Mostrando entradas con la etiqueta Leo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Leo. Mostrar todas las entradas

martes, 5 de abril de 2011

Metro Goldwyn Mayer presents


El 21 de Septiembre de 1927, en Arizona, se estrellaba un avión fletado por la Metro Goldwyn Mayer que tenía como principal objetivo llevar de Los Ángeles a Nueva York a una de las estrellas más importante de la compañía para unos asuntos publicitarios.


Afortunadamente no hubo víctimas, pero al llegar los bomberos al lugar del accidente se llevaron una gran sorpresa. La estrella que viajaba en ese avión era nada menos que el león emblema de la Metro Goldwyn Mayer.


El logo original del león fue diseñado por Howard Dietz, director de publicidad de la Goldwyn Pictures, y utilizado por el estudio entre 1916 y 1924. Dietz eligió un león como mascota como un tributo a su alma mater Columbia University, cuyo atlético símbolo no era otro que el león, añadiendo el rugido de su slogan deportivo “Roar, lion, roar”.


La primera vez que apareció en la gran pantalla el famoso león fue en la película de 1917 “Polly of the Circus”.

En 1924, Marcus Loew, pionero de la industria del cine, compró Metro Pictures Corporation y Goldwyn Pictures, y uniéndose a Louis B. Mayer Pictures formó la Metro Goldwyn Mayer (MGM).

Desde ese mismo año, el león pasó a ser la mascota del estudio cinematográfico.



Pasarían aún cuatro años antes de que el público pudiera oir su potente rugido. El propio Mayer sería el encargado de su filmación.

A todos los leones de la Metro Goldwyn Mayer se les conocía popularmente como Leo, pero el famoso león de la productora fue encarnado por un total de cinco majestuosos ejemplares.


El primero que apareció en las producciones de la MGM fue Slats, protagonista del accidente de avión que también salió ileso de otros dos accidentes ferroviarios, un terremoto, un incendio y una inundación.


En 1924, Slats presentó su primer título protagonizado por Lon Chaney, “He who gets slapped”…


Y nos siguió presentando otros clásicos del cine mudo como “El gran desfile”, “El cameraman”, “El viento”…


Y es que Slats representó, exceptuando tres títulos, a la Metro Goldwyn Mayer entre 1924 y 1928. Adiestrado por Volney Phifer, famoso domador de animales de Hollywood, Slats no llegó a rugir en la pantalla porque su época de estrellato fue también la época del cine mudo.


Jackie hizo su debut oficial en 1928. Sin embargo, había ya aparecido en la presentación de tres clásicos silenciosos: “Avaricia”, “Ben-Hur” y “El demonio y la carne”.

Jackie y Greta Garbo

Primer león de la Metro Goldwyn Mayer al que se le oía rugir, Jackie representó todas las películas en blanco y negro de la MGM en el período comprendido entre 1928 y 1956. Y, de forma excepcional, una en color, “El Mago de Oz”.


Jackie dio paso a títulos cinematográficos tan clásicos como “Gran Hotel”, “David Copperfield” o “Una noche en la ópera”.


Tanner apareció en todos los títulos MGM en Technicolor (1934-1956) y también en sus cartoons. Fue el león de la Metro durante un largo período de 22 años.


Entre las películas presentadas por Tanner, inolvidables títulos de la historia del cine como “La cadena invisible”, “Mogambo” o “Un americano en París”.


George hizo su aparición en 1956 pero sólo representó a la Metro Goldwyn Mayer hasta 1958, alternándose incluso en su segundo año con el quinto y último león del estudio.


Que recibió directamente el nombre de Leo y, entrenado por Ralph Helfer, hizo su debut en 1957 y fue la mascota de la Metro durante 52 años.


Leo nos presentó grandes producciones como “Ben-Hur”, “Doctor Zhivago” o “Doce del patíbulo”.


Y películas de éxito como “Poltergeist”, “La pareja chiflada” o “Victor o Victoria”.


Volney Phifer, el adiestrador de Slats, el primer león de la Metro, compró una granja en Gillete, Nueva Jersey, con el fin de ir llevando ahí a los distintos animales utilizados en los espectáculos de Broadway a los que se les daba un merecido descanso.

Y cuando a Slats se le acabó su contrato con la Metro Goldwyn Mayer, Phifer se lo llevó a la granja, donde el león viviría ocho años más hasta su muerte en 1936. Allí reposaron sus restos, bajo un pequeño bloque de granito y un pino que el propio Phifer plantó tras la muerte del felino.

En 1994, una empresa de camiones pretendió construir un aparcamiento en la zona donde se encontraba la tumba de Slats. Los vecinos de Gillete iniciaron una campaña para preservar el lugar. Y lo consiguieron, con lo que el espíritu de Slats continúa hoy descansando en paz.


Gracias, Slats, Jackie, Tanner, George y Leo. Por habernos presentado tan majestuosamente innumerables buenas películas a toda pantalla durante todos estos años.


Gracias, maravilloso León de La Metro Goldwyn Mayer. 


Y gracias, cómo no, genuino Tom.