En 1962, Hollywood buscaba a una niña sureña que pudiera interpretar a Jean Louis “Scout” Finch en la adaptación al cine de “Matar a un ruiseñor”, la maravillosa novela homónima de Harper Lee.
Y en Birmingham, Alabama, encontraron a Mary Badham, una niña de diez años sin ninguna experiencia anterior como actriz.
“No pasan seis meses sin que aún reciba una llamada telefónica de una universidad o una asociación… Me invitan a que vaya a hablar sobre el libro o el film. Y, en ocasiones, de ambos”
Mary fue nominada al Oscar a la mejor actriz secundaria y obtuvo el Golden Laurel a la mejor actriz en los Laurel Award por su entrañable composición de Scout.
“La primera vez que vine, desde Alabama, era una extraña en un lugar extraño, una niña separada de su padre y de sus amigos”
“Los ruiseñores no hacen otra cosa que música para nuestro disfrute. No se comen las cosechas, no anidan en nuestros graneros, no hacen otra cosa que cantar con el corazón para nosotros. Por eso es un pecado matar a un ruiseñor”
“Yo debía hacer una película con un hombre llamado Gregory Peck, que sería mi padre durante un tiempo”
“Para mi, el nombre de Gregory Peck significa poco. Era sencillamente el hombre mas encantador con el que yo he trabajado”
Durante los cinco meses de rodaje de “Matar a un ruiseñor”, Mary entabló con Gregory Peck una estrecha relación. Y tras finalizar la película, en los fines de semana, le visitaba en su casa y jugaba con sus hijos. Su amistad con él perduró hasta la muerte del actor, al que siempre llamó Atticus.
“Uno de los seres más gentiles y generosos que he conocido. Para mi, el de “Matar a un ruiseñor” ha sido su mejor papel porque él tiene mucho de ese personaje.
Y, sobre todo, él fue entonces, y lo seguirá siendo siempre, mi Atticus”
Tras el rodaje, la actriz mantuvo también el contacto con Phillip Alford, su hermano Jem en la película. Y con Brock Peters, el actor que encarnó al acusado Tom Robinson que defendía Atticus Finch.
Su papel de Scout en esta historia le llevó también a Mary a conocer personalmente a Harper Lee.
“Pasamos tres maravillosos días juntas. Harper tenía un magnifico sentido del humor”
Mary visitó a la escritora en su casa de Monroeville (Alabama), lugar de inspiración de la película para el pueblo ficticio de Maycomb.
"Creo que el libro es muy bueno. Lo he ido entendiendo cada vez más con el tiempo”
La novela “Matar a un ruiseñor” celebró en 2010 su cincuenta aniversario. Y Mary Badham vive ahora en Richmond (Virginia) y es restauradora de arte y coordinadora en la Universidad.
Y en el Milam School se reúne asiduamente con estudiantes que tienen la misma edad que ella cuando hizo la película, cinta que se proyecta además a nivel educativo.
“Este libro y esta película están muy cerca de mi corazón, como podéis imaginar”
“Los ruiseñores no hacen otra cosa que música para nuestro disfrute. No se comen las cosechas, no anidan en nuestros graneros, no hacen otra cosa que cantar con el corazón para nosotros. Por eso es un pecado matar a un ruiseñor”
Porque, lejos de querer distanciarse del personaje de Scout, uno de los más entrañables que ha dado la gran pantalla, Mary Badham sigue viajando por el mundo entero para contar, una y otra vez, sus enriquecedoras experiencias en el rodaje de la película y transmitir ese maravilloso mensaje de tolerancia que, originalmente, emanó de la novela.




