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jueves, 26 de mayo de 2016

Personajes de novela


Jackie Cooper era Jim Hawkins y Wallace Beery era Long John Silver en “La isla del tesoro” (Treasure island), adaptación clásica de 1934, dirigida por Victor Fleming, de la novela homónima que el escritor escocés Robert Louis Stevenson publicaba en 1883.


Jean Seberg, David Niven y Deborah Kerr, dirigidos por Otto Preminger, daban vida en 1958 a Cécile, Raymond y Anne, respectivamente, en “Buenos días, tristeza” (Bonjour, tristesse), adaptación cinematográfica de la novela homónima publicada en 1954 por la escritora francesa Françoise Sagan.


Lisa Berndle era Joan Fontaine y Stefan Brand, Louis Jourdan en “Carta de una desconocida” (Letter from an unknown woman), título dirigido en 1948 por Max Ophüls que basaba su historia en la preciosa novela de mismo nombre que el escritor austríaco Stefan Zweig publicaba en 1922.


Sully Sullivan… o un encantador Paul Newman en “Ni un pelo de tonto” (Nobody’s fool), título dirigido en 1994 por Robert Benton que adaptaba a la pantalla la novela homónima del escritor estadounidense Richard Russo, publicada en 1993.


Andrew Knott, Heydon Prowse y Kate Maberly daban vida, respectivamente, a Dickon, Colin y Mary en “El jardín secreto” (The secret garden), adaptación cinematográfica, dirigida en 1993 por Agnieszka Holland, que basaba su historia en la novela homónima que la escritora británica Frances Hodgson Burnett publicaba en 1911.


Laurence Olivier y Merle Oberon inmortalizaban en la gran pantalla a Heathcliff y Cathy, bajo la magistral dirección de William Wyler, en “Cumbres Borrascosas” (Wuthering Heights, 1939), exquisito clásico del cine basado en el clásico literario de mismo nombre publicado en 1847 por la escritora inglesa Emily Brontë.


Holly Golightly… o una encantadora Audrey Hepburn en “Desayuno con diamantes” (Breakfast at Tiffany’s), mítico título de la gran pantalla, estrenado en 1961 bajo la dirección de Blake Edwards, que tenía como base literaria la novela “Desayuno en Tiffany’s” publicada en 1958 por el escritor estadounidense Truman Capote.


Tomando como base la novela “El padre de Frankenstein” publicada en 1995 por el escritor neoyorkino Christopher Bram, Bill Condon dirigía tres años después “Dioses y monstruos” con un magistral Ian McKellen en el papel del director cinematográfico James Whale.


En “La heredera” (The heiress), dirigida en 1949 por William Wyler, Olivia de Havilland hacía una espléndida composición de su personaje, Catherine Sloper, protagonista de esta adaptación cinematográfica de la novela “Washington Square”, publicada en 1881 por el escritor estadounidense Henry James.


Omar Sharif era en 1965 el maravilloso Yuri en “Doctor Zhivago”, extraordinaria adaptación, dirigida por David Lean para la gran pantalla, de la novela homónima escrita en 1957 por el escritor ruso Boris Pasternak


Quasimodo era interpretado en 1939 por Charles Laughton en “Esmeralda, la zíngara” (The Hunchback of Notre Dame), adaptación para la gran pantalla, dirigida por William Dieterle, de la novela “Nuestra Señora de París”, escrita por el autor francés Victor Hugo y publicada en 1831.


Spencer Tracy daba vida al protagonista de “El viejo y el mar” (The old man and the sea), adaptación cinematográfica dirigida en 1958 por John Sturges que basaba su historia en la novela homónima que el escritor americano Ernest Hemingway publicaba en 1952.


José Luis Cuerda dirigía en 1987 a un genial Alfredo Landa como Malvís/Bandido Fendetestas en “El bosque animado”, título destacado de nuestro cine que basaba su historia en la novela homónima que el escritor español Wenceslao Fernández Flórez publicaba en 1943.


Peggy Ann Garner nos regalaba una maravillosa interpretación de Jane Eyre de niña en “Alma rebelde” (Jane Eyre), preciosa adaptación a toda pantalla dirigida por Robert Stevenson basada en “Jane Eyre”, la inmortal novela que la escritora inglesa Charlotte Brontë publicaba en 1847.


Paco Rabal nos maravillaba en 1984 con su magistral composición de Azarías en “Los santos inocentes”, uno de los mejores títulos de nuestra filmografía que estaba dirigido por Mario Camus y basaba su historia en la novela homónima de nuestro querido Miguel Delibes, publicada en 1981.


Clint Eastwood era Robert Kincaid en “Los puentes de Madison” (The bridges of Madison County), un precioso título dirigido en 1995 por el propio Eastwood que tomaba como base para su historia la novela homónima que el escritor americano Robert James Waller publicaba en 1992.


En 1962 Sue Lyon daba vida a Lolita en “Lolita” (1962), dirigida por Stanley Kubrick en una historia basada en la novela homónima del escritor ruso Vladimir Nabokov, publicada en 1955.


Artful Dodger, Fagin y Oliver… o tres magníficos Jack Wild, Ron Moody y Mark Lester en “Oliver!”, maravilloso musical cinematográfico dirigido en 1968 por Carol Reed que adaptaba "Oliver Twist", la inmortal novela que el escritor inglés Charles Dickens publicaba en 1839.


Laurence Olivier era un elegantísimo Maxim de Winter en “Rebeca” (Rebecca), adaptación para la gran pantalla, dirigida en 1940 por Alfred Hitchcock, de la novela homónima escrita por la autora británica Daphne du Maurier en 1938.


Robert Redford daba vida a un impecable Jay Gatsby en “El gran Gatsby”, adaptación cinematográfica, dirigida en 1974 por Jack Clayton, de la novela homónima del escritor americano Francis Scott Fitzgerald, publicada en 1925.


Michael Caine y Sean Connery eran, respectivamente, Peachy Carmichael y Daniel Dravot en “El hombre que pudo reinar” (The man who would be king), adaptación a toda pantalla, dirigida en 1975 por John Huston, de la novela homónima escrita por el autor británico Rudyard Kipling en 1890.


En 1936, un magistral C. Aubrey Smith nos regalaba su particular Conde de Dorincourt en “El pequeño Lord” (Little Lord Fauntleroy), maravillosa adaptación para la gran pantalla, dirigida por John Cromwell, de la novela homónima de Frances Hodgson Burnett, publicada en 1885.


Phileas Fogg era encarnado en la pantalla por David Niven, nadie mejor que él, en “La vuelta al mundo en ochenta días” (Around the world in eighty days), adaptación cinematográfica de 1956 dirigida por Michael Anderson sobre la novela homónima que el escritor francés Julio Verne publicaba en 1873.


Louis Jourdan era Rodolphe Boulanger y Jennifer Jones, Emma Bovary en “Madame Bovary”, clásico dirigido en 1949 por Vincente Minnelli que adaptaba a la pantalla la novela homónima del escritor francés Gustave Flaubert, publicada en 1857.


Vivien Leigh era una perfecta Scarlet O’Hara en “Lo que el viento se llevó” (Gone with the wind), adaptación a la gran pantalla, dirigida en 1939 por Victor Fleming, de la novela homónima de la escritora estadounidense Margaret Mitchell, publicada en 1936.


Margaret O’Brien, Janet Leigh, June Allyson y Elizabeth Taylor eran, respectivamente, Beth, Meg, Jo y Amy March, las cuatro hermanas de “Mujercitas” (Little women), clásica adaptación cinematográfica, dirigida en 1949 por Mervyn LeRoy, de la inmortal novela homónima que la escritora estadounidense Louisa May Alcott publicaba en 1868.


José Sacristán nos regalaba un maravilloso y entrañable Martín Marco en “La colmena”, adaptación cinematográfica, dirigida en 1982 por Mario Camus, de la novela homónima de Camilo José Cela publicada en 1951.


El director Ladislao Vadja nos presentaba en 1955 a un maravilloso Marcelino interpretado por Pablito Calvo en “Marcelino pan y vino”, adaptación de la preciosa novelita que el escritor madrileño José María Sánchez Silva publicaba en 1953.


Ian McKellen nos regalaba al mágico Gandalf en la trilogía de “El Señor de los Anillos” (2001-2003), dirigida para la gran pantalla por Peter Jackson, que basaba su historia en los tres volúmenes de “El Señor de los Anillos” escritos por el autor inglés J. R. R. Tolkien y publicados entre 1954 y 1955.


Henry Fonda era un extraordinario Tom Joad en “Las uvas de la ira” (The grapes of wrath), adaptación de 1940, dirigida por John Ford, de la novela homónima del escritor norteamericano John Steinbeck, publicada en 1939.


Anthony Hopkins era para nosotros un impecable Sr. Stevens en “Lo que queda del día” (The remains of the day), exquisito título cinematográfico, dirigido en 1993 por James Ivory, que adaptaba la novela homónima que el escritor británico de origen japonés Kazuo Ishiguro publicaba en 1989.


Huw, el pequeño de la familia Morgan, nos venía presentado en “¡Qué verde era mi valle!” (How green was my valley) por un maravilloso Roddy McDowall, dirigido en 1941 por John Ford en esta preciosa adaptación para la gran pantalla de la novela homónima del escritor británico Richard Llewellyn, publicada en 1939.


Meryl Streep era una perfecta Karen Blixen en “Memorias de África” (Out of Africa), maravillosa adaptación cinematográfica, dirigida en 1985 por Sydney Pollack, de la novela homónima que la escritora Isak Dinesen, pseudónimo de Karen Blixen, publicaba en 1937.


Atticus Finch… Gregory Peck nos regalaba una extraordinaria interpretación de este maravilloso personaje de “Matar a un ruiseñor” (To kill a mockingbird), dirigido en 1962 por Robert Mulligan en esta adaptación de la magistral novela homónima que la escritora estadounidense Harper Lee publicaba en 1960.


Ruth, Idgie, Ninny y Evelyn… O Mary-Louise Parker, Mary Stuart Masterson, Jessica Tandy y Kathy Bates, tan maravillosas como sus cuatro personajes en “Tomates verdes fritos” (Fried green tomatoes), extraordinaria adaptación cinematográfica dirigida en 1991 por Jon Avnet, de “Tomates verdes fritos en el café de Whistle Stop”, novela de la escritora norteamericana Fannie Flagg, publicada en 1991. ¿El secreto de la vida? El secreto está en la salsa. 

jueves, 16 de julio de 2015

Personaje de libro


En 1962, Gregory Peck nos maravillaba con su impecable composición de Atticus Finch, el inolvidable padre de “Matar a un ruiseñor”. Atticus era en origen un personaje de “To kill a mockingbird”, novela que, con gran éxito, publicaba en 1960 Harper Lee, accediendo a llevarla a la gran pantalla siempre y cuando fuera Peck, y no otro actor, el encargado de dar vida al extraordinario padre de esta historia. 

Empecé a leer el guión que me enviaron y no pude dejarlo en toda la noche. Supuse que querían que interpretara a Atticus y les llamé a las ocho de la mañana para preguntarles que cuándo empezábamos. La novela me pareció espectacular. Pero sobre todo sentí que era un personaje con el que me podía identificar, que sería capaz de ponerme en su lugar 
y de andar con sus zapatos

Gregory Peck, el Atticus de Scout, el Atticus de Harper... Nuestro Atticus. 


Joanne Woodward encarnaba en 1960 a Mary St. John, la protagonista de la película “Desde la terraza”, basada en la novela “From the terrace” escrita en 1958 por el estadounidense John O’Hara. Para cuando publicó este título, O’Hara era ya un exitoso escritor de novelas y relatos breves, ejerciendo también el oficio de periodista y corresponsal así como el de guionista en Hollywood. 


Ernest Hemingway publicaba en 1929 “A farewell to arms”, novela cuyo protagonista, el Teniente Frederick Henry, era interpretado en 1932 en la gran pantalla por Gary Cooper en “Adiós a las armas”. A Hemingway no le gustaba esta interpretación de su novela al encontrarla demasiado romántica, pero esto no impidió que él y Cooper entablaran una estrecha amistad y que fuera el propio Hemingway quien insistiera en que Gary protagonizara también la adaptación cinematográfica de “Por quién doblan las campanas”, otra de las novelas del escritor. ¿Y a que hoy no podemos imaginarnos a otro Robert Jordan cinematográfico?


Robert E. Lee Prewitt, el personaje encarnado por Montgomery Clift en “De aquí a la eternidad” (1953), provenía de “From here to eternity”, novela publicada en 1951 por el autor estadounidense James Jones, quien no estaba demasiado conforme con esta adaptación de su novela porque consideraba que había sido demasiado esterilizada. Aún así, Jones vendió un extra de dos millones de ejemplares tras el éxito de la película y él mismo aparecía en una escena junto a unas azafatas y otros soldados mientras Fatso tocaba el piano en el New Congress Club.


En 1958, bajo la dirección de Terence Fisher, Christopher Lee se convertía por vez primera en el Conde Drácula en “Drácula”. La novela en la que se basaba la película, publicada allá por 1897, venía firmada por el irlandés Bram Stoker. Entre 1966 y 1976, Christopher volvería a este personaje en “Drácula, príncipe de las tinieblas”, Drácula vuelve de la tumba”, El conde Drácula, “El poder de la sangre de Drácula”, “Las cicatrices de Drácula”, “Drácula 73”, “Los ritos satánicos de Drácula”, “Drácula padre e hijo”… Sí, Conde por derecho propio. 


Viggo Mortensen nos maravillaba en la trilogía cinematográfica de “El Señor de los Anillos” (2001 a 2003) bajo la apariencia del mágico Aragorn. El británico John Ronald Reuel Tolkien publicaba, entre 1954 y 1955, los tres volúmenes que conformaban “The Lord of the Rings”. Cuando Viggo se incorporó al rodaje de esta trilogía no conocía al director Peter Jackson ni se había leído los libros de Tolkien. Fue su hijo de once años quien le convenció para que aceptara este papel.


Ensign Pulver… Personaje de “Escala en Hawai” (1955) que le valió a Jack Lemmon el Oscar al mejor actor secundario. Personaje perteneciente, en origen, a “Mr. Roberts”, novela escrita en 1946 por el autor americano Thomas Heggen, novela que dos años después daba un exitoso salto a los escenarios protagonizada por Henry Fonda, en forma de obra teatral que, tras una gira por todo el país, se mantuvo durante tres años en Broadway con más de mil representaciones, todas ellas de gran éxito. 


El estadounidense Lyman Frank Baum publicaba “The wonderful Wizard of Oz” en 1900. Judy Garland era Dorothy en "El mago de Oz", clásico cinematográfico de 1939. La fantástica edición original del libro contaba con preciosas ilustraciones, estaba encuadernada en formato de lujo (no habitual en un libro para niños) y obtuvo un éxito sin precedentes. Baum escribió trece libros más recreados en Oz.


En 1962, la película “Agente 007 contra el doctor No” nos presentaba por vez primera, y a través de un impresionante Sean Connery, al mítico Bond, James Bond. Connery volvería después a este mismo personaje en “Desde Rusia con amor”, “James Bond contra Goldfinger”, “Operación Trueno”, “Sólo se vive dos veces”, “Diamantes para la eternidad” y “Nunca digas nunca jamás”. 

El autor británico Ian Fleming, que escribió un total de doce novelas y nueve cuentos con el personaje del Agente 007, tenía en mente a Cary Grant como el Bond cinematográfico, pero Cary rechazó la oferta por considerarse demasiado mayor para el papel. También fueron considerados David Niven (llegó a encarnarlo en “Casino Royale”), Trevor Howard, Rex Harrison… y Roger Moore (entonces descartado por ser demasiado joven). Para mí, James Bond siempre será Connery, Sean Connery. 


El estadounidense David Goodis publicaba con éxito en 1946 “Dark passage”, libro que aparecía primero por capítulos en la revista "The Saturday Evening Post". Pronto se pensaba en su adaptación cinematográfica, "La senda tenebrosa", con Humphrey Bogart como Vincent Parry y formando pareja, por tercera vez, con Lauren Bacall… Eso, historia del cine.


Mark Twain escribía en 1876 “Las aventuras de Tom Sawyer” y Tommy Kelly, en el papel de Tom Sawyer, debutaba con doce años, y de manera extraordinaria, en el clásico cinematográfico de mismo nombre de 1938. “Huck Finn ha existido, Tom Sawyer también, si bien no se trata de un solo individuo, es una combinación de las características de tres chiquillos amigos”, nos aclaraba el propio Twain.


La publicación en 1936 de “Gone with the wind”, novela escrita por la estadounidense Margaret Mitchell, alcanzaba un éxito indiscutible. David O. Selznick consideraba para el papel de Rhett Butler en "Lo que el viento se llevó" a Gary Cooper, Errol Flynn, Ronald Colman… y Clark Gable, inclinándose finalmente por este último debido a las innumerables cartas que recibió el propio productor pidiendo que Rhett fuera Gable y no otro. Pero el actor tenía contrato con la Metro Goldwyn Mayer y era preciso llegar a un acuerdo para que fuera cedido... Curiosamente, Clark era el único que no quería ser el Rhett cinematográfico, siempre vio este título como una “película de mujeres”.


Joan Crawford daba vida en 1949 a Lane Bellamy en “Flamingo Road”, título de la gran pantalla que basaba su historia en "Flamingo Road", novela escrita en 1942 por el norteamericano Robert Wilder quien la adaptó dos años después como obra de teatro para luego, en 1949, escribir él mismo la adaptación cinematográfica. En los 80 veíamos esta misma historia como serie televisiva. 


En 1963, Steve McQueen era Hilts en “La gran evasión”. En 1950, el escritor australiano Paul Brickhill había publicado The great escape”, pero no, en esta novela no aparecía el personaje de McQueen, fue añadido a la película por sugerencia de William Riley Burnett, uno de sus guionistas, por la necesidad de incorporar personajes americanos a la historia. ¿Realmente os podéis imaginar esta gran evasión sin el rey de la nevera?


Y al fin llegamos a mí. Sí, yo también nací entre las páginas de un libro, concretamente de éste que tengo aquí: “Historias de Winny the Pooh”, Winnie-the-Pooh en el original, escrito en 1926 (con ilustraciones a todo color de Ernest Shepard) por el británico Alan Alexander Milne, autor de cuentos infantiles que un buen día decidió contar las andanzas del oso de trapo de su hijo Christopher Robin (¿os suena este nombre?), naciendo así yo,  Winnie the Pooh. Después me adoptaría Walt Disney, a mí y a todos mis amigos… Pero ésa es otra historia.