O el Luchino Visconti de 1990 a su carrera en los David di Donatello Award del cine italiano y el León de Oro a toda su carrera en el Festival de Cine de Venecia 2001.

León de Oro en el Festival de Venecia

“Bajo una aparente ligereza, dotaba a sus filmes de tal rigor que lo sitúa entre los más grandes directores de la historia”
(Thierry Frémaux, delegado general del Festival de Cannes)

En el 2009 celebrábamos los 50 años de la Nouvelle Vague. Cine en letras mayúsculas que debemos agradecer, entre otros cineastas, a Eric Rohmer.


"Si tuviera actores más caros, si emplease más medios técnicos, si tuviese un equipo más pesado, mis filmes serían peores"
(Eric Rohmer)

miércoles, 6 de enero de 2010

Los Reyes Magos a toda pantalla

Hoy es el Día de Reyes. Y estamos en La Gran Pantalla. Buen día y buen lugar para recordar títulos cinematográficos en los que aparecen estos entrañables y mágicos personajes.

En “Los Reyes Magos” nos encontramos a Melchor, Gaspar y Baltasar, tres hombres con poderes en las artes de la magia que han estado buscando durante años una señal que les indique cuándo y dónde va a cambiar el curso de la historia. Por fin, ha llegado el momento.

“The 3 wise men”. 2003. Antonio Navarro

“Jesús de Nazareth” es una película épica que nos presenta las distintas etapas de la vida de Cristo a través de un reparto internacional de primera línea. Una gran historia muy bien contada.

“Jesus of Nazareth”. 1977. Franco Zefirelli

Brian es un niño que nace el mismo día que Jesucristo, el Mesías, siendo en varias ocasiones de su vida confundido con él. “La vida de Brian” es una genuina y divertidísima película de los Monty Python.

“Life of Brian”. 1979. Terry Jones

En “Rey de reyes” se nos narran todos los acontecimientos de la vida de Jesús, poniendo especial énfasis en sus momentos más difíciles, sus dudas entre la acción y la contemplación, así como sus ideas sobre el inconformismo, la libertad y la violencia.

“King of kings”. 1961. Nicholas Ray

“La historia más grande jamás contada” es un espectacular acercamiento al relato evangélico de la vida de Jesús de Nazareth, desde su nacimiento en Belén hasta su muerte en la cruz y su resurrección.

“The greatest store ever told”. 1965. George Stevens

Y terminamos con una auténtica obra maestra del cine. “Ben-Hur” nos cuenta la vida de Judá Ben-Hur, un noble judío contemporáneo de Cristo, que es traicionado por un romano amigo de la infancia, Messala.

“Ben-Hur”. 1959. William Wyler

A mí me gusta el Día de Reyes, me parece un bonito día lleno de ilusión. Así como las tradicionales Cartas para los Reyes y el delicioso Roscón típico de esta fecha. Y la Lotería del Niño que, si toca, hace mucho más bonito el día.


¡Que tengáis todos unos Reyes de Cine!

viernes, 1 de enero de 2010

jueves, 24 de diciembre de 2009

Cinema Navidad

Entramos un año más en la Navidad, y con ella en un cinematográfico repaso de títulos navideños. Algunos de acostumbrada reposición. Otros, igualmente adecuados para ver en estas fechas.

Es Nochebuena en la ciudad de Nueva York. Un importante hombre de negocios, un modesto trabajador y un delincuente de poca monta se ven en la necesidad de alquilar sendos trajes de Santa Claus para esa noche. Cada uno por su lado acude por azar a la misma tienda de disfraces, cuyo propietario es un misterioso, perspicaz y jovial viejecillo.


Éste es sólo uno de los ocho personajes que interpreta Fred Astaire en “Un hombre vestido de Santa Claus” (1979). Pero, claro, él en realidad es Santa Claus. Y en la magia de la víspera de Navidad, todos los problemas y preocupaciones de los tres hombres van a tomar un rumbo muy distinto.

*****

En los grandes almacenes Macy's de Nueva York es contratado un encantador ancianito de blanca barba, en una urgencia de última hora para hacer de Santa Claus durante las fiestas navideñas. Pronto, este hombre comienza a hacer partícipe a todo el mundo de la manifestación de que él es el auténtico Santa Claus.


Natalie Wood contaba ocho años de edad cuando rodó el hoy clásico navideño “De ilusión también se vive” (1947). En ella, Wood interpretaba magníficamente a Susan Walter, una niña que desconfía de la existencia de Santa Claus. Edmund Gwenn, como el entrañable anciano Kris Kringle, obtuvo por este papel el Oscar al mejor actor secundario. Nueve años más tarde, Gwenn nos volvería a enternecer con su profesor Hamilton de “Calabuch”, su última interpretación para la gran pantalla.

*****

Una originalísima y entrañable versión del clásico relato de Charles Dickens nos ofrecen “Los Teleñecos en Cuentos de Navidad” (1992). Un acertadísimo Michael Caine encarna en esta película al tacaño y triste Mr. Scrooge, el inolvidable personaje de Dickens obsesionado con su propio egoísmo. Con la compañía de los simpáticos teleñecos, y guiado por el Fantasma de las Navidades, Scrooge será trasladado al pasado, al presente y al futuro y descubrirá por fin cuál es el verdadero espíritu de la Navidad.

Maravillosa película familiar, llena de buenas canciones y de momentos de humor, y dirigida con gran profesionalidad por Brian Henson.


Como datos curiosos, el que una de las tiendas se llame “Micklewhite” (el nombre real de Caine es Maurice Micklewhite) y la otra "Duncan & Kenworthy" (el productor Duncan Kenworthy es también uno de los creadores de “Fraggle Rock”). Además, la misma marioneta utilizada como el perro Sprocket en “Los Fraguel” la vemos en el principio y en el final de esta película.


La decisión de Brian Henson de utilizar a Gonzo y Rizzo para narrar la historia respondía al deseo del director de respetar al máximo la narración y prosa de la novela de Charles Dickens. La película está dedicada a Richard Hunt (uno de los intérpretes de voz de los Muppets) y a Jim Henson, su maravilloso creador. Y para Michael Caine, es este personaje de Scrooge uno de los preferidos de su filmografía.

*****

Y otra adaptación, esta vez animada, del famoso cuento de Dickens, nos la ofrecía unos años antes la factoría Disney. En “Una Navidad con Mickey” (1983), nominada al Oscar al mejor corto animado, y a través de unos maravillosos dibujos, veíamos cómo el humilde y agradable Bob Cratchit (Mickey Mouse) se mostraba impaciente por volver a casa y celebrar con su familia el día de Nochebuena.

Pero para su jefe, Ebenezer Scrooge (Tío Gilito), el hombre más tacaño de la ciudad, la Navidad debe servir, como cualquier otro día, para ganar dinero. Tras concederle a Bob medio día libre, Scrooge se dirige a su casa sin sospechar la tenebrosa sorpresa que le espera.


En esta historia también aparecían el Pato Donald y Gooffy. Como dato curioso, señalar que ésta fue la última vez que Clarence Nash cedió su voz a Donald, así como la primera en la que Wayne Allwine se la prestaba a Mickey.

*****

Y sin salirnos del mágico mundo de la animación, nos encontramos con "Un Borrico en Navidad" (1978), mediometraje dirigido magistralmente por Don Bluth al que supo impregnarle su estilo pese a ser un trabajo hecho para la factoría Disney.


En este relato, un joven campesino debe salir de viaje para vender a su mejor amigo, un borrico débil y anciano. El muchacho no quiere separarse de él, pero al verse obligado, intentará encontrarle un buen dueño. El borrico terminará siendo elegido para una misión muy, muy especial.

*****

Y otro tipo de animación nos llegaba en 1993 de la siempre original creatividad de Tim Burton. “Pesadilla antes de Navidad” es un viaje fantástico de imágenes y sonidos donde el Rey de las Calabazas de Halloween desea suplantar a Santa Claus para crear una versión renovada de la Navidad, en la que las bromas macabras sustituirán a los tradicionales buenos sentimientos.

También es el primer largometraje animado rodado con la técnica "stop motion", basada en la grabación, fotograma a fotograma, de imágenes estáticas de las marionetas y su posterior reproducción a determinada velocidad, consiguiendo movimientos fluidos y naturales de sus protagonistas.


Danny Elfman, asiduo compositor de las películas de Burton, prestó su voz en las canciones a Jack, el protagonista, pues Chris Sarandon, encargado de la voz de Jack, carecía de aptitudes para cantar. La dirección del film corrió finalmente a cargo de Henry Selick, ya que Burton se encontraba simultáneamente trabajando en “Batman Returns”.

El resultado del genio visionario de Tim Burton fue un sobrecogedor mundo con personajes sorprendentes e inolvidables.

*****

Las campanas repican, los villancicos suenan y el espíritu navideño parece cubrir el mundo como un manto de nieve recién caída… Pero este espíritu no tiene cabida en el hogar victoriano del Obispo Henry Brougham (David Niven). En su lucha por recaudar fondos para construir una nueva catedral, el preocupado clérigo ha desatendido de tal manera a su afectuosa esposa, Julia (Loretta Young), que ahora lo único que puede salvar su matrimonio es una intervención divina.

Pero el poderoso y atractivo ángel Dudley (Cary Grant), enviado desde las alturas, tiene ideas propias. Y dar al mortal Henry una lección inmortal en romanticismo no es todo lo que tiene planeado.


“La mujer del obispo” (1947) es una ingeniosa comedia romántica respaldada en su reparto principal por figuras de la talla de James Gleason y Monty Woolley. Curiosamente en un principio iba a ser Grant el que diera vida al clérigo y Niven el que interpretara al ángel. Pero el director William A. Seiter abandonó el proyecto y fue reemplazado por Henry Koster, quien consideró cambiar los papeles. Y realmente fue un acierto.

*****

Adaptación de la famosa novela homónima de Louisa May Alcott, dirigida en 1949 por Mervyn LeRoy, “Mujercitas” nos relata cómo cambia radicalmente la vida de las cuatro hermanas March cuando su padre debe partir para participar en la Guerra Civil Americana.


Con su marido en la guerra, Marmee (Mary Astor) debe encargarse de educar a sus hijas: la formal Meg (Janet Leigh), la inquieta Jo (June Allyson), la romántica Amy (Elizabeth Taylor) y la frágil Beth (Margaret O’Brien). Juntas deberán realizar un aprendizaje, a veces doloroso, a veces fascinante, de la vida y del amor.

*****

En una pequeña ciudad de provincias se van a realizar las obras caritativas del año. Se trata de conseguir voluntarios que, bajo un desembolso económico, lleven a su casa a cenar a un mendigo en Nochebuena. Para atraer a los interesados, se traen de la capital a representantes famosos del mundo del cine.

Paralelamente, a Plácido, un padre de familia que pasa por penurias económicas, le “alquilan” su nueva motocarro para que sea utilizada en la cabalgata del evento. Y siendo ésta la última oportunidad que se le ofrece para poder pagar la primera letra del vehículo, la cual vence ese mismo día.


Nominada al Oscar a la mejor pelicula extranjera en 1962, esta historia iba a llevar el original título de “Siente a un pobre a su mesa", pero la censura española no lo permitió. “Plácido” es hoy una de las joyas de la cinematografía de nuestro país. Y es que contaba con los mejores actores del momento. Y el siempre genial tándem Azcona- Berlanga firmaba el proyecto.

*****

Y terminamos este repaso como el Concierto de Año Nuevo. Con la Marcha Radetzky de la Navidad: “ ¡Qué bello es vivir! ” (1946), inolvidable película de Frank Capra.


Durante la Nochebuena de 1945, abrumado por la repentina desaparición de una importante cantidad de dinero, George Bailey (James Stewart), banquero de la pequeña localidad de Bedford Falls, toma la decisión de suicidarse.

En el último momento, Clarence (Henry Travers), un viejo ángel que aún no ha conseguido sus alas, le hace recapacitar sobre el verdadero sentido de la vida.


El actor Lionel Barrymore, que en esta película interpreta magistralmente al odioso Sr. Potter, fue el que convenció a James Stewart para que diera vida a George Bailey. Este papel fue originalmente desarrollado pensando en Cary Grant, pero cuando Frank Capra entró en el proyecto, se reescribió para James Stewart.

Hoy es el papel más recordado y significativo del actor. No en vano, era la película favorita de Stewart y de Capra.


Y también la que más veces se ha emitido en las televisiones de todo el mundo durante las fechas navideñas. Si yo me la encontrara este año en algún canal de televisión, me la volvería a ver.

De hecho, no dudaría en irme ahora mismo a vivir a Bedford Falls. Con ese taxista, ese policía, el tío Billy, la familia Bailey, la gente del pueblo y, por supuesto, el ángel Clarence. Y es que el mundo de Frank Capra es así de maravilloso.

*****

Aún os puedo recomendar otros títulos para estas fechas. Clásicos como “Navidades Blancas” o “Las zapatillas rojas”. Entrañables como “La gran familia”, ya sabéis, todos a buscar una vez más a Chencho, o “Marcelino Pan y Vino”.

Y, especialmente, una película italiana absolutamente fabulosa: “Milagro en Milán”, dirigida en 1951 por Vittorio de Sica.


No os cuento más porque es una historia que se va haciendo, poco a poco, cada vez más grande. Y es que De Sica era absolutamente mágico.

¡FELIZ NAVIDAD DE CINE!