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martes, 20 de septiembre de 2011

Tennessee Williams a toda pantalla


Mis obras de teatro largas surgen a partir de obras en un acto y relatos cortos anteriores que pueda haber escrito años antes,
trabajo sobre ellas una y otra vez
(Tennessee Williams)

En 1950, Irving Rapper dirigía a Jane Wyman y Kirk Douglas en “El zoo de cristal”, película que contaba con un guión de Tennessee Williams y Peter Berneis basado en la obra “The glass menagerie”,
escrita por el propio Williams en 1945.


En 1987, Joanne Woodward, John Malkovich y Karen Allen eran dirigidos por Paul Newman en una nueva y excelente versión cinematográfica
de esta misma obra.


Tennessee Williams escribía en 1947 “A streetcar named desire”, obra por la que ganó el Premio Pulitzer. En 1951, el director Elia Kazan la convertía en "Un tranvía llamado deseo", obra maestra del cine, a través de cuatro actores de lujo: Marlon Brando, Vivien Leigh, Kim Hunter y Karl Malden,
y de un excelente guión escrito por el propio Williams y por Oscar Saul.


Tras colaborar en 1954 en los diálogos de “Senso”, título hoy clásico de Luchino Visconti, Tennessee Williams y Hal Kanter adaptaban en 1955 a la gran pantalla “The rose tattoo”, obra escrita por el primero en 1950. Dirigida por Daniel Mann, “La rosa tatuada” estaba interpretada en sus principales papeles por Ana Magnani y Burt Lancaster. Williams hacía aquí, además, una pequeña aparición como actor.


Elia Kazan y Tennessee Williams volvían a trabajar juntos en la película “Baby doll”. Dirigida en 1956 por Kazan, el film contaba con un guión escrito por Williams, basado en una breve historia suya, y un excelente reparto encabezado por Carroll Baker, Karl Malden y Eli Wallach.


En 1958, Richard Brooks dirigía  a Elizabeth Taylor, Paul Newman y Burl Ives en “La gata sobre el tejado de zinc”, título basado en “Cat on the hot tin roof”, obra escrita en 1955 por Williams que también le hizo
merecedor del Premio Pulitzer.


 Junto a Gore Vidal, Tennessee Williams escribía en 1959 el guión de la película “De repente, el último verano”. Joseph Leo Mankiewicz dirigía a Katharine Hepburn, Montgomery Clift y Elizabeth Taylor en esta adaptación cinematográfica de “Sudddenly,  last summer”,
obra escrita por Williams en 1958.


Ese mismo año, 1959, Sidney Lumet dirigía a Marlon Brando, Ana Magnani y Joanne Woodward en “Piel de serpiente”, película basada en la obra “Orpheus descending”, escrita por Tennessee Williams en 1957, que contaba con un guión escrito por Meade Roberts y el propio Williams.


Y en 1961, Laurence Harvey, Geraldine Page y Rita Moreno, bajo la dirección de Peter Glenville y con un guión escrito por James Poe, Meade Roberts y Tennessee Williams, formaban el reparto de “Verano y humo”, adaptación cinematográfica de “Summer and smoke”, obra escrita por Williams en 1948.


 Ese mismo año, José Quintero dirigía a Vivien Leigh y Warren Beatty en “La primavera romana de la señora Stone”, película basada en la novela escrita por Williams en 1950 “The roman spring of Mrs. Stone”.


En 1962, Paul Newman, Geraldine Page, Shirley Knight y Ed Begley eran dirigidos por Richard Brooks en “Dulce pájaro de juventud”, historia basada en la obra “Sweet bird of youth” escrita por Williams en 1959.


 Y ese mismo año, George Roy Hill dirigía a Anthony Franciosa, Jane Fonda y Jim Hutton en “Reajuste matrimonial”, adaptación cinematográfica de la obra escrita por Williams en 1960 “Period of adjustment”.


En 1964, la obra “The night of the iguana”, escrita por Tennessee Williams en 1961, era llevada a la gran pantalla con el nombre de “La noche de la iguana” bajo la dirección de John Huston y a través de un excelente reparto formado por Richard Burton, Ava Gardner, Deborah Kerr y Sue Lyon.


Natalie Wood y Robert Redford protagonizaban en 1966 “Propiedad condenada”, adaptación cinematográfica de Sydney Pollack de la obra “This property is condemned”, escrita por Williams en 1946.


The milk train doesn’t stop here anymore”,  obra escrita por Tennessee Williams en 1963, era llevada a la gran pantalla en 1968 a través de un guión del propio escritor y bajo la dirección de Joseph Losey. “La mujer maldita” estaba interpretada en sus principales papeles por Elizabeth Taylor y Richard Burton.


Y en 1970 Sidney Lumet dirigía a James Coburn y Lynn Redgrave en “Last of the mobile hot shots”, pelicula basada en la obra escrita por Williams en 1968 “Kingdom of Earth: The seven descents of Myrtle”.

Todos mis personajes se inspiran en mí.
No puedo crear un personaje que no lleve dentro
(TENNESSEE WILLIAMS)

domingo, 18 de septiembre de 2011

Un tranvía llamado deseo

Todos nosotros somos gente civilizada, lo cual significa que somos salvajes de corazón pero que somos capaces de observar unas pocas normas de conducta civilizadas
(Tennessee Williams)

Blanche Dubois llega a Nueva York y, tras coger un tranvía llamado Deseo y cambiar a otro de nombre Cementerio, se instala en el apartamento de su hermana Stella y su cuñado Stanley Kowalski…


Tras ser presentada en el Festival de Venecia, "Un tranvía llamado deseo(A streetcar named desire) se estrenaba el 18 de Septiembre de 1951.

Magistralmente dirigida por Elia Kazan, esta producción de Charles K. Feldman para la Warner Brothers contaba además con un exquisito guión firmado por Tennessee Williams y Oscar Saul que estaba basado en la obra homónima del primero.


Harry Stradling, Sr., ya reconocido director de fotografía de títulos como “Pygmalion” o “La posada de Jamaica”, dejaba también su impecable huella en “Un tranvía llamado deseo”.


Y la calidad de la película se redondeaba con la lograda banda sonora de Alex North, por aquel entonces nuevo en Hollywood pero ya con un buen número de partituras para el teatro y el film documental a sus espaldas.


Pero la película venía precedida por la representación teatral que se hizo de la obra de Tennessee Williams y que, también dirigida por Elia Kazan, fue estrenada el 3 de Diciembre de 1947 en el Ethel Barrymore Theatre con un total de 855 representaciones. Williams obtuvo por ella el Premio Pulitzer, el Premio Donaldson y el Premio de los Críticos de Teatro de Nueva York.

Cuando la Warner Brothers decidió llevar a la gran pantalla “Un tranvía llamado deseo” pensó, lógicamente, en Elia Kazan como director de la misma.


Sin embargo, Kazan ya había tenido bastante con la obra y no quería responsabilizarse  de su versión cinematográfica. Tan sólo la tenaz persuasión de Tennessee Williams logró convencerle de que era el director idóneo para llevar esta obra a la gran pantalla.

Para el reparto de la película, Elia Kazan decidió contratar a la mayoría de los actores que había dirigido en los escenarios de Broadway. Contó así con tres de los actores principales (Marlon Brando, Kim Hunter y Karl Malden) y con cuatro de los actores secundarios.


La actriz Jessica Tandy había representado el papel de Blanche Dubois en la obra teatral dirigida por Elia Kazan. Sin embargo, la Warner Brothers no la quería para la película porque querían que la actriz principal fuera ya una estrella bien reconocida.


Y, tras desechar a Olivia de Havilland por el elevado salario que pedía, Vivien Leigh se convirtió en la actriz más apropiada con el hecho añadido de haber dado vida a este mismo personaje en las representaciones que se hicieron de esta misma obra en Londres.

Vivien llegaba al rodaje de la película con su papel bien aprendido, pero tal y como la había dirigido en la obra teatral su entonces marido Laurence Olivier. Y esa Blanche Dubois no era exactamente la que quería Elia Kazan.

Cineasta y estrella llegaron, sin embargo, a un mutuo acuerdo cuyo fruto fue una de las mejores interpretaciones en la carrera de Vivien Leigh.


Vivien se habría revolcado sobre trozos de vidrio si hubiera podido servir para mejorar su interpretación. Me gustaba mucho… y francamente me sentí muy feliz cuando consiguió el Oscar, ya que yo estaba convencido de que se lo merecía
(Elia Kazan)


Marlon Brando era la elección lógica para el personaje de Stanley Kowalski debido al gran éxito que había conseguido con su magnífica representación en Broadway.

Kowalski siempre tenía razón y nunca tenía miedo. Nunca vacilaba ni dudaba de sí mismo. Su ego desbordaba seguridad. Y tenía esa agresividad brutal que yo odio. Me da miedo. Detesto al personaje
(Marlon Brando)


Brando, por su parte, intentaba borrar de la mente del público la identificación que de él habían hecho con su personaje teatral.

Muy afortunadamente para la historia del cine, John Garfield rechazó la oferta de interpretar a Kowalski en la gran pantalla porque no quería ser eclipsado por la protagonista femenina.

Y así fue como el papel volvió a Brando, quien finalmente accedió a interpretarlo en lo que sería su segundo título para la gran pantalla tras debutar a las órdenes de Fred Zinnemann en “Hombres”.


Es exactamente el personaje que me hubiera gustado crear. Tómenselo como una presunción mía o bien como un homenaje, pero es cierto que cada uno de sus gestos, todo lo que hace, responde a las coordenadas del personaje que tengo en mi cabeza. Brando se convirtió en el mejor Stanley Kowalski que yo podía esperar
(Tennessee Williams)

Y yo totalmente de acuerdo con Tennessee Williams. El Stanley Kowalski de Marlon Brando es, por derecho propio, una de las mejores interpretaciones cinematográficas de la historia. Sencillamente magistral.


Kim Hunter daba vida maravillosamente en la gran pantalla, al igual que en la obra teatral, a Stella, la hermana de Blanche. Rostro conocido desde su debut en el cine en 1943, la actriz llevaría luego a cabo una extensa carrera en la gran y pequeña pantalla.

Curiosamente, el otro papel por el que será siempre recordada Hunter no es otro que el de la doctora Zira de la saga de “El planeta de los simios”.


Y un extraordinario Karl Malden en el papel de Mitch completaba el cuarteto de protagonistas de esta historia. Malden había debutado en la gran pantalla en 1936 y llevaba ya a sus espaldas títulos como “13 Rue Madeleine”, “El beso de la muerte”, “El pistolero” o “Situación desesperada”.


Tras su participación en la obra teatral de “Un tranvía llamado deseo” redondeó su éxito personal con una interpretación antológica en la película. No en vano se convertiría con el tiempo en uno de los mejores actores americanos de todos los tiempos.

En el verano de 1950 se iniciaba el rodaje de la versión cinematográfica de la obra de Tennessee Williams. Rodaje que comenzó con un enfrentamiento entre Marlon Brando y Karl Malden, quien acusaba al primero de hacer todo lo posible por robarle los pocos momentos de protagonismo que tenía.


Y aunque en un principio Vivien y Marlon no se aceptaron mutuamente en sus respectivos papeles, pronto se hicieron amigos trabajando sin problemas junto al resto del elenco.

De hecho, Brando llegó a cenar una noche con ella y con Laurence Olivier, que se encontraba también entonces en Hollywood rodando “Carrie” a las órdenes de William Wyler.


En la primera colaboración cinematográfica de Elia Kazan con Tennessee Williams (en 1956 volverían a trabajar juntos en “Baby Doll”), los censores del Código de Producción exigieron 68 cambios en el guión cinematográfico con respecto a la obra teatral. Otros tantos recortes pidió la Legión Católica de la Decencia.

En sus memorias, Tennessee Williams escribía que le gustaba la película, pero que había sido empañada por ese “final de Hollywood”.


"Un tranvía llamado deseo” fue galardonada con 4 Premios Oscar: mejor actriz (Vivien Leigh), mejor actriz secundaria (Kim Hunter), mejor actor secundario (Karl Malden) y mejor dirección artística (Richard Day y George James Hopkins).

Y fue también nominada en otras 8 categorías: película, director, actor (Marlon Brando, el galardón se lo llevó Humphrey Bogart por “La reina de África”), guión, fotografía, diseño de vestuario, sonido y banda sonora.


Los Globos de Oro premiaron también a Kim Hunter como mejor actriz secundaria y nominaron a Vivien Leigh como mejor actriz principal.

Y los británicos Premios Bafta otorgaron a Vivien Leigh el premio a la mejor actriz y nominaron también a la película.


En el Festival de Venecia, Elia Kazan recibió el Premio Especial del Jurado por su magistral dirección y Vivien Leigh recibió el Volpi Cup a la mejor actriz. Kazan fue también nominado al León de Oro en este certamen.

Un tranvía llamado deseo” es una auténtica obra maestra del cine con todos los ingredientes necesarios para ello. Una impecable dirección, una magistral fotografía, una banda sonora inolvidable, un excepcional guión con un más que exquisito texto…


Y cuatro actores de lujo que forman, sin ninguna duda, uno de los mejores repartos cinematográficos de toda la historia del cine.

La verdad es que al menos para mí, Blanche y su creador eran intercambiables: compartían la misma sensibilidad, la misma inseguridad, la misma melancólica lujuria
(Truman Capote)

jueves, 2 de julio de 2009

Karl Malden, el rostro inconfundible

Las calles de San Francisco se han quedado desiertas. El actor Karl Malden nos dejaba ayer a los 97 años de edad. Una larga vida y una fructífera carrera en el teatro, el cine y la televisión.

En 1972, Malden se hizo tremendamente popular en la pequeña pantalla como Mike Stone, el experimentado detective de "Las calles de San Francisco". En un principio concebida como una película para la televisión, pronto la ABC la convirtió en una serie. En ella, Karl interpretaba a un veterano policía al que se le asigna como compañero a un joven oficial recién graduado, papel interpretado por un joven y desconocido Michael Douglas. Malden obtuvo por este papel cuatro nominaciones a los Premios Emmy y una a los Globos de Oro.


En su primera temporada, "Las calles de San Francisco" fue todo un éxito, y supuso la respuesta de la ABC a otras rentables series de los años 70, como "Hawaii 5-0", "Ironside", "Kojak", "McMillan y esposa" o "La mujer policía".

Este rotundo éxito de televisión venía avalado por los muchos años de experiencia como actor de Karl Malden. Mladen George Sekulovich nació el 22 de Marzo de 1912 en Chicago, Illinois. De madre checa y padre serbio, a la edad de cinco años se trasladó con su familia a Indiana, donde su padre trabajó como obrero siderúrgico y como lechero. En el colegio, Malden ya actuaba en algunas obras de teatro y destacaba en el equipo de baloncesto. Practicando dicho deporte y el fútbol americano, Karl se rompió la nariz en dos ocasiones. Curiosamente, esa deformada nariz le caracterizaría toda su vida. Consciente de ello y lejos de suponer un complejo para él, solía bromear diciendo que era "el único actor de Hollywood cuya nariz lo calificaba para usar el estacionamiento para discapacitados".


Tras graduarse en el Emerson School for Visual and Performing Arts, en Indiana, trabajó en la industria del acero durante tres años. Más adelante ("porque no estaba yendo a ninguna parte en las fábricas"), decidió dejar el trabajo en la industria ("cuando se lo dije a mi padre, me respondió: "¿Estás loco? ¿Quieres dejar un buen trabajo en mitad de la Gran Depresión?" Gracias a Dios por mi madre. Ella me dijo que lo intentara"). Desde aquí, yo también le doy las gracias a su madre. Malden prosiguió sus estudios en el Goodman Theater y en el Chicago Art Institute. Tres años más tarde, se trasladó a Nueva York. Rápidamente, se involucró con el Group Theater, una organización de actores y directores que pretendían mejorar la cara del teatro.

Debutó en Broadway a fines de los años 30 en la obra "Golden boy", de Clifford Odets. Allí atrajo la atención de Elia Kazan, bajo cuya dirección protagonizaría más adelante las obras "All my sons", de Arthur Miller, y "Un tranvía llamado deseo", de Tennessee Williams. Su trabajo como actor se vio interrumpido por la Segunda Guerra Mundial. Tras la guerra, retomó su carrera, participando en la obra de teatro "Truckline Café" junto a un joven y desconocido Marlon Brando. El éxito que obtuvo Malden con esta obra le permitió el salto definitivo al cine.


En 1940 debutó en la gran pantalla con "Sabían lo que querían". Con su intervención en 1950 en "El pistolero", su carrera cinematográfica empezaba ya a despuntar. Al año siguiente obtuvo el Oscar al mejor actor secundario por su memorable interpretación de Mitch, el eterno pretendiente de Blanche Dubois en la adaptación cinematográfica de "Un tranvía llamado deseo". Tras este papel, Malden nos mostró su gran variedad de registros en títulos hoy ya clásicos como "La ley del silencio", "Baby Doll", "Yo confieso", "El hombre de Alcatraz", "El árbol del ahorcado", "El rostro impenetrable", "La conquista del Oeste", "El rey del juego" o "Patton".

Personaje muy querido y respetado en Hollywood, en 1989 fue elegido Presidente de la Academia de las Artes y las Ciencias, cargo en el que estuvo hasta 1992. Y en 2004 recibió el Premio del Screen Actors Guild a toda una trayectoria artística, ocasión en la que afirmó que la estatuilla significaba la "cima" para él.

Cima que Malden encumbró con su profesionalidad y saber hacer. El actor estudiaba sus guiones cuidadosamente. En una entrevista a Associated Press decía: "No sólo descubro mi propia interpretación del papel, sino que trato de adivinar otras aproximaciones que al director le gustarían. También las preparo... de esta forma puedo cambiar en la mitad de una escena sin sudar. No hay tal cosa como un trabajo fácil, no si lo haces bien".

A lo largo de su extensa carrera, Karl Malden trabajó con actores de la talla de Montgomery Clift, Marlon Brando, Eli Wallach, Vivien Leigh, George C. Scott, Steve McQueen... Con reconocidas estrellas del cine como Gregory Peck, Richard Widmark, Carroll Baker, Gary Cooper, Burt Lancaster... Y a las órdenes de directores como Norman Jewison, John Ford, Elia Kazan, Alfred Hitchcock o Henry Hathaway. Karl Malden pertenece, al igual que Walter Brennan, Harry Carey, Edward Arnold o Ethel Barrymore (por citar algunos) a esa clase de actores llamados "secundarios" (para mí, son esenciales en sus películas) que hacen siempre un papel impecable y que, plano a plano y título a título, van construyendo una filmografía digna de la mejor estrella cinematográfica.


Sí, las calles de San Francisco se han quedado desiertas. Pero, además, en blanco y negro. Porque se nos ha ido un grande del cine clásico.
Hasta siempre, Karl. Y gracias.

sábado, 16 de mayo de 2009

El bueno de Jack


El físico poco común de Jack Palance fue clave cuando, en 1947, debió reemplazar a Marlon Brando en la producción de Broadway de "Un tranvía llamado deseo", dirigida por Elia Kazan. Su primera oportunidad en el teatro le fue brindada de la forma más curiosa. Brando había colocado un saco de boxeo en el cuarto de calderas del teatro, e invitó a Palance a ejercitarse con él. Una noche, Jack erró un puñetazo y, en vez de darle a la bolsa, golpeó de llenó la nariz de Brando, enviando a éste al hospital y quedándose él como protagonista de la obra.


La interpretación de Stanley Kowalski en teatro le valió a Palance un contrato con la 20th Century Fox. El mismo Kazan le lanzaría con gran éxito, tres años después, a la gran pantalla con "Pánico en las calles" (1950). El director quedó impresionado por "un rostro que sólo una madre podría amar". Estoy segura de que al propio Kazan también le debió querer mucho su madre...


Hijo de minero, Volodymyr Ivanovich Palanyuk nació el 18 de Febrero de 1919 en Pennsylvania. Antes de entrar en el mundo de la interpretación, Jack fue lustrabotas, salvavidas, boxeador, vendedor de helados, profesor de natación, guardaespaldas, periodista y soldado. No necesariamente en este orden.

A fines de la década de los 30 se lanzó, bajo el seudónimo de Jack Brazzo, a una carrera en el boxeo profesional que le deparó varios éxitos: además de ganar sus primeras 15 peleas, 12 de ellas por "knockout", logró un palmarés de 18 triunfos en 20 combates. Los golpes recibidos le desfiguraron en parte su rostro. Dejó el boxeo profesional para ingresar en las fuerzas armadas en los primeros años de la década de 1940. Participó en la Segunda Guerra Mundial, donde formó parte de la Fuerza Aérea y donde su rostro fue dañado nuevamente al estallar en el aire el bombardero en el que iba. En 1949 se licenció como dramaturgo en la Universidad de Stanford de California, hablando todo un abanico de idiomas: ucraniano, ruso, italiano, español, francés e inglés.


Tras su más que estimable debut en el cine con "Pánico en las calles", Palance nos regaló una interpretación de lujo en la piel de Jack Wilson, el pistolero de la mítica "Raíces profundas" (1953), personaje que le catapultó como uno de los mejores malos de Hollywood. En 1955, Robert Aldrich le concedió su primer papel psicológico en "El gran cuchillo", del que Jack salió más que airoso. Más adelante, en 1961, Vittorio de Sica superó la jugada extrayendo del actor una "vis cómica" absolutamente insospechada en él. La película era "El juicio universal", un clásico maravilloso del cine italiano que contaba con un excelente guión y un reparto de lujo. De Sica en letras mayúsculas.


Jack Palance aún pudo habernos dejado otras tres memorables interpretaciones. Elia Kazan le había prometido el personaje del hermano de Marlon Brando en "¡Viva Zapata!" (1952), pero el director cambió de opinión a última hora y se lo dio a Anthony Quinn (quien ganó el Oscar como mejor actor secundario). También le hubiera gustado interpretar el personaje que finalmente hizo Lee Marvin en "La ingenua explosiva" (1965), pero nunca se lo ofrecieron. Además, fue la primera elección de Stanley Kubrick para el personaje de Jack Torrance en "El resplandor" (1980). Como todos sabemos, lo interpretó finalmente Jack... Nicholson.

En la década de los 80, y durante cuatro años, Palance animó el programa de televisión "Aunque usted no lo crea", el cual mostraba curiosidades del mundo entero. Posteriormente, este programa sería conducido por su hija, Holly Palance.


Tras una serie de títulos cinematográficos de menor relevancia, llegó a sus manos "Bagdad Café" (1987), reconciliación notable del actor con la gran pantalla al brindarle la oportunidad de demostrar que también podía llegarnos al corazón. Oculto tras ese rostro de perfecto malo, nos encontramos al entrañable Rudi Cox, uno de los personajes por los que el actor será sin duda más recordado.


Palance fue nominado al Oscar en dos ocasiones y en dos años consecutivos: por "Miedo súbito" (1952) y por "Raíces profundas" (1953). Finalmente, a los 73 años, lo consiguió como actor secundario por "Cowboys de ciudad" (1991), papel por el que obtuvo también ese año el Globo de Oro. En esta película hacía una parodia de sí mismo como un duro vaquero y, al recoger su Oscar, dejó boquiabierta a la audiencia cuando comenzó a hacer flexiones en el suelo con una sola mano.

En 1995 volvió a mostrar su lado más humano a través de su personaje de Bartle Bone en "Buffalo Girls". Su última aparición en pantalla fue en 2004 para una serie de televisión, junto a Faye Dunaway y Peter Fonda.


Hombre más que polifacético, Jack dedicaba su tiempo libre a la pintura y a sus hijos. En la década de los 80 grabó un disco de música country. Y también tuvo tiempo de escribir un libro de poemas titulado "The forest of love" (1996).


Tristemente, Jack Palance nos dejó el 10 de Noviembre de 2006. Y este año se cumplen 90 desde que llegó a este mundo. Su cara de rasgos duros y su corpulencia le convirtieron en el malo ideal de la pantalla grande. Se hizo célebre por sus papeles de villano al interpretar, una y otra vez, a personajes duros, malos y psicópatas. Y es que, además, lo hacía magníficamente.

En definitiva, Palance fue una malo clásico del cine, pero de los que encima te caen bien, gracias a la simpatía y sentido del humor que siempre derrochó este genuino actor.


Este post va especialmente dedicado a él. Como actor y como persona. Gracias, Jack. Pero también se lo quiero dedicar a cuatro cinéfilos amigos míos que, como yo, le han seguido de cerca en su trayectoria cinematográfica: Antolín, Alberto, Luis y, por supuesto, Pepe. Hubiera sido genial cerrar este círculo amistoso con el propio Palance.

A ver si un día me asomo a ese Bagdad Café... Porque estoy segura de que ahí seguirá sentado el bueno de Jack.