miércoles, 31 de octubre de 2012

El tormento y el éxtasis

Mi amigo Noelio conmemora hoy por todo lo alto el 500 aniversario de los frescos de la bóveda de la Capilla Sixtina. A Noelio le entusiasma el buen arte y, además, le chifla Miguel Ángel...

Como a mí. Así que hoy vamos a celebrar también aquí tan destacada efeméride. Lo sé, lo sé, Miguel Ángel no intervino en ninguna película (lo tengo bien contrastado) pero sí se llegó a rodar una sobre la creación de tan extraordinarios frescos...


... una que a Clementine le gusta más que a un tonto un lápiz. Así que acomódense en sus butacas y permanezcan muy atentos a esta gran pantalla porque hoy la visitaremos por todo lo alto.


TWENTIETH  CENTURY-FOX
PRESENTS


El 16 de Septiembre de 1965 era estrenada en Alemania “El tormento y el éxtasis” (The agony and the ecstasy), una lujosa producción de Carol Reed para la Twentieth Century Fox


… dirigida por el propio Carol Reed, destacado cineasta británico que había debutado tras las cámaras en 1935 y ya llevaba tras de sí títulos hoy tan clásicos como “Larga es la noche”, “El ídolo caído”, “El tercer hombre”, “El niño y el unicornio”, “Trapecio” o “Nuestro hombre en La Habana”. Tres años después de “El tormento y el éxtasis”, Reed nos regalaba una maravillosa versión musical de Oliver Twist.


El tormento y el éxtasis” nos era contada a través de un guión firmado por Philip Dune (autor también de los guiones de otros títulos como “David y Betsabé”, “La túnica sagrada”, “Demetrius y los gladiadores” o “Sinuhé, el egipcio”) que a su vez se basaba en “The agony and the ecstasy”, novela escrita en 1961 por Irving Stone, escritor californiano que ya había visto adaptada nueve años atrás otra novela suya en “El loco del pelo rojo”.


Las maravillosas imágenes de esta película nos eran ofrecidas a través del arte del neoyorkino Leon Shamroy quien, en el cine desde 1926, ya nos había regalado también las de “Sólo se vive una vez”, “El cisne negro”, “Lazos humanos”, “Que el cielo la juzgue”, “Almas en la hoguera”, “Las nieves del Kilimanjaro”, “La túnica sagrada”, “El capitán King”, “Papá, piernas largas”, “El rey y yo”, “Al sur del Pacífico”, “Porgy and Bess” o “Cleopatra”.


Textos e imágenes que venían exquisitamente envueltos en una banda sonora que nos llegaba de la mano del compositor americano Alex North, todo un clásico del cine que debutó a toda pantalla en 1941 y nos había dejado ya otras joyas musicales como “Un tranvía llamado deseo”, “¡Viva Zapata!”, “Desirée”, “La rosa tatuada”, “El largo y cálido verano”, “Espartaco”, “Vidas rebeldes”, “Cleopatra” o “El gran combate”. Maravilloso Alex North.

El proyecto de rodaje de “El tormento y el éxtasis” ya existía en 1961 (mismo año de publicación de la novela) y contaba con Burt Lancaster como protagonista. La producción, sin embargo, fue retrasada tres años…


… siendo finalmente elegido Charlton Heston, quien había debutado a toda pantalla en 1941 en “Peer Gynt” y ya se había presentado ante el público americano en “El mayor espectáculo del mundo”, “Hoguera de odios”, “Cuando ruge la marabunta”, “Sed de mal”, “Horizontes de grandeza”, “Los bucaneros”, “55 días en Pekín”, “Mayor Dundee”...


Y también como Marco Antonio en “Julio César”, como Moisés en “Los diez mandamientos”, como Judá en “Ben-Hur”, como Rodrigo Díaz de Vivar en “El Cid” o como Juan el Bautista en “La historia más grande jamás contada”.

“¿Cuándo terminarás?”
“Cuando lo acabe”




Charlton nos ofrecía en “El tormento y el éxtasis” una correctísima recreación de Michelangelo Buonarroti, otro gran personaje histórico que sumar a su ya ilustre filmografía y, sin duda, uno de sus mejores papeles cinematográficos. Mi personaje favorito de este actor.

Laurence Olivier fue la primera opción para interpretar al Papa Julio II, segundo personaje crucial de esta historia. Olivier, sin embargo, no se encontraba disponible en esos momentos…

“¿Cuándo lo terminarás?...
Sí, ya sé, ¡cuando lo acabes!”


… y en su lugar fue elegido Rex Harrison, otro británico actor de renombre y ya con títulos a sus espaldas como “La ciudadela”, “Un espíritu burlón”, “Ana y el rey de Siam”, “El fantasma y la señora Muir”, “Un grito en la niebla” o “El Rolls-Royce amarillo”…


… y personajes cinematográficos como el Julio César de “Cleopatra” o el profesor Henry Higgins de “My fair lady”.


Rex hacía suyo a su personaje del Papa Julio II, formando con Heston en esta película uno de los duelos interpretativos más interesantes de la historia del cine.


En esta historia también conocíamos a la Condesa de Medici a través de Diane Cilento, actriz australiana que curiosamente había debutado en “El hidalgo de los mares” como la voz del personaje de María Hornblower y luego fue vista en títulos como “Moulin Rouge”, “Sombras de sospecha” o “Tom Jones”…


… a Bramante, interpretado por Harry Andrews, magistral actor británico que llevaba ya a sus espaldas títulos cinematográficos como “Moby Dick”, “Santa Juana”, “Salomón y la reina de Saba”, “Barrabás”, “Nueve horas de terror”, “55 días en Pekín” o “La colina”...


… o a Rafael, personaje al que dio vida el actor cubano Tomas Milian, quien había debutado en la gran pantalla en 1959 y ya había intervenido en títulos como “El bello Antonio”, “Juventud corrompida” o “Bocaccio’70”.

Completaban el magnífico reparto Alberto Lupo, Adolfo Celi, Venantino Venantini, John Stacy, Fausto Tozzi, Maxine Audley y Alec McCowen.


El tormento y el éxtasis” recibió cinco nominaciones a los Premios Oscar: dirección artística, fotografía, diseño de vestuario, banda sonora y sonido; así como otras dos a los Globos de Oro: actor (Rex Harrison) y guión.


Durante el rodaje, Charlton Heston llevaba en su nariz una varilla de acero para simular la nariz rota de Miguel Ángel.


Rex Harrison, por el contrario, no accedió a dejarse crecer la barba a pesar de que Julio II, su personaje, sí la llevaba.



En la película, las canteras donde Miguel Ángel adquiere el mármol para sus esculturas son las mismas canteras a las que acudía el auténtico Miguel Ángel, situadas en Massa y Carrara, en la región de la Toscana italiana.





Al no poderse rodar la película, como es obvio, en su auténtica localización, la Capilla Sixtina fue recreada en decorados, magníficamente, en los Cinecittà Studios de Roma.


Supone una especial satisfacción el interpretar a un hombre que se hizo un hueco en la historia lo suficientemente grande
como para ser recordado siglos después de su muerte
(Charlton Heston)

viernes, 26 de octubre de 2012

¿Qué fue de Baby Jane?

A juzgar por la reacción inicial de la prensa, yo no estaba muy seguro de si iba a producir y dirigir una película o a  arbitrar una pelea


En 1962, el cineasta estadounidense Robert Aldrich afrontaba tras las cámaras un nuevo proyecto tras haber dirigido ya títulos como “Apache”, “Veracruz”, “El beso mortal”, “El gran cuchillo”, “Attack”, “El último atardecer” o “Sodoma y Gomorra”.


El guión de “¿Qué fue de Baby Jane?” venía de la mano de Lukas Heller y estaba basado en “What ever happened to Baby Jane?”, novela firmada en 1960 por el escritor y guionista californiano Henry Farrell. Más adelante, en 1964, ambos adaptarían el guión de “Canción de cuna para un cadáver”, título también dirigido por Robert Aldrich y también basado en una historia escrita por Farrell.


El californiano Ernest Haller era el responsable de la magistral fotografía de “¿Qué fue de Baby Jane?”. Haller, que había debutada en la gran pantalla allá por 1920, llevaba tras de sí un buen número de títulos mudos. Y otros tantos sonoros tan míticos como “La escuadrilla del amanecer”, “El capitán Blood”, “Jezabel”, “Amarga victoria”, “Los violentos años veinte”, “Lo que el viento se llevó”, “El halcón y la flecha”, “Rebelde sin causa”, “La colina de los diablos de acero”, “El hombre del Oeste”...  Todo un clásico.

El montaje de esta película corría a cargo de Michael Luciano,  en el cine desde 1938 y ya con películas a sus espaldas como “El beso mortal”, “El gran cuchillo”, “Attack”, “El último atardecer”...


Y la banda sonora nos era ofrecida a través del talento musical de Frank De Vol, compositor norteamericano que había debutado a toda pantalla en 1954 y ya nos había regalado los oídos con “El beso mortal”, “El gran cuchillo”, “Atack”, “Confidencias a medianoche” o “Pijama para dos”. Siete años después de “¿Qué fue de Baby Jane?”, De Vol nos regalaría también la mítica sintonía televisiva de “La tribu de los Brady”.

Potente explosión de TNT ante la unión de Bette Davis y Joan Crawford
(New York Times, 1962)

“Blanche... no venderás nunca esta casa ¿entiendes?
Ni saldrás de ella tampoco, jamás”


En 1931, compartiendo cartel con un casi debutante Humphrey Bogart, Bette Davis se había presentado a toda pantalla en “Mala hermana”. El público americano la había visto también ya en “Veinte mil años en Sing Sing”, “Cautivo del deseo”, “El bosque petrificado”, “La mujer marcada”, “Jezabel”, “Amarga victoria”, “La solterona”, “La carta”, “La loba”...


... “Como ella sola”, “La extraña pasajera”, “Eva al desnudo”, “La egoísta”... Y “Un gángster para un milagro”, título inmediatamente anterior a éste de “¿Qué fue de Baby Jane?” en la filmografía de Bette Davis. Sí, tremendo contraste de personajes.


Realmente extraordinaria en su papel de Jane Hudson, Davis tenía un control absoluto sobre su maquillaje, imaginándose a la Jane adulta como alguien que nunca se lavaba el rostro y encima le iba añadiendo nuevas capas.

No podrías hacer estas cosas tan horribles
si no estuviera sentada en esta silla...


Joan Crawford debutó en el cine en 1925, mismo año en el que participó también en clásicos del cine mudo como “La viuda alegre”, “Ben-Hur” o “Garras humanas”.


Tíítulos éstos a los que siguieron más adelante otros como “Gran hotel”, “Alma de bailarina”, “Mujeres”, “Un rostro de mujer”, “Alma en suplicio”, “Johnny Guitar”, “Mujeres frente al amor”...


... antes de dar vida a Blanche Hudson, la sufrida hermana de Jane, papel que Crawford desempeñó maravillosamente.


Elvira Stitt nos era magníficamente presentada por Maidie Norman, excelente actriz nacida en Georgia que había debutado a toda pantalla en 1947 y ya había intervenido en títulos como “El pozo de la angustia”, “La canción de la antorcha”, “La torre de los ambiciosos” o “Escrito sobre el viento” y en un buen número de series de la pequeña pantalla, entre otras “La hora de Alfred Hitchchock” o “Perry Mason”.


Edwin Flagg nos llegaba a través de un extraordinario Victor Buono, quien debutó como actor en 1959 en la pequeña pantalla (medio en el que se desenvolvió normalmente en un gran número de series como “Thriller”, “Los detectives” o “Los intocables”) y había hecho ya también alguna incursión en el cine en títulos como “La historia de Ruth” o “Los cañones de Navarone”, si bien “¿Qué fue de Baby Jane?” le otorgaba su primer personaje de relevancia.


Y Anna Lee nos hacía una correcta composición de Mrs. Bates, la vecina curiosa de las dos hermanas Hudson. Anna, en el cine desde 1932, había ya participado en títulos como “Las minas del rey Salomón”, “¡Qué verde era mi valle!”, “Los verdugos también mueren”, “El fantasma y la señora Muir”, “Fort Apache”, “El último hurra”, “Misión de audaces”, “Dos cabalgan juntos” o “El hombre que mató a Liberty Valance”.


En el reparto también nos encontrábamos a Barbara Merrill como la joven hija de Mrs. Bates. Claro que Barbara, en la vida real, es la hija de la mismísima Bette Davis, con la que ya había compartido cartel en “La egoísta” (1951).


Y William Aldrich, hijo del director, aparecía también en un pequeño papel en la escena de la playa. Dos años después, William volvería a ser dirigido por su padre en “Canción de cuna para un cadáver”.


Se sumaba también al reparto Bobs Watson, el inolvidable Boliche de “Forja de hombres” y “La ciudad de los muchachos”, actor que llevaba ya tras de sí una prolífica carrera cinematográfico que comenzó con tan sólo dos años de edad. “María Estuardo”, “Una mujer difamada”, “Chicago”, “Dodge, ciudad sin ley”, “El gran milagro”... Y “¿Qué fue de Baby Jane?”, donde intervenía muy brevemente y ya con 32 años de edad.


Completaban el excelente plantel Bert Freed (Ben Golden), Wesley Addy (Marty McDonald), Dave Willock (Ray Hudson), Anne Barton (Cora Hudson), Marjorie Bennett (Dehlia Flagg)...



Y las pequeñas Julie Allred y Gina Gillespie, que nos regalaban dos extraordinarias Jane y Blanche Hudson de niñas…


… junto a la acertada voz de Debbie Burton, la pequeña cantante americana que interpretaba el ya clásico tema musical “I’ve written a letter to daddy”.

“Hasta que los medios de comunicación se hicieron eco del rodaje de la película, nadie apostaba por el éxito de una producción que enfrentaba por vez primera a dos rivales de la pantalla de los últimos treinta años”
(Edmond Orts. “Cien películas inolvidables. Días de cine”)




Como cabía esperar, Joan realizó una extraordinaria, fabulosa interpretación de su personaje. Y Bette... sencillamente magistral, sublime.


Producida por Robert Aldrich para la Warner Bros. Pictures, “¿Qué fue de Baby Jane?” (What ever happened with Baby Jane?) se estrenaba, hace hoy ya 50 años, el 26 de Octubre de 1962 en Nueva York.

21 días de rodaje con un presupuesto de serie B que consiguió en EEUU una recaudación de cuatro millones y medio de dólares. La taquilla multiplicó por seis el coste de la película.


A Aldrich no le fue nada fácil convencer a Bette Davis para que aceptara este papel. Un personaje que, según ella, podía perjudicar su imagen al mostrarla en diversas actitudes más que desagradables. A Bette tampoco le entusiasmaba compartir protagonismo con Joan Crawford pero al fin accedió… Sí, muy afortunadamente para la historia del cine.





Para dar vida a Jane Hudson, Bette volvía a maquillarse tal y como lo había hecho en “La loba” (1941) y en “Donde el círculo termina” (1958), utilizando polvos de arroz blancos, marcando sus ojos con una gruesa línea negra y complementando todo esto con un llamativo vestuario y una peluca rubia rizada.

¿Qué fue de Baby Jane?” obtuvo el Oscar al mejor diseño de vestuario, siendo también nominada en las categorías de actriz (Bette Davis), actor secundario (Victor Buono), fotografía y sonido. Los Globos de Oro nominaron a Bette Davis como mejor actriz y a Victor Buono como mejor actor secundario.


I’ve written a letter to daddy... saying I love you
(Baby Jane Hudson)