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lunes, 4 de julio de 2011

El silbido Morricone



Estrenada el 12 de Septiembre de 1964 en Italia, supuso el primer trabajo conjunto entre Sergio Leone y Ennio Morricone. Tras considerar a Henry Fonda, Leone ofreció el papel principal a James Coburn, que resultó demasiado caro. Charles Bronson lo rechazó por su guión y le llegó el papel entonces a Richard Harrison, que lo rechazó también pero sugirió en su lugar al protagonista de la serie televisiva “Rawhide”, quien tampoco lo aceptó pero propuso a su coestrella, Clint Eastwood. El resto ya es historia.


Compositor, director de orquesta, arreglista, músico, silbador… Alessandro Alessandroni, nacido en Marzo de 1925 en Roma, ha trabajado en unas 50 bandas sonoras para el cine y el documental, siendo su trabajo más notable el realizado junto a Ennio Morricone y Sergio Leone.



Estrenada el 18 de Diciembre de 1965 en Italia. Sergio Leone quería a Lee Marvin para el papel del Coronel Douglas Mortimer, pero cuando el actor le pidió más dinero, Leone lo cambió por Lee Van Cleef. A excepción de Clint Eastwood, los actores Mario Brega, Benito Stefanelli, Aldo Sanbrell y Antonio Molino Rojo son los únicos que aparecen en la completa trilogía del dólar.


Los caminos de Alessandroni y Morricone se cruzaron mientras ambos trabajaban en la televisión italiana. La amistad fue creciendo entre ellos y Morricone pronto le requirió para tocar la guitarra y crear las voces de los coros de sus bandas sonoras.



Estrenada el 23 de Diciembre de 1966 en Italia. Como Sergio Leone apenas hablaba inglés y Eli Wallach apenas el italiano, se comunicaban el uno con el otro en francés. Según el propio Wallach, Leone le eligió para el papel de Tuco no tras verle en “Los siete magníficos” sino tras verle como bandido en “La conquista del Oeste”.


Cuando en 1964 Sergio Leone eligió a Ennio Morricone para la banda sonora de sus spaguetti westerns, Morricone no dudó en incluir a Alessandro Alessandroni en su obra musical, tanto las maravillosas voces de sus coros como su talento único como silbador. La formación coral I Cantori Moderni y él se convirtieron en piezas esenciales en la música de estas películas.

En España, estas bandas sonoras creadas por Morricone y Alessandroni fueron enormemente popularizadas a través de Curro Savoy, también conocido como "el rey del silbido".


Nacido en Andújar (Jaén) en 1948, como Kurt Savoy fue pionero de la guitarra eléctrica en nuestro país en los años 60. Apareció en diversos programas radiofónicos como cantante y en múltiples espacios televisivos como “Los Chiripitiflaúticos”, “La casa de los Martínez” o los presentados por Alfredo Amestoy.

Y desde mediados de los 60 hasta mediados de los 70, su popularidad fue en aumento gracias a su habilidad para silbar melodías. Capaz de silbar desde rock hasta jazz pasando por el flamenco, consiguió un gran éxito por sus interpretaciones silbadas de las bandas sonoras de Morricone y Alessandroni.


Estrenada el 21 de Diciembre de 1968 en Italia. Tras completar la trilogía del dólar, Leone no quería hacer otro western  y comenzó a trabajar en “Érase una vez en América”.  Dado el éxito obtenido en Estados Unidos con su trilogía del Oeste, quiso producir aquí su nuevo proyecto y comenzó a promocionarlo.

Pero los estudios americanos no aceptaron llevarlo a cabo hasta que no hiciera un western más para ellos. Con lo que Leone decidió iniciar una nueva trilogía: “Hasta que llegó su hora”, “¡Agáchate, maldito!" y “Érase una vez en América”, tres períodos históricos distintos que endurecieron a América.

 “Alessandro Alessandroni, un extraordinario director de coros… Él también es capaz de silbar como si fuera un instrumento más… Una cosa es cierta, sin el sonido de su silbido esas películas no serían lo que son” 
(ENNIO MORRICONE)

miércoles, 15 de septiembre de 2010

ALDO SANBRELL


El 10 de Julio de 2010 fue un día triste para el spaghetti western. Aldo Sanbrell, uno de sus actores más representativos, nos dejaba huérfanos a los miles de cinéfilos que le habíamos seguido en este interesantísimo género cinematográfico.

Nacido el 23 de Febrero de 1931 en Vallecas (Madrid), Alfredo Sánchez Brell se trasladó a México con su padre a muy temprana edad. Con el tiempo, probó allí fortuna cantando rancheras (como Alfredo de Ronda) y como jugador de fútbol de la liga mexicana. Regresó a España en 1959, y jugó en el Rayo Vallecano, antes de dirigir sus pasos al mundo del cine.


Aldo debutó en la gran pantalla en 1962 como uno de los atracadores de la escena final de “Atraco a las tres” y rodó su primer western, “Tres hombres buenos”, a las órdenes de Joaquín L. Romero-Marchent, un año más tarde.


Su imponente aspecto físico, y su buen hacer, le llevó pronto a interpretar, alternativamente a otros papeles, a una serie de pistoleros, para pasar más adelante a villanos de mayor calibre, piratas o crueles mejicanos que asesinaban sin piedad a hombres, mujeres y niños.

Aprendió inglés en América e italiano y francés durante los rodajes de sus películas. Porque hubo títulos en los que él participó que se rodaron en varios idiomas (inglés, alemán, italiano, español…). Cada actor hablaba en su idioma, pero era esencial que se aprendiera bien el pie del otro actor.

"Me pareció que sonaba bonito y muy italiano; quizás por eso luego lo hayan transcrito muchas veces como Sambrelli. Hoy la familia me sigue llamando Alfredo, pero entre los amigos ya me quedé con lo de Aldo"


Ya conocido como Aldo Sanbrell (aunque ligeramente su nombre completo variaba a menudo de una producción a otra), intervino en los cinco grandes spaghetti western de Sergio Leone, al que conocía de la época en la que el director vino a España para dirigir “El coloso de Rodas”.

“En cierto modo se siente placer encarnando al villano”


“Por un puñado de dólares”, “La muerte tenía un precio”, “El bueno, el feo y el malo” (a punto estuvo de dar vida al “feo” que luego haría Eli Wallach), “Hasta que llegó su hora” y “Agáchate, maldito" son cinco verdaderas obras de arte del cine del Oeste donde Sanbrell plasmó impecablemente su papel de villano.

Pero también trabajó a las órdenes de George Cukor (“Viajes con mi tía”), Mario Monicelli, John Milius o Richard Lester (“El regreso de los tres mosqueteros”).


En el resto de su filmografía, títulos hoy tan conocidos como “Rey de reyes”, “Cleopatra”, “El viento y el león”, “Navajo Joe”, “El hombre de Río Malo”, “La isla del tesoro”, “Conan, el bárbaro” o “El río que nos lleva”.

Y en la pequeña pantalla, series como “Brigada Central”, “Don Quijote”, “Curro Jiménez” o “El comisario”


Actor internacional en el más literal sentido de la palabra, Aldo Sanbrell trabajó en la “trilogía del dólar” junto a Clint Eastwood (“cuando acabábamos de rodar, se iba un rato a correr y luego aparecía”).


Y, también a las órdenes de Sergio Leone, con grandes nombres como Jason Robards (“un tipo estupendo, muy cordial”), Rod Steiger o Henry Fonda (“un hombre muy educado, muy caballeroso”).


O Gian María Volonté (“muy buen actor, un tanto introvertido”), James Coburn y Lee Van Cleef (“un monstruo cinematográfico, un gran actor”).


A las órdenes de otros directores, compartió cartel con figuras del calibre de Ernest Borgnine (“un hombre encantador, un tipo de origen latino que lo aleja del típico estadounidense”), John Carradine, Jack Palance (“un tipo formidable y uno de esos actores capaz de eliminarte cuando hacías una secuencia con él”), Yul Brynner o Anthony Quinn (“un tipo accesible, aunque mantenía su independencia”).


Y con actores españoles de la talla de Fernando Rey (“era un magnífico relaciones públicas y sabía moverse estupendamente”), Álvaro de Luna (“iba a todos lados con dos pesas para no perder la forma”), Fernando Sancho (“llevaba a todos sitios un puñado de fotografías suyas que iba regalando se las pidieras o no”) o Manuel Zarzo (“además de compañero, le considero un amigo al que le tengo mucho cariño. Es un gran profesional”). Y con bellezas como Claudia Cardinale, Raquel Welch, Candice Bergen o Sharon Stone.

Aldo también dirigió títulos como “Sol sangriento”, “La última jugada” (donde se reservó, para variar, el papel del bueno), “Matar para vivir”, “El hombre del Gran Río” o “Ahora mis pistolas hablan”.


Y produjo, a través de Asbrell Productions primero, y Aldo S. Brell Producciones Cinematográficas después, alrededor de quince películas, entre las que se encuentra “Hamán, el baño turco” y el corto “Río seco” (2006).

En 1993 se le concedió en Italia el 14º Premio Internazionale Fontana de Roma, único galardón que ha recibido en su carrera.


Yo tuve la suerte, y el gran honor, de conocerle en persona. Y os puedo asegurar que, después de haberle visto en tantas y tan destacadas películas, es una reconfortante sensación el tenerle delante de ti y descubrir, tras su “mirada de villano”, a una muy cercana y bellísima persona. Quizá sea el haberle conocido uno de los mayores orgullos que he tenido yo en la vida. Ya veis qué mérito por mi parte.
 
“Yo he muerto de cien maneras diferentes ante la cámara, y para eso hay que meterse en el personaje, asumir su actitud, su mirada. Para mirar tienes que interiorizar el personaje, convertirte en él, ser así”
 
Por eso siempre le recordaré así:
 

Como el mejor “malo” del salvaje Oeste. Y es que, lejos de apagarse su mirada, su maravillosa mirada, ahora brilla más que nunca al son, cómo no, de Ennio Morricone.

Y, por supuesto, a toda pantalla. Porque el nombre de ALDO SANBRELL estuvo, está y estará siempre escrito en la historia del cine. Con “n” antes de “b” y en letras mayúsculas.

Gracias de todo corazón, Aldo. Y encantada de haberte conocido.

“En mi vida real yo soy buenísimo, pero el cine me ha dado la oportunidad de vivir mi lado más sádico”
(ALDO SANBRELL)

Citas extraídas de la biografía cinematográfica
“ALDO SAMBRELL, LA MIRADA MÁS DESPIADADA” (Serrano Cueto)