En “Viviendo su vida” (1954) Norman
Taurog dirigía a Jerry Lewis en el papel de un joven al que su médico da un
diagnóstico poco esperanzador. Pero el joven lo que quiere es bailar, sobre
todo si es el Jitterbug junto a la
enérgica bailarina Sheree North.
En 1955, Frank Tashlin dirigía en
“Artistas y modelos” a Jerry, al que Shirley McLaine declaraba su amor cantándole
“Innamorata”, preciosa composición de Jack Brooks y Harry Warren.
Y en 1958, Jerry volvía a ser dirigido
por Frank Tashlin en “Yo soy el padre y la madre” y lideraba un genuino grupo
de rock. El tema a interpretar, compuesto por Harry Warren
y Sammy Cahn, era “Rock-a-Bye Baby”.
Jerry Lewis se dirigía a sí mismo en
1960 como “El botones” de un lujoso hotel. Y entre unos trabajos y otros se
relajaba también dirigiendo, ante un invisible público, a una orquesta igual de
imaginaria. ¿Y por qué no? Estamos hablando de Jerry Lewis…
Ese mismo año, 1960, Jerry era
directamente “El ceniciento” y, dirigido por Frank Tashlin, se metía en la
cocina… para disfrutar de Count Basie.
También como “El ceniciento”, y
tambien al ritmo de Count Basie, nos regalaba Jerry uno de los más divertidos y
genuinos bailes de toda la historia del cine.
En “Un espía en Hollywood” (1961)
Lewis se volvía a dirigir a sí mismo. Y su personaje, al ir a entregar unos
papeles al despacho del jefe, se
encontraba con la silla de éste vacía y con la orquesta de Count Basie
y su “Blues in hoss’ flat” ...
Y de nuevo era su propio director ese
mismo año, 1961, en “El terror de las chicas”, esta vez como empleado en una
residencia de señoritas… que se volvían locas por él. En concreto, la bailarina
Francesca Bellini. Y como música de fondo, “Bang tail”, tema magníficamente interpretado
por Harry James y su orquesta.
En “Lío en los grandes almacenes” (1963),
Lewis era dirigido de nuevo por Frank Tashlin. Y contratado por unos grandes
almacenes para desempeñar todo tipo de trabajos, incluyendo el de escribir a
máquina. Eso sí, al ritmo de “The typewriter”, una maravilla musical creada en
1950 por el compositor americano Leroy Anderson.
Y ese mismo año, 1963, Jerry se
volvía a dirigir a sí mismo como “El profesor chiflado” donde, además de
dejarnos jugar con su llavero, nos cantaba “That old black magic”, inolvidable
tema compuesto por Harold Arlen y Johnny Mercer.
Y su otro yo de “El profesor
chiflado” nos regalaba, como no podía ser menos, otro más que genuino baile, esta vez al ritmo de la orquesta de Les Brown.
Musicalmente hablando, muy grande también Jerry Lewis. Muy grande.
A mi hermano Jose, el chiflado de la
familia


