sábado, 18 de septiembre de 2010

El forastero

El 18 de Septiembre de 1940, se estrenaba en Estados Unidos "El forastero", un excelente western producido por Samuel Goldwyn para la United Artists.


Dirigido por William Wyler, un maestro en la materia, con escenas adicionales a cargo de Lewis Milestone, el film cuenta además con una interesante banda sonora de Alfred Newman y Dimitri Tiomkin.


Jo Swerling y Niven Busch escribieron un impecable guión basándose en una historia de Stuart M. Lake que, a su vez, estaba inspirada en la vida de Roy Bean, "el juez de la horca", pintoresco personaje histórico del siglo XIX y leyenda del Oeste de Texas que se hacía llamar a sí mismo "la ley al Oeste del Pecos".

Swerling y Busch compenetran a la perfección en esta historia el tema de la lucha eterna, y real, entre ganaderos y colonos por las tierras y la deliciosa relación entre el juez Bean (Walter Brennan) y el vaquero Cole Harden (Gary Cooper), con la actriz Lily Langtry de por medio.


"A pesar de una excelente interpretación de Gary Cooper, "El forastero" es la película de Walter Brennan"
(John Beaufort, "Christian Science Monitor")

En un principio, Cooper no estaba interesado en interpretar a Harden porque en los primeros borradores del guión el claro protagonista era el juez, y a él le habían prometido que su papel sería el principal.

"La película era suya. Al final aparecía un vaquero y había unos tiros que dejaban al juez en segundo plano, pero el episodio no pasaba de ser anecdótico"


Los guionistas ampliaron entonces el personaje de Cooper en el film a través de un material adicional escrito por Lillian Hellman. Niven Busch explicaba después que los conocimientos de Cooper sobre la historia del Oeste le resultaron de gran utilidad en su tarea.

"Si me atascaba, corría al camerino de Cooper y él me volvía a encarrilar. Era una mina de información sobre todo lo referente al Oeste"


Las reservas de Cooper ante su personaje no eran del todo infundadas. Pese a tener menos texto, Walter Brennan se hizo con el protagonismo de la película en una de sus más memorables interpretaciones.


Por su parte, William Wyler tenía previsto que el papel de la chica, Jane Ellen, lo hiciera Margaret Tallichet, actriz que era entonces la esposa del director. Pero Goldwyn insistió en Doris Davenport, quien había aparecido anteriormente tan sólo en pequeños papeles. El reparto lo completaban un joven y debutante  Dana Andrews, Chills Wills y Lilian Bond en el papel de la adorada Lily Langtry.


"El trabajo de cámara de Gregg Toland en los grandes espacios merece una mención especial. Cuando no ocurre nada en la historia, resulta muy agradable admirar sus bellas tomas"
(Daily Worker)


Gregg Toland firmaba la maravillosa fotografía que podemos admirar en esta película. Toland trabajó con Wyler en un total de siete películas, incluyendo "Cumbres Borrascosas", "La loba" y "Los mejores años de nuestra vida".

William Wyler tenía siempre la costumbre de indicar al director de fotografía dónde poner la cámara o qué lente utilizar. Pero enseguida se dio cuenta de que debía dejar de hacer eso con Toland porque "él era un artista".

Los exteriores fueron rodados en Arizona. Y en una secuencia del film aparecía un total de 7.000 cabezas de ganado, el mayor número que se había reunido hasta ese momento en una escena cinematográfica.


Para Wyler, "El forastero" fue su regreso al cine del Oeste, género donde ya había demostrado anteriormente su saber hacer. En 1958 cerró su colección de westerns con otra obra maestra, "Horizontes de grandeza".


En 1975, el film recibió un Premio Especial en los Western Heritage Award reconociéndola como la mejor película del Oeste rodada antes de 1960.

Pero ya en 1941 había sido nominada para los Oscars a la mejor dirección artística y al mejor guión e historia original.


Y, como cabía esperar, Walter Brennan obtuvo el Oscar al mejor actor secundario, siendo ya el tercero que conseguía en esta categoría (los otros dos los obtuvo por "Rivales" y "Kentucky"), y quedándose un año más tarde a las puertas de un cuarto por "El Sargento York".

"Gary Cooper y Brennan forman un gran equipo. La contención de Cooper y su conocimiento de la naturaleza humana se complementan a la perfección con la locuacidad de Brennan"
(crítico de la época)

El rodaje de “El forastero” le sirvió a Gary Cooper para estrechar su amistad con Walter Brennan, a quien había conocido en 1925 en los tiempos del cine mudo donde ambos habían trabajado como extras. Antes de "El forastero" ya habían coincidido en "Noche nupcial" y "El vaquero y la dama".


Después, volverían a encontrarse en "Juan Nadie". Y en "El Sargento York", "El orgullo de los Yankees" y "Puente de mando". Una buena pareja en la gran pantalla que mantuvo siempre una gran amistad.


A pesar de que, durante el rodaje de "El forastero", Brennan, que era un experto en imitar la voz de Samuel Goldwyn, llamara a Cooper varias veces por teléfono para decirle cosas como ésta: "Maldito hijo de perra, eres tan malo que voy a poner a Brennan encabezando los títulos de crédito".


Si aún no habéis visto "El forastero", yo os la puedo recomendar por varias razones. Porque sepáis apreciar un buen guión y una estupenda fotografía. Porque tengáis a William Wyler como un gran director. Porque os gusten las películas de Gary Cooper. Porque seáis incondicionales de Walter Brennan. O porque el western sea vuestro género cinematográfico favorito.

O porque, como yo, cumpláis todos estos requisitos.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

ALDO SANBRELL


El 10 de Julio de 2010 fue un día triste para el spaghetti western. Aldo Sanbrell, uno de sus actores más representativos, nos dejaba huérfanos a los miles de cinéfilos que le habíamos seguido en este interesantísimo género cinematográfico.

Nacido el 23 de Febrero de 1931 en Vallecas (Madrid), Alfredo Sánchez Brell se trasladó a México con su padre a muy temprana edad. Con el tiempo, probó allí fortuna cantando rancheras (como Alfredo de Ronda) y como jugador de fútbol de la liga mexicana. Regresó a España en 1959, y jugó en el Rayo Vallecano, antes de dirigir sus pasos al mundo del cine.


Aldo debutó en la gran pantalla en 1962 como uno de los atracadores de la escena final de “Atraco a las tres” y rodó su primer western, “Tres hombres buenos”, a las órdenes de Joaquín L. Romero-Marchent, un año más tarde.


Su imponente aspecto físico, y su buen hacer, le llevó pronto a interpretar, alternativamente a otros papeles, a una serie de pistoleros, para pasar más adelante a villanos de mayor calibre, piratas o crueles mejicanos que asesinaban sin piedad a hombres, mujeres y niños.

Aprendió inglés en América e italiano y francés durante los rodajes de sus películas. Porque hubo títulos en los que él participó que se rodaron en varios idiomas (inglés, alemán, italiano, español…). Cada actor hablaba en su idioma, pero era esencial que se aprendiera bien el pie del otro actor.

"Me pareció que sonaba bonito y muy italiano; quizás por eso luego lo hayan transcrito muchas veces como Sambrelli. Hoy la familia me sigue llamando Alfredo, pero entre los amigos ya me quedé con lo de Aldo"


Ya conocido como Aldo Sanbrell (aunque ligeramente su nombre completo variaba a menudo de una producción a otra), intervino en los cinco grandes spaghetti western de Sergio Leone, al que conocía de la época en la que el director vino a España para dirigir “El coloso de Rodas”.

En cierto modo se siente placer encarnando al villano


Por un puñado de dólares”, “La muerte tenía un precio”, “El bueno, el feo y el malo” (a punto estuvo de dar vida al “feo” que luego haría Eli Wallach), “Hasta que llegó su hora” y “Agáchate, maldito" son cinco verdaderas obras de arte del cine del Oeste donde Sanbrell plasmó impecablemente su papel de villano.

Pero también trabajó a las órdenes de George Cukor (“Viajes con mi tía”), Mario Monicelli, John Milius o Richard Lester (“El regreso de los tres mosqueteros”).


En el resto de su filmografía, títulos hoy tan conocidos como “Rey de reyes”, “Cleopatra”, “El viento y el león”, “Navajo Joe”, “El hombre de Río Malo”, “La isla del tesoro”, “Conan, el bárbaro” o “El río que nos lleva”.

Y en la pequeña pantalla, series como “Brigada Central”, “Don Quijote”, “Curro Jiménez” o “El comisario”


Actor internacional en el más literal sentido de la palabra, Aldo Sanbrell trabajó en la “trilogía del dólar” junto a Clint Eastwood (“cuando acabábamos de rodar, se iba un rato a correr y luego aparecía”).


Y, también a las órdenes de Sergio Leone, con grandes nombres como Jason Robards (“un tipo estupendo, muy cordial”), Rod Steiger o Henry Fonda (“un hombre muy educado, muy caballeroso”).


O Gian María Volonté (“muy buen actor, un tanto introvertido”), James Coburn y Lee Van Cleef (“un monstruo cinematográfico, un gran actor”).


A las órdenes de otros directores, compartió cartel con figuras del calibre de Ernest Borgnine (“un hombre encantador, un tipo de origen latino que lo aleja del típico estadounidense”), John Carradine, Jack Palance (“un tipo formidable y uno de esos actores capaz de eliminarte cuando hacías una secuencia con él”), Yul Brynner o Anthony Quinn (“un tipo accesible, aunque mantenía su independencia”).


Y con actores españoles de la talla de Fernando Rey (“era un magnífico relaciones públicas y sabía moverse estupendamente”), Álvaro de Luna (“iba a todos lados con dos pesas para no perder la forma”), Fernando Sancho (“llevaba a todos sitios un puñado de fotografías suyas que iba regalando se las pidieras o no”) o Manuel Zarzo (“además de compañero, le considero un amigo al que le tengo mucho cariño. Es un gran profesional”). Y con bellezas como Claudia Cardinale, Raquel Welch, Candice Bergen o Sharon Stone.

Aldo también dirigió títulos como “Sol sangriento”, “La última jugada” (donde se reservó, para variar, el papel del bueno), “Matar para vivir”, “El hombre del Gran Río” o “Ahora mis pistolas hablan”.


Y produjo, a través de Asbrell Productions primero, y Aldo S. Brell Producciones Cinematográficas después, alrededor de quince películas, entre las que se encuentra “Hamán, el baño turco” y el corto “Río seco” (2006).

En 1993 se le concedió en Italia el 14º Premio Internazionale Fontana de Roma, único galardón que ha recibido en su carrera.


Yo tuve la suerte, y el gran honor, de conocerle en persona. Y os puedo asegurar que, después de haberle visto en tantas y tan destacadas películas, es una reconfortante sensación el tenerle delante de ti y descubrir, tras su “mirada de villano”, a una muy cercana y bellísima persona. Quizá sea el haberle conocido uno de los mayores orgullos que he tenido yo en la vida. Ya veis qué mérito por mi parte.
 
Yo he muerto de cien maneras diferentes ante la cámara, y para eso hay que meterse en el personaje, asumir su actitud, su mirada. Para mirar tienes que interiorizar el personaje, convertirte en él, ser así
 
Por eso siempre le recordaré así:
 

Como el mejor “malo” del salvaje Oeste. Y es que, lejos de apagarse su mirada, su maravillosa mirada, ahora brilla más que nunca al son, cómo no, de Ennio Morricone.

Y, por supuesto, a toda pantalla. Porque el nombre de ALDO SANBRELL estuvo, está y estará siempre escrito en la historia del cine. Con “n” antes de “b” y en letras mayúsculas.

Gracias de todo corazón, Aldo. Y encantada de haberte conocido.

En mi vida real yo soy buenísimo, pero el cine me ha dado la oportunidad de vivir mi lado más sádico
(ALDO SANBRELL)

Citas extraídas de la biografía cinematográfica
“ALDO SAMBRELL, LA MIRADA MÁS DESPIADADA” (Serrano Cueto)

jueves, 9 de septiembre de 2010

Un rayo de luz

Hace hoy 50 años, el 9 de Septiembre de 1960, se estrenaba en el Palacio de la Música de Madrid "Un rayo de luz", la primera incursión en el cine de nuestra hoy Pepa Flores, entonces Marisol.


Producida por Manuel Goyanes y Benito Perojo, esta película fue dirigida por Luis Lucia sobre un guión de los hermanos García Atalaya. Guión inspirado, a su vez, en la ya entonces famosa novela “El Pequeño Lord Fauntleroy", de Frances Hodgson Burnett.


"Un rayo de luz" contaba también en su equipo con otra pareja de hermanos, los García Segura, responsables de la banda sonora.

En dicha banda, temas hoy tan conocidos como "Corre, corre, caballito", "Paso firme" o "Adiós al colegio", cantados todos ellos por el descubrimiento musical y cinematográfico del momento, una niña de doce años que sería de inmediato conocida en el mundo entero.


Y en la confección de los títulos de crédito, otros dos hermanos, Santiago y José Luis Moro, que nos dibujaban a la protagonista de esta historia como sólo ellos sabían hacer. Con una magistral ternura.


El abuelo de Marisol en esta cinta estaba interpretado por Julio San Juan, actor ya formado en títulos como “Morena Clara”, “El malvado Carabel” o “La vida por delante”, que en 1961, un año más tarde, volvía a coincidir con Marisol en otra cinta de Luis Lucia, “Ha llegado un ángel”.

San Juan, curiosamente, intervendría más adelante, en 1962, en el también debut de Rocío Dúrcal en “Canción de juventud”, una vez más a las órdenes de Luis Lucia.


En el reparto también estaban Anselmo Duarte y una divertida María Isbert. Y María Mahor en el papel de madre de Marisol, dato que no deja de ser curioso por contar entonces Mahor tan sólo con ocho años más que la niña protagonista de esta cinta.


"Un rayo de luz" fue presentada, antes de su clamoroso estreno en Madrid, en el Festival de San Sebastián y en la Mostra de Venecia, donde consiguió Marisol el primer premio de interpretación infantil, .

En España, la pequeña actriz recibió también la Mención Especial del Sindicato Nacional del Espectáculo.


Medio siglo ya de una película que dio la vuelta al mundo.


Y medio siglo también del descubrimiento de una gran artista con luz propia llamada Marisol.

"Marisol es el animal cinematográfico más impresionante que he conocido"
(Orson Welles)

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Recordando a Richard Farnsworth


Yo conocí a Richard Farnsworth a través de su entrañable Matthew Cuthbert en la serie canadiense “Ana de las Tejas Verdes”. Y he de reconocer que en ese mismo momento me cautivó con su maravilloso personaje.


Más adelante, le descubrí como ayudante del entrenador en “El mejor”.


Y como sheriff en “Misery”.


Y como ranchero en “Tom Horn”.
Y también le vi en “Habana”, “El juez de la horca”, “Papillon”…


Richard Farnsworth nació en Los Ángeles (California) el 1 de Septiembre de 1920, en una modesta familia. Con el fin de ayudar económicamente en casa, abandonó a temprana edad los estudios para encargarse, por seis dólares a la semana, de un establo de un campo de polo.

Tras aparecer, a los 17 años, como jockey en “Un día en las carreras”, en 1938 le ofrecieron su primer papel como especialista en “Las aventuras de Marco Polo”, protagonizada por Gary Cooper.


Su habilidad y destreza encima de un caballo le valió un trabajo más que regular a la hora de doblar a estrellas como el propio Gary Cooper, Roy Rogers, Kirk Douglas, Henry Fonda, Montgomery Clift o Steve McQueen, doblando Farnsworth también a menudo al malo de la película de turno.

Compaginándolo con su trabajo en los rodeos, Richard se fue afianzando como doble en papeles de jinete en títulos hoy ya clásicos como “Gunga Din”, “Cinco tumbas al Cairo”, “Duelo al sol”, “Fort Apache” o “Río Rojo”.

 Farnsworth como doble de Jimmy Wakely en “Lawless Code” (1949)

Títulos a los que se unirían otros no menos importantes como “Lo que el viento se llevó”, “Espartaco”, “El motín del Caine”, “La conquista del Oeste”, “Mayor Dundee”, “La ingenua explosiva”, “La carrera del siglo”, “Dos hombres y un destino”, “La leyenda de la ciudad sin nombre”…

Y, por supuesto, la que sería una de sus más queridas participaciones cinematográficas, como conductor de un carro romano, en “Los diez mandamientos”.


Cofundador en 1961 de la Stuntmen’s Association (Asociación de Especialistas), Farnsworth apareció por primera vez en los créditos dos años después. Y aunque en algunas de sus películas anteriores le habían dado ya una o dos líneas de diálogo, no fue hasta mucho más tarde cuando empezó a destacar en el terreno de la interpretación, convirtiéndose con el tiempo en un actor reconocido y respetado.


A los 58 años de edad le llegó su primera nominación al Oscar, como mejor actor secundario, por su papel en “Llega un jinete libre y salvaje” (1978). Compitió en esta categoría con actores de la talla de Jack Warden, John Hurt, Bruce Dern y Christopher Walken, quien se llevó finalmente la estatuilla por su soberbia actuación en “El cazador”.


En 1983, Richard fue galardonado con el Premio Genie (premio canadiense equivalente al Oscar) por “El zorro gris”, interpretación por la que también consiguió una nominación en los Globos de Oro.


Y en 1999, tras un período de semiretiro, David Lynch le ofreció protagonizar "The Straight story (Una historia verdadera)". Richard no conocía entonces la carrera cinematográfica de Lynch pero sí su película “El hombre elefante”, y por esta referencia aceptó el papel.

“No, no hice prueba alguna. No había visto a David Lynch hasta la semana anterior al comienzo del rodaje”


Con 79 años de edad y compartiendo cartel con Sissy Spacek y Harry Dean Stanton, Farnsworth compuso en Alvin Straight un maravilloso personaje. La película se estrenó en el Festival de Cannes con un éxito instantáneo.


Tan sólo nominado por este papel al Oscar (se lo llevó Kevin Spacey por “American Beauty”) y a los Globos de Oro, sí obtuvo por el mismo el Premio del Jurado al mejor actor en el Lauderdale International Film Festival, el Independent Spirit Award y el NYFCC Award en los Premios del Círculo de Críticos Cinematográficos de Nueva York.

Richard, a la izquierda, como doble de Guy Madison en la serie de televisión “Adventures of Wild Bill Hickok”

Richard Farnsworth también trabajó como especialista en la pequeña pantalla, donde además se nos hizo un rostro familiar en series hoy ya míticas como “El gran chaparral”, “Bonanza”, “Raíces”, “La casa de la pradera” o “Autopista hacia el cielo”.


Pero sería en 1985, a través de "Ana de las Tejas Verdes", donde Richard encontraría un papel que parecía escrito a su medida.


De ser simplemente el hermano de Marilla, la mujer que decide adoptar a la pelirroja Anne Shirley (una maravillosa Megan Follows), Farnsworth pasa rápidamente a ser el mejor cómplice de la niña y el que la ayuda incondicionalmente a hacerse con su nueva madre adoptiva, magníficamente interpretada por Colleen Dewhurst.



Un encantador y entrañable personaje el de Matthew que le valió a Richard el canadiense Premio Gemini a la mejor interpretación secundaria.


Poco después del estreno de “The Straight story”, el crítico cinematográfico estadounidense Roger Ebert le hizo una entrevista a Farnsworth.  Entre otras cosas, le preguntó de qué se sentía más orgulloso el actor a lo largo de toda su carrera. Richard respondió que de no haber dicho un solo taco en más de sus 60 actuaciones. Todo un señor, como era de esperar.


Tristemente, a sus 80 años de edad, nos dejaba este caballero de la gran y pequeña pantalla. Gracias, Richard, por dejarnos también un valiosísimo legado cinematográfico y televisivo. Y hasta siempre, querido Matthew.

Trabajé para John Ford, Howard Hawks, Henry Hathaway, Raoul Walsh... Trabajé para directores realmente buenos
(RICHARD FARNSWORTH)