“Somos de la misma sustancia de la que están hechos los
sueños, y nuestra breve vida está rodeada de un sueño”
(La tempestad. William
Shakespeare)

El
3 de Octubre de 1941, se estrenaba en Nueva York "El halcón maltés" (The maltese falcon), hoy uno de los títulos indiscutibles del cine
negro americano.
Producción
de Hal B. Wallis para la Warner Brothers, la película contaba con la impecable
fotografía del estadounidense Arthur Edeson, quien ya había dejado su huella en
clásicos como “El doctor Frankenstein” o “El hombre invisible” y que, un año
después, nos regalaría la imagen de otro título mítico: “Casablanca”.
La
banda sonora de “El halcón maltés” venía firmada por el inglés Adolph Deutsch, compositor
también de la música de otras películas del género como “La pasión ciega” o “El
último refugio”.
Y
John Huston realizaba aquí su primer trabajo cinematográfico como director. Huston
se había forjado para entonces una importante carrera como guionista en títulos
como “Jezabel”, “Juárez”, “El último refugio” o “El Sargento York”.
El
magnífico guión de “El halcón maltés”, escrito también por John Huston, estaba
basado en la novela homónima del escritor estadounidense Dashiell Hammett. Y
aunque ésta era la tercera vez que la Warner Brothers adaptaba esta historia a la
gran pantalla (Roy del Ruth dirigiría la versión de 1931 y William Dieterle la
de 1936), ésta de 1941 es sin duda la versión más fiel a la historia de la
novela de Hammett.
El
papel principal de Sam Spade fue en un principio ofrecido al actor George Raft,
quien lo rechazó por no considerarlo un proyecto importante y porque iba a ser
dirigido por un director novel.
“Nada mejor que un tipo que hasta ahora sólo se
dedicó a cometer crímenes interprete al detective que mejor sabe cazar
criminales”
Huston
se refería, evidentemente, a Humphrey Bogart, quien hasta ese momento tan sólo había
dado vida para este mismo género a personajes del otro lado de la ley. El interpretar a Sam Spade en "El halcón maltés" significó un importantísimo empujón en la carrera de Bogart.
El
papel de Brigid O’Shaughnessy fue ofrecido en un primer momento a la actriz Geraldine
Fitgerald, pero ésta lo rechazó por interferirle el rodaje con un viaje que
tenía ya programado.
Huston
eligió finalmente a Mary Astor, actriz americana que llevaba en el cine desde
su debut en 1921.
Su
Brigid O’Shaughnessy pasaría con todos los honores a la historia del cine así
como, ocho años después de “El halcón maltés”, su interpretación de la madre de
“Mujercitas”.
“Uno de los mejores y más sutiles actores con los que
he trabajado. Por debajo de ese aire de inocencia que tan magníficamente usaba,
se apreciaba una mundanidad faustiana”
John
Huston se refería, cómo no, a Peter Lorre, extraordinario actor húngaro que
también llevaba una larga carrera en la gran pantalla desde 1929.
Peter,
que fue desde un principio la opción única del director para el personaje de
Joel Cairo, compondría aquí uno de sus mejores personajes cinematográficos. Un
año después, Lorre nos regalaba otra joya interpretativa a través de su papel
de Ugarte en “Casablanca”.
Única
opción del director fue también la del actor Sydney Greenstreet para encarnar a
Kasper Gutman. A sus 62 años de edad, Greenstreet hacía aquí su debut en la
gran pantalla, aunque llevaba ya una prominente carrera de cuarenta años como
reconocido actor teatral.
Fantástico
también en su papel, Sydney Greenstreet desarrolló muy buena química en
pantalla con Peter Lorre en “El halcón maltés”, lo que les llevó a los dos
actores a coincidir en otros ocho títulos cinematográficos, entre ellos la
citada “Casablanca”.
Completaban
un magnífico reparto Elisha Cook Jr. como Wilmer Cook, Gladys George como Iva
Archer, Ward Bord como el detective Tom Polhaus y Lee Patrick como Effie, la
fiel secretaria de Spade.
Y
Jerome Cowan daba vida al socio de Sam Spade, Miles Archer, interpretación que apenas
duraba un par de minutos en pantalla pero cuyo personaje era de gran importancia en la historia.
E
incluso Walter Huston, ilustre padre del director, hacía en la película una
aparición muy fugaz, como el Capitán Jacoby, sin intención de cobrar su trabajo
como un gesto de buena suerte hacia su hijo en su debut como director
cinematográfico.
En
la vida real, el escritor Dashiell Hammett había trabajado en una agencia de
detectives. El personaje de Brigid se basaba en parte en su secretaria y en
parte en otra mujer que cogieron como empleada, Joel Cairo estaba basado en un
falsificador real y Wilmer en un criminal de poca monta.
La
Warner Bros. tenía intención de llamar a este film “The gent from Frisco”
porque el título de la novela ya había sido utilizado en la versión de 1931.
Tras la insistencia de Huston, se mantuvo el título original de la historia.
Durante
el rodaje, tuvo lugar una pequeña discusión debido a que los cuatro personajes
principales salían fumando en la crucial escena de la espera del ansiado halcón.
Al productor Jack Warner esto no le gustaba en absoluto ya que pensaba que podía provocar en los espectadores el deseo de salir a fumar al vestíbulo, así
que pidió a John Huston que en esa escena fumaran menos.
Bogart
y Lorre idearon entonces gastarle una broma a Warner, compinchándose además con
Astor y Greenstreet y dedicándose a fumar más todavía. Warner llamó a Huston a
su despacho y le dijo que cortaría el rodaje de la película. Finalmente, Huston
logró convencerle de que el argumento pedía en ese momento una atmósfera cargada
de humo puesto que todos esperaban nerviosamente la llegada del halcón.
En
el rodaje de la película hubo que utilizar dos halcones de Malta porque el
original se le cayó de las manos a Humphrey Bogart. El halcón original se encuentra hoy en
exhibición en el museo de los estudios de la Warner Bros. Las plumas de su
cola están visiblemente abolladas.
Tan sólo nominada en los
Premios Oscar como mejor película, mejor guión (John Huston) y mejor actor secundario
(Sydney Greenstreet), “El halcón maltés” es hoy un clásico del cine por derecho
propio.
"The staff that dreams are
made of”
(SAM SPADE)







