Mostrando entradas con la etiqueta Atraco a las tres. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Atraco a las tres. Mostrar todas las entradas

jueves, 13 de diciembre de 2012

Un atraco, una cabina y José Luis López Vázquez


El pasado 10 de diciembre el cine español celebraba  el  50 aniversario del estreno en Madrid de “Atraco a las tres” (1962), excelente producción de Pedro Masó para Hesperia Films y uno de los más imprescindibles títulos de nuestra historia cinematográfica.

Desternillante intento de atraco
(Javier Ocaña, Cinemanía)


Atraco a las tres” era dirigida con enorme maestría por José María Forqué, extraordinario director zaragozano que había debutado tras las cámaras en 1951 y ya nos había dejado otros clásicos como “El diablo toca la flauta”, “Un día perdido”, “Amanecer en Puerta Oscura”, “La noche y el alba”, “Maribel y la extraña familia”, “091 Policía al habla” o “Usted puede ser un asesino”. Muy grande Forqué.


Pedro Masó, Vicente Coello y Rafael J. Salvia escribían el ingenioso y divertidísimo guión de “Atraco a las tres” tomando como base una historia original de los dos primeros. Alejandro Ulloa en la fotografía y Pedro del Rey en el montaje redondeaban la buena factura de la película...


... junto a una adecuada banda sonora firmada por Adolfo Waitzman, compositor argentino que debutaba en la gran pantalla ese mismo año de 1962 con “Diferente” y tras “Atraco a las tres” nos dejaba su huella musical en otros títulos como “La gran familia”, “Tengo 17 años”, “Casi un caballero”, “La familia y... uno más”, “Las 4 bodas de Marisol”, “Los que tocan el piano”...


“Nosotros somos incapaces de robar a un semejante, pero un Banco no es un semejante”


El genuino Fernando Galindo nos era presentado por un genial José Luis López Vázquez, en la gran pantalla desde 1946 y ya con títulos a sus espaldas como “Esa pareja feliz”, “El diablo toca la flauta”, “La vida en un bloc”, “Muchachas de azul”, “Los jueves, milagro”, “El pisito”, “Los tramposos”, “El cochecito”, “Plácido”, “Tres de la Cruz Roja”, “Los pedigüeños” o “Una isla con tomate”.

“Si no vamos a disparar, ¿para qué necesitamos las pistolas? Apuntamos con el dedo y ya está, ¿eh?”


Martínez era para nosotros un espléndido Casto Sendra “Cassen”, que había debutado como actor cinematográfico el año anterior con “Plácido” y antes de “Atraco a las tres” tan sólo había participado en otros dos títulos cinematográficos.


“Bueno, yo lo que quiero saber
es cuándo nos repartimos el dinero”


La sin par Enriqueta nos llegaba a través de la sin par Gracita Morales, en el cine desde 1954 y ya con películas como “La vida por delante”, “Maribel y la extraña familia”, “Mi noche de bodas”, “Los pedigüeños”, “Tú y yo somos tres” o “Vuelve San Valentín”.

“Hombre, yo así, tan de repente... Pero pónme cuatro o cinco trajes, y un abrigo, y unos zapatos de ante, y camisas, y un billetero de cocodrilo con un billete de mil pesetas. Y un cortijo... ¡con toros!”


Benitez nos era presentado a través de un extraordinario Manuel Alexandre, que había debutado a toda pantalla en 1947 con “Dos cuentos para dos” y ya nos había regalado sus intervenciones en “Bienvenido, Mr. Marshall”, “Cómicos”, “Muerte de un ciclista”, “Calabuch”, “El malvado Carabel”, “Los jueves, milagro”, “La venganza”, “La vida por delante”, “Sonatas”, “Amor bajo cero”, “Vamos a contar mentiras” o “Plácido”.


“Pero si esto es un disparate tremendo. Ya has visto la película, al final los trincan a todos”


Castrillo nos llegaba a través de un impecable Alfredo Landa, quien debutó como extra en 1956 en “La vuelta al mundo en 80 días” y tan sólo llevaba un título más antes de “Atraco a las tres”. Curiosamente, la primera opción de Pedro Masó para el personaje de Castrillo fue Manolo Gómez Bur. Al no encontrarse éste disponible, el papel pasó a Alfredo Landa.

“Pensión vitalicia para Don Felipe... ahora sale justo, tocamos a tres millones”


Cordero nos era presentado por un magistral Agustín González, en la gran pantalla desde 1934 y ya con títulos a sus espaldas como “Carmen la de ronda”, “La vida alrededor”, “091 Policía al habla”, “Mi noche de bodas”, “Plácido” o “El grano de mostaza”.


“El trabajo es la única lotería que tenemos
los que trabajamos”


Y Don Felipe nos llegaba a través del entrañable José Orjas, quien debutó en el cine en 1940 dirigido por Enrique Jardiel Poncela, con “Mauricio o una víctima del vicio”, y ya nos había brindado su singular presencia en “Esa pareja feliz”, “Así es Madrid”, “El alcalde de Zalamea”, “Historias de la radio”, “El día de los enamorados”, “Los tramposos”, “Maribel y la extraña familia”, “Usted puede ser un asesino”, “Mi noche de bodas”, “Ha llegado un ángel”, “Plácido”, “Tres de la Cruz Roja”, “Tómbola”, “La viudita naviera” o “Vuelve San Valentín”. Maravilloso Orjas.


Completaban el sensacional reparto Katia Loritz, Manuel Díaz González, Rafaela Aparicio, José María Caffarel, Jesús Guzmán, Pedro Mari Sánchez, Lola Gaos, Rafael Hernández, Paula Martel...

“Fernando Galindo, un admirador, un amigo,
un esclavo, un siervo...”

José Luis López Vázquez obtenía con esta película el Premio del Sindicato Nacional del Espectáculo como mejor actor.



También con José Luis López Vázquez como protagonista, celebramos hoy el 40 aniversario de “La cabina”, producción de José Salcedo para Televisión Española en forma de mediometraje de 35 (geniales) minutos emitido por vez primera por la pequeña pantalla el 13 de Diciembre de 1972.

“Desgraciadamente, todos los seres humanos tenemos muchas cabinas de las que tenemos que liberarnos, muchas cabinas. Hay cabinas de tipo moral, hay cabinas de tipo educativo, hay cabinas de tipo mental, y hay cabinas económicas quee nos aprisionan. Yo creo quizás  que uno de los destinos del ser humano es irse liberando, que la vida es un continuo liberarse cada uno de sus propias cabinas para ser libre, espontáneo y ser feliz”


Magistralmente dirigido por Antonio Mercero, la historia de “La cabina” nos llegaba a través de un extraordinario guión escrito por José Luis Garci y el propio Mercero.




Rodado en Madrid, contaba con un principal protagonista interpretado magníficamente por José Luis López Vázquez, al que secundaban en pequeños papeles actores como Goyo Lebrero, Tito García, Blaki, Carmen Luján…


Y Agustín González, otro grande de nuestra escena que ya había coincidido a toda pantalla con López Vázquez en títulos como “Plácido”, “Atraco a las tres”, “La gran familia”, “El verdugo”, “Casi un caballero”... y más tarde coincidiría en infinidad de ocasiones más.

Entre muchos otros premios, “La cabina” obtenía un Emy al mejor programa de ficción. A José Luis López Vázquez, por su parte, le era otorgado un Premio Antena de Oro de la Federación de Asociaciones de Radio y Televisión de España y un Premio Ace de la Asociación de Cronistas del Espectáculo de Nueva York.




“Cuando transportaban la cabina en el camión, yo pensaba que en los movimientos de un lado a otro no iba a estar presente, pero cuando me sacaron dentro de ella, herméticamente cerrada, dando bandazos como si fuera el paso de la Virgen de la Esperanza... Se puede imaginar”


Dos ilustres aniversarios y dos extraordinarios registros de uno de nuestros más grandes actores. Puro lujo cinematográfico. 

viernes, 15 de octubre de 2010

MANUEL ALEXANDRE

Se nos va una persona que ha dedicado todos sus esfuerzos no a ganar dinero o tener una gran casa, sino a llenar a los espectadores de emociones. Era una persona muy cercana, que además de llevarnos risas y tristezas en sus interpretaciones, le querían en todas partes
(Álvaro de Luna)

El pasado Martes fue un día muy triste para el cine español. Se nos iba, a los 92 años de edad, Manuel Alexandre, uno de los grandes de la escena española. Y nos dejaba a todos un tremendo vacío en nuestros corazones.


Sí, Manuel, tú has sido uno de los grandes. En el cine, en la televisión y en tu querido teatro. Y como en humildad me ganas, y por mucho, me vas a permitir que corrobore por ti la grandeza que te atribuyo. Apoyada, eso sí, por testimonios de tus más allegados compañeros de profesión y por tus propias palabras.

Como Manuel Alejandre Abarca naciste en Madrid el 11 de Noviembre de 1917. Abandonaste tus estudios de Derecho por el periodismo, que tuviste que abandonar también al estallar la guerra.

Yo trabajaba en un taller de fontanería con mi padre y quería ser abogado porque se hablaba en público. Lo más cerca que encontré fue ser actor

Así que te apuntaste a las clases de declamación de Carmen Seco en el Real Conservatorio de Madrid.

Yo soy actor por Fernando Fernán Gómez. Lo decidí cuando vi a mi amigo recitar unos versos en la escuela de Carmen Seco. No había visto nunca a nadie antes leer así una poesía

Pues bendito seas, Fernando.


En 1945 debutaste en el teatro en la compañía de Jesús Tordesillas, pasando luego a la compañía del Eslava y, posteriormente, a la del Teatro Español.

Ahí empezó todo. Como me gustaba mucho recitar les declamé un texto de Zorrilla. Me dieron el papel. Era una comedia de Alejandro Casona. Hacía de galán cómico

Y debutaste en el cine, en 1947, dirigido por Luis Lucia en “Dos cuentos para dos”. Después vino un pequeño papel a las órdenes de Luis García Berlanga en “Bienvenido, Mr. Marshall”.

¡Pero si yo ahí no hice nada! Salía en una escena al fondo, haciendo de secretario. Al final me levantaba y decía tres palabras en inglés: european, recovery, program. Y ya está. European, recovery, program y para casa


Con Berlanga trabajaste también en títulos hoy ya clásicos como “Calabuch”, “Los Jueves, milagro”, “Plácido”, “¡Vivan los novios!”, “Tamaño natural” o “El verdugo” (donde hacías, precisamente, del pobre ajusticiado).

El personaje que interpreta en "Plácido" era de una enorme ternura y de una enorme mezquindad. Y los dos extremos los defendía con una eficacia total
(José Luis Cuerda)


Y fuiste dirigido, además, en la gran pantalla por José María Forqué (“Atraco a las tres”), José Luis Sáenz de Heredia (“Historias de la televisión”), Juan Antonio Bardem (“Cómicos”, “Calle Mayor”, “La venganza”, “Muerte de un ciclista”), Mario Camus (“Los días del pasado”, “El prado de las estrellas”) o Fernando Trueba (“El año de las luces”).

Le agradezco todo lo que hizo por mejorar todas mis películas con su actuación. Siempre que le di un papel lo hacía sabiendo que iba a hacer la mejor interpretación, siempre hace que uno vaya al trabajo más tranquilo. Además de un excelente actor, era un amigo
(José Luis Cuerda)

A las órdenes de José Luis Cuerda rodaste películas inolvidables como “Amanece que no es poco”, “La marrana” o “Así en el cielo como en la tierra”. Y “El bosque animado”.

El personaje del hombre al que atracaban y regateaba al atracador parecía escrito por Azcona para él.
Azcona decía que el mejor actor es el que lee el papel y lo entiende, que sabe lo que está leyendo Parece poca cosa, pero no lo era. Manolo lo entendía perfectamente. Sabía muy bien lo que le convenía a cada personaje. Le prestaba su cuerpo y su voz. Esa voz de la que tanto se ha hablado y que él manejaba con maestría, adjudicando la escala que le correspondía a cada personaje
(José Luis Cuerda)


De la mano de tu gran amigo Fernando, al que considerabas como un hermano, llegaste al Café Gijón donde hiciste tertulia desde 1941 hasta el pasado año.

La “pareja de hecho” que formaba con su “hermano” Fernando Fernán Gómez era de morirte de risa. Fernando era su amigo y su maestro, trabajaban juntos, se reían, y estaban muy unidos
(Sancho Gracia)

Y por él fuiste dirigido en “Pesadilla para un rico”, “Fuera de juego”, “El mar y el tiempo”, “Los palomos”, “El malvado Carabel” o “La vida por delante”. Y en “El mensaje”, tu primer papel protagonista.


Presumías de ser galán cómico y sólo te quejabas de no ser más alto (“Se me hubieran dado mejor las mujeres”).

Me han dado muchos papelitos cómicos porque me veían simpático. Nunca me he sentido así. Tuve que aprender a reír, hablar y sentir como si lo fuera.
Un día le dije a Carmen Seco, mi profesora de declamación, que me habían ofrecido un papelillo dramático y estaba muy contento. Me dijo que no me hiciera ilusiones. Con tu figura te darán mucho trabajo como cómico, comentó. Pensé en dejar la profesión. Yo quería interpretar a los grandes héroes.
La profesora tenía razón: lo siguiente que me ofrecieron fue un papel cómico. Lo primero que pensé fue que iba a ser un desastre: con mi aspecto y mi voz grave nadie se va a reir. Así que se me ocurrió inventarme una voz. Mi personaje hablaba con una vocecita temblona, como si se quejara. La gente se partió de risa. A partir de ahí, todo el mundo me pidió que pusiera esa voz cuando actuara. Es más, todos creían que yo era así. He rodado trescientas películas. En la mayoría he tenido que poner esa voz. Eso sí, cuando hago un papel dramático pongo otra voz; una que se parece muchos más a la mía de verdad

En los escenarios teatrales, dejaste tu huella en obras como “La vida en un bloc”, “El caso del señor vestido de violeta”, “La tetera”, o “Luces de bohemia”.


Y en “Tres hombres y un destino” que te reunió en 2004, una vez más, con José Luis López Vázquez y Agustín González. Qué maravilloso trío.

A través de la pequeña pantalla, nos acercaste a otros clásicos teatrales como “Don Juan Tenorio”, “Café para dos”, “La venganza de Don Mendo”, “La fierecilla domada” o “Vamos a contar mentiras”.

También en televisión te nos hiciste un rostro familiar apareciendo en series como “Fortunata y Jacinta”, “Juanita la Larga”, “Curro Jiménez”, “El Quijote”, “Farmacia de guardia”, “Los ladrones van a la oficina”, “Blasco Ibáñez” o “Siete vidas”.

Y en “20-N: los últimos días de Franco”, tu última serie para la pequeña pantalla donde dabas vida al caudillo con un asombroso parecido.

A mí con el que me han confundido toda la vida es con Vicente Aleixandre, el poeta. Y aunque ha habido gente muy pesada con eso, al menos era con un Premio Nobel

Tras interpretar a “El Manco”, a las órdenes de Miguel Bardem, en “Incautos” (2004), afrontaste para la gran pantalla papeles protagonistas como el de “El ángel de la guarda”, con el que ganaste el Premio de Interpretación en Gijón. O “Elsa y Fred”, papel por el que optaste en 2006 al Goya al mejor actor principal y por el que sí conseguiste el Premio de la Unión de Actores como mejor actor protagonista.


Y en 2007, bajo la dirección de Antonio Mercero, te volvías a reunir con José Luis López Vázquez en “¿Y tú quién eres?”.

Fue un maestro en la vida. Era una persona muy generosa en enseñar a los demás. Un actor imprescindible, un actor de vocación y de sabiduría. Un investigador de la palabra, de la expresión.
Tenía una luz especial. Algo que no se aprende, sino que es a través del esfuerzo, a fuerza de trabajo
(Álvaro de Luna)


A lo largo de tu vida como actor, recibiste diversos premios por tus trabajos, como el Premio Nacional por tu impecable interpretación en “Plácido”.

Pero fuiste reconocido, sobre todo, con un sinfín de galardones al conjunto de tu prolífica carrera. Premio de la Crítica Cinematográfica al conjunto de tu labor, Premio Pepe Isbert en reconocimiento a tu carrera como actor de reparto, Premio Homenaje del Círculo de Escritores Cinematográficos, Medalla al Mérito de las Bellas Artes, Goya de Honor al conjunto de tu carrera, Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo o la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio en reconocimiento a tu dilatada trayectoria.

Estimo mucho la amistad, y ver que tengo tantos amigos delante me deja sin habla

Por todo esto, que a ti te parecerá muy poco, yo te quiero dar desde aquí las gracias.


Manolo es ese ser imprescindible en el cine español. Ha estado en las películas más importantes. Y como persona es indescriptible, no se puede definir ese pedazo de ser humano. Tenerle al lado ha sido un gran privilegio, no he conocido a nadie más transparente, sencillo… y esa vitalidad, ese sentido del humor
(José Sacristán)

Gracias también, Manuel, por habernos regalado una maravillosa galería de inolvidables personajes. Luciano en “Calle Mayor”, Vicente en “Calabuch", Emilio en “El año de las luces”, Carlos en “¡Vivan los novios! o Ricardo en “¿Y tú quién eres?”.

Y, sobre todo, gracias por tu Julián en ”Plácido”, tu Benítez en “Atraco a las tres” y tu Eugenio Martínez en “Los palomos”.

Y por haber otorgado tu entrañable humanidad en “Los Jueves, milagro” a mi favorito de toda tu maravillosa galería, Mauro, el de la estación, que siempre espera un milagro. Y que llega a tenerlo, pues el “santo San Dimas” le devuelve intacta su casa, un viejo vagón de tren.


Gracias por encarnar, en 1993, a Arsenio, el anticuario en la serie “Los ladrones van a la oficina”. Junto a, entre otros, Fernando Fernán-Gómez, Agustín González, José Luis López Vázquez, Paco Rabal, Lola Lemos, Aurora Redondo y Luis Barbero en uno de los repartos más perfectos que haya tenido una serie española.

También te agradezco que hayas coincidido en tu trabajo, a lo largo de los años, con Fernando Fernán Gómez, Rafael Azcona, José Luis López Vázquez, José Orjas, Gracita Morales, José María Forqué, Cassen, Rafael Alonso, Julia Caba Alba, Agustín González, Pepe Isbert, José Luis Sáenz de Heredia… Un verdadero honor para nosotros, vuestros fieles espectadores, que ahora nos estéis viendo todos vosotros desde ahí arriba.

Una lección de vitalidad, entrega y humildad que jamás ha presumido de nada, siendo como es una pieza fundamental del cine español
(Marisa Paredes)


Gracias, Manuel, por haber sabido ser tan tremendamente humilde siendo tan enormemente grande. Y hasta siempre, queridísimo Mauro.

He hecho 312 películas y siempre me lo he pasado muy bien. En mi profesión, me ha gustado hacerlo todo muy sencillo pero muy distinto

(MANUEL ALEXANDRE)

jueves, 5 de noviembre de 2009

JOSÉ LUIS LÓPEZ VÁZQUEZ

En el Teatro Marquina de Madrid se está representando ahora la adaptación teatral de “El pisito”, película que cumple ya 50 años y que tú, José Luis, interpretaste en el cine. En la dirección de la obra, Pedro Olea y como Doña Martina, Asunción Balaguer (“le hacemos un homenaje con nuestro cariño y nuestro recuerdo y mientras le recordemos seguirá viviendo. Fue un compañero muy generoso con el que compartí vivencias, viajes, fiestas y conversaciones muy hermosas").

En 2007 rodaste “¿Y tú quién eres?”, tu última película para la gran pantalla (“con Mercero, estupendo, como siempre, aceptando las sugerencias. Con Manuel Alexandre he trabajado mucho. Ha sido un trabajo con amigos”). Con Alexandre y con Agustín González, otra vez entre amigos, te uniste más tarde para representar tu última obra en los escenarios: “Tres hombres y un destino”.


Con José Luis desaparece, más que un actor de gran carácter, un genio de la comicidad, porque él tenía una gracia especial que manejaba con una gran facilidad
(Manuel Alexandre)

En 2005 fuiste galardonado con el Goya de Honor. Además, se te han otorgado, entre otros, cinco premios del Círculo de Escritores Cinematográficos, tres premios Sant Jordi, dos premios ACE (Nueva York), la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes; el Premio Unión de Actores a Toda una vida, el Premio Nacional de Teatro y la Medalla al Mérito en el Trabajo.

"Uno de los actores más grandes, una de las patas de la mesa del gran cine español junto con Fernando Fernán Gómez y Pepe Isbert. Un actor que ha estado presente en las mejores películas que se han hecho en este país".
(Alex de la Iglesia, director de la Academia del Cine Español)

Y como yo sé que tú eras un señor modesto (“he cumplido lo mejor que he podido. No me siento importante, pero, por lo que recibo en la calle, parece ser que lo he hecho bien”), y que considerabas el trabajo bien hecho como un deber en tu profesión, voy a justificar por ti el gran prestigio y la enorme huella que has dejado en nuestro cine y teatro.

Naciste en Madrid el 11 de Marzo de 1922. A los 17 años, en 1939, actuaste por primera vez en el Teatro Universitario (“empecé de una manera juvenil y espontánea, nada profesional. Hacíamos autos sacramentales, teatro clásico de Calderón, de Cervantes…”). Y debutaste como actor en 1946 con la obra “El anticuario” en el Teatro María Guerrero. Formaste parte de las compañías de Conchita Montes y de Alberto Closas y fuiste decorador y figurinista, facetas en las que destacaste durante los años cincuenta y sesenta en obras de teatro.


Debutaste en el cine también en 1946, en un pequeño papel en “María Fernanda, la jerezana”. Y en 1951 ya apareciste en los títulos de crédito de la mano de Juan Antonio Bardem y Luis García Berlanga en “Esa pareja feliz”. Tus primeros papeles eran, por lo general, cómicos (“puede que mi aspecto facilite que los espectadores se identifiquen conmigo. Pero es lo que constaba en el guión. Yo nunca he sido así, nunca he tenido nada que ver con ese personaje que iba detrás de las señoras como un loco. Simplemente, sabía hacerlo”).

En 1958 comenzaron tus primeros éxitos en teatro con “Una muchachita de Valladolid”, junto a Elisa Montes y Alberto Closas. Tus primeros éxitos en el cine vinieron encabezados en 1959 por “El pisito”, junto a Mary Carrillo. Ese mismo año tuviste un papel crucial en el mediometraje “Se vende un tranvía”, una pequeña joya de la siempre ingeniosa combinación entre Berlanga, Azcona y tú.


Desde entonces, has actuado en las mejores compañías de teatro y te has ido convirtiendo en una figura indispensable del cine español. Con títulos en los 60 como "El cochecito", "Plácido", "Atraco a las tres", "El verdugo"… Trabajando con Marco Ferreri, Juan Antonio Bardem, José María Forqué o Luis García Berlanga, que supieron aprovechar estupendamente tus grandes dotes para la comedia (“me gusta el humor, el repunte de lo grotesco; porque la vida es así, no es drama ni risa constante”).

Y formando una exitosa pareja, en teatro y en cine, con la maravillosa Gracita Morales (“la que tenía carisma era Gracita, yo servía al personaje, era el aprovechado, el mujeriego… Gracita era muy graciosa, decía “buenos días” y ya se reía la gente”).


Un gran profesional, un actor capaz de hacer desde los personajes más angelicales hasta los más torturados, de los más simplistas a otros complejísimos. Como persona, era un hombre educado, correcto y encantador. Uno ha ido aprendiendo de todos a los que ha tenido delante: Alberto Closas, Fernando Fernán Gómez, Adolfo Marsillac, José Luis López Vázquez… Para los que no hemos tenido escuela nuestros maestros eran ellos
(José Sacristán)

En los 70, nos sorprendiste a todos con tus impecables interpretaciones dramáticas en "El jardín de las delicias", "El bosque del lobo", "Mi querida señorita" o "Habla, mudita". Y con "La cabina" (“cuando transportaban la cabina en el camión, yo pensaba que en los movimientos de un lado a otro no iba a estar presente, pero cuando me sacaron dentro de ella, herméticamente cerrada, dando bandazos como si fuera el paso de la Virgen de la Esperanza…Se puede imaginar”).


En 1972 trabajaste con el gran George Cukor en “Viajes con mi tía” (“tuvimos una buena química. Él se sorprendió, no creía que había en España buenos actores y vio que sí. Nos hicimos muy amigos, me invitó a su casa muchas veces. Era una persona encantadora y un director extraordinario, con unos criterios muy acertados, muy humano y respetuosísimo”). Cukor quería que te quedaras en Hollywood (“me pilló cincuentón y sin facilidad para los idiomas”), y es que tanto él como Charles Chaplin te reconocieron como uno de los mejores actores del mundo.

Se nos va un valor artístico y humano fabuloso. De lo mejor que hemos tenido
(Tony Leblanc)

En todos estos años, nos has regalado personajes cinematográficos de nombres tan variopintos como Peláez, Rodolfo, Don Ursicino, Alvarito, Jacinto, Eladio, Cuchillas, Acacio Rendueles Cañizo, Manolo Locumula Verruguillo, Nemesio Caporeto, Ulpiano, Serafín Requejo, Luis José, Leonardo Meléndez, Jenaro Campillo, Don Aquiles… Y, por supuesto, tus cuatro clásicos: Fernando Galindo, Gabino Quintanilla, Emilio Palomos y Juan, el padrino.


De José Luis destacaría su profesionalidad. Se leía los guiones más que nadie e incluso los subrayaba. Cuidaba todo al detalle, no sólo en el texto, sino también en la forma de vestir de cada uno de los personajes que interpretaba. Para él no había papel grande o pequeño. Todo era interpretación
(Concha Velasco)

En televisión, además de tu “señor de negro”, de nombre Sixto Zabaleta, también te llamaste Fructuoso en “Los Serrano” y eras conocido como “El Escabeche” en “Los ladrones van a la oficina”, esta última una reunión de antiguos amigos de películas, como Alexandre, Fernán Gómez, Agustín González, Paco Rabal, Josele Román, Luis Barbero, Aurora Redondo…

Ha sido versátil, prolífico, un genio absoluto,
y en comedia era el número uno
(Santiago Segura)

A lo largo de tu extensa carrera de más de 250 títulos, interpretaste un número incontable de personajes creados por Rafael Azcona, entre otros, al protagonista de “El pisito” (1959), primer guión para el cine firmado por Rafael. El triste día en que él nos dejó, tú comentaste: “Era alguien que no debería desaparecer nunca”. Pues bien, esta misma frase te la dedico yo ahora a ti.

Pero me consuela saber que el pasado 2 de Noviembre te has vuelto a reunir con Agustín González, Gracita Morales, Antonio Garisa, Manolo Gómez Bur, Rafaela Aparicio, Erasmo Pascual, Venancio Muro, Alfonso del Real, Aurora Redondo, Pepe Isbert, José Orjas, Paco Martínez Soria, Julia Caba Alba, Rafael Alonso, Mari Carmen Prendes, José Luis Ozores, Juan Calvo, Laly Soldevilla, Paco Rabal, Nino Manfredi, Luis Barbero, Mary Carrillo, Luis Ciges, María Luisa Ponte, Luis Sánchez Polack “Tip”, Cassen, Luis Escobar, Antonio Ferrandis, José Bódalo y, por supuesto, Alberto Closas, padre de todos tus ahijados…

 

Y que seréis dirigidos magistralmente por José María Forqué, Pedro Lazaga y José Luis Sáenz de Heredia, con un exquisito guión que están escribiendo a pachas Rafael Azcona, Fernando Fernán Gómez y Alfonso Paso. Y que estáis ya ensayando la primera de las muchas películas que vais a rodar ahí arriba. También sé que, en los descansos, tú les impartes a todos ellos tus famosas clases de “cha-cha-cha”. Vamos, que lo estáis pasando, cómo no, de cine.

Yo, de momento, estoy volviendo a ver los valiosos títulos que nos has dejado aquí abajo. He empezado de lujo. Con “Los palomos”, escrita por Alfonso Paso y dirigida por Fernán Gómez. Y compartiendo reparto contigo, Gracita, tu maravillosa pareja de comedia, la genial Julia Caba Alba y tu inseparable Manuel Alexandre. Y con “Atraco a las tres”, una divertidísima película en la que Cassen, Gracita, Landa, Agustín, Alexandre, Orjas y tú fuisteis dirigidos por José María Forqué. Total nada.


Y ya seguiré con "Plácido", "El verdugo", "Mi general", "Los pedigüeños", "La escopeta nacional", "El cochecito", "Los Jueves, milagro", "Sor Citroen", "La miel", "Mamá cumple cien años", "Se vende un tranvía", "La gran familia", "Una isla con tomate", "Mi querida señorita", "El pisito", "Tres de la Cruz Roja", "Novio a la vista", "La cabina", "¡Vivan los novios!", "La colmena", "El diablo toca la flauta", "Viajes con mi tía", "Los tramposos", "Un millón en la basura", "Historias de la televisión"…


Gracias, José Luis, por regalarnos una eterna sonrisa.

Y hasta siempre, querido padrino.