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miércoles, 22 de febrero de 2012

La Noche de los Oscar

Ayer asistí en Madrid a un evento ofrecido por CANAL+ donde nos contaron cómo será, el próximo Domingo 26 de Febrero, su retransmisión en directo de los Premios Oscar.


Y vosotros ahora me preguntaréis: “Anda, y ¿cómo es que pudiste asistir a dicho evento?”. “Porque me envió CANAL+ una invitación...”, os contesto amablemente yo, y añado: “... Una invitación que me llegó a través de este mismo blog de La Gran Pantalla”. Pues sí, claro que me hizo ilusión, y cómo no.


A través de La Noche de los Oscar, el programa que el próximo Domingo conducirá Manuela Velasco junto a Pepe Colubi y Carlos Marañón, podremos seguir muy de cerca todos los detalles de tan celebrada ceremonia. Los Oscar como nunca.


La Noche de los Oscar... O lo que es lo mismo para mí, una noche en vela que aguanto de un tirón muy, muy despierta y sin ningún problema. Porque debéis saber, mis queridos espectadores, que la cinéfila Clementine lleva viendo en directo la ceremonia de los Oscar desde... Ni la menor idea, diremos mejor que desde el año en el que empezaron a retransmitirlo por televisión.


En un principio me quedaba yo sola a verlo, pronto se me unió mi querido hermano y luego fue aumentando a nuestro alrededor el numero de espectadores televisivos hasta formar un exquisito y muy, muy entrañable grupo de amigos de los Oscar, amigos del cine y, sobre todo, muy amigos entre sí.


Con lo que, con el tiempo, esta noche tan especial se nos ha convertido en toda una señora tradición que consiste para nosotros en una cena preliminar a la ceremonia y el posterior reparto de quinielas que rellenamos, como es lógico, sí, antes del comienzo del reparto de premios. Al terminar la ceremonia, cada uno recuenta sus propios aciertos (y si se quiere también los ajenos) y el afortunado que consigue el mayor número de ellos queda invitado por el resto, o al menos eso se le dice, a la correspondiente cena de la siguiente ceremonia de los Oscar.


Una de aquellas noches de premios cinematográficos nos dio por hacernos entrega a nosotros mismos de las estatuillas que nos correspondían a cada uno, hasta la fecha, según hubieran sido nuestros logros. Sí, nosotros somos así de ceremoniosos.


Y así comenzó nuestro propio reparto de galardones. A algunos les correspondió sólo una estatuilla, otros se llevaron dos, hubo quien llegó a llevarse hasta tres... E incluso hubo una buena mujer a la que, al no haberse hecho con el triunfo ni un solo año, ni acercarse, vamos, se le hizo entrega de un magnífico Oscar de Consolación. Pobre, no la íbamos a hacer de menos, y menos siendo ella la que todos los años, en esta señalada noche, nos obsequia con una completísima caja surtida de galletas.


Bueno vale, lo reconozco, yo tampoco he ganado, ni un solo año, en esta tradicional ceremonia nuestra. Y es que yo, y la buena mujer que cito más arriba, nunca nos hemos dejado llevar por las previsiones que suelen caer sobre el (casi) seguro triunfo de películas, actores y demás categorías a sabiendas de que no son, precisamente, los que más se lo merecen. Vamos, que esta buena moza y yo rellenamos todos los años la quiniela con el corazón y no con la cabeza. Sí, eso, somos las más honestas del grupo y, claro, así nos va...


Pero, aquella gloriosa noche de reparto, a mí no se me hizo entrega de otra estatuilla de consolación, no. Yo recibí todo un Oscar Honorífico que rezaba lo siguiente: “OSCAR HONORÍFICO Fundadora “The Oscar night”. Sí, no os engaño, no podría después de todo lo que he compartido con vosotros. Aquí, aquí debajo lo tenéis:


Y qué menos me podía esperar, si fui realmente yo la fundadora de nuestra tradicional e inigualable Oscar Night...