domingo, 14 de agosto de 2011

Un lugar en el sol

Soy de esos directores que cree que cada elemento
que interviene en una película afecta al espectador,
aunque éste no advierta el impacto de cosas insignificantes
(George Stevens)


Producción de George Stevens para la Paramount Pictures, “Un lugar en el sol” basaba su historia en “An american tragedy”, novela escrita en 1925 por Theodore Dreiser, y la posterior adaptación teatral de Patrick Kearney, a través de un guión escrito por Michael Wilson y Harry Brown.

Stevens consideraba al Technicolor del todo inapropiado para esta historia, con lo que optó por rodarla en blanco y negro obteniendo como resultado una magistral fotografía que firmaba William C. Mellor, responsable también de la imagen de otros clásicos como “Amor en conserva” o “Caravana de mujeres”.


Lo envolvía todo la maravillosa partitura de Franz Waxman, genial compositor también de las bandas sonoras de “Capitanes intrépidos”, “Rebeca” o “Historias de Filadelfia”. Y figurando con él en el departamento de música, nombres como Aaron Copland, Miklós Rozsa, Roy Webb o Victor Young.


George Stevens había iniciado su carrera como director de cine a mediados de los años 30. Y a finales de los 40, ya con una buena experiencia tras de sí, se le cruzó en el camino un nuevo proyecto de la Paramount por el que Stevens se mostró especialmente interesado. Se trataba de la adaptación al cine de la novela “An american tragedy”.

La grandeza de “Una tragedia americana” reside en el hecho de reflejar cosas que le pueden pasar a todas las personas. Ésta podía haber sido la historia de amor de cualquier Johnny y cualquier Mary de América. Dreiser hizo de su personaje principal una de las figuras más fascinantes y controvertidas de la literatura. Puedes pasar semanas debatiendo su culpabilidad o inocencia, su inmoralidad legal sobre su inmoralidad espiritual
(George Stevens)


Billy Wilder era otro de los candidatos para dirigir este proyecto. Sin embargo, Wilder ya se encontraba por entonces escribiendo el guión de “El crepúsculo de los dioses”, y pensando precisamente en Clift como el actor protagonista (finalmente fue William Holden).

Con lo que la productora le dio luz verde a George Stevens, viéndole además más que capacitado para solucionar los problemas que esta historia tenía con la censura.


La controvertida novela de Dreiser basaba su historia en un caso real de asesinato ocurrido en 1906, cuando un joven ahogó a su novia en un lago del condado de Herkimer, en Nueva York. Además, tocaba otros temas como la lujuria y el aborto.

La novela ya había sido llevada anteriormente al cine en 1931 por Joseph Von Sternberg con Sylvia Sidney, Phillips Holmes y Frances Dee en su reparto.


“An american tragedy” fue un fracaso de taquilla además de ser prohibida o cortada en su metraje en gran número de países. Y tampoco fue del agrado de su autor.

Incluso el propio Billy Wilder, junto al guionista Charles Brackett, había intentado anteriormente llevar a cabo su adaptación a la pantalla, abandonando en última instancia por la censura y ciertos problemas legales.


George Stevens, sin embargo, creía firmemente en su proyecto y estaba convencido de que se podía convertir en una gran película. Como finalmente sucedió.

Pese a que Stevens consideraba que podía evitar los problemas de censura tratando la historia con madurez y respeto, se introdujeron en la película una serie de cambios con respecto a la novela. Los personajes principales recibían un nombre distinto en el film y, mientras que en la novela era la novia la más atractiva de las dos mujeres, el cineasta optó por que su rica rival fuera la más bella en pantalla, porque “para el chico ella es una imagen de todo lo que resulta más atractivo”.


Finalmente, en Octubre de 1949 comenzaba el rodaje de la película, que se extendió hasta finales de Enero de 1950. Las temperaturas eran realmente bajas durante el rodaje en exteriores en los lagos Tahoe y Cascade, teniendo incluso que retirar la nieve de los árboles y derretir la del suelo para que Taylor y Clift pudieran interpretar sus románticas escenas en estos lugares.

Una obra llena de belleza, ternura, poder e introspección… Los guionistas han sabido destilar la esencia de la tragedia y el romance, a la vez emotivo y memorable. También hay que destacar las caracterizaciones, muy fieles a los personajes originales de Dreiser. El retrato de Montgomery Clift, a menudo conciso y vacilante, es pleno, rico, adecuado y sobre todo generalmente creíble y emotivo. La señorita Winters nunca ha estado mejor que en su interpretación de la gris trabajadora de la fábrica. Y el trabajo realizado por Elizabeth Taylor también es el mejor de su carrera. Es una interpretación matizada y tierna
(New York Times)


George Stevens tuvo muy claro desde un principio que el actor más apropiado para esta película era Montgomery Clift quien, además, acababa de conseguir un extraordinario contrato con la Paramount gracias a la calidad interpretativa que demostró en “Río Rojo”.

Con este contrato, Clift no sólo tenía derecho a aprobar los guiones, sino que además tenía garantizado que la película sólo podía ser dirigida por Billy Wilder, Norman Krasna o George Stevens.

Montgomery tenía en un principio sus dudas en cuanto a la idoneidad de Stevens para dirigir este proyecto, aunque trabajaron muy bien juntos debido a que el meticuloso trabajo del cineasta le proporcionó a Clift tiempo de sobra para explorar los detalles de George Eastman, su personaje.


El actor trabajaba con tal intensidad y tan densa carga de concentración en su papel, que solía concluir las tomas empapado en sudor.

Es lo peor de actuar. Tu cuerpo ignora que estás actuando. Suda y produce adrenalina como si tus emociones fuesen reales
(Montgomery Clift)


Director y actor diferían en su concepción del personaje masculino. Para Clift, “él es chabacano, y no demasiado brillante, pero increíblemente ambicioso. Es el tipo de hombre que tiene algo de encanto, pero que básicamente oculta y disimula todas las cosas”.

Para el director, se trataba de un hombre joven “que tuvo la tremenda desgracia de que se le presentara un ideal un tanto trivial de la forma más glamourosa posible – la chica, el dinero, el éxito, y aquello que jamás pensó conseguir”.


Monty preparó su secuencia culminante pasando una noche encerrado en la penitenciaria de San Quintin. Y tampoco coincidía con Stevens en la manera correcta de interpretar la escena final del film. Clift insistía en llevarla a cabo con una expresión paralizada, y aparentemente vacía, sin importarle lo más mínimo las veces que Stevens repetía la toma con la esperanza de obtener una actuación más expresiva y trascendente del actor protagonista.

La interpretación sensible y natural de Clift otorga al film una sólida sensación de convicción. Elizabeth Taylor actúa con una ternura y una intensidad que sorprenderá incluso a sus más fervientes admiradores. En una película de calidad menos uniforme, Shelley Winters se hubiera llevado todo el protagonismo, sabe sacar el máximo partido de un papel nada convencional. Y el ritmo seguro que impone Stevens y su habilidad para llenar cualquier situación con matices de emoción y sentido, le permiten dirigir una película a un ritmo deliberadamente lento que aún así crea un cierto suspense sin bajar en intensidad un solo instante
(Time)


Para Elizabeth Taylor, su papel de Angela Vickers en "Un lugar en el sol" fue particularmente estimulante. Ya rostro conocido de la gran pantalla como compañera de Lassie, como Amy March en "Mujercitas" o como la queridísima hija de Spencer Tracy en "El padre de la novia" y "El padre es abuelo", la actriz se encontraba aquí con su primera interpretación dramática. Y realmente creía difícil evitar parecer a su personaje consentido y vacío.

Liz era una adolescente, pero tenía todas las capacidades emocionales necesarias. Era muy inteligente. Tenía diecisiete años y había sido actriz durante toda su vida. En ese sentido no había ningún problema. El único problema era hacerle creer en su propio potencial dramático
(George Stevens)


Elizabeth estaba impresionada por la seriedad de Monty (que además había leido "An american tragedy") y por su reputación como actor del “método”, con lo que confiaba plenamente en él para que le ayudase a componer el retrato de su personaje.

Era mi primera oportunidad auténtica de demostrar qué podía hacer y Monty me ayudaba. Resultaba espinoso porque la muchacha es muy rica y malcriada y hubiera resultado fácil interpretar el papel como si fuese absolutamente vacía, pero yo consideraba que sí le importaban muchas cosas
(Elizabeth Taylor)


Montgomery le enseñó a Taylor a profundizar más allá de la superficie de sofisticación del personaje hasta encontrar a la mujer que había debajo. La interpretación de Liz era, pues, tanto una creación de Stevens como de Clift.

Monty daba tanto de sí mismo en una escena, hasta tal grado, que pronto ella comenzó a responder de igual manera y la química que produjeron iluminó por fin la pantalla como un vivo relampagueo
(Richard Sheperd, biógrafo de Elizabeth Taylor)


Clift y Taylor pasaron mucho tiempo durante el rodaje trabajando en lo que suponía un reto para ella, forjando al mismo tiempo una maravillosa relación de amistad entre ellos que les acompañaría el resto de sus vidas.

Lo que más me interesó de “Un lugar en el sol” fue la relación de imágenes contrapuestas… Shelley Winters estallando con un traje ceñidísimo, con un helado que se derrite… contra la imagen de Elizabeth Taylor ataviada con bata blanca y azules cintas flotantes desde los cielos. Automáticamente se creaba un desequilibrio de imágenes que originaban el drama
(George Stevens)


Alice Tripp, el tercer personaje de esta historia que finalmente interpretaría magistralmente Shelley Winters, fue originalmente concebido para la actriz americana Audrey Totter, quien no pudo aceptarlo por estar en ese momento bajo contrato de la MGM.

George Stevens, por su parte, veía a Gloria Grahame como la actriz ideal para este personaje. Al igual que Totter, Grahame pertenecía a otro estudio, la RKO, que se negó en rotundo a prestar a su actriz.

Barbara Bel Geddes también se interesó en dar vida a Alice Tripp. Pero Stevens la consideraba demasiado atractiva y, sobre todo, demasiado encantadora para hacer creíble este personaje.


Y lo mismo sucedió en un principio con Shelley Winters, a la que el cineasta no consideraba apropiada para el papel por ser ya en esa época muy conocida por interpretar personajes con cierto glamour.

Sin embargo, Winters estaba más que decidida a conseguir su prueba para el papel de Alice. Así que se presentó a la convocatoria vestida informalmente, tal como había observado en las trabajadoras de la fábrica que había visitado para la ocasión.

Stevens no reconoció de inmediato a  Shelley Winters. Y Shelley consiguió finalmente el papel, en detrimento de la favorita de Clift, Betsy Blair.


El reparto lo completaban actores de la talla de Raymond Burr, Fred Clark o Herbert Heyes.


Y Anne Revere, extraordinaria actriz estadounidense que en esta película daba vida a la madre del protagonista. Como firme oponente a la lista negra, Stevens resistió a las presiones ejercidas para que cortara o volviera a filmar las secuencias de Revere (que aparecía en la citada lista al igual que el guionista Michael Wilson), pero sí tuvo que introducir cambios sustanciales en el final de la historia.

George Stevens tenía especial interés en mantener de buen humor al conjunto de los actores, por lo que, entre toma y toma, se escuchaba música en el plató, principalmente la partitura hecha para el film.


Otra estrategia de Stevens consistía en que Clift y Taylor, o Clift y Winters, interpretaran sus diálogos para él y luego ensayaran la escena sin pronunciar una sola palabra, tan sólo mirándose entre ellos. Su objetivo, ir creando progresivamente en cada escena una clase específica de energía.

Y con el fin de conseguir que la cámara, lejos de restarle importancia a la historia, se comportara simplemente como un testigo pasivo, optó por moverla tan sólo lo necesario.


Durante el rodaje, la película era conocida como "The lovers", evitando así el título de la primera versión cinematográfica que tan poca aceptación había tenido. Pero luego se llegó a ofrecer una recompensa a quien apareciera con el título definitivo. El productor ejecutivo del film, Ivan Moffat, sugirió "A place in the sun" (Un lugar en el sol). Pero nunca recibió su recompensa.


El 14 de Agosto de 1951 se estrenaba en Los Ángeles "Un lugar en el sol" (A place in the sun), un estreno que obtuvo una gran aceptación por parte del público y la crítica.


Entre otros muchos premios y nominaciones, "Un lugar en el sol" obtuvo el Oscar a mejor director, mejor guión, mejor fotografía en blanco y negro, mejor montaje, mejor diseño de vestuario (Edith Head) y mejor banda sonora, siendo además nominada a mejor película, mejor actor (Montgomery Clift) y mejor actriz (Shelley Winters).

Los Globos de Oro sí la premiaron como mejor película y además la nominaron al mejor director, actriz (Winters) y fotografía.


El éxito de “Un lugar en el sol” se debe probablemente a George Stevens, que ha producido y dirigido el film centrándose tan sólo en el aspecto humano, sin trucos ni reivindicaciones sociales
(New York Herald Tribune)

domingo, 7 de agosto de 2011

NICHOLAS RAY

"Si todo ya estuviera en el guión, ¿para qué hacer la película?"
(Nicholas Ray)


Hoy se cumple el centenario del nacimiento del director norteamericano Nicholas Ray, figura esencial en la historia del séptimo arte.

Raymond Nicholas Kienzle nació en Galesville (Wisconsin) el 7 de Agosto de 1911. A los 16 años ganó una beca en la universidad que él eligiera tras presentar un proyecto de serie en una emisora de radio. En 1929, otra beca le permitía estudiar arquitectura junto al célebre Frank Lloyd Wright, evidente influencia posterior en la obra cinematográfica del director, sobre todo en la composición de la imagen y en la búsqueda de la línea horizontal que él definiría como “una determinada manera de emplazar la mirada sobre las cosas”.


Tras abandonar la arquitectura y trasladarse a Nueva York, Raymond se incorpora como actor al New York Theatre junto a un grupo de intérpretes, directores y autores preocupados por realizar un teatro centrado en mostrar y debatir los problemas sociales. En este grupo se encontraban los directores Elia Kazan y Joseph Losey y el dramaturgo Clifford Odetts.

En 1935 es dirigido por Elia Kazan en la obra “The young go first” y por Joseph Losey al año siguiente en “Injuction granted”, utilizando ya aquí su nombre artístico de Nicholas Ray.


Ese mismo año comienza a dirigir teatro y emprende estudios sobre la música folk americana, los cuales aprovechará a principios de los años cuarenta al trabajar en la radio en CBS creando junto a Alan Lomax el programa de radio “Back where I come from” dedicado a la música folk.

En 1941, el actor y productor estadounidense John Houseman es nombrado por la Office of War Information director del programa de radio de propaganda "La Voz de América", y coge a Nicholas Ray como su ayudante, trabajando juntos durante toda la Segunda Guerra Mundial.

Y en 1944 le llega a Ray la oportunidad en Hollywood de colaborar como ayudante de dirección de su ya buen amigo Elia Kazan en “Lazos humanos".


Nicholas Ray debutó en 1949 como director en la gran pantalla con “Los amantes de la noche”, una producción de la RKO protagonizada por Cathy O’Donnell y Farley Granger que basaba su guión en la novela de Edward Anderson.

Ese mismo año, dirigió a Humphrey Bogart y John Derek en "Llamad a cualquier puerta". Y a Maureen O'Hara, Melvyn Douglas y Gloria Grahame (que había contraído matrimonio con Ray en 1948) en "Un secreto de mujer".


Y en 1950, repetía con Bogart y Grahame como protagonistas de “En un lugar solitario”, clásico hoy del género del cine negro basado en una historia de Dorothy B. Hughes.

Tras “Nacida para el mal” y “La casa en sombra”, ambas protagonizadas por Robert Ryan, Nicholas Ray le volvía a dirigir en “Infierno en las nubes” (1951), producción bélica de la RKO basada en una historia de Kenneth Garnet donde Ryan compartía cartel con John Wayne.


Y tras dirigir a Susan Hayward, Robert Mitchum y Arthur Kennedy en el western “Hombres errantes”, Nicholas Ray volvía en 1954 a este mismo género con “Johnny Guitar”, clásico del cine del Oeste cuya historia, basada en la novela de Roy Chanslor, su música, partitura inolvidable de Victor Young, y un excelente reparto en el que figuraban Joan Crawford, Sterling Hayden, Ernest Borgnine y John Carradine, entre otros, la han convertido ya en un referente del americano cine del Oeste. 

"Jimmy Cagney tiene una gran serenidad que no he visto en otro actor que no fuera Walter Huston"


En 1955, Ray dirigía a James Cagney, Viveca Lindfords y Ernest Borgnine en un nuevo western llamado “Busca tu refugio“, producción de la Paramount Pictures con un guión de Winston Miller basado en una historia de Harriet Frank Jr. e Irving Ravetch.

Me di cuenta de que James Dean necesitaba un clima especial para una colaboración exitosa. Necesitaba tranquilidad, tolerancia y comprensión"


Ese mismo año, Nicholas Ray rodaba otra película que sería con el tiempo otro clásico del cine, “Rebelde sin causa”. James Dean fue elegido por Ray para protagonizar esta película un año después de rodar “Al Este del Edén” a las órdenes de Elia Kazan.


Los dos compañeros de reparto de Dean en “Rebelde sin causa”, Natalie Wood y Sal Mineo, fueron nominados al Oscar por sus interpretaciones, así como el guión, firmado por el propio Ray.

En la segunda mitad de la década de los 50, Nicholas Ray dirigió los dramas “Más poderoso que la vida” y “Sangre caliente”, la bélica “Amarga victoria”, en coproducción con Francia, el western “La verdadera historia de Jesse James”, con guión de Nunnally Johnson, y el drama naturalista, producción de la Warner Bros, “Muerte en los pantanos”.


Me impresionó sin duda el compromiso de Robert Taylor. Trabajó para mí como un actor verdadero del método. Recuerdo que Taylor iba a un osteólogo, estudiando detenidamente los rayos X y haciendo la preguntas pertinentes para simular correctamente que el dolor que expresaba era debido a la pierna lisiada de su personaje"


Y “Chicago, años 30”, otro gran clásico del cine negro que reunía en su reparto nombres como Robert Taylor, Cyd Charisse, Lee J. Cobb o John Ireland.


Un soberbio Anthony Quinn protagonizaba en 1960 la película más entrañable de Nicholas Ray, “Los dientes del diablo”, una maravillosa coproducción entre Reino Unido, Francia e Italia que contaba también en su reparto con un excelente Peter O’Toole.

Ray firmaba también el guión de esta preciosa historia basada en la novela “El país de las sombras largas”, escrita en 1950 por el autor suizo Hans Ruesch.


En 1961, Nicholas Ray dirigía a Jeffrey Hunter en “Rey de reyes”, una gran producción de Samuel Bronston sobre la vida de Jesús con una majestuosa banda sonora de Miklós Rózsa.


Y en 1963 rodaba su último largometraje, “55 días en Pekín”, otra gran producción de Samuel Bronston que se convirtió con el tiempo en otro clásico fundamental de la historia del cine.

"Magnífica aventura dirigida por un Ray que día a día iba cambiando el guión, lo que, paradójicamente, no alteró el resultado final de la historia. Un clásico del cine de aventuras"
(Fernando Morales. Diario El País)


Charlton Heston, Ava Gardner y David Niven  protagonizaban  una historia épica envuelta en la siempre magistral música de Dimitri Tiomkin.


Como actor, Nicholas Ray fue dirigido en 1945 por Elia Kazan en “Lazos humanos”, por Milos Forman en 1979 en el musical “Hair” e incluso en 1977 por Wim Wenders en un cameo en “El amigo americano” compartiendo cartel aquí con Dennis Hopper. También apareció como actor en dos de sus propias películas, “Rebelde sin causa” y “55 días en Pekín.


Como cineasta, influyó en una generación de directores, principalmente europeos, tales como Jean-Luc Goddard o el propio Wenders. Y aunque rara vez apareció en los créditos como guionista, reescribió gran parte de sus guiones, por lo general con el apoyo de sus actores. Y también alentaba mucho la improvisación.


De sus propias películas, su favorita siempre fue “Rebelde sin causa”, siendo además la de mayor éxito comercial. Pero también estaba orgulloso de su trabajo en “Los amantes de la noche” y “Hombres errantes”.Y él mismo admitió que “En un lugar solitario” fue una película muy personal.

"Sabía que quería trabajar y morir trabajando
(Wim Wenders)


A finales de los años 70, ya enfermo terminal de cáncer, Nicholas Ray convenció a Wim Wenders para que viajara a Nueva York y rodara con él su epitafio cinematográfico. De un guión conjunto entre los dos cineastas surgió “Relámpago sobre el agua”, película documental sobre los últimos días del director americano donde hablaba de los distintos artistas que intervinieron en sus películas.


El 16 de Junio de 1979 nos dejaba, a los 67 años de edad, uno de los cineastas más personales de la historia del cine. Gracias, Nicholas.

"Cuanto más me acerco a mi fin,
más cerca estoy de reescribir mi comienzo"
(NICHOLAS RAY)

lunes, 1 de agosto de 2011

Alicia en el País de las Maravillas

No duermas para descansar, duerme para soñar.
Porque los sueños están para cumplirse
(Walt Disney)


En la orilla de un riachuelo, la pequeña Alicia se aburre mientras su hermana mayor le va leyendo la lección. La niña empieza a quedarse dormida cuando de pronto ve pasar ante ella a un conejo blanco ataviado con un chaleco y un gran reloj de bolsillo. Alicia, como es natural, decide seguirle…


En 1923, Walt Disney intentaba abrirse camino como realizador en Kansas City. Y allí fue donde decidió crear una serie de historias cortas, que mezclaban animación con personajes reales, basadas en las obras de Lewis Carroll y protagonizadas por la actriz infantil norteamericana Virginia Davis, quien interactuaba con los dibujos. Sin embargo, el proyecto no tuvo el éxito esperado por lo que Disney decidió dejar Kansas para convertirse en director de acción real en Hollywood.


Tras meses sin encontrar trabajo en películas de acción real, Walt decidió unirse a su hermano mayor Roy para fundar los estudios Disney Brothers y crear una serie de historias animadas, entre las que se incluían más de cuarenta episodios con la pequeña Alicia de protagonista.

Y así se decidió a llevar a la gran pantalla la historia de Alicia en el País de las Maravillas en lo que iba a ser su primera película de animación.


Su idea original consistía en mezclar animación con acción real, tal y como lo había hecho en la serie de los años 20, e incluso se llegaron a hacer pruebas de pantalla con la actriz Mary Pickford en el papel de Alicia. Pero esta idea hubo de ser desechada cuando se anunció el estreno en 1933 de una versión de esta misma historia dirigida por Norman Z. McLeod y con un elenco de grandes estrellas entre las que se encontraban Gary Cooper y Cary Grant.


Sin embargo, Disney nunca abandonó la idea de crear su versión de la historia. Y finalmente, el 26 de Julio de 1951, hace ya 60 años, se estrenaba simultáneamente en Estados Unidos y en el Reino Unido “Alicia en el País de las Maravillas” (Alice in Wonderland).


Nacida en Inglaterra, Kathryn Beaumont contaba diez años de edad cuando fue elegida para prestarle su voz a Alicia e interpretar sus canciones. Walt Disney quedó tan impresionado con su rizado y largo cabello rubio, sus brillantes ojos y su natural capacidad para la actuación, que la eligió también como modelo para el dibujo de la niña protagonista de la historia.

Dos años más tarde, Kathryn pondría también su voz a Wendy en “Peter Pan”. Con el tiempo, la pequeña actriz se convirtió en maestra de escuela elemental. Sus alumnos aún le siguen haciendo preguntas respecto a su voz en los clásicos de Disney.

En España pudimos oir a Alicia a través de la voz de Teresita Escobar, prestándole la suya Eudoxia González Villarreal en las canciones.


El actor americano de cine clásico Ed Wynn le ponía la voz en el original al Sombrerero Loco. Wynn trabajó también con Walt Disney en títulos como “Un sabio en las nubes”, “Mary Poppins” (como el inolvidable tío Albert), “Un gato del FBI” o “El abuelo está loco”, participando también en dos episodios de la serie de televisión de mediados de los años 60 “El mágico mundo de Disney”.

Durante un descanso en las sesiones de grabación, Ed Wynn empezó a improvisar su texto referente al arreglo del reloj del Conejo Blanco.


A Disney le pareció divertida la improvisación e indicó a los técnicos de sonido que continuaran grabando. Sin embargo, había demasiados ruidos de fondo en esa grabación. Tras mucho trabajo por parte del equipo de sonido, se consiguió eliminar todos esos ruidos pudiendo utilizar esa mágica improvisación de Wynn en la película.

En la versión española, fue Dagoberto de Cervantes quien nos habló a través de tan loco personaje.


Compositor, escritor de canciones y comediante estadounidense, Jerry Colonna fue en diversas ocasiones el narrador de los cortometrajes de Walt Disney. Y en “Alicia en el País de las Maravillas” le puso su voz a la Liebre de Marzo.

Personaje que oímos nosotros a través de Roberto Espriú.


Producida por Walt Disney para la Walt Disney Productions y dirigida por Clyde Geronimi, Wilfred Jackson y Hamilton Luske, "Alicia en el País de las Maravillas" basaba su historia en “Alice’s adventures in Wonderland” y “Through the looking glass”, los dos maravillosos libros del escritor inglés Lewis Carroll.

Pero Disney era muy consciente de la imposibilidad de crear una película que fuera en su totalidad fiel a una historia con situaciones tan disparatadas y con tantos personajes como la que recogía Carroll, por lo que decidió enfocar su propia versión hacia su propia fantasía utilizando, eso sí, la misma prosa del autor literario.


También vio Walt Disney dificultad en llevar las ilustraciones recogidas en los libros del dibujante inglés John Tenniel a la pantalla, por lo que se optó por transformar para la película los dibujos y reinventar a los personajes principales.

Y para la música que iba a llevar el film, Disney encargó componer varias canciones siempre basadas en versos y poemas del libro original.


Maravillosa banda sonora interpretada por una orquesta de 50 instrumentos que venía firmada por Oliver Wallace, compositor inglés de otros títulos de Disney como “Dumbo”, “Peter Pan” o “La dama y el vagabundo” y de un gran número de cortos, entre otros, “Las aventuras de Bongo”, “Mickey y las judías mágicas” o “La leyenda de Sleepy Hollow”.


El genuino personaje de la Oruga hablaba en el original a través de Richard Haydn, actor inglés de títulos clásicos como “Bola de fuego”, “Diez negritos” o “Niñera moderna”. Y “Sonrisas y lágrimas”, donde Haydn interpretó a Max, fiel amigo de la familia Trapp.

Aquí en España pudimos oir a la Oruga gracias a Guillermo Portillo Acosta.


Sterling Holloway, actor americano de cine clásico que ya había participado en la versión que se hizo del libro de Carroll en 1933, pero en esta ocasión en el papel de una rana, le prestó su voz en la versión de Disney al Gato de Cheshire, para nosotros el Gato Risón.

Holloway fue también la voz de otros inolvidables personajes del universo mágico de Walt Disney. Mr. Store en “Dumbo”, Flor adulta en “Bambi”, la serpiente Kaa en “El libro de la selva” o el ratón Roquefort en “Los aristogatos”. También varias voces en “Los tres caballeros”, el narrador de varios de los cortos Disney y la voz de Winnie Pooh en sus cortos clásicos de los años 60. Buen historial animado el de Sterling Holloway.

Al Gato Risón le oímos en España gracias a Irving Lee.


Y Verna Felton se metía en el personaje original de la Reina de Corazones. Actriz americana con una larga experiencia anterior en los escenarios y en la radio, fue también una voz habitual en los dibujos de Disney a través de personajes como la madre de “Dumbo”, el hada madrina de “La Cenicienta”, la tía Sara de “La dama y el vagabundo”, el hada Flora de “La bella durmiente” o uno de los elefantes de “El libro de la selva”.

Gloria Iturbe le prestó su voz en la versión latina a la reina más peculiar de la animación.


Anteriormente a su estreno en la gran pantalla, “Alicia en el País de las Maravillas” fue promocionada por la televisión, emitiendo en la noche de Navidad de 1950 un especial de una hora de duración, “One Hour in Wonderland” (Una hora en el País de las Maravillas), que relataba la producción del film. Tanto el programa como los clips de la película fueron emitidos en blanco y negro.


De 1949 a 1950, más de 750 artistas trabajaron en la creación del film, siendo necesarios para la confección de la cinta más de 350.000 dibujos y pinturas y más de mil diferentes tonos de acuarela para captar los colores del País de las Maravillas.


Actor ingles del cine y la televisión, J. Pat O’Malley le prestaba su voz en esta película a Tweedledee, a Tweedledum y a la morsa Walrus.

O’Malley fue otra de las voces habituales de Disney a través de El Coronel y Jasper en “101 dálmatas”, el Coronel Hathi en “El libro de la selva”, el perro Otto de “Robin Hood” y varios personajes de “Mary Poppins”, entre otros, un perro cazador, un caballo y un reportero.

En la versión española, Edmundo Santos le prestaba su voz a Tweedledee, Carlos Max García a Tweedledum y Ciro Calderón nos hablaba a través de la Morsa.


El Conejo Blanco y el Dodó de “Alicia en el País de las Maravillas” hablaban en el original con la voz de Bill Thompson.

Reconocida voz americana de la radio durante los años 30 y 40, Thompson también fue para Disney la voz de Mr Smee y otros piratas de “Peter Pan”,  el perro Jock y otras voces de “La dama y el vagabundo“, el rey Hubert en “La bella durmiente” y el ganso Waldo de “Los aristogatos”, su último trabajo.

En la versión latina, el Conejo Blanco nos hablaba a través de Luis Manuel Pelayo y Salvador Carrasco le prestaba su voz al Dodó.


Y el personaje del Lirón que aparece en la escena del no cumpleaños tuvo el inmenso honor de hablar a través de James McDonald, pieza clave en los estudios Disney. Nacido en Escocia, entró en dichos estudios como batería para uno de sus cortometrajes.


En orden a perfeccionar su versatilidad musical, McDonald empezó a coleccionar viejos instrumentos y artilugios musicales, aumentando así la posibilidad de ritmos. Si no podía hacer el sonido con algún instrumento, lo simulaba con la boca. Y ahí se hizo experto en efectos de  sonido, música y voz de los estudios Disney.


De 1946 a 1976, James McDonald fue la segunda voz de Mickey Mouse (el propio Walt Disney le había prestado la suya al famoso ratón anteriormente). Además, fue la ardilla Chip, las abejas de los cortos  de Winnie Pooh, los pingüinos de “Mary Poppins”, los ladridos de Pluto, el lobo de “Merlín, el encantador”, los cuervos de “Dumbo”, tres de los enanitos de “Blancanieves”, Gus y Jaques en “La Cenicienta”, los animales de “La bruja novata” o el timbal de “Fantasía”. También dobló los sonidos animales de algunos documentales Disney.

En 1985, McDonald recibió muy merecidamente el Winsor McCay Award, premio a toda su carrera, de los galardones de animación Annie Awards.


Completaban el reparto en el original las voces de Heather Angel (como la hermana de Alicia), Joseph Kearns (como el pomo de la puerta), Larry Grey (como la lagartija BIll), Dink Trout (como el Rey de corazones) y Doris Lloyd (como la Rosa), entre otros.


Candidata al Oscar a la mejor banda sonora, "Alicia en el País de las Maravillas" fue también nominada al León de Oro como mejor película en el Festival de Venecia. Y aunque en su estreno comercial no tuvo el éxito esperado, sí empezó a ser vista a partir de la década de los 60 como una de las grandes películas de Walt Disney. Y es que, realmente, lo es.

Puedes llegar a cualquier parte siempre que andes lo suficiente
(Lewis Carroll)

A Alicia, por ser una fiel comentadora a toda pantalla.