En un
principio, Howard Hawks le dio a Lauren Bacall la oportunidad de elegir, para
su debut en la gran pantalla, entre Cary Grant y Humphrey Bogart. Bacall eligió
a Grant pero Hawks finalmente decidió emparejarla con Bogart en “Tener y no
tener” (1944). El resto es ya leyenda en la historia del cine.
Finalmente protagonista de este clásico dirigido por
Jacques Tourneur, Robert Mitchum fue la cuarta opción para dar vida a Jeff Bailey
en “Retorno al pasado” (1947), tras considerarse anteriormente para el papel a
Humphrey Bogart, John Garfield y Dick Powell.
Dirigido por Michael Curtiz, James Cagney recurrió a
sus recuerdos del barrio neoyorkino donde se crió para interpretar a Rocky
Sullivan, el protagonista de “Ángeles con caras sucias” (1938).
Edward G. Robinson realizó originalmente una prueba para el
personaje secundario de Otero, dándose entonces cuenta el productor Hal B.
Walis de que era el perfecto Little Caesar, protagonista de “Hampa dorada”,
título hoy clásico dirigido por Mervyn LeRoy en 1931.
Dirigida en 1940 por Raoul Walsh, “La pasión ciega” supuso el lanzamiento de las carreras cinematográficas de Ida
Lupino y un Humphrey Bogart aún en un papel secundario. George Raft,
encabezando el reparto, ya estaba entonces consagrado como estrella de
Hollywood.
Edward G. Robinson, Dan Duryea y Joan Bennett fueron
dirigidos en 1944 por Fritz Lang en “La mujer del cuadro”. Al año siguiente,
los tres actores se volverían a encontrar en la siguiente película de Lang, “Perversidad”.
La relación mostrada entre Cody Jarrett (un
inolvidable James Cagney) y su dominante madre en “Al rojo vivo”, el mítico
título rodado por Raoul Walsh en 1949, estaba inspirado en la vida real de Ma
Baker y sus hijos, famosos ladrones de bancos.
“Scarface, el
terror del hampa” (1932) supuso el debut en la gran pantalla de George Raft quien,
dirigido por Howard Hawks, no tuvo que buscar mucha inspiración sobre cómo
interpretar su papel al criarse en una barrio pobre de Nueva York donde
circulaban gángsters del calibre de Bugsy Siegel, Meyer Lansky, Joe Adonis o
Lucky Luciano.
De nuevo bajo la maestra dirección de Howard Hawks, la
mítica pareja Bogart-Bacall aparecía por segunda vez en la gran pantalla en uno
de los títulos más clásicos del género, “El sueño eterno” (1946). Aún rodarían
dos títulos más juntos, “La senda tenebrosa” y “Cayo Largo”.
Para muchos la mejor aportación de John Huston al
género es “La jungla de asfalto” (1950), centrándose su mayor punto de interés
en su acertada galería de personajes entre los que destaca Dix Handley, un
correctísimo Sterling Hayden, al que secundaban a la perfección Louis Calhern,
Sam Jaffe, James Whitmore y una jovencísima Marilyn Monroe.
Paul Muni era la primera opción como protagonista de
“El último refugio” (1941), título hoy clásico dirigido por Raoul Walsh. Muni
lo rechazó llegando finalmente a las manos de Humphrey Bogart, que volvió así a
coincidir en el reparto con Ida Lupino tras “La pasión ciega”.
Jules Dassin, director de “La ciudad desnuda” (1948),
rodó la mayor parte de las escenas exteriores en la ciudad de Nueva York sin el
conocimiento de los ciudadanos. Con una cámara oculta en la parte trasera de
una camioneta en movimiento, desde un quiosco de prensa falso o con la ayuda de
un malabarista o un hombre lanzando un discurso para distraer la atención de la
multitud.
George Raft fue el primer elegido para dar vida a Sam
Spade en “El halcón maltés” (1941), debut en la dirección de John Huston. Raft
rechazó el papel por considerar poco importante este proyecto, lo que favoreció
enormemente a Humphrey Bogart. Junto a él, Mary Astor, Peter Lorre y un
excepcional Sydney Greenstreet en su primera aparición en la gran pantalla.
Del material con que se forjan los sueños,
a Marcos Callau, el sueño eterno del cine

































