martes, 12 de abril de 2011

Davis and Lewis

Hoy “La Gran Pantalla” cumple ya dos años. Una pantalla que aún sigo compartiendo con todos vosotros, mil gracias, fieles espectadores.

Mi admirado Jerry Lewis fue el protagonista de su primer post, quién mejor que él podía inaugurarla. Y lo volvió a ser en la celebración del primer aniversario de este cinematográfico blog.


Con lo que está bien claro que Jerry pasa a ser ya mi amuleto cinematográfico de la suerte, celebrando hoy también con él este segundo aniversario. Y con su gran amigo Sammy Davis, Jr., que no se ha querido perder este festejo. Y yo, encantada, menudo lujo.

Una noche, el actor Jeff Chandler le pidió a Jerry Lewis que le acompañara al Ciro’s para ver la actuación del Will Mastin Trio. Jerry aún se acordaba de haberlos visto como teloneros de Mickey Rooney en una función en el Loew’s State.


Su papel, de diez minutos, era de lo más convincente. El mejor de los tres, el de en medio, que bailaba como si tuviera un acelerador atómico en los pies, imitaba tan bien a Danny Kaye que casi me hizo pensar que era el propio Kaye pintado de negro

Así que Jerry se fue al Ciro’s con Jeff, que tras el espectáculo le llevó a los camerinos para presentarle, claro está, a Sammy Davis Jr.

En cuanto nos conocimos, se diría que se produjo
una reacción química positiva

En aquella época, a los artistas negros no se les permitía pisar los casinos de los hoteles de Las Vegas, teniendo que entrar por la puerta trasera, la de los artistas, y salir del mismo modo.

Según cuenta el propio Jerry en su autobiografía "Jerry Lewis por Jerry Lewis", se percató de esta “norma inaguantable” cuando él y Dean Martin actuaban en el hotel Sands. Compartían cartel con los Step Brothers, a los que Jerry pasó a saludar a su camerino en el intermedio de su actuación la segunda noche del estreno. Les sugirió entonces que salieran a darse una vuelta para airearse un poco y ellos le explicaron que no les permitían salir, que eran las normas y que sólo podían salir para bailar.


Lewis se presentó de inmediato en el despacho del director del espectáculo pidiéndole que hiciera algo al respecto. Al no conseguir más frase que la de “son las normas”, Jerry le comunicó que si los Step Brothers no cenaban esa noche en el comedor del hotel y jugaban libremente en su casino, él y Martin no llevarían a cabo su segunda función ni esa noche ni ninguna otra.

Los Step Brothers tuvieron carta blanca en el hotel y Jerry fue apuntado en la lista negra del Sands. Pero por poco tiempo, porque el dinero que generaban Jerry y Dean cada noche pudo más para los altos cargos del casino.

En el núcleo emotivo de nuestra amistad llegué a ver con toda claridad cuál era su problema. Un problema circunstancial…
haber nacido negro en una América blanca

Jerry Lewis siempre se refirió a Sammy como su amigo más cercano. Y Davis siempre le estuvo agradecido a Lewis por su incondicional ayuda en lo referente a sus “asuntos raciales”, que no eran precisamente pocos.


Una amistad la que había entre ellos que quedaría perfectamente sellada con las múltiples apariciones de Sammy en el Jerry Lewis MDA Telethon contra la distrofia muscular.

Homenajeando muy merecidamente a Al Jolson, recordado cantante y actor, ídolo de Jerry Lewis, en una magnífica selección de sus canciones donde ninguno de los dos pudo resistirse a mostrarse como auténticos y genuinos showman...


Interpretando juntos el tema “Without you I´m nothing”, en el que primero se hacían referencia mutuamente y después trasladaban el significado de la letra hacia el espectador...

Y, sobre todo, en uno de sus mejores momentos, en su interpretación conjunta de “Friendship”, donde quedó más que claro que no sólo les unía una muy estrecha amistad, sino que además se lo pasaban realmente bien juntos. Qué suerte para ambos.


Y qué grandes. Gracias Jerry, gracias Sammy. Por compartir con nosotros todos esos buenos momentos con esa maravillosa música de fondo.

"Sam y yo llegamos a conocernos mutuamente muy bien. Manteníamos conversaciones serias y nos sentíamos muy próximos el uno del otro. Llegué a querer mucho a Sam
(JERRY LEWIS)

martes, 5 de abril de 2011

Metro Goldwyn Mayer presents


El 21 de Septiembre de 1927, en Arizona, se estrellaba un avión fletado por la Metro Goldwyn Mayer que tenía como principal objetivo llevar de Los Ángeles a Nueva York a una de las estrellas más importante de la compañía para unos asuntos publicitarios.


Afortunadamente no hubo víctimas, pero al llegar los bomberos al lugar del accidente se llevaron una gran sorpresa. La estrella que viajaba en ese avión era nada menos que el león emblema de la Metro Goldwyn Mayer.


El logo original del león fue diseñado por Howard Dietz, director de publicidad de la Goldwyn Pictures, y utilizado por el estudio entre 1916 y 1924. Dietz eligió un león como mascota como un tributo a su alma mater Columbia University, cuyo atlético símbolo no era otro que el león, añadiendo el rugido de su slogan deportivo “Roar, lion, roar”.


La primera vez que apareció en la gran pantalla el famoso león fue en la película de 1917 “Polly of the Circus”.

En 1924, Marcus Loew, pionero de la industria del cine, compró Metro Pictures Corporation y Goldwyn Pictures, y uniéndose a Louis B. Mayer Pictures formó la Metro Goldwyn Mayer (MGM).

Desde ese mismo año, el león pasó a ser la mascota del estudio cinematográfico.



Pasarían aún cuatro años antes de que el público pudiera oir su potente rugido. El propio Mayer sería el encargado de su filmación.

A todos los leones de la Metro Goldwyn Mayer se les conocía popularmente como Leo, pero el famoso león de la productora fue encarnado por un total de cinco majestuosos ejemplares.


El primero que apareció en las producciones de la MGM fue Slats, protagonista del accidente de avión que también salió ileso de otros dos accidentes ferroviarios, un terremoto, un incendio y una inundación.


En 1924, Slats presentó su primer título protagonizado por Lon Chaney, “He who gets slapped”…


Y nos siguió presentando otros clásicos del cine mudo como “El gran desfile”, “El cameraman”, “El viento”…


Y es que Slats representó, exceptuando tres títulos, a la Metro Goldwyn Mayer entre 1924 y 1928. Adiestrado por Volney Phifer, famoso domador de animales de Hollywood, Slats no llegó a rugir en la pantalla porque su época de estrellato fue también la época del cine mudo.


Jackie hizo su debut oficial en 1928. Sin embargo, había ya aparecido en la presentación de tres clásicos silenciosos: “Avaricia”, “Ben-Hur” y “El demonio y la carne”.

Jackie y Greta Garbo

Primer león de la Metro Goldwyn Mayer al que se le oía rugir, Jackie representó todas las películas en blanco y negro de la MGM en el período comprendido entre 1928 y 1956. Y, de forma excepcional, una en color, “El Mago de Oz”.


Jackie dio paso a títulos cinematográficos tan clásicos como “Gran Hotel”, “David Copperfield” o “Una noche en la ópera”.


Tanner apareció en todos los títulos MGM en Technicolor (1934-1956) y también en sus cartoons. Fue el león de la Metro durante un largo período de 22 años.


Entre las películas presentadas por Tanner, inolvidables títulos de la historia del cine como “La cadena invisible”, “Mogambo” o “Un americano en París”.


George hizo su aparición en 1956 pero sólo representó a la Metro Goldwyn Mayer hasta 1958, alternándose incluso en su segundo año con el quinto y último león del estudio.


Que recibió directamente el nombre de Leo y, entrenado por Ralph Helfer, hizo su debut en 1957 y fue la mascota de la Metro durante 52 años.


Leo nos presentó grandes producciones como “Ben-Hur”, “Doctor Zhivago” o “Doce del patíbulo”.


Y películas de éxito como “Poltergeist”, “La pareja chiflada” o “Victor o Victoria”.


Volney Phifer, el adiestrador de Slats, el primer león de la Metro, compró una granja en Gillete, Nueva Jersey, con el fin de ir llevando ahí a los distintos animales utilizados en los espectáculos de Broadway a los que se les daba un merecido descanso.

Y cuando a Slats se le acabó su contrato con la Metro Goldwyn Mayer, Phifer se lo llevó a la granja, donde el león viviría ocho años más hasta su muerte en 1936. Allí reposaron sus restos, bajo un pequeño bloque de granito y un pino que el propio Phifer plantó tras la muerte del felino.

En 1994, una empresa de camiones pretendió construir un aparcamiento en la zona donde se encontraba la tumba de Slats. Los vecinos de Gillete iniciaron una campaña para preservar el lugar. Y lo consiguieron, con lo que el espíritu de Slats continúa hoy descansando en paz.


Gracias, Slats, Jackie, Tanner, George y Leo. Por habernos presentado tan majestuosamente innumerables buenas películas a toda pantalla durante todos estos años.


Gracias, maravilloso León de La Metro Goldwyn Mayer. 


Y gracias, cómo no, genuino Tom.

lunes, 28 de marzo de 2011

DIRK BOGARDE

Según nos cuentan en una autorizada biografía sobre Dirk Bogarde, existen cuatro posibles razones para que el actor británico no se convirtiera en toda una estrella de Hollywood.


El que “Sueño de amor”, su lanzamiento allí en 1960 fuera un fracaso podría ser una de ellas. También que su indiscutible talento interpretativo no se considerara en ese momento especialmente diferente al de Montgomery Clift, John Cassavetes o Anthony Perkins, y no hubiera posibilidad para él de competir en la comedia ligera con Cary Grant o Rock Hudson.

En tercer lugar, el ferviente deseo del actor de hacer películas que realmente demostraran que era un actor serio. Y en cuarto, lo que más le condicionó, su tajante negativa a acceder, para su promoción, a un matrimonio arreglado con una starlett, negativa que no gustó nada a los grandes productores de Hollywood.


El 28 de Marzo de 1921 nacía, en un suburbio londinense de Hampstead (Inglaterra), Derek Jules Gaspard Ulric Niven van den Bogaerde.

La infancia fue para mí básicamente un patio trasero, una pala y un cubo de barro y alguien que me cuidaba

Hijo de Ulric van den Bogaerde, editor artístico del periódico The Times y de la actriz Margaret Niven, el pequeño Derek tenía, además, dos hermanos, Elizabeth y Gareth.

Educado en la escuela de Glen Allen, en Glasgow, asistió después a la universidad de Londres, especializándose en arte comercial. Aunque la intención de su padre era que se quedara en The Times como crítico de arte, Derek se convirtió después en estudiante de teatro, trabajando también como artista comercial y diseñador de escena.


Aprendió a desenvolverse como actor en la Amersham Repertory Company, y se inició en el escenario londinense en 1939 con un papel en donde sólo tenía una frase. Su debut en el London’s West End llegó unos meses más tarde con la obra “Cornelius”, donde figuraba como Derek Bogaerde. Su debut cinematográfico sería ese mismo año como extra en la comedia “Come on George!”.

Pero su recién iniciada carrera como actor se vio pronto interrumpida por la irrupción de la Segunda Guerra Mundial. Se unió al ejército, alcanzando el rango de capitán, y estuvo en las batallas de Europa y el Pacífico como oficial de inteligencia.


Fue uno de los primeros oficiales aliados en llegar al campo de concentración Bergen-Belsen en Alemania, una terrible experiencia de la que no pudo hablar durante mucho tiempo. No en vano, siempre fue “Rey y patria” (1977) su película favorita de su filmografía por reflejar tan claramente su claro punto de vista antibelicista.

Tras la guerra, Derek fue contratado por la Rank Organization para comenzar, al fin, su carrera como actor cinematográfico, ya con el nombre de Dirk Bogarde.


Estaba tan flaco como una gallina desplumada. La Rank Organization me abastecía con pesas. Me ponía dos jerseys debajo y encima la camisa

Tras títulos como “El farol azul” y “Extraño suceso”, Bogarde obtuvo su primer éxito cinematográfico en 1954 dando vida a Simon Sparrow en “Un médico en la familia”, éxito que le llevó en los años siguientes a repetir este mismo personaje en “Un médico en la Marina” (donde compartía cartel con Brigitte Bardot), “Un médico fenómeno” y “Los problemas del doctor”.

Primero fue la guerra y después la paz, y de repente yo era una estrella de cine. Todo sucedió muy pronto


En ese mismo año de 1954, era elegido por vez primera por el director americano Joseph Losey para protagonizar “El tigre dormido”, título que iniciaría su trabajo conjunto con el director que se completaría con “El sirviente”, uno de las más memorables interpretaciones del actor, “Rey y patria”, “Modesty Blaise” y “Accidente”.


La década de los 50 traería a Bogarde otros trabajos en películas como “El jardinero español”, “La dinastía del petróleo”, “El viento no sabe leer” o “Historia de dos ciudades”, adaptación cinematográfica de la novela de Charles Dickens.

Los años 60 nos presentaban a un Dirk Bogarde ya más formado como actor, tal como se demuestra en la variedad de registros de sus personajes. Papeles como el de “El ángel vestido de rojo”, Sueño de amor” (donde daba vida al compositor Franz Liszt) o su teniente de “Motin en el Defiant”, un mano a mano con Alec Guinness, contrastaban con los más intrigantes que interpretó en “Víctima” o “El extraño caso del Dr. Longman”.


O “A las nueve cada noche”, inquietante historia dirigida magistralmente por Jack Clayton sobre siete hermanos, niños todos ellos, en la que Bogarde brillaba con luz propia como el supuesto padre de las criaturas.

También en esta década, Dirk fue dirigido por John Schlesinger en “Darling”, junto a Julie Christie, por George Cukor en “Justine”, junto a Anouk Aimée, y por Luchino Visconti en “La caída de los dioses”.

A finales de los años 60 decidió trasladarse a Europa viendo que su carrera se inclinaba más hacia la clase de películas que se producían en Italia, Francia y Alemania que a las producidas en Inglaterra o Estados Unidos. En Francia llegó a vivir alrededor de veinte años cumpliendo así una ambición que tenía desde su adolescencia.
 

Y en 1971 vendría esa obra maestra, rodada también a las órdenes de Visconti, que se llamó Muerte en Venecia, donde Dirk Bogarde llegó a la cumbre de su profesionalidad (que ya nos había demostrado con creces en “El sirviente”), brindándonos con su Gustav von Aschenbach uno de los personajes más recordados de la historia del cine.

El resto de los años 70 sería completado con títulos como “El serpiente”, “El portero de noche”, dirigido por Liliana Cavani, “Providence”, a las órdenes de Alain Resnais y “Un puente lejano”, título bélico dirigido por Richard Attemborough donde junto a Bogarde se paseaban por la película nombres tan conocidos ya como Robert Redford, Sean Connery, Gene Hackman, Anthony Hopkins, Michael Caine, Laurence Olivier, James Caan o Maximiliam Schell.
 

Y aún nos dejó dos últimos trabajos como buen testimonio de su buen hacer. “The Patricia Neal story” (1981), película para la televisión donde Bogarde encarnaba al escritor Roald Dahl, y, a las órdenes de Bertrand Tavernier, “Daddy nostalgie” (1990), una bonita historia en la que Jane Birkin hacía el papel de su hija.


La carrera de 70 títulos de Dirk Bogarde pudo haber sido aún más extensa. El actor fue considerado para el papel de Thomas Cromwell en “Un hombre para la eternidad”, para el de Louis Jourdan en “Gigi” y para el de Omar Shariff en “Doctor Zhivago”.


Y rechazó el de Glenn Ford en “Los cuatro jinetes del Apocalipsis” y el de Jeremy Irons en “La Misión”. Tampoco quiso participar en “El día más largo”.

Rex Harrison es el actor del que más he aprendido. Cuando tenía que pensar en cómo iba a desempeñar un papel, pensaba en cómo lo enfocaría él

Gran amigo de Rex Harrison, actor que más le influyó en su decisión de dedicarse a la actuación, Bogarde consideró la idea de retirarse en 1974 tras el rodaje de “Portero de noche”, título que le había dejado emocionalmente agotado.
 

Ocurre algo malo con los actores, siempre hemos sido una raza sospechosa. Socialmente, me encuentro más admitido en Inglaterra porque he escrito libros


En 1977 empezó a vislumbrarse su segunda pasión, la escritura. Pronto se convirtió en un prolífico escritor, con “A postillion struck by lighting”, primero de los siete volúmenes que formarían su autobiografía.


Y seis novelas que se convirtieron en best-seller, “A gentle occupation”, “Voices in the garden”, “West of sunset”, “Jericho”, “A period of adjustment” y “Closing ranks”.


El tipo de actuación que yo solía hacer ya no existe debido a que lo que prima hoy es el presupuesto, el tiempo de rodaje y si lo van a entender en Milwaukee


A lo largo de su carrera cinematográfica, Dirk Bogarde fue galardonado con multitud de premios. Obtuvo el británico Premio Bafta por “El sirviente” y por “Darling”, siendo también nominado por “Víctima”, “Accidente”, “Muerte en Venecia” y “A las nueve cada noche”.

También fue candidato a los Globos de Oro por “Sueño de amor” y “The Patricia Neal Story”.

Nombrado miembro del British Film Institute en reconocimiento a su destacada contribución a la cultura cinematográfica, fue también Presidente del Jurado en el Festival de Cine de Cannes en 1984.
 

Bogarde fue asimismo distinguido con el Chevalier de l’Ordre des Lettres del gobierno francés en 1982. En 1985 la Universidad St. Andrews en Escocia le concedió el doctorado honorario de literatura. Y fue también distinguido con el Knight Bachelor de la Orden del Imperio Británico en 1992 por sus servicios al teatro, siendo nombrado caballero de forma oficial.


Dirk Bogarde nos dejaba, muy tristemente, a los 78 años de edad, el 8 de Mayo de 1999. Gracias, Dirk, por tu saber estar ante las cámaras, tu naturalidad, tu elegancia, tu magnética personalidad y tu impecable profesionalidad en todos y cada uno de los papeles que interpretaste. Y gracias también por demostrarnos con creces que, realmente, no necesitabas a Hollywood.


Porque siempre nos quedará tu partitura de Liszt en “Sueño de amor”, tu antibélico capitán de “Rey y patria” y tu teniente general de “Un puente lejano”, tu Maximiliam de “El portero de noche”, tu tremendamente inteligente Barrett de “El sirviente”, tu perverso Charlie Hook de “A las nueve cada noche”, tu maravilloso Roald Dahl y tu entrañable testimonio final en “Daddy nostalgie”.


Y siempre, siempre nos quedará Venecia…

"Amo a la cámara y la cámara me ama a mí. Bueno, no mucho a veces. Pero somos buenos amigos
(DIRK BOGARDE)