"No sabe usted cuánto me gusta su
nombre... Clementine"
El legendario personaje de Wyatt
Earp ha sido llevado a la gran pantalla en innumerables ocasiones. Ninguna de
ellas ha podido aún eclipsar a la ofrecida en 1946 en “Pasión de los fuertes”,
bajo la impecable dirección de John Ford y a través de un Henry Fonda en uno de
sus personajes más íntegros y, a la vez, más entrañables.
Henry Jaynes Fonda nació el 16 de
Mayo de 1905 en Grand Island, Nebraska. Con tan sólo seis meses se trasladó con
su familia a Omaha, instalándose finalmente en una enorme mansión de uno de los
mejores barrios de la ciudad.
“Eran jóvenes actores que luchaban en Nueva
York por conseguir papeles pequeños, esperando su gran oportunidad. En su
tiempo libre, y tenían mucho, construían maquetas de aeroplanos, una afición de
la que se quedaron colgados”
(Jane Fonda)
Henry Fonda y James Stewart se
conocieron a principios de los años 30. Compartieron una pasión común, el
aeromodelismo, y cincuenta años de amistad.
Cuando John Ford le ofreció a Fonda
interpretar a Abraham Lincoln, Henry lo rechazó. “Lincoln es un hombre
demasiado grande. No sólo en la historia, sino en los corazones y afectos de
todo el mundo. No estoy preparado para un papel como ése”. John Ford le pidió
entonces que hiciera para él una prueba de pantalla totalmente maquillado.
A Fonda le gustó lo que vio y aceptó
protagonizar “El joven Lincoln”. Más adelante, diría en una entrevista: “Me
sentía como si estuviera interpretando a Cristo en la pantalla”.
Henry Fonda y Betsy Palmer en un
descanso del rodaje de “Cazador de forajidos”, un más que entretenido western
donde Fonda compartía cartel con Anthony Perkins.
A los diez años, Henry ganó un
concurso de relatos cortos. Su historia, “The mouse”, estaba narrada desde el
punto de vista del personaje principal y fue publicado en el periódico local.
Para entonces, también había revelado su talento para el dibujo y la pintura.
En Los Ángeles, California, se encuentra
el Henry Fonda Theatre. Hace unos años yo tuve el inmenso honor de pasar por
delante de este teatro en un autobús turístico.
Henry Fonda dedicó su vida por
entero a sus dos pasiones: la interpretación, preferentemente sobre los
escenarios, y la pintura, que se convirtió con el tiempo en mucho más que una
afición.
En 1942, Fonda dejaba sus huellas en
el cemento del Grauman’s Chinese Theatre. Sí, también me hice entonces una foto
con estas legendarias huellas.
Henry junto a Charles Boyer, Rita Hayworth, Charles Laughton
y Edward G. Robinson, excelente reparto de la película “Seis destinos”. Tras
ellos, el propietario del citado teatro, Sid Grauman.
Y congeniando con auténticos indios
arapahoes en el set de rodaje de “La conquista del Oeste”.
Fonda interpretaba a Jethro Stuart
en el episodio de la película dirigido por George Marshall que llevó en el
original el nombre de “The railroad”.
El 15 de Marzo de 1978, Henry Fonda era
homenajeado por el American Film Institute (AFI) por su fructífera carrera en el
teatro, la televisión y el cine. Este programa, producido por George Stevens,
Jr., recibió una nominación a los Premios Emmy.
Y en 1937 se celebraba en el set de
“Wings of the morning” el 30 cumpleaños de la actriz francesa Anabella,
protagonista junto a Henry Fonda de esta película. Junto a ellos, el director Harold
Schuster y el director de fotografía Ray Rennahan.
“El mejor hombre”, realizada en 1964 por
Franklin Schaffner con un inteligente guión del escritor e historiador
americano Gore Vidal, nos presentaba a un elegantísimo Henry Fonda como
secretario de estado del gobierno y candidato a la presidencia.
En 1940, Henry y Jimmy Stewart se
unieron a otras estrellas de Hollywood para recaudar fondos en una gala
benéfica. Casi todo Houston acudió al Coliseum para ver a James y a Henry
actuar como magos aficionados e interpretar juntos un dueto musical, Fonda al
clarinete y Stewart al acordeón.
Fonda siempre definió a Barbara Stanwyck como su dama favorita. “Era la persona más adorable que nunca ha
pisado un plató. No había nada fingido en su vida real ni en la pantalla”. Coincidieron
en la gran pantalla en tres títulos: “Ocho mujeres y un crimen, “Me perteneces”…
… y, por supuesto, “Las tres noches
de Eva”. Los dos actores entablaron entonces una amistad que perduró hasta la
muerte de Henry en 1982.
Don Siegel dirigiendo en 1968 a Henry Fonda y a Richard
Widmark en “Brigada homicida”, una buena historia policíaca basada en la novela
de Richard Dougherty ”El comisionado”.
En 1954 Henry Fonda representaba en
los escenarios “The Caine Mutiny Court Martial”. Charles Nolte, uno de sus
compañeros de reparto que también coincidió con él en la representación teatral
de “Mr. Roberts”, consideraba a Fonda como el actor más interesante con el que
había trabajado.
Junto a Dana Andrews y Otto
Preminger en el set de “Daisy Kenyon”, melodrama de 1947 de la 20th Century
Fox.
Henry fue nominado al Oscar como
productor, junto a Reginald Rose, por “Doce hombres sin piedad”, magistral
película donde el propio Fonda daba vida al Jurado Nº8.
En 1970, Gene Kelly dirigía a James
Stewart y a Henry Fonda en “El club social de Cheyenne”, un divertido western
en el que el personaje de Stewart heredaba de su hermano un peculiar legado.
Buena oportunidad de disfrutar de la magnífica química que nos transmiten
estos dos veteranos actores.
Y en 1954 Henry Fonda probaba el surfboard en
las playas de Waikiki en un descanso del rodaje de “Escala en Hawai”.
Dirigida por John Ford, “Escala en Hawai”
reunía uno de los mejores repartos de la historia del cine.
Ward Bond,
James Cagney, William Powell, Henry Fonda y Jack Lemmon.
Menudo quinteto.
Paul Newman visitando a su señora,
Joanne Woodward, y a Henry Fonda en el set de rodaje de “El destino también
juega” (1966). Cuatro años después, Newman dirigía a Fonda en “Casta
invencible“.
En 1970, Joseph Leo Mankiewicz firmaba
magistralmente “El día de los tramposos”, película protagonizada por dos
espléndidos Kirk Douglas y Henry Fonda.
Y tres años más tarde, el director
Henri Verneuil reunía para su película “El serpiente” a cuatro grandes nombres
de la gran pantalla: Dirk Bogarde, Yul Brynner, Henry Fonda y Philippe Noiret.
En 1956 Henry Fonda rodaba su única
película a las órdenes de Alfred Hitchcock, “Falso culpable”.
Y James Stewart, que ya había trabajado con Hitchcock en “La
soga” y “La ventana indiscreta”, les hacía una visita en el plató. Ese mismo
año, Stewart rodaría con Hitchcock “El hombre que sabía demasiado” y, dos años
más tarde, “Vértigo”.
Jane Wyman, Henry Fonda, Boris
Karloff, Gene Kelly y Ronald Reagan acudían a una reunión del Screen Actors
Guild en Los Ángeles en 1946.
Leyendo en su camerino en un
descanso del rodaje de “La pícara soltera”. Fonda formaba en esta película una
deliciosa pareja con otra leyenda de la pantalla, Lauren Bacall.
En 1955, nueve años atrás, Bacall y
Fonda habían sido dirigidos por Delbert Mann en la adaptación para la pequeña
pantalla de “El bosque petrificado”. El reparto se completaba con Humphrey
Bogart que llevaba a cabo el mismo papel que ya interpretara a toda pantalla en
1936.
Los personajes principales de “Hasta
que llegó su hora” eran magníficamente encarnados por Henry Fonda, Claudia
Cardinale, Charles Bronson y Jason
Robards. Completaban el reparto nombres como Paolo Stoppa. Woody Strode, Jack
Elam. Keenan Wynn o Aldo Sanbrell. La impecable dirección de Sergio Leone y la
soberbia partitura de Ennio Morricone redondeaban esta obra maestra del cine.
Con el fin de caracterizar a su
personaje, Henry Fonda apareció en el set de rodaje con lentillas de color
marrón y un crecido bigote. Al verle, Sergio Leone le pidió que se lo quitara.
Su idea era presentar al personaje
de Frank en la película a través de un primer plano de Fonda y quería que el
público reconociera de inmediato al actor, con esos inconfundibles ojos azules. A Henry Fonda le dijo su padre en
una ocasión que había heredado la mirada de sus antepasados italianos.
Claudia, Jason, Henry y Shirlee, la
mujer de Fonda, en un descanso del rodaje. Fonda vuelve a parecer bueno en esta
foto, ¿verdad?
En el set de “Jezabel”, junto a
Bette Davis y William Wyler. Fonda se ausentó durante el rodaje, como bien establecía
una claúsula de su contrato, para poder asistir al nacimiento de su primer
hijo, que resultó ser Jane.
"Ella quería ser como yo. A los cinco años montaba mis caballos y me ayudaba a arar el huerto. Era muy masculina. Creí que se le pasaría cuando fuera al colegio y empezara a interesarse por los chicos. Pero lo que ocurrió entonces fue que se dedicó aún más a los caballos. Una vez le dije: 'Creo que terminarás casándote con un caballo' "
Con el tiempo, tanto Jane como su hermano Peter segurían los pasos de su padre hacia la gran pantalla.
Frances Seymour Brokaw, la madre de
Jane y Peter, fue la segunda mujer de Henry Fonda. Frances aportaba a su unión
con Henry a Pan, habida en su matrimonio anterior.
En “Las uvas de la ira” (1940), Jane
Darwell era la madre de Henry Fonda. Ya lo había sido, un año antes, en “Tierra
de audaces”. Y coincidiría también con él después en “Chad Hanna”, “Incidente
en Ox Bow” y “Pasión de los fuertes”. Según contaba la propia Darwell “he interpretado a la madre de Henry Fonda
tan a menudo que siempre que coincidíamos yo le llamaba a él “hijo” y él a mí
“Ma” sólo para ahorrar tiempo”.
Henry Fonda y Tyrone Power en dos
descansos del rodaje del clásico de Henry King “Tierra de audaces”, donde
dieron vida a los hermanos James, Frank y Jesse. Fonda rodaría una continuación, “La venganza
de Frank James”, en esta ocasión bajo las órdenes de Fritz Lang.
Tyrone Power visitando a John Ford y
a Henry Fonda en el set de rodaje de “Las uvas de la ira”.
En 1940, bajo la impecable dirección
de John Ford, Henry Fonda daba vida en “Las uvas de la ira” a Tom Joad, uno de
los personajes más memorables de toda la historia del cine. Igual de memorable
fue su magistral interpretación, considerada sin ninguna duda como una de las
mejores que nos ha brindado la gran pantalla.
Henry Fonda y John Carradine, en sus respectivos papeles de Tom Joad y Casy, brillaban con luz propia en "Las uvas de la ira".
Ambos actores habían ya concidido en "Tierra de audaces" y "Corazones indomables". Tras "Las uvas de la ira" volverían a trabajar juntos en "La venganza de Frank James" y "Chad Hanna".
Henry
Fonda y James Stewart en un descanso del rodaje de “Los malvados de Firecreek”, western en el que Fonda daba vida a un pistolero cuya banda amenaza a un pequeño pueblo que
regenta el sheriff interpretado por Stewart.
Cuando
le preguntaban a Fonda por esta película, movía la cabeza refiriéndose
sarcásticamente a la brillante idea de convertirle a él en un villano
enfrentado a su viejo amigo. “Cualquier
hombre que trate de matar a Jimmy Stewart tiene que ser calificado como un
hombre que está simplemente podrido. No se puede ser peor que eso”.
Entre 1974 y 1975, y durante un
total de 218 representaciones teatrales, Henry Fonda fue el prestigioso abogado
Clarence Darrow.
“Mr. Fonda pierde tan completamente su propia identidad sobre
el escenario, se sumerge tan profundamente en el personaje de Darrow… que
resulta casi imposible recordar que
estamos viendo una interpretación teatral, más aún teniendo en cuenta que la
teatralidad de la interpretación es obviamente apropiada y atañe al personaje”
(New York Times)
Compartiendo cartel con Olivia de
Havilland, Marc Singer, Robert Culp, Debbie Allen, Marlon Brando, James Earl
Jones e Irene Cara, Fonda interpretaba en 1979 al Coronel Frederick Warner en
“Raíces: la nueva generación”, continuación de la exitosa serie de 1977.
El 31 de Marzo de 1981 Henry Fonda
recibía el Oscar Honorífico, en reconocimiento a toda su carrera, de manos de
Robert Redford. En esa misma ceremonia, Redford era galardonado como mejor
director por “Gente corriente”.
Y ese mismo año Mark Rydell firmaba
la maravillosa “En el estanque dorado”, primera película que rodaban juntos
Henry Fonda y su hija Jane. También era la primera vez que coincidían en la
gran pantalla Fonda y Katharine Hepburn.
Durante el rodaje, Henry le regaló a Katharine esta acuarela pintada por él mismo en la que aparecían los tres sombreros que
llevaba el actor en esta entrañable historia. Uno de estos sombreros era el
favorito de Spencer Tracy y se lo había regalado Hepburn a Fonda el primer día
de rodaje de la primera y única película donde trabajaron juntos. Según
recordaba el propio Henry, ese primer día él se hallaba solo en el plató cuando
“Kate entró, sonrió, me miró directamente
y exclamó: 'Ya era hora' ”.
Tan sólo nominado al Oscar como
mejor actor en una ocasión por su impresionante interpretación de Tom Joad en
“Las uvas de la ira”, Henry consiguió
finalmente el galardón a través de su Norman Thayer, Jr. de “En el estanque dorado”. Ya muy débil
del corazón, no pudo acudir a la ceremonia, pero lo recibió emocionado en su
casa de manos de su hija Jane.
El 20 de Mayo de 2005, el servicio
postal americano añadía la imagen de Fonda como nuevo sello postal en su serie
conmemorativa de
Leyendas de Hollywood
A mediados de los años 30, Henry Fonda empezaba a destacar en la gran pantalla. El resto ya forma parte de la historia del cine.
A Clementine y su pasión por Henry
Fonda