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jueves, 5 de mayo de 2011

Gracias, María

"Ha disfrutado toda la vida en el escenario y ya no las fabrican así. Muchos compañeros me han dicho que mi madre se ha ido y que no saben cuándo volverá a nacer
una persona con ese carisma y esa humanidad”
(Tony Isbert)

 

El pasado 25 de Abril el mundo de la escena española volvía a recibir un tremendo golpe. Se nos iba, a los 94 años de edad, María Isbert, una de nuestras mejores y más entrañables actrices.

“Era una persona grande, una mujer pura bondad, afable, un ser animoso, de esos que estaban dispuestos a darlo todo antes de que se les pidiera nada. Era una mujer de una enorme cultura, que hablaba varios idiomas, con una solidísima formación. Con ella desaparece una forma de vivir el teatro irreemplazable y que desgraciadamente ya ha dejado de existir”
(Emilio Gutiérrez Caba)

María Vicenta Ysbert Soriano nació en Madrid el 21 de Abril de 1917, aunque siempre profesó un gran cariño hacia Tarazona de la Mancha (Albacete), pueblo natal de su madre y también lugar de origen de su familia paterna.


Su padre, el gran Pepe Isbert, se resistía a que su hija no tuviera una formación académica y la matriculó en un colegio alemán, donde aprendió varios idiomas. Después quiso que opositara al cuerpo de Aduanas, pero María prefirió seguir sus pasos en el mundo de la interpretación.

"Ella preguntaba antes que nada qué había que hacer, lo intentaba y lo conseguía. Aunque era muy impactante trabajar con una cómica de su talla, ella te preguntaba, te consultaba, y te hacía sentir importante, nunca pretendía enseñarte nada y su humildad, y la capacidad de hacerte sentir actor era impresionante"
(Pepe Viyuela, su compañero de reparto, y su hijo,
en “La gran aventura de Mortadelo y Filemón”)

María debutó en los escenarios, junto a su padre, con la obra de Alejandro Casona “Nuestra Natacha”, trabajando en la compañía familiar durante otros tantos años, la mitad de ellos como actriz protagonista.
 


Y su primera aparición en el cine fue en 1944 de la mano de Juan de Orduña y “La vida empieza a medianoche”. Su pasión era el teatro (en Noviembre de 1986 celebró sus bodas de oro en los escenarios) pero llegó a participar en más de 300 películas.

“Le ha faltado ese papel protagonista en un momento de su carrera en el que podría haber sacado las dotes interpretativas que tenía y que eran espectaculares. Lo digo como hijo y como profesional”
(Carlos Ysbert)
 

En el cine nos dejó su inconfundible huella en títulos como “Ella, él y sus millones”, “Dos cuentos para dos”, “Botón de ancla”, “Los ladrones somos gente honrada”, “Un rayo de luz”, “El cochecito”…


Y en “Viridiana”, “La gran familia”, “El verdugo”, “La guerra de papá”, “Tiempo de silencio”, “El bosque animado”, “Amanece que no es poco”…

Realmente adicta al humor negro, Maria Isbert afirmaba haber heredado de su padre el gusto por las noticias de sucesos.

“Las veo todas, y mientras lo hago paso un rato muy amargo.
¡Cómo son las cosas!”

En la pequeña pantalla, y a través del mítico Estudio 1, pudimos disfrutar de su arte escénico en obras como “El amante complaciente”, “Señora Ama”, “Mi señor es un señor”, “Cuidado con las personas formales”, “El retamal”, “Milagro en la casa de los López”, “El avaro”…

Y en series de televisión como “Anillos de oro”, “Brigada Central”, “Celia”, “Los ladrones van a la oficina”, “Hospital Central”, “7 vidas”, “El comisario”…

“Ser actriz me ha venido de Dios, la verdad del actor se encuentra sobre las tablas del teatro. Para ser buena actriz, lo mejor es no actuar”


En su dilatada trayectoria profesional recibió, entre otros galardones, el Premio del Círculo de Escritores Cinematográficos por "Un hombre de negocios", la Medalla de Plata de las Bellas Artes, el Premio José Isbert y la distinción como académica de honor de la Academia de las Artes Cinematográficas de España.

Al Teatro Circo de Albacete acudía año tras año para entregar el Premio Nacional de Teatro ‘Pepe Isbert’ que concede desde hace 14 años la Asociación Española de Amigos de los Teatros. En 2006 le fue entregado dicho premio a Mari Carrillo, gran amiga de María.

"El diálogo entre las dos actrices era absolutamente delirante. Como si lo hicieran Mihura y Jardiel Poncela. Es decir, el absurdo total. Pero si algo me quedó en el recuerdo, de María, era el amor infinito de una madre con sus hijos y nietos. Y viceversa. No he visto nunca tan claramente desarrollar en esto el papel
de una primerísima cómica como lo hacía la Isbert”
(Andrés Peláez, director del Museo Nacional del Teatro)


Gracias de todo corazón, María, por tu sabiduría en la interpretación, tu natural simpatía, tu enorme sentido del humor… Por mostrarte tan entrañable y tan auténtica. Y por ser, además, tan digna sucesora de esa vis cómica, ese arte y esa magia que desprendía esa gran figura de nuestra escena que fue al mismo tiempo tu padre.

"A estas alturas lo único que sé es que la vida funciona como una tragicomedia maravillosa. Se anda entre susto y susto entre muchas cosas bonitas.
He sido siempre feliz en el teatro y, ahora que soy vieja, lo echo de menos... por eso, leo en voz alta y me aplaudo a mí misma”
(María Isbert)

miércoles, 17 de noviembre de 2010

El legado de Berlanga

“Fernando Fernán Gómez, Rafael Azcona, Agustín González, José Luis López Vázquez, Manuel Alexandre, Berlanga… En los últimos años se nos están muriendo grandes de nuestro cine. Se pierde una gran generación de cómicos”
(José Sacristán)


El pasado Sábado se nos iba, a los 89 años de edad, Luis García Berlanga, una página fundamental en la historia de nuestro cine.

  

“Como alcalde vuestro que soy, os debo una explicación”
(Pepe Isbert en “Bienvenido, Mr. Marshall”)
 

"La primera sinopsis que escribimos Bardem y yo era un drama rural. Los productores nos dijeron que por qué no hacíamos algo más divertido. Posteriormente, nos decidimos por la historia de un pueblo que soporta la invasión a base de halagar a los invasores, hasta ir evolucionando hasta lo que finalmente es la película. Una vez que Juan Antonio Bardem y yo terminamos el guión, Miguel Mihura, con la aquiescencia nuestra, pule los diálogos y escribe las letras de las canciones. Mihura hizo un estupendo trabajo de dialoguista"
 

Nacido el 12 de Junio de 1921 en Valencia, Luis García Berlanga Martí nunca sufrió penurias económicas, ni en su Valencia natal ni en Madrid, adonde llegó pensando en ser pintor o arquitecto y donde acabó formando parte de la primera promoción que salió de la Escuela de Cine.

"Nos ofreció un espejo en el que mirarnos y ahí nos vimos diferentes por primera vez. Gracias a sus películas nos conocemos mejor"
(José Luis Borau)
 

"El sonido directo es lo más ‘antiberlanga’ que se ha inventado. Parece que lo inventaron para fastidiarme. Si tienes que mover el decorado de sitio para hacer esos planos-secuencia tan complicados míos y luego colocar todo en su lugar, se hace ruido y eso con sonido directo se oye todo. Hay gente que dice que mis películas hay que verlas dos o tres veces porque hay escenas simultáneas que se puedan perder en una primera visión, puesto que el espectador no es capaz de estar atento a tres cosas a la vez”


“Los Jueves, milagro” se estrenó el 2 de Febrero de 1959 en el madrileño cine Capitol, donde tan sólo permaneció diez días en cartelera. La versión que se estrenó de la película estaba notablemente mutilada. Entre los cortes más notables, se suprimió la noticia sobre la Virgen de Fátima que aparece en el periódico que lee Don Ramón al comienzo del metraje.


“¡Milagro!¡Milagro! A mí, a mí se me ha aparecido, yo lo he visto. Vendrá todos los Jueves, lleva corona y estrellas, y una palmera que anda”
(Manuel Alexandre en “Los Jueves, milagro”)
 

“Pepe Isbert era un verdadero monstruo como actor. Tenía una forma única de estar, de hablar, de mirar, de moverse. Nunca le tuve que explicar un personaje, lo cual era una gran ventaja para mí porque yo nunca sé qué decir a los actores de sus personajes. Se aprendía el papel enseguida y se amoldaba muy bien a mis improvisaciones”


Berlanga ensayaba mucho antes de rodar y repetía las tomas tantas veces como podía. Y casi nunca por los actores protagonistas, sino por los que están en segundo plano, por el “ambiente”. Siempre creyó que la clave estaba en la atmósfera y que eso se creaba con los figurantes.
 

“Como persona era la inteligencia en estado químico puro…
A veces era difícil seguirle…"
(José Sacristán)
 

Jose Luis - “¡No lo volveré a hacer! ¿Entiendes?”
Amadeo - “Sí, yo también dije lo mismo la primera vez...”
(Nino Manfredi y Pepe Isbert en “El verdugo”)

Para su propia boda, Luis García Berlanga pidió una ceremonia sencilla. Como antes que la suya se había celebrado una boda de postín, mientras ellos se casaban los monaguillos iban retirando alfombras y flores de la iglesia. La escena real la plasmó después el director en la película “El verdugo”.

“Berlanga era grande en sí mismo pero formando pareja con Azcona era una fórmula magistral, la combinación perfecta. Su cine es el mejor testimonio de la historia de España en la segunda mitad del siglo XX”
(José Luis García Sánchez)


“Todo el mundo me dice que Rafael Azcona y yo no debemos trabajar juntos, que a mí no me va, lo mismo que supongo que a Azcona le dirán sus hinchas que no le voy como director, que le va mejor Ferreri, no sé.. Pero el caso es que yo por ahora me siento adscrito a su manera de pensar y de sentir las cosas.
Rafael es el hombre más importante de mi vida. Se trata del concepto de amistad más profundo que pueda entenderse”
 

“Lo que yo he unido en la tierra no lo separa ni Dios en el cielo”
(Agustín González en “La escopeta nacional”)


"Con este señor se trabajaba de una forma estupenda. Era perfecto, rodaba con mucha simpatía y tranquilidad. No es de los que llegaba sin saber lo que hacer”
(José Sazatornil)
  

"Al llegar a mi cuarta película comprobé que en las dos anteriores, por azar, había metido la palabra ‘austrohúngaro’, que ya de por sí es muy rara, y había salido de una manera lúcida en esas películas. Entonces me dije: “Voy a adoptar esta palabra tan divertida que ya ha salido dos veces”, y la adopté como fetiche, como palabra talismán”


Calabuch es ese lugar donde la gente aún puede vivir con sentido del humor, con amistad, esperando a la muerte como a una vieja amiga que llega a pie, sin prisas, llevándoselo uno a uno, en lugar de venir silbando por el aire y matar de un estallido a medio mundo. Esto es Calabuch.


“Matías tiene a veces su mal genio, como todo el que tiene que mandar. Pero en el fondo no es malo, no es tan fácil ser carabinero. Yo estuve a punto de serlo, pero había que estudiar tanto…”
(Franco Fabrizi en “Calabuch”)


“Su cine resiste al tiempo porque está hecho seriamente, de verdad. Se reconoce al autor sin que sus señas de identidad sean exageradas. Prevalece el talento y eso es un intangible sobre las historias que cuenta”
(Gonzalo Suárez)


“En este mundo no hay caridad, ni nunca la ha habido, ni nunca la habrá”
("Plácido")

“Plácido” se iba a haber llamado “Siente a un pobre a su mesa” pero la censura de la época no se lo permitió a Berlanga. El director fue nominado a la Palma de Oro en el Festival de Cannes y el film candidato a la mejor película extranjera en los Oscar de Hollywood. La ganadora fue “Como en un espejo” de Ingmar Bergman.

“No se puede explicar, ni entender el cine español sin Berlanga”
(Imanol Uribe)
 

A lo largo de su fructífera carrera, Luis García Berlanga recibió, entre otros galardones, el Premio Nacional de Cinematografía, la Medalla de Oro de las Artes, el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, el Premio Especial Homenaje de la ADIRCAE (Asamblea de Directores y Realizadores Cinematográficos y Audiovisuales) y el Premio Goya Honorífico.


Gracias, Luis, por hacernos herederos de tu valiosísimo legado cinematográfico. Gracias por “Plácido”, “El verdugo”, “Los Jueves, milagro”, “Calabuch” y “Bienvenido, Mr. Marshall”, cinco auténticas joyas del cine español.


Gracias por haber unido tu maestría a la de otro fenómeno de nuestro cine, Rafael Azcona, con quien, estoy segura, ya estás preparando un nuevo proyecto ahí arriba.


Y gracias también por “Esa pareja feliz”, “Novio a la vista”, “¡Vivan los novios!”, “La escopeta nacional”, “Tamaño natural”, “La vaquilla”…

“Un Berlanga no se aburre nunca. Le basta con su cabeza”

(LUIS GARCÍA BERLANGA)

miércoles, 3 de noviembre de 2010

El cochecito

La mayor ilusión de Don Anselmo, un anciano ya jubilado, es hacerse con un cochecito de inválido motorizado, pues los amigos pensionistas con los que él se reúne poseen todos uno.

Su familia, y en especial su hijo Carlos, se niegan por considerarlo un capricho. Pero Don Anselmo no se da por vencido, llegando a empeñar sus cosas de valor para poder comprarse el dichoso cochecito.


El 3 de Noviembre de 1960 se estrenaba en nuestro país “El cochecito”, uno de las más brillantes películas de toda la historia del cine español.

Producida por Pere Portabella a través de su Films 59, “El cochecito” fue impecablemente dirigida por el italiano Marco Ferreri, sin duda un maestro en la materia que nos regaló otros memorables títulos como “Los chicos” o “La gran comilona”.
 

Y “El pisito”, primera incursión como guionista de Rafael Azcona en colaboración con el propio Ferreri a partir de la novela homónima del primero.

“Marco era el hombre más cautivador que jamás haya conocido y ello, a pesar de su mal genio. Era muy inteligente, tenía olfato, una especie de sexto sentido.
Nos pusimos a hablar, a trabajar, me reía mucho con él. Es la persona con la que más me he reído en mi vida y eso es algo que me encanta”
 

“Esos personajes de “El pisito” y “El cochecito” son característicos de la posguerra. No tuvimos que inventarlos, bastaba con mirar en la calle. Lo único que tuvimos que hacer fue exagerar un poco, acentuar la deformación”


“El cochecito” supuso un segundo y perfecto trabajo de colaboración entre Azcona y Ferreri tomando también como punto de partida una historia del genial escritor.

En cierta ocasión, Rafael Azcona contempló cómo un disgustado grupo de inválidos salía del estadio Santiago Bernabéu entre comentarios que tachaban a los futbolistas de “equipo de baldaos”. Esta anécdota le inspiró un relato, “Paralítico”, que vería la luz en una primera versión corta en el revista "La Codorniz".


Y en 1960 fue publicado “Pobre, paralítico y muerto”, un mismo volumen que recogía tres relatos firmados por Rafael Azcona. Volumen del que se extrajo el segundo relato, “Paralítico”, para adaptarlo a la gran pantalla con el nombre de “El cochecito”.

Una pegadiza música de Miguel Asins Arbó, artífice también de las bandas sonoras de “El verdugo” y “Plácido”, acompañando a unas imágenes perfectamente fotografiadas por Juan Julio Baena, sumaron a la película una impecable calidad que se redondeaba, como solía ocurrir en nuestro cine de esta época, con un maravilloso y completísimo reparto.

"¡Sí, quiero el coche! ¡Y no me moveré de la cama hasta que me lo compréis!
¡Si no me compráis el coche, yo no me muevo de aquí hasta que me muera!”

“¡Muy bien! ¡Si no se levanta, no cena!”

“¡Condenado por mi propia familia! ¡Condenado a la muerte por hambre, sin que nadie me cierre los ojos!”


En el papel de Don Anselmo Proharán, el protagonista de esta historia, nos encontramos a un soberbio Pepe Isbert en uno de sus mejores y más recordados personajes. El propio Marco Ferreri quiso contar con Isbert para este papel, obviamente la mejor elección que podía haber hecho el director.

“Y tú quieres que me quede en Madrid tomando el sol contra una tapia… ¿Te das cuenta de lo que es el coche?”
 

Como Don Lucas, el mejor amigo de Don Anselmo, dueño de un cochecito y el primero que le sugiere que se haga con uno, un no menos acertado José Álvarez, conocido artísticamente con el seudónimo de “Lepe”.

Payaso de circo y actor de revista y comedia musical, le veríamos posteriormente en muchos títulos del cine español como “Plácido”, en el papel del abuelo de la familia, o “Atraco a las tres”.


Carlos, el hijo de Don Anselmo y principal oponente a la compra del cochecito, está también magníficamente interpretado por Pedro Porcel. Y qué decir de Maria Luisa Ponte como su mujer Matilde. Yolandita, hija de Carlos y Matilde en esta historia y, por tanto, nieta de Don Anselmo, se nos presenta a través de una jovencísima Chus Lampreave.

"No sé, no sé… Alvarito, yo creo que hago mal pagándote… Porque tú, con esto del sueldecito fijo, no terminas tu carrera…”

“No, si estudiar, estudio… Son los catedráticos, que como voy por libre, pues me suspenden con más facilidad…”

“Ya, ya. Pero tú ya no tienes la edad de ir por ahí tocando la pandereta…”

“Bueno, la afición a la música…”
 

Y nos encontramos también a un espléndido José Luis López Vázquez, aquí como Alvarito, el genuino novio de Yolandita.

En papeles secundarios, grandes actores de reparto como Ángel Álvarez, el hombre responsable del hijo de la marquesa. Y Antonio Riquelme, el médico que desaconseja a Don Anselmo hacerse con un cochecito. O Antonio Gavilán, el ortopeda que precisamente quiere lo contrario, vendérselo.

“Aquí el señor, paralítico o no, es mi cliente. Con la economía hemos topado.
En el año 2.000 nadie va a utilizar las piernas, salvo los futbolistas, pero los demás irán en coche”
 

Y se asoman también en esta película, como dos esporádicos frailes, el director Carlos Saura y el mismísimo Rafael Azcona.


“El cochecito” obtuvo el Premio de la Crítica en el Festival de Venecia, certamen que recompensó también a Marco Ferreri con el FIPRESCI Prize y la nominación al León de Oro.

El film también fue reconocido con un Premio Sant Jordi para Pepe Isbert como mejor actor y otro a la mejor película para Marco Ferreri.
 

Una película, sin duda alguna, para la historia de nuestro cine y para nuestro eterno recuerdo. Una perfecta obra maestra.

“Todos somos más o menos paralíticos y más o menos estúpidos, porque hay que ser definitivamente imbécil para creer que uno es perfecto”
(RAFAEL AZCONA)