domingo, 26 de diciembre de 2010

Historias de Filadelfia

En la mansión de los Lord, se ultiman los preparativos para la celebración de la segunda boda de su hija mayor, Tracy. Una pareja de periodistas es invitada especialmente a dicha boda por C.K. Dexter Haven, el primer marido de Tracy…


El 26 de Diciembre de 1940, hace hoy 70 años, se estrenaba en Estados Unidos “Historias de Filadelfia”, una de las mejores comedias americanas de la historia del cine.

Producida por Joseph Leo Mankiewicz para la Metro Goldwyn Mayer, esta película contaba en la dirección con un maestro en la materia, George Cukor, sobre un excelente guión de Donald Ogden Stewart basado, a su vez, en la obra de teatro de Philip Barry.


La obra teatral había sido llevada anteriormente a los escenarios por Katharine Hepburn, a la que acompañaban en sus principales papeles Joseph Cotten, Van Heflin y Anne Baxter. Llegó con éxito a las 415 representaciones y otras 250 de gira. Ogden Stewart llegó a comentar que la obra original era tan perfecta que fue muy fácil su adaptación cinematográfica.


Katharine Hepburn adquirió los derechos de la obra para adaptarla a la gran pantalla, y tenía libertad absoluta para elegir el definitivo elenco cinematográfico. Y empezó por ella misma, obviamente, para el papel protagonista de esta historia.

Personaje que el guionista de la película diseñó basándose precisamente en la imagen pública de aquel momento de Hepburn. Imagen no demasiado popular para ella tras su reciente ruptura con su anterior estudio, la RKO.


Katharine compone un personaje perfecto de Tracy Lord, una diva, tal y como se menciona varias veces en la película, de porte aristocrático y elegante, que va bajando poco a poco del pedestal en el que se encuentra subida por su situación social.

Para los papeles masculinos principales, Dexter y Mike, Hepburn eligió en un principio a Clark Gable y a Spencer Tracy.


Pero ninguno de los dos estaban disponibles en ese momento y se optó en su lugar por Cary Grant y James Stewart, elección sin duda más acertada en ambos casos.
 

A Cary Grant se le dio a elegir en un principio entre los personajes de C.K Dexter Haven, marido anterior de Tracy, y Mike, el periodista visitante. Cary eligió el primero, sin duda más apropiado para él, personaje del que saca un buen provecho al conseguir por completo el favor del público espectador. En cuanto al provecho económico que obtuvo Grant en este film fue absolutamente para la British War Relief Fund, pues donó su íntegro salario a tal fundación.


James Stewart dio vida, por tanto, a Macaulay Connor, el periodista al que invita Dexter para que cubra la boda de Tracy. Más adelante, Stewart comentó que no se encontraba a gusto en la escena de la piscina en la que estaba en bata. Estaba seguro de que si hubiera ido tan sólo con un traje de baño habría sido el final de su carrera.


Tampoco se sintió nunca merecedor del Oscar al mejor actor que se le otorgó por este papel. Siempre sostuvo que el galardón tenía que haber ido a parar a su amigo Henry Fonda por su magistral Tom Joad en “Las uvas de la ira”. Y añadía que seguramente le dieron a él el Oscar como pago diferido por su trabajo un año antes en “Caballero sin espada”.


Cary Grant y James Stewart encajaron perfectamente sus mutuas interpretaciones en esta película. De hecho, tienen momentos comunes auténticamente mágicos. En la escena en la que Stewart, borracho, va a visitar a Grant a su casa, a James se le ocurrió simular un ataque de hipo sin decírselo a su compañero de escena. Grant tuvo que bajar la cabeza y aparentar no reírse... demasiado. Y entonces le contestó a Stewart con un "Usted perdone" que no venía en el guión, dejando aquí a Stewart en blanco. Evidentemente, se dejó esa primera y única toma. Hoy es de las escenas más entrañables y naturales de la película.


Destacaba también en la historia de esta película el personaje de Dinah, la hermana pequeña de Tracy. La única de la familia totalmente fiel a Dexter y con una frase irónica siempre a punto dedicada a su hermana mayor.
 

Virginia Weidler fue la actriz encargada de dar vida a la extrovertida Dinah. Aquí ya con trece años, Virginia llevaba tras de sí toda una carrera cinematográfica que comenzó con tan sólo cuatro. Una maravillosa actriz infantil poco conocida en nuestro país pero afortunadamente muy valorada en el suyo.

El reparto se completaba magníficamente con Ruth Hussey como la fotógrafo que acompaña a Mike y comparte más que una amistad con el, John Howard como George, el estirado prometido de Tracy, Roland Young como el avispado tío Willie y Mary Nash como Margaret, la divertida madre de Tracy y Dinah.


Historias de Filadelfia” tan sólo obtuvo el Oscar al mejor actor secundario (James Stewart)  y al mejor guión (Donald Ogden Stewart) en los Premios de la Academia. Pero fue también nominada a la mejor actriz principal (Katharine Hepburn), mejor actriz secundaria (Ruth Hussey), mejor director y mejor película.


Su magistral dirección, su impecable guión, su divertida y amena historia, sus genuinos personajes y su maravilloso reparto son elementos más que suficientes como para hablar largo y tendido sobre esta exquisita comedia clásica.

Pero yo voy a optar por algo mucho mejor en este caso. Voy a celebrar su 70 aniversario volviéndomela a ver hoy, mañana o pasado, por centésima vez, eso sí, y volviéndola a disfrutar, seguro, como la primera vez que la vi, hace ya muchos, muchos años. 


Si a ti te pasa como a mi y ya la conoces, lo mejor que puedes hacer es volver a verla. Y si es de esos títulos de los que has oído siempre hablar pero aún no has visto, yo te invito con mucho gusto a disfrutar de unas maravillosas historias… de Filadelfia.

viernes, 24 de diciembre de 2010

El resplandor

"Todo el trabajo y nada de juego hacen de Jack un chico aburrido"

Al escritor Jack Torrance le es ofrecido el puesto de vigilante de un hotel de montaña durante los meses de invierno. Acompañado por su mujer y su hijo, Jack acepta el empleo, no sin antes ser advertido por el director del hotel del terrible asesinato que tuvo ahí lugar a manos de su precursor en el cargo.


Hace ya 30 años, el 23 de Mayo de 1980, se estrenaba en Estados Unidos “El resplandor” (The shining), mítico título del género cinematográfico de terror.


Producida por Stanley Kubrick para la Warner Bros., la película cuenta con un guión escrito por Diane Johnson y el propio Kubrick basado a su vez en la novela homónima de Stephen King, tercera del escritor tras “Carrie” y “El misterio de Salem’s Lot”.

El resplandor” de King se convirtió rápidamente en un best seller de gran éxito que le lanzó como un preminente escritor de novelas de terror.


Con anterioridad a la contratación de Diane Johnson como su coguionista, Stanley Kubrick había rechazado un guión escrito por el propio King, una adaptación mucho más literal de la novela, una película de terror mucho más tradicional que la película que Kubrick tenía en mente.
 

Traté por todos los medios de que la Warner y Stanley no contrataran a Jack Nicholson como actor. Ellos hablaron de Jack Nicholson desde un principio. Creo que Jack es un actor excelente y creo que hizo todo lo que Stanley le pidió en la película e hizo un trabajo tremendo, pero es un hombre que roza la locura. Yo quería que contrataran a Michael Moriarty o a Jon Voight. No quisieron. No fue negociable
 

King quería a Moriarty o a Voight para el papel de Jack Torrance porque pensaba que, al tener ambos un aspecto más “normal” que Nicholson e ir transformándose gradualmente durante la película hacia la locura, le daría un mayor empuje dramático a la historia. Robert De Niro, Robin Williams y Harrison Ford también fueron considerados, en un principio, para el papel.


Realmente me parece coherente este razonamiento de Stephen King. Pero, personalmente, no puedo evitar alegrarme de que finalmente se lo dieran a Nicholson. No me imagino a otro Jack Torrance que no sea él. 


Para interpreter a Wendy, la mujer de Jack, Stanley Kubrick quería a Shelley Duvall. Nicholson veía a Duvall demasiado frágil para el papel y sugirió a Jessica Lange. Finalmente la elegida fue Duvall, que realiza un magnífico papel que el propio Nicholson reconoció después como “el trabajo más difícil que había visto hacer a ningún actor”.


Y sí debió serlo. La propia Shelley contaba más tarde que, debido a que su personaje estaba casi constantemente rozando la histeria, se quedaba realmente sin lágrimas para llorar. Para superar esto tenía botellas de agua por todo el set de rodaje para poder mantenerse siempre hidratada.


La primera opción de Stanley Kubrick para el papel de Danny Torrance era Cary Guffey, el niño de “Encuentros en la Tercera Fase” (1977), pero los padres de Guffey rechazaron la oferta debido al tema de la película.

Aproximadamente 5000 niños hicieron la prueba para el papel de Danny en un período de seis meses. Las entrevistas se llevaron a cabo en Chicago, Denver y Cincinnati. A los elegidos se les pidió realizar alguna improvisación ante la cámara. Kubrick fue reduciendo la lista hasta quedarse con Danny Lloyd, un pequeño de siete años sin ninguna experiencia anterior ante las cámaras.


Debido a su corta edad, el niño fue muy protegido durante el rodaje de la película. De hecho, se le dijo que estaba haciendo un drama, no una película de terror. Sólo se dio cuenta de la verdad siete años más tarde cuando se le mostró una versión muy editada de la película. Y no vio la versión sin cortes de la película hasta once años después del rodaje.


Danny hace una increíble interpretación en este film. Incluso se aprovechó en la película la idea suya de mover un dedo cuando hablaba con Tony. El niño lo había hecho, de manera espontánea, en su primera audición para el personaje.


Cuando Scatman Crothers se enteró de este proyecto, le pidió a su amigo Jack Nicholson, con el que había trabajado cinco años atrás en “Alguien voló sobre el nido del cuco”, que hablara con Kubrick para que le hiciera una prueba para el papel de Dick Halloran, el cocinero del hotel que contrata a Jack.


Afortunadamente, Crothers fue elegido para este papel. La película, además, fue estrenada en los Estados Unidos el mismo día que él cumplía 70 años.


El papel de Lloyd, el camarero, iba a ser interpretado originalmente por Harry Dean Stanton, pero no pudo ser por su compromiso con “Alien, el octavo pasajero” (1979). En su lugar lo interpretó un magnífico Joe Turkel.


The Timberline Lodge en Mt. Hood (Oregon) fue utilizada para el exterior frontal pero la parte posterior e interior fue construído especialmente en los Elstree Studios en Londres.

La gestión del Timberline pidió a Stanley Kubrick que no utilizara el 217 como número de habitación (tal como se describen en el libro), por temor a que nadie quisiera quedarse en ella. Kubrick cambió el número por el inexistente 237.

Para construir el interior del hotel Overlook, Stanley Kubrick y su diseñador de producción, Roy Walker se basaron en partes y piezas de hoteles reales, para lo que Kubrick envió hacer diversas fotos de estos hoteles. Como dato curioso, los candelabros, ventanas y chimeneas son tan parecidos a los del Hotel Ahwahnee, en Yosemite (California) que los visitantes de este hotel preguntan a menudo si ése es el hotel donde se rodó la película.




El bate de béisbol con el que Wendy amenaza a Jack está firmado por Carl Yastrzemski, jugador del Red Sox. Stephen King es un gran fan de los Red Sox.


Hubo tantos cambios en el guión durante el rodaje que Jack Nicholson sólo leía las páginas nuevas que le daban para cada día.




Para la escena en que Jack rompe la puerta del baño, el departamento de utillería construyó una puerta que pudiera romperse con facilidad. Jack Nicholson había trabajado como jefe de bomberos voluntarios y la rompió con demasiada facilidad. El departamento de utillería tuvo que construir otra puerta más fuerte.


El famoso laberinto de la película no era en realidad tan grande como parecía ya que se utilizó para ampliarlo visualmente una pintura mate. Pero era lo suficientemente grande como para requerir un mapa detallado. De hecho, muchos miembros del equipo se perdieron en él.


La conocida, y temida, imagen de las dos niñas gemelas en el pasillo del hotel se inspiró en la fotografía de Diane Arbus "Identical Twins”, New Jersey (1967).


Garret Brown en “Rocky” y en “El resplandor”

Al operador de la cámara steadicam, Garrett Brown, se le aseguró que su trabajo se haría en seis meses, tiempo en el que tenía que estar libre para rodar otro proyecto, “Rocky II”. Pero pasados los seis meses, aún no se había completado la mitad de “El resplandor”, con lo que Brown trabajaba una semana en Londres y otra en Filadelfia para cubrir las dos películas, desplazándose los Domingos en un Concorde.


Para las escenas en las que vemos escribir a Jack, pero no vemos lo que escribe, Kubrick registró el sonido real de la máquina escribiendo las mismas palabras que escribe una y otra vez Torrance para asegurar la autenticidad del sonido de las teclas correspondientes.


La fotografía antigua que aparece en la película es una foto auténtica de entonces, con la cabeza de Jack Nicholson en el cuerpo del hombre que está en la foto. Stanley Kubrick había previsto inicialmente hacer la foto él mismo con una serie de extras pero creyó que así se vería más real.


El actor James Mason visitó el plató de “El resplandor”. Kubrick no solía permitir visitas que no pertenecieran al equipo, pero hizo una excepción con Mason, al que había dirigido memorablemente en 1962 en “Lolita”.

Esta película se rodó en el estudio de cine que se utilizó para "El Imperio contraataca" (1980). De hecho, gran parte de la misma nieve falsa utilizada en la primera fue aprovechada para la segunda.

El rodaje de la película se alargó más de lo previsto. Con lo que también hubo de retrasarse los rodajes de “Rojos” y “En busca del arca perdida” pues se iba a rodar en los mismos Elstree Studios.


El resplandor” obtuvo en 1981 el Saturn Award al mejor actor secundario (Scatman Crothers) en los premios americanos de la Academy of Science Fiction, Fantasy & Horror Film. Fue también nominada a mejor película de terror, director y música (Béla Bartók).


¡FELIZ NAVIDAD!

lunes, 20 de diciembre de 2010

La gran carrera de Blake Edwards


El pasado Miércoles se nos iba todo un referente de la comedia americana. A los 88 años de edad nos dejaba Blake Edwards, uno de sus directores más significativos.

Nacido como William Blake Crump en Tulsa (Oklahoma) el 26 de Julio de 1922, comenzó su trayectoria como actor a principios de los años 40. Pero pronto se especializó como guionista para la televisión y, más adelante, para la gran pantalla donde ya dirigió también sus primeros títulos. 


Edwards achacaba a la comedia el poder de mantener su salud mental en un mundo disparatado. Su estilo visual combinaba los mejores elementos de la comedia muda con un hilo narrativo en el que habitualmente había espacio para el dolor, la tristeza y las miserias.

"Recoged las rosas mientras podáis, largos son los días de vino y rosas, de un nebuloso sueño surge nuestro sendero. Y se pierde en otro sueño
(“Días de vino y rosas")


Jack Lemmon rechazó el papel de Eddie Felson en “El buscavidas” por participar en “Días de vino y rosas”.  Nominado al Oscar por su magistral interpretación, coincidió en su categoría con otras cuatro grandes caracterizaciones: Burt Lancaster en “El hombre de Alcatraz”, Marcello Mastroianni en “Divorcio a la italiana”, Peter O´Toole en “Lawrence de Arabia” y Gregory Peck, quien finalmente obtuvo el galardón por “Matar un ruiseñor".


Lee Remick, magnífica en su difícil papel, también fue nominada junto a otras cuatro grandes interpretaciones: Bette Davis en “¿Qué fue de Baby Jane?", Katharine Hepburn en “Larga jornada hacia la noche”, Geraldine Page en “Dulce pájaro de juventud” y Anne Bancroft, quien se hizo finalmente con la estatuilla por “El milagro de Anna Sullivan".

La película sí obtuvo el Oscar a la mejor canción para “Days of wine and roses”, maravilloso tema de Henry Mancini.

Si una chica tiene menos de 21 años, la protege la ley. Si tiene más de 65, la protege la naturaleza. Entre estas dos edades, el campo está libre
(“Operación Pacífico”)


El guión de “Operación Pacífico” se basó en un argumento de Paul King y Joseph Stone y evocaba varios hechos reales. Algunos “gags” como el de la denegación de un pedido de papel higiénico tras un año de demora por inadecuada identificación del producto solicitado, por ejemplo, ocurrieron en la vida real.

También es cierto que existió un submarino al que pintaron de rosa, aunque no hubo ninguno que se llamara "Tigre del mar". Cary Grant y Tony Curtis dirigidos por Blake Edwards. Suficiente, ¿no?

Tenemos un refrán en la India
¿Sí? "
¿Bien?
"¿Bien qué?
(“El guateque”)


El guión original de “El guateque”, coescrito por el propio Blake Edwards y protagonizado por un Peter Sellers en su mejor momento, constaba tan sólo de 63 páginas debido, en parte, a los múltiples "gags" visuales y al humor tipo “slapstick” de la película y, sobre todo, por su carácter improvisado, dado que la mayoría de las escenas surgieron durante el mismo rodaje.

Esta forma improvisada de rodar fue posible gracias a contar Edwards con un sistema de TV de reproducción instantánea, que permitía al equipo ver las escenas justo después de rodarlas.

¡Me gustaría ver al Gran Leslie intentar hacer esto!
(“La carrera del siglo”)


"La carrera del siglo”, homenaje al cine cómico mudo de los pioneros Hal Roach y Mack Sennett, inspiró más adelante a los famosos “Autos Locos” de Hanna-Barbera.

Tony Curtis, Jack Lemmon y Natalie Wood protagonizaban esta divertida comedia en la que Blake Edwards hacía su último cameo como actor.

Soy una mujer enamorada de un hombre pero que finge ser un hombre
(“Victor o Victoria")

Victor o Victoria” está basado en “Victor und Viktoria”, una divertida película alemana de 1933, y se convirtió después, en 1995, en un exitoso musical de Broadway también dirigido por Blake Edwards y protagonizado por Julie Andrews.


Las canciones de la película compuestas, cómo no, por Henry Mancini, conforman una de las mejores bandas sonoras de la historia del cine musical con títulos como “You and me”, con un magnífico Robert Preston, o “Chicago, Illinois”. Y, sobre todo, “Le Jazz Hot”, cantada por Julie Andrews en una de las mejores escenas musicales del séptimo arte.

Los días rojos son terribles y en esos momentos lo único que me viene bien es ir a Tiffany’s porque nada malo me puede ocurrir allí
(“Desayuno con diamantes”)

Desayuno con diamantes”, una de las obras más conocidas de Blake Edwards, le llegó de rebote. John Frankenheimer, encargado en un principio de dirigir el film, abandonó el proyecto en el último momento. Gran oportunidad para Edwards de regalarnos una maravillosa película y un maravilloso personaje de Truman Capote, Holly Golightly, encarnado, además, por una inolvidable Audrey Hepburn.


Desayuno con diamantes” dejó, además, un sinfín de curiosidades. Como el que se llegaran a utilizar hasta nueve felinos para encarnar a “Gato”. O el que Mancini escribiera “Moon River” especialmente para Audrey Hepburn, cuya versión que nos canta en la película era considerada como la mejor por el compositor.

O el que, a pesar de que George Peppard era estudiante del Método, estilo que a Hepburn le costaba asimilar, los dos actores se hicieron grandes amigos para toda la vida. Qué suerte para ambos, ¿no?


A los 82 años, al recibir el Oscar Honorífico con la música de fondo de la pantera rosa, Edwards apareció en silla de ruedas, con un pie escayolado y lanzándose vertiginosamente contra un supuesto muro del otro lado del escenario. Genial. Viniendo de él no podía ser de otra manera...

También le dedicó la estatuilla a su mujer, Julie Andrews, con estas palabras: “Gracias a esa mujer inglesa con voz de soprano incomparable y vocabulario promiscuo”.


Blake Edwards obtuvo en 1983, por “Victor o Victoria”, el César francés a la mejor película extranjera y el italiano David de Donatello al mejor guión. Y en 1993 se le otorgaba el Preston Sturges Award en los Director Guild of America.

Además, fue nominado al Oscar al mejor guión en 1981 por “Victor o Victoria” y a los Globos de Oro en 1963 como mejor director por “Días de vino y rosas".


Gracias, Blake, por títulos como “Chantaje contra una mujer”, “Darling Lili”, “Diagnóstico: asesinato”, “10, la mujer perfecta”, “Así es la vida”… Y “La Pantera Rosa”.

Gracias, además, por esas maravillas llamadas “El guateque”, “Días de vino y rosas”, “La carrera del siglo”, “Operación Pacífico”, “Victor o Victoria” y mi preferida, “Desayuno con diamantes”.


Gracias también por haber formado con el gran Henry Mancini uno de las parejas más imprescindibles de la gran pantalla. “Desayuno con diamantes”, “Días de vino y rosas”, “La pantera Rosa”, “La carrera del siglo”, “El guateque”, “Victor o Victoria”… Verdaderas obras maestras del mundo musical.


Y muchas, muchas gracias, sobre todo, por haber derrochado siempre, a lo largo de tu vida, tu simpatía y tremendo buen humor y habernos contagiado una sana alegría a través de tu increíble maestría en el mundo de la comedia.


Desde La Gran Pantalla, Blake, brindamos contigo.

No sería capaz de sobrevivir en la vida si no hubiera sido capaz de ver el dolor de forma cómica. Así que, cuando plasmo la vida en la gran pantalla, a menudo hago mención a cosas que me han ocurrido o uso metáforas que se refieren a ellas
(BLAKE EDWARDS)

"My huckleberry friend, Moon River…. And me”