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jueves, 13 de diciembre de 2012

Un atraco, una cabina y José Luis López Vázquez


El pasado 10 de diciembre el cine español celebraba  el  50 aniversario del estreno en Madrid de “Atraco a las tres” (1962), excelente producción de Pedro Masó para Hesperia Films y uno de los más imprescindibles títulos de nuestra historia cinematográfica.

Desternillante intento de atraco
(Javier Ocaña, Cinemanía)


Atraco a las tres” era dirigida con enorme maestría por José María Forqué, extraordinario director zaragozano que había debutado tras las cámaras en 1951 y ya nos había dejado otros clásicos como “El diablo toca la flauta”, “Un día perdido”, “Amanecer en Puerta Oscura”, “La noche y el alba”, “Maribel y la extraña familia”, “091 Policía al habla” o “Usted puede ser un asesino”. Muy grande Forqué.


Pedro Masó, Vicente Coello y Rafael J. Salvia escribían el ingenioso y divertidísimo guión de “Atraco a las tres” tomando como base una historia original de los dos primeros. Alejandro Ulloa en la fotografía y Pedro del Rey en el montaje redondeaban la buena factura de la película...


... junto a una adecuada banda sonora firmada por Adolfo Waitzman, compositor argentino que debutaba en la gran pantalla ese mismo año de 1962 con “Diferente” y tras “Atraco a las tres” nos dejaba su huella musical en otros títulos como “La gran familia”, “Tengo 17 años”, “Casi un caballero”, “La familia y... uno más”, “Las 4 bodas de Marisol”, “Los que tocan el piano”...


“Nosotros somos incapaces de robar a un semejante, pero un Banco no es un semejante”


El genuino Fernando Galindo nos era presentado por un genial José Luis López Vázquez, en la gran pantalla desde 1946 y ya con títulos a sus espaldas como “Esa pareja feliz”, “El diablo toca la flauta”, “La vida en un bloc”, “Muchachas de azul”, “Los jueves, milagro”, “El pisito”, “Los tramposos”, “El cochecito”, “Plácido”, “Tres de la Cruz Roja”, “Los pedigüeños” o “Una isla con tomate”.

“Si no vamos a disparar, ¿para qué necesitamos las pistolas? Apuntamos con el dedo y ya está, ¿eh?”


Martínez era para nosotros un espléndido Casto Sendra “Cassen”, que había debutado como actor cinematográfico el año anterior con “Plácido” y antes de “Atraco a las tres” tan sólo había participado en otros dos títulos cinematográficos.


“Bueno, yo lo que quiero saber
es cuándo nos repartimos el dinero”


La sin par Enriqueta nos llegaba a través de la sin par Gracita Morales, en el cine desde 1954 y ya con películas como “La vida por delante”, “Maribel y la extraña familia”, “Mi noche de bodas”, “Los pedigüeños”, “Tú y yo somos tres” o “Vuelve San Valentín”.

“Hombre, yo así, tan de repente... Pero pónme cuatro o cinco trajes, y un abrigo, y unos zapatos de ante, y camisas, y un billetero de cocodrilo con un billete de mil pesetas. Y un cortijo... ¡con toros!”


Benitez nos era presentado a través de un extraordinario Manuel Alexandre, que había debutado a toda pantalla en 1947 con “Dos cuentos para dos” y ya nos había regalado sus intervenciones en “Bienvenido, Mr. Marshall”, “Cómicos”, “Muerte de un ciclista”, “Calabuch”, “El malvado Carabel”, “Los jueves, milagro”, “La venganza”, “La vida por delante”, “Sonatas”, “Amor bajo cero”, “Vamos a contar mentiras” o “Plácido”.


“Pero si esto es un disparate tremendo. Ya has visto la película, al final los trincan a todos”


Castrillo nos llegaba a través de un impecable Alfredo Landa, quien debutó como extra en 1956 en “La vuelta al mundo en 80 días” y tan sólo llevaba un título más antes de “Atraco a las tres”. Curiosamente, la primera opción de Pedro Masó para el personaje de Castrillo fue Manolo Gómez Bur. Al no encontrarse éste disponible, el papel pasó a Alfredo Landa.

“Pensión vitalicia para Don Felipe... ahora sale justo, tocamos a tres millones”


Cordero nos era presentado por un magistral Agustín González, en la gran pantalla desde 1934 y ya con títulos a sus espaldas como “Carmen la de ronda”, “La vida alrededor”, “091 Policía al habla”, “Mi noche de bodas”, “Plácido” o “El grano de mostaza”.


“El trabajo es la única lotería que tenemos
los que trabajamos”


Y Don Felipe nos llegaba a través del entrañable José Orjas, quien debutó en el cine en 1940 dirigido por Enrique Jardiel Poncela, con “Mauricio o una víctima del vicio”, y ya nos había brindado su singular presencia en “Esa pareja feliz”, “Así es Madrid”, “El alcalde de Zalamea”, “Historias de la radio”, “El día de los enamorados”, “Los tramposos”, “Maribel y la extraña familia”, “Usted puede ser un asesino”, “Mi noche de bodas”, “Ha llegado un ángel”, “Plácido”, “Tres de la Cruz Roja”, “Tómbola”, “La viudita naviera” o “Vuelve San Valentín”. Maravilloso Orjas.


Completaban el sensacional reparto Katia Loritz, Manuel Díaz González, Rafaela Aparicio, José María Caffarel, Jesús Guzmán, Pedro Mari Sánchez, Lola Gaos, Rafael Hernández, Paula Martel...

“Fernando Galindo, un admirador, un amigo,
un esclavo, un siervo...”

José Luis López Vázquez obtenía con esta película el Premio del Sindicato Nacional del Espectáculo como mejor actor.



También con José Luis López Vázquez como protagonista, celebramos hoy el 40 aniversario de “La cabina”, producción de José Salcedo para Televisión Española en forma de mediometraje de 35 (geniales) minutos emitido por vez primera por la pequeña pantalla el 13 de Diciembre de 1972.

“Desgraciadamente, todos los seres humanos tenemos muchas cabinas de las que tenemos que liberarnos, muchas cabinas. Hay cabinas de tipo moral, hay cabinas de tipo educativo, hay cabinas de tipo mental, y hay cabinas económicas quee nos aprisionan. Yo creo quizás  que uno de los destinos del ser humano es irse liberando, que la vida es un continuo liberarse cada uno de sus propias cabinas para ser libre, espontáneo y ser feliz”


Magistralmente dirigido por Antonio Mercero, la historia de “La cabina” nos llegaba a través de un extraordinario guión escrito por José Luis Garci y el propio Mercero.




Rodado en Madrid, contaba con un principal protagonista interpretado magníficamente por José Luis López Vázquez, al que secundaban en pequeños papeles actores como Goyo Lebrero, Tito García, Blaki, Carmen Luján…


Y Agustín González, otro grande de nuestra escena que ya había coincidido a toda pantalla con López Vázquez en títulos como “Plácido”, “Atraco a las tres”, “La gran familia”, “El verdugo”, “Casi un caballero”... y más tarde coincidiría en infinidad de ocasiones más.

Entre muchos otros premios, “La cabina” obtenía un Emy al mejor programa de ficción. A José Luis López Vázquez, por su parte, le era otorgado un Premio Antena de Oro de la Federación de Asociaciones de Radio y Televisión de España y un Premio Ace de la Asociación de Cronistas del Espectáculo de Nueva York.




“Cuando transportaban la cabina en el camión, yo pensaba que en los movimientos de un lado a otro no iba a estar presente, pero cuando me sacaron dentro de ella, herméticamente cerrada, dando bandazos como si fuera el paso de la Virgen de la Esperanza... Se puede imaginar”


Dos ilustres aniversarios y dos extraordinarios registros de uno de nuestros más grandes actores. Puro lujo cinematográfico. 

jueves, 11 de octubre de 2012

La colmena

‘La colmena’ fue una de las primeras películas que llevaron a algunos a proclamar al cine español como el mejor de Europa, y una de las pocas que justificaban este triunfalismo. Es un fresco de la vida, o de la miseria cotidiana de la España de posguerra dominada por el hambre, agobiada por el oscurantismo, poblada de picardía, estrechez y esfuerzo
(Francisco Marinero, “Diario 16”)


El productor y guionista José Luis Dibildos, que llevaba tras de sí títulos como “Viaje de novios”, “Los tramposos”, “Las que tienen que servir” o “Los que tocan el piano”, había estado trabajando durante dos años en un nuevo guión cinematográfico…


… que adaptaba “La colmena”, extraordinaria novela publicada en 1951 por Camilo José Cela, proponiendo Dibildos la dirección de su proyecto a Mario Camus, quien apenas dos años atrás había obtenido un gran éxito con su maravillosa adaptación televisiva de “Fortunata y Jacinta”.

Lo que de bueno tiene el guión es la síntesis. El personaje real es un personaje colectivo que pasa miedo, hambre y frío. Y lo centré en el café


El santanderino Mario Camus, uno de nuestros más notables cineastas, había debutado tras las cámaras en 1963 con “Los farsantes” y ya nos había dejado títulos cinematográficos como “La visita que no tocó el timbre”, “Con el viento solano”, “La cólera del viento”, “La leyenda del alcalde de Zalamea”, “Los pajaros de Badem-Badem”, “Los días del pasado”… Y la citada serie de televisión “Fortunata y Jacinta”. Camus había dirigido también ya episodios sueltos de otras series como “Cuentos y leyendas”, “Los camioneros” o “Curro Jiménez”.


Las excelentes imágenes de “La colmena” venían firmadas por Hans Burmann, extraordinario director de fotografía nacido en Alemania aunque en nuestro país desde los dos años, hijo del escenógrafo y decorador Sigfrido Burmann y hermano del director artístico Wolfgang Burmann. Hans se inició en el cine en 1967 con “¿Por qué seguir matando?” y ya habíamos admirado su buen hacer en otros títulos como “La leyenda del alcalde de Zalamea”, “Los pájaros de Baden-Baden”, “Los días del pasado”, “La miel”, “El crimen de Cuenca”...

Redondeaban el aspecto técnico de la película el montaje de José María Biurrún, la decoración y ambientación de Ramiro Gómez, el diseño de vestuario de León Revuelta...


Y la música de un gran maestro, Antón García Abril, mágico compositor aragonés que comenzó su carrera cinematográfica en 1956 con “Torrepartida” y ya llevaba en su filmografía títulos hoy ya clásicos como  “Muchachas de azul”, “Los tramposos”, “La chica del trébol”, “La ciudad no es para mí”, “Operación Plus Ultra”, “Sor Citroen”, “Los guardiamarinas”, “Las que tienen que servir”, “El turismo es un gran invento”, “Coqueluche”, “La lozana andaluza”, “Los días del pasado”, “Cinco tenedores”, “El crimen de Cuenca” o “Gary Cooper, que estás en los cielos" y series de televisión como “Los camioneros”, “Curro Jiménez”, “Cervantes”, “Fortunata y Jacinta”, “Ramón y Cajal”… También nos había dejado ya la extraordinaria sintonía de “El hombre y la tierra” y aún habría de deleitarnos musicalmente hablando con “Anillos de oro” y “Segunda enseñanza”. Maravilloso nuestro Antón García Abril.

¿Qué es lo que distingue esta película de la mayoría de nuestro cine? Su honestidad, su sentido de la limitación, su ausencia de trampas o guiños, el dominio de la narración, la disposición de la cámara, el ritmo del montaje y, sobre todo, la dirección de actores
(Felipe Vega en la revista “Casablanca”)


A Julita la conocíamos a través de una magnífica Victoria Abril, quien había debutado como actriz en 1974 en la serie de televisión “Los libros” y un año después lo hacía a toda pantalla en “Fascinación”, título al que siguieron otros como “Robin y Marian”, “Doña Perfecta”, “Cambio de sexo”, “La muchacha de las bragas de oro”, “Mater amatísima”... También la habíamos visto ya como Roseta en la serie televisiva “La barraca”.


Victorita venía interpretada por Ana Belén, que debutó en la gran pantalla en 1966 con “Zampo y yo”, título al que más adelante siguieron otros como “Españolas en París”, “Morbo”, “El amor del capitán Brando”, “Tormento” o “Emilia... parada y fonda” y su interpretación televisiva como Fortunata en la serie “Fortunata y Jacinta”. El mismo año de “La colmena”, Ana Belén intervendría en otro clásico de nuestro cine, “Demonios en el jardín”.


Purita nos era presentada por una maravillosa Concha Velasco, quien ya llevaba tras de sí títulos hoy tan reconocidos en nuestra cinematografía como “La fierecilla domada”, “Las chicas de la Cruz Roja”, “El día de los enamorados”, “Amor bajo cero”, “La verbena de la Paloma”, “Historias de la televisión”, “Las que tienen que servir”, “Los que tocan el piano”, “La casa de los Martínez”, “Las largas vacaciones del 36”, “Cinco tenedores”...

“Dios proveerá... Y eso se lo dice un agnóstico”


“Historias de la radio”, “La pícara molinera”, “Amanecer en Puerta Oscura”, “Nazarín”, “Viridiana”, “El hombre de la isla”, “Llanto por un bandido”...


... “La leyenda del alcalde de Zalamea”, “Tormento”, “Así como eres”, “El buscón”... Como cabía esperar, Francisco Rabal nos regalaba en “La colmena” una extraordinaria composición de su personaje, Ricardo Sorbedo. Muy grande Rabal, enorme.


Rubio Antofagasta venía de la mano de un impecable Mario Pardo, a quien ya habíamos visto en “La cólera del viento”, “La leyenda del alcalde de Zalamea”  o “Los días del pasado” así como en su memorable interpretación de Maxim en la serie “Fortunata y Jacinta”.


A Filo la conocíamos a través de Fiorella Faltoyano, quien había debutado como actriz en la pequeña pantalla en 1966 y ya había aparecido en series como “Historias para no dormir”, “El conde de Montecristo” o “Este señor de negro” y en títulos cinematográficos como “Colorín Colorado”, “Asignatura pendiente” o “Solos en la madrugada”.


El genuino Tesifonte Ovejero nos llegaba a través del no menos genuino José Sazatornil, figura indispensable de nuestro cine al que ya habíamos visto en títulos como “Al fin solos”, “El verdugo”, “Un millón en la basura”, “Las que tienen que servir”, “Los que tocan el piano”, “Las leandras”, “Coqueluche”. “El astronauta”, “Venta por pisos”, “La escopeta nacional”...


A Leonardo Meléndez le conocíamos a través de un excelente José Luis López Vázquez, en el cine desde 1946 y ya con títulos a sus espaldas como “Esa pareja feliz”, “Novio a la vista”, “El diablo toca la flauta”, “Muchachas de azul”, “Los Jueves, milagro”, “El pisito”, “Los tramposos”...


... “El cochecito”, “Plácido”, “Tres de la Cruz Roja”, “Atraco a las tres”, “La gran familia”, “El verdugo”, “Los palomos”, “Historias de la televisión”, ”Sor Citroen”, “¡Vivan los novios!”, “Mi querida señorita”, “La cabina”, “Viajes con mi tía”, “La escopeta nacional”, “La miel”... Otro clásico de nuestro cine por derecho propio.


Doña Asunción venía de la mano de una extraordinaria Mary Carrillo, a la que ya habíamos visto en “Marianela”, “El pisito”, “Nueve cartas a Berta”, “El crimen de Cuenca”, “Gary Cooper, que estás en los cielos”... y en series como “Cuentos y leyendas”, “Fábulas”, “Fortunata y Jacinta”... Magistral Mary Carrillo.


A Don Roque le conocíamos a través de un excepcional José Bódalo, en la gran pantalla desde 1930 y ya con títulos en su filmografía como “Locura de amor”, “Balarrasa”, “Fray Escoba”, “El grano de mostaza”, “Búsqueme a esa chica”, “Los que tocan el piano”, “El crack”, “Volver a empezar”... Y series como “Historias para no dormir” o “Cañas y barro”. Otro grande de nuestra escena.


Nati Robles nos era presentada por una impecable Charo López, quien había debutado en la gran pantalla dirigida por Antonio Giménez Rico en “El hueso” (1967) y ya llevaba tras de sí títulos cinematográficos como “Ditirambo”, “La vida sigue igual”, “Me enveneno de azules”, “La regenta”, “Manuela” o “Parranda”.


Charo nos había regalado también ya dos inolvidables personajes televisivos: su Mauricia de “Fortunata y Jacinta” y su Clara Aldán de “Los gozos y las sombras”. Maravillosa Charo López.


Ventura Aguado nos llegaba de la mano de un correcto Emilio Gutiérrez Caba, a quien ya habíamos visto en “Nueve cartas a Berta”, “La caza”, “Las cuatro bodas de Marisol”, “Los chicos del Preu”, “Una chica y un señor”, “Doña Perfecta”, “El poderoso influjo de la luna” o “De camisa vieja a chaqueta nueva” y en series como “Historias para no dormir” o “La saga de los Rius”.


A Doña Visitación la conocíamos a través de una espléndida Elvira Quintillá, quien llevaba ya tras de sí clásicos cinematográficos como “Bienvenido, Mr. Marshall”, “Esa pareja feliz”, “Un día perdido”, “Los tramposos”, “Plácido”, “El verdugo” o “Lola, espejo oscuro”. Otro nombre imprescindible de nuestro cine.

“No tengo dinero para pagarle, por eso estoy esperando a mi amigo...”


José Sacristán había debutado en la gran pantalla en 1965 en “La familia y uno más” y ya había aparecido en títulos como “La ciudad no es para mí”, “Un millón en la basura”, “Sor Citroen”, “La revoltosa”, “Cateto a babor”, “Vente a Alemania, Pepe”...


... “Las largas vacaciones del 36”, “Parranda”, “Asignatura pendiente”, “Un hombre llamado Flor de Otoño”, “Solos en la madrugada”... En “La colmena” Sacristán daba mágicamente vida a Martín Marco, mi personaje favorito de esta pelicula y la interpretación más entrañable de José Sacristán.  Maravilloso.

“Es que usted tiene la suerte de llamarse Rubio Antofagasta, así ya se puede... Pero yo... necesito un seudónimo”


Ramón Maello nos era presentado por un excelente Francisco Algora, en el cine desde 1972 y ya con títulos en su filmografia como “Habla, mudita”, “Tamaño natural”, “Niñas... al salón”, “Un hombre llamado Flor de Otoño”, “El gran atasco” o “El buscón” y en series como “Curro Jiménez” o “Fortunata y Jacinta”. Muy grande Algora.


A Mario de la Vega le conocíamos a través de un extraordinario Agustín González, del que ya habíamos disfrutado enormemente en clásicos de nuestro cine como “La vida alrededor”, “Plácido”, “Atraco a las tres”, “La gran familia”, “El verdugo”, “La verbena de la Paloma”, “Llanto por un bandido”, “La cabina”, “Tamaño natural”...


... “La regenta”, “La escopeta nacional”, “La miel”, “El nido”, “Patrimonio nacional”, “127 millones libres de impuestos”, “Volver a empezar” o “La próxima estación”. Excepcional Agustín González.

“Quiero que me compres una camelia roja ¿sabes? Porque para ir contigo por la calle conviene llevar el cartel de ‘prohibido’”


Julián Suárez nos llegaba a través de la maestría del gran Rafael Alonso, en la gran pantalla desde 1951 y ya con títulos a sus espaldas como “Bienvenido, Mrs. Marshall”, “Esa pareja feliz”, “Cómicos”, “El baile”, “Mi noche de bodas”, “Sor Citroen”, “La lozana andaluza”, “La escopeta nacional”, “Cinco tenedores”, “127 millones libres de impuestos” o “La tía de Carlos”. También conocíamos ya a su inolvidable Don Baldomero de la serie televisiva “Los gozos y las sombras”. Extraordinario Rafael Alonso.


Pepe “El Astilla” era interpretado por Antonio Resines, quien había debutado a toda pantalla apenas dos años atrás en “La mano negra” y contaba ya en su filmografía con títulos como “Ópera prima”, “Crónica de un instante”, “A contratiempo” o “Pares y nones”.


A Doña Matilde nos la presentaba una magnífica Queta Claver, ya bien conocida por el público espectador por películas como “Corazón solitario”, “Tamaño natural”, “Las adolescentes”, “Parranda”, “La guerra de papá”, “El hombre que supo amar” o “Crónica de un instante”. Y por series televisivas como “Fábulas”, “Curro Jiménez” o “Juanita la Larga”.

“Bueno, pues ya lo sabes... Un terrón, y no repite ni Dios, ¿entendido?”


Doña Rosa nos era ofrecida por una extraordinaria María Luisa Ponte, en la gran pantalla desde 1951 y con clásicos a sus espaldas como “El pisito”, “El cochecito”, “El verdugo”, “El extraño viaje”, “La ciudad no es para mí”, “Con el viento solano”, “La revoltosa”, “El dinero tiene miedo”, “Tamaño natural”, “La regenta”, “La petición”, “El nido” o “127 millones libres de impuestos”. María Luisa nos acababa de regalar también a su memorable Doña Lupe de la serie televisiva “Fortunata y Jacinta”, personaje éste que también interpretó en el largometraje de mismo nombre dirigido en 1970 por Angelino Fons. Magistral María Luisa Ponte, realmente magistral.


A Consorcio López le conocíamos a través de Manuel Zarzo, entrañable actor de nuestro cine que debutó a toda pantalla en 1951 en “Día tras día” y ya había intervenido en títulos como “El pescador de coplas”, “Sierra maldita”, “El día de los enamorados”, “Margarita se llama mi amor”, “El hombre de la isla”, “Sabían demasiado”, “Escala en Hi-Fi”, “Llanto por un bandido”, “Los guardiamarinas”...


... “Las petroleras”, “Los nuevos españoles”, “Niñas... al salón”, “De camisa vieja a chaqueta nueva”... Y en la pequeña pantalla ya le habíamos visto también en series como “Curro Jiménez”, “Fortunata y Jacinta”, “Ramón y Cajal”, “Juanita la Larga”... Otro gran clásico de nuestra escena.


Don Ibrahim nos llegaba a través de un magnifico Luis Escobar, que había debutado como actor en  la pequeña pantalla en 1974 en la serie “Los pintores del Prado” y se había ya también asomado a otras como “El pícaro” (en el papel de Marqués) o como protagonista de “Don Baldomero y su gente”. También había aparecido ya a toda pantalla en “La Sabina” (también como Marqués), “El divorcio que viene”, “Las aventuras de Enrique y Ana”, “¡Que vienen los socialistas!” o “Buscando a Perico”. Y, por supuesto, como el Marqués de Leguineche en “La escopeta nacional” y “Patrimonio Nacional”. Genial Luis Escobar.


Miguel Rellán daba vida a uno de los clientes del prostíbulo. A Rellán ya le habíamos visto en series como “Ramón y Cajal” o “Juanita la Larga” y en títulos cinematográficos como “Solos en la madrugada”, “Viva la clase media”, “El crack”, “Asesinato en el Comité Central” o “Pares y nones”. De los imprescindibles de nuestro cine.


Y un jovencísimo Imanol Arias llevaba a cabo una pequeña pero efectiva interpretación como el novio tísico de Victorita. Imanol ya había aparecido en series como “Cervantes” o “Juanita la Larga” y en dos títulos cinematográficos: “Cecilia” y “Laberinto de pasiones”. Ese mismo año de “La colmena” Imanol apareció también en “Demonios en el jardín”.


Redondeaban el extraordinario reparto Luis Barbero (Pepe), Encarna Paso (Madre de Victorita), Luis Ciges (Don Casimiro), Marta Fernández Muro (Amparito), José Vivo (Prestamista), Rafael Hernández (Padilla), Elena María Tejeiro (Señorita Elvira), Ricardo Tundidor (Roberto), Raúl Fraire (Padre de Victorita), Rafael Navarro (Jefe del edificio), Fernando Vivanco (Policía)...

... Esperanza Alonso, Pilar Barrera, Rosana Caskan, José Antonio Correa, Beatriz Elorrieta, Alberto Fernández, Emilio Fornet, Alfonso Godá, Pilar Jaime, Ana Larreta, Fabián López Tapia, Julia Lorente, José Ramón Pardo, Concha Rabal, Maruja Recio, Luisa Rodrigo, María Rus, Óscar San Juan, Ana María Ventura, Marina Andina, Rafael Fernández...


Y Teófilo Martínez, una de nuestras más queridas voces, como narrador de lujo de esta historia.

“Yo jamás he sido capaz de unir más allá de 3 ó 4 palabras. Yo soy un inventor de palabras, un creador del lenguaje, con lo cual contribuyo a enriquecer el léxico patrio”


La película también contaba con la curiosa participación del propio Camilo José Cela quien ya se había asomado anteriormente a la gran pantalla en títulos como “El sótano”, “Facultad de letras” o “Manicomio”. Cela se nos presentaba en persona en “La colmena” a través de Matías Martí, uno más de la historia.

“Pase usted primero, señor Cosme... De verdad se lo digo, yo no tengo ninguna prisa, además a usted le esperan en casa...”


Y podíamos también reconocer en esta película a todo un señor llamado Mingote, a quien el espectador español ya había visto antes en títulos como “Los que tocan el piano” o “Vota a Gundisalvo”. En “La colmena” le descubríamos en una brevísima aparición como señor de luto. Elegantísimo como siempre nuestro querido Antonio.

‘La colmena’ es el resultado de ese difícil equilibrio entre calidad y comercialidad logrado por el esfuerzo de un productor con tesón
(Juan Arribas en “Cine para leer 1982”)


Producción de José Luis Dibildos para Ágata Films, “La colmena” se estrenaba, hace hoy ya 30 años, el 11 de Octubre de 1982. Un presupuesto de 90 millones de pesetas y un reparto de auténtico lujo sólo podían traer consigo una buena acogida por parte del público y la crítica.


Entre otros premios y nominaciones, “La colmena” recibió el Oso de Oro  (compartido con “Ascendancy”) en el Festival de Berlin. Rafael Alonso, Luis Barbero, Mary Carrillo, José Luis Dibildos y Mario Camus fueron asimismo premiados por el Círculo de Escritores Cinematográficos.

Yo estas cosas me las tomo con toda la frialdad del mundo. Me conformo con que el cine no traicione al menos el espíritu de lo que yo escribí. Y en el caso de ‘La colmena’ tanto la dirección como el guión están llenos de respeto y fortuna
(Camilo José Cela)