En 1940 se estrenaba en Estados Unidos “Historias de Filadelfia” donde, interpretando a Dinah Lord, la hermana de Tracy, se descubría como estupenda actriz de comedia una jovencita de trece años llamada Virginia Weidler. Pero para entonces Virginia ya era un rostro muy popular, y muy bien considerado, para el público cinematográfico americano.
Virginia Weidler nació el 21 de Marzo de 1927 en Eagle Rock (California) y era la pequeña de seis hermanos, hijos del arquitecto Alfred Weidler y la cantante de ópera Margaret Theres Louisa.
Ginny, como cariñosamente la llamaron siempre, debutó en la gran pantalla en 1931, a los cuatro años de edad, en “Surrender” junto a Warner Baxter, Ralph Bellamy y C. Aubrey Smith.
Y siguió apareciendo en pequeños papeles antes de dar vida en 1934 a una de las niñas de “Mrs. Wiggs of the Cabbage Patch”, dirigida por Norman Taurog.
Papel éste que le valió un contrato con la Paramount Pictures. Productora con la que rodaría dos de sus títulos más recordados.
Y en “Girl of the Ozarks”, con tan sólo nueve años, corroboraba con creces sus grandes cualidades como actriz.
Un año más tarde vendría “La muchacha de Salem”, esta vez a las órdenes de Frank Lloyd y junto a nombres como Claudette Colbert y Fred Mac Murray.
Tras “The Outcast of Poker Flat”, volvió a ser elegida para trabajar junto a Gary Cooper, y un magnífico George Raft, a las órdenes de Henry Hathaway.
Virginia con Lucky, el perro de Henry Hathaway
“Almas en el mar” se llamó la película y en ella Virginia destacaba, sobre todo, por una pequeña pero mágica actuación en la que salía disfrazada de india.
Tras un período poco fructífero en la Paramount, donde tan sólo parecían querer mantenerla como rival de Jane Withers, la entonces estrella infantil de la 20th Century Fox, Weidler fue contratada por la Metro Goldwyn Mayer, siendo relanzada así su carrera.
En este período coprotagonizó, a los once años y junto a Mickey Rooney, “Love is a headache” a las órdenes de Richard Thorpe.
Con otras productoras rodó después títulos como “Mother Carey’s chickens”, junto a Walter Brennan y Fay Bainter, “Scandal Street” y “Men with wings”, a las órdenes de William A. Wellman.
Para volver de nuevo a la MGM con “Out West with the Hardy”, de nuevo junto a Rooney y demostrando una vez más una más que natural actitud interpretativa.
Tras una serie de títulos a través de los cuales siguió afianzando su carrera cinematográfica, Virginia fue elegida por George Cukor para formar parte de uno de los mejores repartos femeninos de la historia del cine.
Norma Shearer, Joan Crawford, Rosalind Russell, Paulette Goddard, Joan Fontaine, Margaret Dumont y Hattie McDaniel, entre otras muchas, arropaban a Virginia, entonces con doce años, en el papel de la pequeña Mary.
Después vendrían títulos como “Bad little angel” o “Henry goes Arizona”, junto a Frank Morgan y Slim Summerville.
En 1940 llegaron otras dos grandes oportunidades para la joven actriz. En “El joven Edison”, dirigida por Norman Taurog y compartiendo reparto, una vez más, con Mickey Rooney, Virginia interpretó a su hermana Tannie…
Y en “El cielo y tú”, bajo la dirección de Anatole Litvak, Weidler coincidía con Bette Davis y Charles Boyer.
Ese mismo año, Virginia rodó “Gold rush Masie”, junto a Ann Sothern, Silm Summerville y Mary Nash, antes de revelarse como una pequeña gran actriz de comedia dirigida, una vez más, por George Cukor.
La película era, claro, “Historias de Filadelfia” y el personaje de Virginia, Dinah Lord, adorable, tal y como le decía su hermana Tracy en una de sus escenas.
Su divertida actuación en todo el metraje del film y, sobre todo, su genial interpretación al piano de "Lydia, the tattoed lady", forma parte importante desde entonces de la historia del cine.
La carrera de Virginia Weidler empezó a tambalearse en 1941 cuando la Metro Goldwyn Mayer contrató a Shirley Temple, otra gran estrella infantil que se había mantenido en la cumbre desde su aparición en 1932.
Pero, afortunadamente, Virginia fue dirigida entonces hacia la comedia musical, para la que tenía sobradas aptitudes, coprotagonizando, una vez más junto a Mickey Rooney, "Chicos de Broadway", película donde no sólo se lucía Weidler como una más que destacada bailarina sino que, además, sacaba también sus innatas dotes como actriz cómica.
Este musical, maravillosamente dirigido por el gran coreógrafo Busby Berkeley, reunía también en su reparto a Judy Garland, Donald Meek y Fay Bainter. Y a un exquisito elenco de bailarines que protagonizaron una serie de números que ya han pasado a la historia del musical americano.
Su papel en “Chicos de Broadway” le valió a Weidler otro más principal en “Born to sing” (1942), junto a Ray MacDonald y Margaret Dumont.
Y en 1943 protagonizó “The youngest profession” y “Best foot forward”, dos títulos dirigidos por Edward Buzzell que no pasaron de ser discretos.
Virginia decidió entonces dar un giro más rotundo a su carrera dirigiéndose al género musical del vodevil como intérprete de comedia de canto y baile, utilizando además su gran talento en el mundo de la mímica.
Debutó así en los escenarios en el John Golden Theatre con “The Rich full life”, pero la obra no tuvo suficiente éxito y cerró en un mes. Poco después, en 1945, Virginia se retiraba definitivamente del mundo de espectáculo.
Tristemente, el 1 de Julio de 1968, su corazón dejaba de latir a consecuencia de una dolencia cardíaca. Con tan sólo 41 años nos dejaba así una de las mejores actrices infantiles de la historia del cine americano.
Virginia Weidler rodó un total de 45 títulos cinematográficos. Trabajo con prestigiosos directores como George Cukor, Anatole Litvak, Norman Taurog, Jack Conway, George Stevens o Henry Hathaway.
Y junto a actores de la talla de Walter Brennan, Margaret Dumont, Cary Grant, Edward Arnold, Bette Davis, Mickey Rooney, Katharine Hepburn o James Stewart.
Destacó como gran actriz infantil junto a Margaret O’Brien, Jackie Cooper o Shirley Temple, si bien esta última tuvo una promoción a nivel mundial muy superior.
Pero Virginia también fue portada de revistas…
Y protagonista de múltiples artículos…
Incluso tenía su propia muñeca recortable que traía consigo los vestidos de las películas de la actriz.
Gracias de todo corazón, Ginny, por tu saber hacer y por tu mágico y valiosísimo legado cinematográfico. Y ten por seguro que seguiremos viéndote a través de tus películas.






























