miércoles, 25 de noviembre de 2009

Lo que tiene Lauren Bacall

Lauren Bacall tiene belleza, personalidad, elegancia, una magnética mirada, carácter, saber estar y mucho, mucho sentido del humor. Y desde el pasado 14 de Noviembre también tiene ya un Oscar Honorífico como reconocimiento a su carrera cinematográfica.


En dicha fecha, y por primera vez en la historia, la alfombra roja se desplegó tan sólo para 600 invitados dentro de la sala “Grand Ballroom”. Los Governors Awards es un preámbulo de la ceremonia de los Oscar donde los “gobernadores” de la Academia de las Artes y las Ciencias designan los premios Oscar honoríficos en el Kodak Theater en Hollywood.

Ahí se juntaron nombres del cine como Steven Spielberg, George Lucas, Quentin Tarantino, Tom Hanks, Alec Baldwin, Kirk Douglas, Annette Benning, Warren Beatty, Morgan Freeman o Jeff Bridges.

Y junto a Bacall, también recibieron su Oscar Honorífico el director y productor Roger Corman (“Conquistaron el mundo” o “La pequeña tienda de los horrores”), el director de fotografía Gordon Willis (“Zelig”, la saga de “El padrino”, “Annie Hall" o “Manhattan”) y el productor ejecutivo John Calley (“Lo que queda del día”, “El código Da Vinci” o “Angeles y demonios”), galardonado este último con el Premio Irving Thalberg.


La actriz recibió su Oscar de manos de Anjelica Huston, y bromeó con que ella hubiera preferido trabajar con Cary Grant en su debut en lugar de con Humphrey Bogart. Y es que a Bacall se le ofreció en sus inicios la opción de trabajar con Cary o con Humphrey. Y aunque estuvo tentada de debutar con Grant, Hawks terminó haciéndole la prueba con Bogie, creando así uno de los más grandes romances de Hollywood. El triste día del funeral de Bogart, ella puso un silbato en su ataud (“Sabes cómo silbar, ¿no? Sólo tienes que juntar los labios y soplar”).


Durante su discurso de agradecimiento, que empezó con un “Me cuesta creerlo”, Lauren rindió homenaje a los numerosos actores que marcaron su carrera, desde Gregory Peck a Kirk Douglas, pasando, claro está, por Humphrey Bogart (“Me dio una vida y cambió mi existencia”).

Desde la Academia de Hollywood aseguran que Bacall recibirá algún tipo de mención en la ceremonia de los Oscar del próximo 7 de Marzo.

Si la noche de los Oscar aún significa algo en estos días, Bacall debería recibir desde el centro del escenario una ovación de la audiencia, puesta en pie. El glamour del cine americano depende de ello
(David Thompson, crítico en “The Guardian”)

Y es que esta entrega del Oscar Honorario fuera de la ceremonia de los Premios de la Academia, reduciéndola a una especie de cena con entrega de premios, ha suscitado múltiples críticas por considerarlo una falta de respeto hacia los galardonados.

Y no les falta razón. Porque los homenajeados con dicha estatuilla año tras año no sólo forman parte de la historia del cine. Son la historia del cine. Tal como dice la propia Bacall: “Las estrellas de ahora no tienen la misma estatura que Bogie, James Cagney, Spencer Tracy, Henry Fonda y James Stewart”.


Betty Joan Perske tenía ilusión por ser bailarina. Pero también tenía porte de modelo. A los 18 años apareció en la portada de “Harper’s Bazaar”, una de las revistas de mayor popularidad en América.


Slim Keith, la mujer de Howard Hawks, la vio en dicha portada y le habló a su marido de Lauren para hacerle una prueba para la gran pantalla. Por supuesto, Bacall debutó, a los 19 años, con Hawks en la ya clásica “Tener y no tener”. Con Humphrey Bogart de coprotagonista y un genial Walter Brennan. El personaje de Lauren en la película, Marie “Slim” Browning, estaba basado y modelado en la mujer de Hawks, de la que incluso adoptó su nombre.


Lauren Bacall tiene otros títulos míticos en el cine negro como “El sueño eterno”, “La senda tenebrosa” o “Cayo Largo”. También tiene divertidas comedias como “Mi desconfiada esposa”, “La pícara soltera” o “Cómo casarse con un millonario”. Y otras intervenciones destacables en “Asesinato en el Orient Express”, “Harper”, “Misery” o “Dogville”.


Aunque tan sólo recibió una nominación al Oscar a los 73 años por “El amor tiene dos caras”, interpretación por la que sí le dieron el Globo de Oro, Bacall tiene premios tan relevantes como el Premio Donostia a toda una carrera, el Premio Cecil B. DeMille o el Premio a toda una vida en el Festival de Estocolmo.

También tiene dos Premios Tony. Uno por su papel como Margo Channing en la producción de Broadway “Applause”, un musical basado en la película “Eva al desnudo”. El otro por “Woman of the year”, obra basada en la película “La mujer del año”.


Lauren tiene tres hijos. Su hijo Stephen Bogart fue llamado como el personaje de Bogie en “Tener y no tener”. Su hijo Leslie Bogart fue llamado como Leslie Howard, actor inglés que ayudó a Bogie a abrirse camino con “El bosque petrificado”. Y Katharine Hepburn, amiga personal de Bacall de toda la vida, era la madrina de su hijo Sam Robards, habido en su segundo matrimonio con el actor Jason Robards.

 

Lauren tuvo también mucha suerte con sus amistades cinematográficas. Para pagarse sus estudios de interpretación, trabajaba también como acomodadora de cine. Y allí conoció nada menos que a Gregory Peck, con el que inició una amistad que se fue haciendo cada vez más estrecha y que duró hasta la muerte del actor.


Y también tenía de amigo personal a Dirk Bogarde. Pues qué suerte tuvo.

Lauren Bacall tiene dos autobiografías. “By myself” (“Por mí misma), obtuvo el National Book Award en 1980. Y en 1994 sacó la segunda, “Now”.


Nacida el 16 de Septiembre de 1924 en Nueva York, Lauren tiene ahora 85 años. Sigue en activo en el mundo del cine, en papeles secundarios o aportando tan sólo su personal voz. Y lo sigue teniendo todo.

Y yo voy a tener ahora el detalle de dedicarle este post a mi amigo Antolín. Porque sé que le gustan las películas de cine negro y en especial, títulos como “El sueño eterno”, “La senda tenebrosa” o “Tener y no tener”. Porque sé que le gusta mucho Lauren Bacall. Y porque aún tiene, espero, una de las dos autobiografías de la actriz (“Por mí misma”) que le regalé yo en su día. Ahora sólo me cabe esperar que él me regale la otra. Por tener o no tener las dos, vamos.


Enhorabuena, Lauren, por tu galardón y por el reconocimiento, por fin, de tu importancia en la historia del cine.

Y ójala recibas esa gran ovación el próximo 7 de Marzo.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Terence Hill y Bud Spencer

Vi por primera vez a Terence Hill y a Bud Spencer a la edad de 12 años y a toda pantalla, en una sesión doble de cine a la que me llevaron. La primera película de dicha sesión, “Los trotamundos”, protagonizada por James Garner y Louis Gossett, Jr., era un entretenido western del que guardo buen recuerdo pero no he vuelto a tener noticia. La segunda película, “Dos super-policías”, también muy entretenida, la tengo ahora en DVD.


Pero no me reencontré con Bud y Terence hasta hace unos años, cuando tuve la oportunidad de conocer sus otros títulos en común. Películas todas ellas sin más pretensión que entretener, que realmente lo hacen, y divertir al espectador durante un par de horas.

Ya más adelante tuve noticia de sus carreras individuales, antes y después de coincidir en la pantalla. Aunque, por supuesto, Terence y Bud pasarán a la posteridad como una peculiar pareja cinematográfica.


Carlo Pedersoli nació en Nápoles el 31 de Octubre de 1929. Campeón mundial de natación en 1948, fue también el primer nadador italiano en rebajar el muro del minuto en los 100 metros libres. Representó a Italia en los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952, en los Juegos Olímpicos de Melbourne de 1956 y en los Juegos Olímpicos de Roma de 1960.


En 1955 se licenció en Derecho y habla un total de seis idiomas. Su pasión por la aeronaútica le llevó a obtener la licencia de piloto privado tanto de avioneta como de helicóptero. Y en 1981 fundó la línea aérea de carga Mistral Air, que pertenece ahora al Correo Italiano.

Su primera aparición en el cine fue en “Quo Vadis?” (1951) en el papel de guardia del Imperio Romano. Cambió su nombre por el de Bud Spencer porque le gustaba Spencer Tracy y la cerveza Budweiser. Y ha sido el autor de alguna de las canciones que aparecen en sus películas.


Sobre él mismo, dice cosas como: “En algún momento pesé 160 kilos. Mi caballo se tiraba de espaldas, desesperado, en cuanto me veía venir”. Y sobre sus films, afirma: “Durante mis películas, jamás vi a un niño salir corriendo de la sala. Los chicos se ríen porque no se toman en serio la violencia. Nadie se muere y casi no corre sangre. Cuando en mis films se golpeaba a la gente, la mayoría de las veces las personas vuelven a levantarse y salen corriendo".


A lo largo de su carrera, llegó a rechazar papeles inteligentes porque lo habrían apartado de la figura artística Bud Spencer. En la actualidad da vida a un comisario de policía en la serie italiana "Los delitos del cocinero".


Mario Girotti nació en Venecia el 29 Marzo de 1939. De padre italiano y madre alemana, inició su carrera de actor a los 12 años con “Vacanze col gangster”, y continuó actuando para pagarse sus estudios (estudió durante tres años Literatura clásica en la Universidad de Roma) y sus diversos hobbies.


Continuó en el mundo del cine, rodando en 1963 “El Gatopardo”. Y más adelante firmó un contrato para actuar en Alemania. En 1967 regresó a Italia y cambió su nombre por el de Terence Hill. Eligió este nombre entre una lista de 20 que le ofrecieron por tener las iniciales del nombre de su madre. Curiosamente, una de las razones por las que le elegían para los westerns era por su parecido con otro actor italiano: Franco Nero.


Cuando Nero no estaba disponible, los productores italianos llamaban a Hill. Así se hizo un nombre por sí mismo en el mundo del cine.

De sus películas con Bud Spencer, comenta: “Cuando Bud y yo filmamos juntos, simplemente hace “click” y somos graciosos”.


Terence vive actualmente con su mujer en Massachussets, dedicado a la producción de películas. Trabajo que combina con "Don Matteo", una serie de éxito en Italia.


Terence Hill y Bud Spencer, dos actores italianos que hicieron westerns, películas de acción y hasta alguna “de barcos”, y que consiguieron juntos llenar las taquillas. Por eso, desde La Gran Pantalla, yo les felicito.

¡Felices 80, Carlo! ¡Felices 70, Mario!

jueves, 12 de noviembre de 2009

Un chico llamado Jackie Coogan

Charles Chaplin vio por primera vez a Jackie Coogan bailando el “shimmy” (un popular baile de la época) en un vaudeville. Coogan sorprendió realmente a Chaplin con sus mímicas y movimientos. Y esto decidió al cineasta a incluirle como extra en su película “Un día de placer” (“A day pleasure”, 1919).


Jackie contaba entonces cinco años de edad y este pequeño papel le valió su pasaporte para la gran pantalla. En 1921, con su maravillosa interpretación en “El chico”, Coogan conseguiría reconocimiento mundial.


John Leslie Coogan, Jr. nació el 26 de Octubre de 1914 en Los Ángeles (California). Hijo de actores de vaudeville, inició su carrera artística en el cine debutando en el film de Harry Beaumont “Skinner’s baby” (1917). A los cuatro años, apareció por primera vez en un teatro de Nueva York y a los cinco ya iba de gira con sus padres actuando en diferentes vaudevilles.

Tras su asombrosa revelación en “El chico”, Coogan apareció en otros títulos hoy ya clásicos como “Peck’s bad boy” (1921) y “Oliver Twist” (1922). Cuando hizo “Daddy” en 1923 era ya una de las figuras de Hollywood mejor pagadas, ganando a su vez millones para las productoras que le contrataban: First National, Universal o Metro Goldwyn Mayer.


Otros chicos iban a ver a Babe Ruth. Babe Ruth vino a verme a mí
(Jackie Coogan)

Jackie Coogan fue una de las primeras estrellas en tener un gran número de objetos referidos a él. Portadas de revista, silbatos, muñecos, figuras e incluso crema de cacahuetes.


Al cumplir doce años hubo que cortarle su característica melena, pues sus futuros papeles exigían un cambio en su fisonomía. Y la Metro Goldwyn Mayer filmó expresamente la película “Johnny get your hair cut” (1927) que recogía el “proceso histórico” de su corte de pelo. Tras este título, llegaron otros como “Buttons” (1927), “Las aventuras de Tom Sawyer” (1930), o “Huckleberry Finn” (1931).


Coogan se convirtió en el actor infantil mejor pagado de su tiempo con ganancias de más de cuatro millones de dólares. Cifra que, al llegar a la mayoría de edad, no pudo recibir pues sus padres se lo habían ya gastado casi en su totalidad. El padre de Coogan había muerto recientemente en accidente de tráfico y su madre se había vuelto a casar con el asesor financiero de la familia. El dinero que le correspondía al joven actor por derecho propio le fue negado por ambos.


A raíz de esto, nació en California la denominada “Ley Coogan” (Coogan Act), la cual protege, mediante dos medidas, a los niños artistas con el fin de no ser explotados. La primera es que el niño continúe sus estudios, regulando también así su jornada de trabajo. La segunda, que el 30% de sus ganancias ingrese en una cuenta a su nombre, de la que podrá disponer al cumplir los 21 años.

Esto se estableció una vez que Coogan llegó a la mayoría de edad, demandó a su padrastro y a su madre y ganó el pleito. Pero como en su caso el dinero ya había sido gastado, se les condenó sólo a pagar los 126.000 dólares de los costes del juicio.


En 1941, Jackie Coogan se alistó en el ejército de los Estados Unidos. Al regresar, encontró difícil su reincorporación a Hollywood. Tan sólo recuperó parte de su popularidad con las series de televisión “McKeever & the Colonel” (1962) y “La familia Adams” (1964-66), en el papel del tío Fester. En 1992 se hizo un remake de esta serie, donde se le ponía a una ferretería el nombre de “Coogan’s” en su honor.


Sin embargo, Jackie siguió apareciendo en títulos cinematográficos como “El camino de oro” (1956), “La máscara del dolor” (1957), “Un loco maravilloso” (1966), “Marlowe, detective muy privado” (1969) o “La soga de la horca” (1973). Y en múltiples series de televisión como “Alfred Hitchcock presenta”, “Perry Mason”, “El virginiano”, “Mis adorables sobrinos”, “Jim West”, “La tribu de los Brady”, “Centro Médico”, “Hawai 5-0”, “Barnaby Jones”, “Mamá y sus increíbles hijos”, “Ironside”, “Mc Millan y esposa”, “La ley del revólver”…

De hecho, Coogan no dejó de trabajar en el cine y la televisión hasta el final de su vida, rodando en 1984 “The prey”, título estrenado ocho meses después de su muerte.


En 1972, Coogan se reencontró con Charles Chaplin, que regresaba a Estados Unidos para aceptar el Oscar Honorífico que le otorgaba la Academia. Jackie era uno de tantos que esperaban al mítico Charlot en el aeropuerto de Los Ángeles. Y, pese a no haberle visto en décadas, Chaplin reconoció a Coogan inmediatamente.


Tras abrazarle, Chaplin se dirigió a la mujer de Jackie, que se encontraba a su lado, y le dijo: “No debes nunca olvidar que tu marido es un genio”.


John Leslie Coogan, Jr. nos dejó el 1 de Marzo de 1984, hace ya 25 años. Pero Jackie Coogan, el inolvidable chico que dio también vida a personajes tan universales como Oliver Twist o Tom Sawyer, nos acompañará siempre.

Gracias, Jackie.

jueves, 5 de noviembre de 2009

JOSÉ LUIS LÓPEZ VÁZQUEZ

En el Teatro Marquina de Madrid se está representando ahora la adaptación teatral de “El pisito”, película que cumple ya 50 años y que tú, José Luis, interpretaste en el cine. En la dirección de la obra, Pedro Olea y como Doña Martina, Asunción Balaguer (“le hacemos un homenaje con nuestro cariño y nuestro recuerdo y mientras le recordemos seguirá viviendo. Fue un compañero muy generoso con el que compartí vivencias, viajes, fiestas y conversaciones muy hermosas").

En 2007 rodaste “¿Y tú quién eres?”, tu última película para la gran pantalla (“con Mercero, estupendo, como siempre, aceptando las sugerencias. Con Manuel Alexandre he trabajado mucho. Ha sido un trabajo con amigos”). Con Alexandre y con Agustín González, otra vez entre amigos, te uniste más tarde para representar tu última obra en los escenarios: “Tres hombres y un destino”.


Con José Luis desaparece, más que un actor de gran carácter, un genio de la comicidad, porque él tenía una gracia especial que manejaba con una gran facilidad
(Manuel Alexandre)

En 2005 fuiste galardonado con el Goya de Honor. Además, se te han otorgado, entre otros, cinco premios del Círculo de Escritores Cinematográficos, tres premios Sant Jordi, dos premios ACE (Nueva York), la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes; el Premio Unión de Actores a Toda una vida, el Premio Nacional de Teatro y la Medalla al Mérito en el Trabajo.

"Uno de los actores más grandes, una de las patas de la mesa del gran cine español junto con Fernando Fernán Gómez y Pepe Isbert. Un actor que ha estado presente en las mejores películas que se han hecho en este país".
(Alex de la Iglesia, director de la Academia del Cine Español)

Y como yo sé que tú eras un señor modesto (“he cumplido lo mejor que he podido. No me siento importante, pero, por lo que recibo en la calle, parece ser que lo he hecho bien”), y que considerabas el trabajo bien hecho como un deber en tu profesión, voy a justificar por ti el gran prestigio y la enorme huella que has dejado en nuestro cine y teatro.

Naciste en Madrid el 11 de Marzo de 1922. A los 17 años, en 1939, actuaste por primera vez en el Teatro Universitario (“empecé de una manera juvenil y espontánea, nada profesional. Hacíamos autos sacramentales, teatro clásico de Calderón, de Cervantes…”). Y debutaste como actor en 1946 con la obra “El anticuario” en el Teatro María Guerrero. Formaste parte de las compañías de Conchita Montes y de Alberto Closas y fuiste decorador y figurinista, facetas en las que destacaste durante los años cincuenta y sesenta en obras de teatro.


Debutaste en el cine también en 1946, en un pequeño papel en “María Fernanda, la jerezana”. Y en 1951 ya apareciste en los títulos de crédito de la mano de Juan Antonio Bardem y Luis García Berlanga en “Esa pareja feliz”. Tus primeros papeles eran, por lo general, cómicos (“puede que mi aspecto facilite que los espectadores se identifiquen conmigo. Pero es lo que constaba en el guión. Yo nunca he sido así, nunca he tenido nada que ver con ese personaje que iba detrás de las señoras como un loco. Simplemente, sabía hacerlo”).

En 1958 comenzaron tus primeros éxitos en teatro con “Una muchachita de Valladolid”, junto a Elisa Montes y Alberto Closas. Tus primeros éxitos en el cine vinieron encabezados en 1959 por “El pisito”, junto a Mary Carrillo. Ese mismo año tuviste un papel crucial en el mediometraje “Se vende un tranvía”, una pequeña joya de la siempre ingeniosa combinación entre Berlanga, Azcona y tú.


Desde entonces, has actuado en las mejores compañías de teatro y te has ido convirtiendo en una figura indispensable del cine español. Con títulos en los 60 como "El cochecito", "Plácido", "Atraco a las tres", "El verdugo"… Trabajando con Marco Ferreri, Juan Antonio Bardem, José María Forqué o Luis García Berlanga, que supieron aprovechar estupendamente tus grandes dotes para la comedia (“me gusta el humor, el repunte de lo grotesco; porque la vida es así, no es drama ni risa constante”).

Y formando una exitosa pareja, en teatro y en cine, con la maravillosa Gracita Morales (“la que tenía carisma era Gracita, yo servía al personaje, era el aprovechado, el mujeriego… Gracita era muy graciosa, decía “buenos días” y ya se reía la gente”).


Un gran profesional, un actor capaz de hacer desde los personajes más angelicales hasta los más torturados, de los más simplistas a otros complejísimos. Como persona, era un hombre educado, correcto y encantador. Uno ha ido aprendiendo de todos a los que ha tenido delante: Alberto Closas, Fernando Fernán Gómez, Adolfo Marsillac, José Luis López Vázquez… Para los que no hemos tenido escuela nuestros maestros eran ellos
(José Sacristán)

En los 70, nos sorprendiste a todos con tus impecables interpretaciones dramáticas en "El jardín de las delicias", "El bosque del lobo", "Mi querida señorita" o "Habla, mudita". Y con "La cabina" (“cuando transportaban la cabina en el camión, yo pensaba que en los movimientos de un lado a otro no iba a estar presente, pero cuando me sacaron dentro de ella, herméticamente cerrada, dando bandazos como si fuera el paso de la Virgen de la Esperanza…Se puede imaginar”).


En 1972 trabajaste con el gran George Cukor en “Viajes con mi tía” (“tuvimos una buena química. Él se sorprendió, no creía que había en España buenos actores y vio que sí. Nos hicimos muy amigos, me invitó a su casa muchas veces. Era una persona encantadora y un director extraordinario, con unos criterios muy acertados, muy humano y respetuosísimo”). Cukor quería que te quedaras en Hollywood (“me pilló cincuentón y sin facilidad para los idiomas”), y es que tanto él como Charles Chaplin te reconocieron como uno de los mejores actores del mundo.

Se nos va un valor artístico y humano fabuloso. De lo mejor que hemos tenido
(Tony Leblanc)

En todos estos años, nos has regalado personajes cinematográficos de nombres tan variopintos como Peláez, Rodolfo, Don Ursicino, Alvarito, Jacinto, Eladio, Cuchillas, Acacio Rendueles Cañizo, Manolo Locumula Verruguillo, Nemesio Caporeto, Ulpiano, Serafín Requejo, Luis José, Leonardo Meléndez, Jenaro Campillo, Don Aquiles… Y, por supuesto, tus cuatro clásicos: Fernando Galindo, Gabino Quintanilla, Emilio Palomos y Juan, el padrino.


De José Luis destacaría su profesionalidad. Se leía los guiones más que nadie e incluso los subrayaba. Cuidaba todo al detalle, no sólo en el texto, sino también en la forma de vestir de cada uno de los personajes que interpretaba. Para él no había papel grande o pequeño. Todo era interpretación
(Concha Velasco)

En televisión, además de tu “señor de negro”, de nombre Sixto Zabaleta, también te llamaste Fructuoso en “Los Serrano” y eras conocido como “El Escabeche” en “Los ladrones van a la oficina”, esta última una reunión de antiguos amigos de películas, como Alexandre, Fernán Gómez, Agustín González, Paco Rabal, Josele Román, Luis Barbero, Aurora Redondo…

Ha sido versátil, prolífico, un genio absoluto,
y en comedia era el número uno
(Santiago Segura)

A lo largo de tu extensa carrera de más de 250 títulos, interpretaste un número incontable de personajes creados por Rafael Azcona, entre otros, al protagonista de “El pisito” (1959), primer guión para el cine firmado por Rafael. El triste día en que él nos dejó, tú comentaste: “Era alguien que no debería desaparecer nunca”. Pues bien, esta misma frase te la dedico yo ahora a ti.

Pero me consuela saber que el pasado 2 de Noviembre te has vuelto a reunir con Agustín González, Gracita Morales, Antonio Garisa, Manolo Gómez Bur, Rafaela Aparicio, Erasmo Pascual, Venancio Muro, Alfonso del Real, Aurora Redondo, Pepe Isbert, José Orjas, Paco Martínez Soria, Julia Caba Alba, Rafael Alonso, Mari Carmen Prendes, José Luis Ozores, Juan Calvo, Laly Soldevilla, Paco Rabal, Nino Manfredi, Luis Barbero, Mary Carrillo, Luis Ciges, María Luisa Ponte, Luis Sánchez Polack “Tip”, Cassen, Luis Escobar, Antonio Ferrandis, José Bódalo y, por supuesto, Alberto Closas, padre de todos tus ahijados…

 

Y que seréis dirigidos magistralmente por José María Forqué, Pedro Lazaga y José Luis Sáenz de Heredia, con un exquisito guión que están escribiendo a pachas Rafael Azcona, Fernando Fernán Gómez y Alfonso Paso. Y que estáis ya ensayando la primera de las muchas películas que vais a rodar ahí arriba. También sé que, en los descansos, tú les impartes a todos ellos tus famosas clases de “cha-cha-cha”. Vamos, que lo estáis pasando, cómo no, de cine.

Yo, de momento, estoy volviendo a ver los valiosos títulos que nos has dejado aquí abajo. He empezado de lujo. Con “Los palomos”, escrita por Alfonso Paso y dirigida por Fernán Gómez. Y compartiendo reparto contigo, Gracita, tu maravillosa pareja de comedia, la genial Julia Caba Alba y tu inseparable Manuel Alexandre. Y con “Atraco a las tres”, una divertidísima película en la que Cassen, Gracita, Landa, Agustín, Alexandre, Orjas y tú fuisteis dirigidos por José María Forqué. Total nada.


Y ya seguiré con "Plácido", "El verdugo", "Mi general", "Los pedigüeños", "La escopeta nacional", "El cochecito", "Los Jueves, milagro", "Sor Citroen", "La miel", "Mamá cumple cien años", "Se vende un tranvía", "La gran familia", "Una isla con tomate", "Mi querida señorita", "El pisito", "Tres de la Cruz Roja", "Novio a la vista", "La cabina", "¡Vivan los novios!", "La colmena", "El diablo toca la flauta", "Viajes con mi tía", "Los tramposos", "Un millón en la basura", "Historias de la televisión"…


Gracias, José Luis, por regalarnos una eterna sonrisa.

Y hasta siempre, querido padrino.